Nov 13 2021
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Econom铆a

La inflaci贸n ha muerto, larga vida a la inflaci贸n

La devaluaci贸n del dinero ha sido presentada como la peor enfermedad de la econom铆a de mercado. Pero, en esta d茅cada, el miedo a la inflaci贸n parece un residuo de los a帽os de dominio neoliberal.

Las fuertes sacudidas de los precios a nivel global desde que comenz贸 la reactivaci贸n econ贸mica escalonada en la inmensa mayor铆a de los pa铆ses de Europa, Asia y Am茅rica, no dejan lugar a dudas: vuelve nada menos que la inflaci贸n. La inflaci贸n fue la b锚te no卯re del neoliberalismo ascendente de los a帽os ochenta y, a la vez, a lomos del caballo de la inflaci贸n fue como ese mismo neoliberalismo noque贸 definitivamente a los gobiernos keynesianos que fueron objetivo primordial de su ofensiva. Cosa que no quita que le llevase much铆simos m谩s a帽os noquear a los estados keynesianos que esos mismos gobiernos construyeron durante los a帽os de la posguerra mundial. La inflaci贸n ha muerto, larga vida a la inflaci贸n

En la ortodoxia liberal la inflaci贸n es la peor enfermedad que puede aquejar a la econom铆a de mercado: la devaluaci贸n del dinero. Y con ella, algo mucho m谩s importante: la devaluaci贸n de las posiciones de poder de los propietarios de dinero. La inflaci贸n plantea una contradicci贸n siempre a las aspiraciones de construcci贸n del homo economicus individualista, autosuficiente y racional del liberalismo porque implica aclarar de una vez por todas la confusi贸n entre la buena y la mala moneda, posibilidad de confusi贸n que aterraba al liberalismo del siglo XIX. Para esta tarea es indispensable la existencia de un Banco Central con poderes de Estado que determina cu谩nta moneda es buena y cu谩nta mala.

El patr贸n oro fue la herramienta institucional que el liberalismo brit谩nico antiguo utiliz贸 durante tres siglos para naturalizar esta vinculaci贸n entre la escala de las riquezas y el poder de las clases propietarias de dinero.

El neoliberalismo norteamericano ascendente de los a帽os setenta y ochenta, mucho m谩s pragm谩tico, conquist贸 las instituciones transnacionales procedentes del orden de Bretton Woods y desde ah铆, fue conquistando, uno tras otro, los bancos centrales de los Estados naci贸n, siempre en nombre de la lucha contra la inflaci贸n.

El estatus del oro como cobertura frente a la inflaci贸n es "un poco exagerado", dice unNo desenterraron el patr贸n oro mitificado por el liberalismo del siglo XIX sino que pusieron al d贸lar, y al petr贸leo, en su lugar. El poder pol铆tico norteamericano sobre el mundo, y muy especialmente, su control sobre el combustible f贸sil, eran la garant铆a 煤ltima de estabilidad financiera y monetaria en el mundo capitalista posterior a 1973. Hoy, el mega significante econ贸mico por excelencia, la inflaci贸n, vuelve a un capitalismo en el que ya no mandan unilateralmente ni Estados Unidos, ni el petr贸leo.

La inflaci贸n reina pero no gobierna

Por acumulaci贸n hist贸rica, la reaparici贸n de la inflaci贸n como frame econ贸mico global deber铆a dar una ventaja casi absoluta a la ortodoxia pol铆tica neoliberal para recuperar su posici贸n dominante tras dos a帽os de extensi贸n de algo as铆 como un nuevo sentido com煤n econ贸mico-pol铆tico al que podr铆amos llamar provisionalmente neokeynesianismo pand茅mico. Todas y cada una de las instituciones econ贸micas creadas durante el periodo neoliberal llevan la lucha contra la inflaci贸n inscrita en su ADN.

El Banco Central Europeo y el euro fueron los experimentos mayores del r茅gimen neoliberal de control de la inflaci贸n. Se puede decir, sin mucho exagerar, que el euro est谩 construido sobre el control de la inflaci贸n de la eurozona a unos niveles de crecimiento anual nunca superiores al 2% del PIB continental.

Sin embargo, en este momento, es casi imposible pensar en una intervenci贸n como el tour de force de Jean Claude Trichet en 2008. En plena crisis financiera global, el entonces presidente del BCE, subi贸 repentinamente un punto los tipos provocando una cadena de efectos aumentados de la crisis financiera. La subida de tipos europea puso punto y final repentino a la inmensa burbuja inmobiliaria espa帽ola, abri贸 una profund铆sima crisis del sistema financiero espa帽ol y, en el medio plazo ha supuesto, el asentamiento casi permanente desde entonces de la crisis en la Eurozona y, por extensi贸n, en toda la Uni贸n Europea. El mayor temor del inversor ahora es la inflaci贸n. 驴Cu谩l es el verdadero peligro?

Una crisis europea que primero fue productiva, luego financiera, despu茅s monetaria, siempre social y ecol贸gica y ahora ya, directamente existencial.

El Banco Central Europeo se enfrentaba entonces a una inflaci贸n del 4% fundamentalmente provocada por un pico espectacular de los precios del petr贸leo y las materias primas generada en los mercados de futuros, uno de los refugios de emergencia m谩s lucrativos de unos capitales en estampida tras la evaporaci贸n repentina del mercado de las hipotecas subprime. En octubre de 2021, la inflaci贸n en la Eurozona ha llegado al 4,1% provocada por un pico espectacular en los precios del gas y las materias primas generado en los mercados de futuros de nuevo desorbitados ante la llegada masas crecientes de capitales financieros en estampida en busca de nichos de rentabilidad.

A partir de esta semejanza, no peque帽a, todo son diferencias entre una situaci贸n y la otra, y muy posiblemente, muy diferentes van a ser los acontecimientos que sigan a la instalaci贸n de la inflaci贸n como 铆tem econ贸mico-cultural en la esfera pol铆tica europea.

Una de esas palabras

Si no existe tal cosa como un debate econ贸mico 鈥減uro鈥 en general, menos a煤n en el caso del que posiblemente es, a煤n hoy, el t茅rmino t茅cnico de la ciencia econ贸mica con mayor carga hist贸rica y pol铆tica: la inflaci贸n. Hay que recordar que el expediente utilizado para borrar del mapa la lucha de clases en Europa a lo largo de toda la d茅cada de los setenta fue el control de precios, especificado claramente en un mandato f茅rreo de control salarial que, en un momento de pleno empleo, tan s贸lo pod铆an imponer los sindicatos a sus propios afiliados. Algo que uno tras otro, los sindicatos europeos terminaron por hacer, no sin que se librara una guerra social total en varios frentes internos y externos聽 que se ven铆an arrastrando desde el 68.

La inflaci贸n asusta a los alemanes | Alemania Hoy | DW | 02.10.2021La baza decisiva del capital en aquella derrota por cap铆tulos que sufri贸 la clase obrera industrial a lo largo de dos d茅cadas fue utilizar el espacio transnacional para desvincular tanto los capitales productivos como los capitales financieros de los estados naci贸n. El capital fue migrando hacia Asia, muy especialmente hacia China, en busca de menores costes laborales, ambientales y fiscales, blindado por todo un entramado jur铆dico-institucional que fomentaba la huida bajo una ret贸rica de libre mercado, defensa de los derechos de propiedad y lucha contra la inflaci贸n.

En esas nuevas condiciones de movilidad incrementada del capital, los Estados naci贸n europeos tomaron literalmente los restos de las luchas de clases europeas a su cargo en forma de una nueva forma de concertaci贸n social en que se pactaron las condiciones de posibilidad del trabajo asalariado dentro de los l铆mites intraspasables de las pol铆ticas antinflacionistas. Lo cual significaba de hecho renunciar no ya a un horizonte socialista sino a un horizonte simplemente de pleno empleo, el abc del keynesianismo.

La situaci贸n de jibarizaci贸n y ultracongelaci贸n del proceso productivo en Europa ha tenido como consecuencia la utilizaci贸n generalizada de los ERTE. Con distintos nombres 鈥攌urzarbeit, furlough鈥, el ERTE ha sido la m谩xima aportaci贸n del modelo de negociaci贸n colectiva no inflacionista de inspiraci贸n alemana que se ha extendido en Europa. Pensados para absorber shocks temporales manteniendo los empleos en las estructuras empresariales existentes, los ERTE se han utilizado de forma generalizada durante un a帽o y medio en las cuatro mayores econom铆as de la Eurozona: Alemania, Francia, Italia y Espa帽a. Adem谩s de en el Reino Unido, donde han alcanzado su m谩xima extensi贸n.

China reestructura Europa

Esta suspensi贸n masiva de la producci贸n ha sido aprovechada sin ning煤n tipo de miramiento por parte del gobierno de Xi Jinping, que no ha tenido m谩s que seguir avanzando por las l铆neas de enfrentamiento endurecido con Estados Unidos La fuerza de alianzas lejanas: las relaciones entre Europa y Asia en un mundo en transformaci贸n | OpenMindmarcadas en las guerras comerciales del periodo anterior a la pandemia. El ascenso de China en la jerarqu铆a tecnol贸gica y de dise帽o de la producci贸n, incluyendo su sonora apuesta por el capitalismo verde, ha barrido con las escasas ventajas productivas rentables que quedaban en Europa, y ha dejado a Estados Unidos 鈥溍簄icamente鈥 el dominio del dinero, del d贸lar. El otro gran pilar del poder de EU, el petr贸leo, sin embargo, ha quedado tocado de muerte en su rol hegem贸nico.

Aunque todav铆a sea un mercado de importancia central, es evidente como, por el momento, est谩 completamente subordinado a los mercados de gas natural. Mercados que sustentan una estructura de poder diferente, aunque emparentada con la del petr贸leo.

Ese sonido estruendoso que generan los precios creciendo a velocidades supers贸nicas, el sonido de los cuellos de botella en la distribuci贸n, es el sonido que produce el Partido Comunista de China al dictar las nuevas condiciones de rentabilidad, y, esto es novedoso, tambi茅n de cualificaci贸n, que van a marcar cu谩les ser谩n las empresas manufactureras y energ茅ticas grandes, peque帽as y medianas, que queden en Europa. Los mismos mecanismos que utiliz贸 el capital europeo para dejar herida de muerte a la clase obrera industrial de los a帽os setenta, fundamentalmente la deslocalizaci贸n, se han desarrollado tanto que tambi茅n han herido de muerte a uno de sus padres: el capital industrial europeo.

Como era de esperar estas nuevas condiciones de rentabilidad en los sectores industriales y energ茅ticos con toda su afectaci贸n a los sectores log铆sticos y de distribuci贸n, las absorben los Estados europeos mediante su traslado inmediato a la fuerza de trabajo en forma de aniquilaci贸n definitiva del r茅gimen salarial privado y el avance a doble velocidad hacia un mercado laboral pulverizado y basado en las percepciones intermitentes de rentas salariales, m谩s cercano a la informalidad generalizada de las megapolis del sur global que del New Deal de Roosevelt.

Milton Friedman tiene los ojos tristes

Jean Claude Trichet actuaba en nombre de un Banco Central que representaba聽 a una Europa que a煤n apostaba con confianza en el casino financiero global, confianza sostenida en parte por el poder pol铆tico de la Francia poscolonial pero, sobre todo, por el poder econ贸mico indiscutido de la manufactura de exportaci贸n alemana.

Hoy, la eurozona ha absorbido la contradicci贸n central de la econom铆a alemana, el mantenimiento de un gigantesco aparato industrial de exportaci贸n basado en el combustible f贸sil, modelo que hunde sus ra铆ces en el inveterado antinflacionismo alem谩n, es directamente antag贸nico con los objetivos de la transici贸n energ茅tica y el Green New Deal con los que Europa pretende recuperar sus posiciones de ventaja competitiva en el mundo. Vaciada progresivamente de sus funciones de mando sobre el proceso productivo capitalista global, Europa empieza a parecer un parque tem谩tico del welfare state que se arriesga a tener que declarar la quiebra si no le favorecen las decisiones estrat茅gicas que tomen otros actores mejor situados en el nuevo orden financiero y productivo. Biografia de Milton Friedman

El vaciado de funciones productivas capitalistas al que China ha sometido a Europa, y en menor medida a Estados Unidos, ha dejado un panorama de niveles de endeudamiento p煤blico completamente in茅dito, y en general, una vida econ贸mica en nuestras sociedades en la que las distintas formas de monetizaci贸n de los t铆tulos de propiedad, como los intereses financieros sobre la deuda o las rentas del suelo, le han quitado definitivamente la centralidad al salario como instrumento de la econom铆a monetaria popular.

Si el liberalismo se pudo reinventar como neoliberalismo fue en buena parte a que Milton Friedman y la escuela monetarista dio carpetazo a la nostalgia por el patr贸n oro perdido y dise帽贸 el programa m谩s simple posible para gobernar un banco central: subir los tipos de inter茅s cuando sube la inflaci贸n y bajarlos cuando baja. La econom铆a para la que dio esta sencilla receta Friedman, el agitador pol铆tico neoliberal por excelencia era a煤n una en la que la deuda era una figura restringida al comercio entre estados naci贸n y a las relaciones entre las grandes empresas y los grandes bancos.

Subir los tipos de inter茅s era una maniobra rutinaria de aserci贸n de la jerarqu铆a y el poder del dinero sobre el proceso productivo capitalista. Y, obviamente, de los pa铆ses exportadores de capital sobre los pa铆ses importadores de capital.

El mundo post globalizaci贸n neoliberal est谩 definido por la deuda de una manera much铆simo m谩s capilar y determinante que por los salarios, una subida brusca de tipos de inter茅s en Estados Unidos o la Eurozona, ajustar铆a a煤n m谩s las ya de por s铆 recargadas tuercas de la acumulaci贸n por desposesi贸n tanto en su versi贸n social como ecol贸gica a trav茅s de los mecanismos pol铆ticos del Estado.

Esta vez las evidencias apuntan a que Milton Friedman no va a ganar la batalla monetaria, la separaci贸n fundamental entre quienes perciben rentas de la propiedad de alg煤n tipo 鈥攍a inmobiliaria es la m谩s habitual鈥 y quienes no las perciben y dependen plenamente de un trabajo asalariado que simplemente ya no existe, se ha vuelto demasiado evidente como para envolver el dominio del rentista en unos cuantos tecnicismos folkl贸ricos heredados del siglo XX sobre el da帽o mortal que supone, siempre y en todo lugar, la inflaci贸n.

 

  • Miembro de la Fundaci贸n de los Comunes.

 

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