Nov 14 2023
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Cultura

La inmensurable belleza de la coherencia

Octavio Paz fue un esp铆ritu acostumbrado al aire puro, di谩fano y enrarecido de las grandes alturas.

Latinoam茅rica nos ofrece el ejemplo de un poeta, intelectual, pensador y diplom谩tico que se distingui贸 por su libertad e independencia ideol贸gica.

Octavio Paz, ap贸stol de la literatura mexicana y tambi茅n de la literatura universal, premio nobel de literatura en 1990 y premio Cervantes en 1981, es una de las glorias de M茅xico y de las m谩s bendecidas plumas que ha engendrado esta parte del mundo.

Integrante, por razones generacionales y puramente cronol贸gicas del bum latinoamericano, supo distanciarse de los radicalismos pol铆ticos que muchos de los escritores de este movimiento enarbolaron. Era, en el sentido m谩s puro de la palabra, un hombre libre, toda vez que la libertad comienza siempre por ser libertad de pensamiento, y luego lo es de la palabra y la acci贸n.

Octavio Paz comenz贸 militando como joven escritor de izquierda, pero tan pronto se enter贸 del horror de los gulags (este genocidio emergi贸 a la luz p煤blica despu茅s de la muerte de Stalin, en 1953), abjur贸 de su l铆nea de pensamiento pol铆tico y enderez贸 el rumbo de sus naves.

Muchos no le perdonaron este acto de 鈥渄eserci贸n鈥 ideol贸gica. Ante la evidencia del horror de los gulags recapacita, y redirige sus buques en pos de otros litorales. Tuvo la humildad necesaria para declararse equivocado y cambiar la direcci贸n de su br煤jula ideol贸gica.

A帽os m谩s tarde, despu茅s de leer el Archipi茅lago Gulag, de Aleksandr Solzhenitsyn, public贸 en marzo de 1974 en la revista Plural el maravilloso ensayo Polvos de aquellos lodos, testimonio hist贸rico sobre la represi贸n del pueblo ruso.

Pero esa pesadilla hist贸rica que fueron los gulags no constituy贸 la 煤nica ocasi贸n en la que mostr贸 al mundo la incorruptible reciedumbre de su madera humana.

Cuando estall贸 la matanza de Tlatelolco (en la plaza de las Tres Culturas), el 2 de octubre de 1968, poco antes de los juegos ol铆mpicos de M茅xico, Octavio Paz era embajador en Nueva Deli.Octavio Paz: las huellas de un adelantado, 30 a帽os despu茅s del Premio Nobel | Ramona Cultural

Tan pronto la noticia lleg贸 a sus o铆dos, present贸 su renuncia irrevocable como diplom谩tico. Fue el 煤nico miembro del cuerpo diplom谩tico mexicano que tuvo el valor necesario para dimitir y expresar con ello, de manera enf谩tica, su condena al genocidio perpetrado por D铆az Ordaz.

M谩s de 300 personas perecieron en esa aciaga tarde, v铆ctimas de las metrallas y fusiles del Ej茅rcito mexicano y el grupo paramilitar Batall贸n Olimpia. Una de las grandes org铆as de sangre del siglo XX.

Octavio Paz fue un esp铆ritu acostumbrado al aire puro, di谩fano y enrarecido de las grandes alturas. Un arist贸crata del pensamiento, uno de los poetas m谩s universales de la historia de la literatura, un ensayista especializado en la b煤squeda de la identidad mexicana, en la definici贸n misma de eso que podr铆amos llamar 鈥渕exicanidad鈥.

Calific贸 c茅lebremente al pueblo mexicano como una estirpe atrapada en El laberinto de la soledad. Una descendencia abrumada por el recelo y la desconfianza, cuya capacidad de amar sucumbe en la emboscada de un hermetismo primitivo.

Comprar El Laberinto de la Soledad (Spanish Edition) De Octavio Paz - BuscalibreEl premio nobel de literatura inicia el segundo ensayo de aquel libro con estas sombr铆as palabras: 鈥淰iejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: m谩scara el rostro, m谩scara la sonrisa. Plantado en su arisca soledad, espinoso y cort茅s a un tiempo, todo le sirve para defenderse鈥.

La sombr铆a descripci贸n evoca los nopales que crecen en esa tierra. Nos invita a imaginar a los mexicanos, y por extensi贸n a todos los latinoamericanos, como seres 谩speros y punzantes, que en medio de la arena y las rocas se levantan defensivos, envueltos en su inmensa soledad.

Los hombres cactus de Octavio Paz, y de tantos otros retratos del ser latinoamericano, quiz谩s existieron en alg煤n momento de nuestra genealog铆a, y quiz谩s existen todav铆a en muchos pueblos de nuestra Am茅rica, curtidos por el dolor y la pobreza, por la enfermedad y el temor.

Octavio Paz fue, por encima de todo, un hombre coherente y s贸lido como el granito. Un hombre 鈥減ara todas las estaciones鈥 鈥昪omo le dec铆an a Tom谩s Moro, quien prefiere entregar su cabeza al verdugo de palacio antes que validar las guarrer铆as de Enrique VIII鈥. Jam谩s se arrodill贸 ante los partidos pol铆ticos y las ideolog铆as de uno u otro color y cre铆a que los poetas deb铆an mantenerse al margen de las militancias pol铆ticas y religiosas.

Estuvo en Costa Rica en diversas ocasiones. Recuerdo una entrevista televisiva que le hizo Luis Burstin en su programa Debates, en la que se expres贸 con la serena y l煤cida elocuencia que lo caracterizaba. Era elegante y distinguido en todas las esferas de su vida: su manera de hablar, sus gestos, su tono de voz, su estilo vestimentario, su espl茅ndida melena plateada, su discurso pausado y bien razonado.

Era un hombre que honraba la noci贸n griega del logos, esto es, de la palabra en tanto que palabra perfectamente ponderada, elegida, razonada: una especie de milagrosa coincidencia entre el pensamiento y su formulaci贸n verbal y conceptual.

Octavio Paz es residente de mi museo 铆ntimo de la belleza literaria, de la poes铆a 鈥昪on toda la magia y el misterio que le es inherente鈥 y el ensayo 鈥昰r谩vido de conceptos y hondas reflexiones鈥. Sin duda alguna, uno de los m谩s grandes t铆tulos de gloria de las letras universales y una portentosa secuoya en el tupido bosque de la literatura latinoamericana.

Uno de sus m谩s egregios rasgos es su aceptaci贸n gozosa del car谩cter h铆brido de la sociedad y la cultura mexicanas. Celebr贸 el multiculturalismo, acept贸 la hibridez y la duplicidad del alma mexicana: en El laberinto de la soledad, escrito en 1950, es decir, 17 a帽os antes de Cien a帽os de soledad, propone una aventura intelectual de gran audacia, en busca de la identidad de M茅xico. Lo que Paz concluye es que esa identidad solo puede ser m煤ltiple: un mosaico de culturas.Octavio Paz: grandes frases del poeta mexicano, premio nobel de literatura - Cultura y Ocio

Es un hombre de esp铆ritu abierto que acoge todas las influencias, hace acopio de ellas y modela con esta formidable materia prima su obra literaria y filos贸fica. Porque es un poeta fil贸sofo, como lo fueron Machado, Borges, Val茅ry, Mallarm茅, Unamuno y Le贸n Felipe.

La palabra de este gran poeta representa una s铆ntesis perfecta entre pensamiento y belleza. Es el equilibrio absoluto entre el pensamiento discursivo y el lirismo po茅tico. El mundo del razonamiento y el mundo del onirismo, de la magia, de la pura belleza sonora del verso se dan la mano en su obra.

Bebi贸 de las m谩s pr贸digas urnas de la literatura del siglo XX: roz贸 el surrealismo, el dada铆smo, el fluir de la conciencia, la escritura autom谩tica, el existencialismo, los diversos vanguardismos de las tres primeras d茅cadas del siglo XX; jug贸 con los pictogramas en sus Topoemas, en los que crea una escritura que es al mismo tiempo dibujo, algo parecido a lo que proponen los jerogl铆ficos del antiguo Egipto o los ideogramas de la escritura china.

En cierto modo, toda escritura es dibujo, y todo dibujo es escritura: un dibujo en el que la l铆nea se interrumpe para dar forma a cada diferente letra.

Su ensayo El arco y la lira propone que el ritmo es el principio estructurador del cosmos, y por lo tanto tambi茅n de la poes铆a. Ritmo de los astros en el firmamento, ritmo de los ciclos de la luna, ritmo de las danzas guerreras y de apareamiento, ritmo de los ritos agr铆colas, ritmo de la m煤sica, ritmo de las estaciones, ritmo del p谩lpito card铆aco鈥 Para Octavio Paz, el ritmo tiene un papel cosmog贸nico, no 煤nicamente musical o po茅tico.

Octavio Paz 鈥 Biograf铆a 鈥 portalvallenato.netCuando lo leo siento que mi alma se limpia, que mis pulmones se hinchan con un aire m谩s puro y transparente, que me pongo en contacto con lo mejor de la naturaleza humana.

No ceso de preguntarme si era m谩s pensador o poeta. La respuesta es que el pensamiento puede ser eminentemente po茅tico y la poes铆a puede ser riqu铆sima en pensamiento.

La poes铆a es un instrumento privilegiado para conocer el mundo, para desentra帽ar sus m谩s arcanos secretos, tiene un inmenso valor gnoseol贸gico, va mucho m谩s all谩 de la versificaci贸n h谩bil y gratificante al o铆do. Al igual que la ciencia, intenta descifrar la realidad, pero lo hace con otras herramientas.

A Octavio Paz lo conoc铆 en la capital mexicana en 1987, el a帽o en que firmamos el Plan de Paz y recib铆 el Premio Nobel de la Paz. Conversamos durante muchas horas. Se dio cuenta de que yo conoc铆a buena parte de su obra. Me hizo un regalo que atesoro hasta el d铆a de hoy: la totalidad de sus obras que public贸 el Fondo de Cultura Econ贸mica y la colecci贸n completa de su revista Vuelta.

Termino con una breve cita de su art铆culo 鈥淟a democracia en Am茅rica Latina鈥, publicado en Vuelta en junio de 1982: 鈥淟a arquitectura es el espejo de las sociedades. Pero es un espejo que nos presenta im谩genes enigm谩ticas que debemos descifrar. Contrastan la riqueza y el refinamiento de ciudades como M茅xico y Puebla, al mediar el XVIII, con la austera simplicidad, rayana en la pobreza, de Boston o de Filadelfia鈥 lo que en Estados Unidos era amanecer, en la Am茅rica hispana era crep煤sculo. Los norteamericanos nacieron con la Reforma y la Ilustraci贸n, es decir, con el mundo moderno; nosotros, con la Contrarreforma y la neoescol谩stica, es decir, contra el mundo moderno. No tuvimos ni revoluci贸n intelectual ni revoluci贸n democr谩tica de la burgues铆a鈥.

 

*El autor fue presidente de Costa Rica en dos ocasiones (1986-1990 y 2006-2010) y recibi贸 el Premio Nobel de la Paz en 1987

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