Feb 6 2008
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Sociedad

La humanidad de una mujer. – EJEMPLO DE CONDUCTA COMUNISTA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Dejemos que ella misma lo explique:

‚ÄúLlegu√© en el a√Īo 1966 y Cuba iniciaba una etapa hist√≥rica. Sus inicios est√°n marcados por grandes dificultades y carencias, hab√≠a que resolver urgentes problemas, entre ellos el de la salud, el cual se consideraba como prioritario‚Ķ

‚Äú…Se necesitaba de un personal preparado en esta especialidad y, por ende, hab√≠a que encarar su formaci√≥n, cuyo factor tiempo impon√≠a cierta urgencia; pero hab√≠a que hacerlo, a pesar de todas las limitaciones existentes en el pa√≠s.

‚ÄúSin embargo, cada vez m√°s la sociedad va tomando conciencia sobre la marginaci√≥n en que viven los discapacitados. En Cuba, por ejemplo, s√≥lo exist√≠a un peque√Īo n√ļmero de terapeutas emp√≠ricos, algunos de ellos se hab√≠an formado en Estados Unidos en cursos de verano, otros abandonaron el pa√≠s.

‚ÄúEl Ministro de Salud de esa √©poca, el Dr. Machado Ventura, cuando me conoci√≥ me dijo: ‘hay que formar terapeutas f√≠sicos para todo el pa√≠s, pero es necesario hacerlo pronto’. Yo le respond√≠ afirmativamente y le pregunte qu√© deb√≠a llevar para cumplir esta misi√≥n; el me contest√≥: ‘es necesario libros’ y, sin vacilar enfatiz√≥: ‘se necesitan libros’. Nunca olvid√© esta sugerencia, fue para m√≠ un compromiso que siempre he tratado de cumplir.

‚ÄúMi formaci√≥n de kinesi√≥loga se inicia en el a√Īo 1930‚Ķ

‚ÄúMi experiencia de trabajar durante 30 a√Īos en mi pa√≠s, Chile, fueron dif√≠ciles‚Ķ

‚ÄúTermin√© mis a√Īos laborales en Chile, pero no dud√© en volver a reiniciar este compromiso en Cuba, en el a√Īo 1966.

‚ÄúMis primeros contactos fueron el Hospital Frank Pa√≠s. Este centro estaba muy bien habilitado para el tratamiento de pacientes ni√Īos y adultos en la especialidad de traumatolog√≠a y ortopedia. Me explicaron que antes este centro daba atenci√≥n muy selectiva y un n√ļmero muy exiguo de la poblaci√≥n m√°s necesitada pod√≠a acceder a estos servicios.

¬ęEn la medida que fui conociendo el medio en el que deb√≠a trabajar, ve√≠a la necesidad de hacer una labor muy grande y tambi√©n larga en el tiempo. Observ√© ya en ese tiempo la preocupaci√≥n del Estado por asumir el derecho a la salud de la poblaci√≥n en todo el pa√≠s y la rehabilitaci√≥n.

‚ÄúHab√≠a que empezar. Recorr√≠ gran parte del pa√≠s, conociendo algunos lugares: estuve en Santiago de Cuba, una ciudad colonial muy hermosa. All√≠ hice mi primer intento de hacer un curso elemental de adiestramiento, en un peque√Īo centro de tratamiento a pacientes con secuelas de diversas alteraciones neuromotrices. Lo dirig√≠a el Dr. Gonz√°lez Corona…

‚ÄúEste m√©dico construy√≥ sus propios elementos para los tratamientos de sus pacientes. Me contaba c√≥mo los artificios para la marcha de los ni√Īos con secuelas de poliomielitis, los constru√≠a √©l mismo con desechos de l√°minas de aluminio, adem√°s hizo paralelas y construy√≥ una piscina de tipo artesanal para los ejercicios en el agua.

‚ÄúOficialmente en el a√Īo 1966 inicio una docencia m√°s programada sobre kinesiolog√≠a para alumnos de Fisioterapia del Hospital Frank Pa√≠s…

“En esa oportunidad comprendí cuán acertado fue el traer los libros más importantes para dar una docencia correcta. No se encontraba material de estudio, todo había que hacerlo con los medios que teníamos. Pero tanto fue el interés por aprender de los alumnos, y el mío de responder a una docencia, la cual no tenía referentes y no era evaluada en mi especialidad, sino que todo respondía a mi experiencia adquirida en mi país y a una responsabilidad que creo haber tenido toda mi vida en mi trabajo vinculado a la clínica hospitalaria.

‚ÄúEste fue el inicio que me sirvi√≥ de modelo para los futuros cursos que se iban dictando y con la experiencia adquirida √≠bamos ajustando con mucha dedicaci√≥n cada a√Īo los programas. Al t√©rmino de estos, que llegaron con el tiempo a tener tres a√Īos de formaci√≥n, la experiencia nos permiti√≥ ir preparando el material docente integral; es decir, las bases fundamentales de un programa de esta naturaleza para cursos regulares.

‚ÄúEn mi paso por este Hospital pude adquirir muchas experiencias que me iban a ser muy valiosas en los a√Īos que iba desarrollando mi trabajo en Cuba.

‚ÄúEl camino hacia el desarrollo de lo que hoy es la rehabilitaci√≥n en Cuba, se gesta en estos episodios que voy relatando en lo que era esta especialidad y c√≥mo fue creciendo a√Īo tras a√Īo en toda la isla para llegar a lo que hoy en este Congreso podemos apreciar.

‚Äú…Recorr√≠ a modo de informaci√≥n los hospitales y los policl√≠nicos perif√©ricos situados en todas las regiones del pa√≠s, aun en los lugares m√°s apartados. En algunos encontr√© que en forma muy modesta y reducida exist√≠an peque√Īos departamentos de fisioterapia que se estaban organizando. Otros que ya estaban instalados prestaban servicio a la poblaci√≥n pero con grandes carencias de personal preparado para tratar esta especialidad.

‚Äú…Lo interesante era ver los esfuerzos de todos para ir solucionando paso a paso este camino en que est√°bamos todos involucrados. Esta experiencia fue muy importante para m√≠, ve√≠a c√≥mo desde los ministerios de Salud y Educaci√≥n se iban creando los departamentos adecuados para dar mayor preparaci√≥n a los futuros estudiantes, por ejemplo, se elevan los niveles de instrucci√≥n para el ingreso a los cursos de kinesioterapia, y tambi√©n la integraci√≥n de estudios en los programas relacionados con la especialidad.

‚ÄúEn el a√Īo 1979 doy mis primeras clases como profesora de kinesiolog√≠a en los programas docentes para residentes de la especialidad de medicina f√≠sica y rehabilitaci√≥n‚Ķ Les ense√Ī√© a llevar siempre el control de la evaluaci√≥n, evitar las imprecisiones y los comentarios desfavorables, para proyectar correctamente el plan de acci√≥n. Pude apreciar que esto deber√≠a ser siempre una norma de √©tica, y as√≠ evitar que el paciente se sienta disminuido al inicio de un tratamiento.

‚ÄúMis a√Īos en el Julio D√≠az, fueron muy enriquecedores, me permiti√≥ conocer todas las situaciones que vive un discapacitado; el centro ten√≠a hospitalizaci√≥n, atenci√≥n ambulatoria y atend√≠a una poblaci√≥n numeros√≠sima. En la medida que voy escribiendo estos recuerdos me ubico en ese lejano tiempo. Tendr√≠a que decir que pude conocer un pueblo generoso y solidario. El hospital se fue equipando cada vez m√°s con nuevos elementos para dar una atenci√≥n m√°s completa a los pacientes; cada a√Īo nuevas especialidades se trataban, como as√≠ tambi√©n se fue agrandando su edificio, hasta llegar a lo que es hoy una peque√Īa ciudadela.

“…Pude darme cuenta que un terapeuta no olvida las bases teóricas y prácticas con las que fue educado, mucho menos se debe olvidar de estudiar siempre y a la vez estar actualizado.

‚ÄúEste centro fue para m√≠ como uno siente el cari√Īo por su casa, no puedo dejar de recordar tantas cosas que viv√≠, con tantos compa√Īeros de trabajo, terapeutas, m√©dicos, personal auxiliar, los que me brindaron siempre una c√°lida estimaci√≥n…
‚ÄúDebo recordar tambi√©n mi paso por otros hospitales donde di clases, conferencias y adiestramiento, como el Hospital Hermanos Ameijeiras, entre otros. En la d√©cada del 70, con el fin de contribuir al desarrollo de la medicina en Cuba, los chilenos que viv√≠amos en el exilio (aunque nunca me sent√≠ una exiliada en Cuba), decidimos aportar para la adquisici√≥n de 23 vol√ļmenes de libros de la especialidad de kinesioterapia. Esto se hizo como respuesta a la escasa posibilidad de recibir libros de estudios extranjeros, tan necesarios para mejorar la docencia y la preparaci√≥n de los profesionales.

“Este Congreso da una visión muy completa de lo que se hace en rehabilitación en todo el país. Esto refleja la preocupación del Gobierno y del cuerpo médico, además el interés de superación de los personales que integran el equipo de rehabilitación que trabajan en esta área y en la especialidad.
‚ÄúEl lema de este Congreso ‚ÄėDiscapacidad, Rehabilitaci√≥n, Humanidad‚Äô, nos compromete a valorar mucho m√°s lo que estamos entregando a los discapacitados. Nos esforzamos en dar rehabilitaci√≥n, pero cuando este lema se extendi√≥ a esta palabra ‚ÄėHumanidad‚Äô, me doy cuenta que no es una simple palabra m√°s, sino un llamado a lo m√°s hondo: la humanidad y la dignidad de los seres.

“En este Congreso Internacional se aprecia el gran volumen de trabajo de los médicos cubanos y de otros componentes del equipo de rehabilitación, en el que se exponen sus experiencias en todos los ámbitos de las especialidades médicas, lo que demuestra la constante dedicación y responsabilidad en los trabajos nacionales y extranjeros presentados en el Congreso.

‚ÄúQuiero enviar a los j√≥venes que fueron mis alumnas y alumnos, tantos que ahora ya son profesionales con dilatada experiencia y prestigio, un saludo de cari√Īo y amistad; con ellos compart√≠ tareas tan gratificantes como el trabajo voluntario, que siempre en Cuba fue una complementaci√≥n al trabajo ciudadano.

‚ÄúLa Habana, marzo del 2002.‚ÄĚ

Cuando se produce el golpe fascista en Chile financiado por el gobierno de Estados Unidos, y miles de ciudadanos son encarcelados, torturados, desaparecidos o asesinados, dentro o fuera de su pa√≠s, Elena Pedraza se traslada a Cuba, de donde se mueve a diversos pa√≠ses, recabando la solidaridad mundial de las mujeres. Contin√ļa desarrollando en nuestra tierra sus investigaciones y su programa de formaci√≥n. M√°s tarde regresa a su patria de origen, desde donde contin√ļa colaborando con Cuba.

Hace unos días pude ojear un excelente libro cuya autora, la doctora Debra Rose, es ciudadana de Estados Unidos, donde precisamente la rehabilitación constituye el servicio más caro, elitista e inaccesible para los pobres, y se le prohíbe además a Cuba el acceso a los conocimientos. Elena, que no deja nunca de transmitir información que pueda elevar el nivel científico de nuestros especialistas, remitió entre otros materiales ese libro que contiene más de cien diferentes ejercicios sencillos y accesibles.

Hoy la rehabilitaci√≥n adquiere una especial y novedosa significaci√≥n relacionada con la vida. Toda persona incrementa su potencialidad mental y f√≠sica hasta los 35 a√Īos; algunos sostienen que 30. A partir de esa edad, puede continuar dos o tres d√©cadas m√°s disfrutando de salud y buen rendimiento f√≠sico, conserv√°ndolos desde la edad l√≠mite se√Īalada hasta edades avanzadas en las que al fin la vida se apaga. A los seres humanos los hace felices valerse por s√≠ mismos hasta el final.

El servicio beneficia a todos los habitantes del pa√≠s, donde hoy se nace con una perspectiva de vida que alcanza ya los 77 a√Īos y contin√ļa creciendo. No s√≥lo los adultos menores de 35 o 40 a√Īos de edad, que son v√≠ctimas de accidentes de todo tipo, muchos ni√Īos con elevada frecuencia requieren la noble atenci√≥n del rehabilitador.

En más de 600 centros, ubicados en policlínicos y hospitales, o prestando servicios en el exterior, laboran alrededor de diez mil rehabilitadores, mientras otros miles se forman con creciente rigor y exigencia.

Elena Pedraza ha cumplido ya 97 a√Īos y todav√≠a contin√ļa prestando servicios profesionales como consultora. Constituye un ejemplo de trabajadora intelectual, de mujer y de comunista. Milit√≥ en el mismo Partido de Ricardo Fonseca, Luis Corval√°n, Volodia Teitelboim y Gladys Mar√≠n, reci√©n fallecida, y otros muchos que consagraron sus vidas o que murieron por sus ideas.

En nombre del pueblo que, desafiando al imperio, inició desde hace medio siglo el camino de la Revolución Socialista, rindo tributo a su obra y su ejemplo.

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* En: www.cubaperiodistas.cu.

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