El Ente Autárquico del Mundial 78, que comandaba el almirante Carlos Alberto Lacoste, catalogó en una nómina escrita a máquina a miembros de la prensa internacional, entre ellos el legendario italiano Gianni Minà
Los documentos están a la vista, sobre una mesa apenas se ingresa al Espacio EAM ’78. Son parte de un acervo histórico cuyas marcas todavía se sienten en el presente. La dictadura genocida desapareció a 228 trabajadores de prensa, un registro que se amplió en democracia hasta llegar a ese número en búsquedas sucesivas. Pero en pleno Mundial, cuando los gritos de gol del fútbol tapaban a los gritos de los torturados en la Ex ESMA y otros centros clandestinos de detención, el régimen de Videla y Martínez de Hoz ya había armado una lista más, pero de periodistas y medios extranjeros.
Los seguían. Eran “subversivos”, aquellos que la estructura del Ente Autárquico controlado por el vicealmirante Carlos Lacoste tenía en la mira para cuando pusieran un pie en la Argentina.Gianni Minà, el célebre colega italiano era uno de ellos. Los había también de Inglaterra, Francia, España, México y otros países de América Latina.

El registro de nombres escrito a máquina se conserva en las oficinas del 1° y 2° piso del edificio de avenida Corrientes 1302. Es apenas una porción del archivo que custodian y mantienen a consulta pública trabajadores del Estado. Una selección de documentos que proviene del Archivo Nacional de la Memoria y que en pleno centro de Buenos Aires se puede observar donde hasta 1983 funcionaron las oficinas del EAM ’78.
Julián Scabbiolo, el coordinador del Espacio, tiene una vasta experiencia en el tratamiento de materiales que se acumulan de los tiempos en dictadura. Integra además la Comisión de Trabajo por la Reconstrucción de Nuestra Identidad que rescató, conservó y actualizó los legajos de empleados del Estado detenidos-desaparecidos entre 1976 y el final del régimen cívico, militar y eclesiástico. Nos acerca una carpeta prolijamente conservada que en su carátula dice: “Panorama N° 1/12 del Factor Mundial ‘78”.

Los documentos en su interior están fechados el 22 de mayo de aquel año, que “fue cuando el fútbol se lo comió todo”, cómo canta León Gieco en Memoria, su emblemática canción. Scabbiolo comenta: “La muestra intenta ser un pequeño aporte a la memoria colectiva, entendiendo a la misma como fruto del consenso de una sociedad que es profundamente democrática y que condena los delitos de lesa humanidad, que para transmitir esos valores de memoria, verdad y justicia necesita espacios dedicados para ello”.
En las hojas donde aparece la lista de periodistas considerados “subversivos” y a colegas que no se los identificaba así -con una aclaratoria sobre su perfil profesional- , se define a la Copa del Mundo que ganaría la Argentina como objetivo “de interés nacional”. Y llama a defenderla ante la hipótesis –no despojada de paranoia– de lo que podría ser la repetición de un ataque semejante al de Septiembre Negro, la organización palestina que atentó contra los atletas de Israel en los Juegos Olímpicos de Munich 1972.
El EAM fue creado por la ley 21.349 del 2 de julio de 1976, reglamentada el 25 de agosto del mismo año. Controlaba un presupuesto que –como se comprobaría después del Mundial– le costó al país 521.494.931 de dólares según cifras oficiales. Superó con holgura los 150 millones de dólares que costó la organización de España 82, cuatro años más tarde.
El ente tenía a cargo el trabajo administrativo, presupuestario y organizativo de la Copa. Reportaba de manera directa a la junta militar y en lo formal mantenía el contacto con la FIFA. O sea, Carlos Alberto Lacoste, el marino y hombre del dictador Emilio Eduardo Massera para el Mundial, tenía plenos poderes. Llegaría a vicepresidente de la federación el 7 de julio de 1980 donde siguió en ese cargo hasta 1984, ya en democracia.
A la Armada se atribuye el asesinato del general Omar Actis, que encabezó el EAM entre el 6 de julio y el 19 de agosto del ’76. Poco más de un mes duró en el cargo y la dictadura le imputó su crimen a Montoneros. La organización guerrillera lo desmintió y un libro posterior del periodista Eugenio Méndez, muy cercano a sectores militares, se preguntó desde el título: “Almirante Lacoste, ¿quién mató al general Actis?”
Los periodistas subversivos
Minà tenía 40 años recién cumplidos cuando llegó a Buenos Aires para cubrir la Copa del Mundo. De pronto se atrevió a preguntarle en una conferencia de prensa a Lacoste: “Nos han informado que han ido desapareciendo personas desde hace un tiempo. ¿Es verdad?”. La respuesta al enviado de RAI 2 de Italia fueron tres palabras: “Está mal informado”.
Gianni, fallecido en 2023 a los 84 años, describió ese contrapunto en Historia de un boxeador latino, su libro autobiográfico de 2020. Alarmado por situaciones extrañas que había percibido frente a su hotel, salió hacia Brasil en el primer vuelo que tuvo a mano. Amigo de Diego Maradona, entrevistador de Fidel Castro durante una extensa conversación en 1987 convertida en libro, el líder revolucionario diría de aquel momento en La Habana: “No sé si esto es un récord mundial, pero dieciséis horas seguidas de diálogo con un periodista de televisión, para mí, representan un récord al menos en el Caribe”.
La mayoría de los colegas italianos de Minà, 24 sobre 35 que integraban el listado escrito por los empleados del EAM ’78, aparecen como subversivos. El documento tiene el rótulo de “secreto” y contiene a enviados de Corriere Della Sera, La Stampa, La República, L’Unità, Il Messagero, L’Expresso y RAI, la cadena pública de TV en la que trabajaba el célebre escritor y periodista.

En la lista de cronistas mexicanos –la más extensa de acreditados al Mundial que figura en las nóminas del EAM- aparecen registrados 51 profesionales, de los cuales 11 eran considerados subversivos. Uno de ellos, José Steinsleger, es un rosarino que se exilió en México y aún continúa viviendo y trabajando como periodista en el país que lo recibió, como a muchos otros colegas argentinos. Fue uno de los fundadores de la FELAP en 1976 (la Federación Latinoamericana de Periodistas).
También aparece Rafael Medina Cruz, un “legendario y brillante reportero” del diario Excelsior, como lo recuerdan hasta hoy en las redes sociales. Integra esta lista Rodolfo Puiggrós, quien había sido en 1973 rector de la UBA durante la breve presidencia de Héctor Cámpora. En México se ganaba la vida como columnista de El Día. Su apellido figura mal en la lista: “Pigros”.
No es el único. Un célebre cronista taurino que vivió casi hasta los cien años, el español José Baró Quesada, aparece con los dos apellidos juntos como si fueran uno solo. Fue el primero durante el franquismo que se atrevió a criticar las corridas de toros y junto a otros dos enviados de su país lo etiquetaron como subversivo. El britanico David Watts, del Times inglés, el francés Marc Barreyre del Novel Observateur (traducido al español por el escriba del EAM ‘78 como Le Noval Observaciones -sic-) y el estadounidense Frank Martin del medio Bulletin fueron clasificados igual: subversivos.
A los periodistas europeos sobre todo, se los vinculaba con Marek Halter, un periodista polaco-francés que ya aparecía en documentos desclasificados de la cancillería en la dictadura como el máximo responsable del Comité Organizador del Boicot al Mundial ’78. “Luego de ejercer graves críticas al gobierno argentino por su antisemitismo, abogó por el traslado de la sede del campeonato mundial de fútbol 1978 a Brasil o a los países del Benelux”, lo acusó el régimen de Videla. El denunciado sería con los años un célebre escritor judío y autor de la novela autobiográfica La memoria de Abraham, que vendió varios millones de ejemplares en todo el mundo.
* Periodista y docente por concurso de la carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en la materia Taller de Expresión III, y de la tecnicatura de Periodismo Deportivo en la Universidad de La Plata (UNLP) en la materia Comunicación, Deporte y Derechos Humanos. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
Los comentarios están cerrados, pero trackbacks Y pingbacks están abiertos.