Abr 29 2012
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Opini贸nPol铆tica

La Marcha Patri贸tica en Colombia: De la miseria a la esperanza.

La preventiva criminalizaci贸n de la Marcha Patri贸tica, la puesta en circulaci贸n de toda clase de rumores asoci谩ndola con la guerrilla de las FARC, la exacerbada muestra por la televisi贸n de pruebas de utiler铆a al respecto, las declaraciones apresuradas del Mayor General Sergio Mantilla afirmando que la Marcha podr铆a estar infiltrada o dando a entender que eso era un hecho porque exist铆an b铆blicas pruebas desde los tiempos de la operaci贸n Sodoma, revelan que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y el estamento militar hacen un solo cuerpo en el prop贸sito de cruzarle el pie a los marchantes.
Con una reelecci贸n a煤n no dicha por los medios, pero ya declarada por los hechos, un fen贸meno social como la Marcha Patri贸tica alarma. En un pa铆s en el que la realidad apenas es lo que pasa de la clase alta para arriba o las salvajadas que algunos desadaptados de los estratos 0, 1, si acaso 2, cometen en ri帽as, atracos o contra sus propias compa帽eras (como si en los otros estratos la violencia intrafamiliar, por ejemplo, no fuera tanto o m谩s grave), o en su papel de forzados reclutas v铆ctimas o subversivos desalmados, asustan tant铆simos actores sin gui贸n, procedentes precisamente de la franja tan grande que es aquel pa铆s invisible. El negado, el innombrable.
No en vano se apresura (驴e improvisa?) el predecible movimiento de fichas ministeriales que apalancan las aspiraciones del presidente. O se sacan cien mil viviendas debajo de la manga. Cien mil que debieron ser m谩s, porque si el d茅ficit de vivienda alcanza 1,2 millones y crece al ritmo desaforado de 250 mil al a帽o (sin tener en cuenta que hay 2,6 millones de compatriotas con la casa a punto de caerse, seg煤n el censo de 2005, lo que trasluce que unas cuantas ya deben estar en tierra), la cifra anunciada no pasa de ser un pa帽o de agua tibia (1). O muchas menos si se nos ocurre relacionar la buena nueva con los 526 mil subsidios de vivienda prometidos por el gobierno en sus inicios, que ahora, quemada en p贸lvora la mitad del trayecto, a duras penas van por los 17.302 entregados. (2)
驴Bullaranga medi谩tica contra una marcha que habla de una segunda y definitiva Independencia? 驴Zanahorias para despistar lo que puede ser un pensamiento con inusitada presencia en las urnas? Sea lo que fuere, acostumbrados como estamos a que el 煤ltimo en la cola se cuela de primero, pocas cosas tan molestas como un Movimiento de confluencias sociales y populares. El alcalde Gustavo Petro y sus progresistas le dejaron claro al pa铆s que una cosa es lo que indican las tendencias, los expertos y los medios masivos, y otra lo que dictamina la realidad. Una cosa piensa el burro, otra鈥
Muy grave en un momento en el que las encuestas no son halag眉e帽as para el gobierno y en el que el canto de sirena del TLC no tiene cuerda para hermosear nada. Ni siquiera a las mentiras del tratado le alcanza este gobierno a sacar provecho, pues a la mayor parte de los poqu铆simos sectores beneficiados los coge con los pantalones abajo y a todos con la estanter铆a en el piso: Sin puertos, sin infraestructura vial ni ferrocarrilera, ni fluvial, mejor dicho, sin la pregonada prosperidad necesaria para tener una m铆nima competitividad, la que en medio del m谩s escandaloso subdesarrollo deber铆a present谩rsele (驴represent谩rsele?) a los Estados Unidos.
Ahora que el presidente empieza a terminar algunos platos de las viandas op铆paras del poder, ve pender machetes de Damocles sobre su cabeza. Alguno pender谩 de un pelo de la crin de Cresp贸n, que con unos cuantos meneos esquiva. Sin embargo, 茅l es consciente de que la liebre salta desde cualquier matorral.
Una cosa es un twittero montado en un caballo, aunque de paso, muerto, y aunque algo azaroso manoteando sobre el lomo tieso, muy venido a menos, con los vasallos en desbandada o encarcelados, los alfiles pr贸fugos, pagando escondederos a peso, y sus mafiosos, paramilitares y corruptos negociando gatos por liebres con el estado.
Y otro asunto son m谩s de ochenta mil marchantes hastiados, desesperados, pateados, a la vez ansiosos por buscar otros caminos, dispuestos a andar cientos de kil贸metros s贸lo para hacerse sentir diciendo a viva voz su trino desgarrado: 鈥淓stamos ac谩, 驴y qu茅?鈥. (3)
M谩s a煤n: Cuando ese conglomerado de gente no es una organizaci贸n, sino m谩s de mil setecientas; no es un gremio, sino muchos; no es un sector, sino todos; no es una regi贸n, sino Colombia.
La Marcha Patri贸tica, es verdad, tiene varios problemas elementales, de la misma manera que los tuvo la extinta Uni贸n Patri贸tica, cuya falta de recordaci贸n ser铆a inexcusable: Es leg铆tima, constitucional y legal. Lo se帽ala su propia Junta (4) y lo constatan los testimonios de trabajadores participantes, obreros, desplazados, estudiantes, ind铆genas, intelectuales, en fin, desperdigados en televisoras comunitarias, radios y dem谩s medios independientes, cuyo compromiso con la b煤squeda de una soluci贸n pol铆tica al conflicto social y armado resulta evidente.

Problemas porque en Colombia la legalidad sirve para darle carisma a los entuertos, la Constituci贸n para torcerla y salt谩rsela, y apenas es considerado leg铆timo lo que convalida el desborde institucional y los abusos de quienes ejercen el poder.
Cualquier proyecto en contrav铆a es un atropello a la raz贸n. Fuera de la cerrada plataforma: Planteamiento de platelmintos.
Aqu铆 la 煤nica oposici贸n bien vista es aquella que hace parte del circo de la Unidad Nacional. M谩s avanzar谩 a partir de hoy el ministro de vivienda Germ谩n Vargas Lleras en la construcci贸n de sus casas en el aire que lo que 茅l mismo sentado en su oficina y con todo a la mano adelant贸 hasta ayer como ministro de Interior para dotar al pa铆s de un Estatuto de Oposici贸n (y de gobierno, por supuesto).
La marrulla entretiene las audiencias endilgando culpas y desidias al azar. Y los peligrosos cr茅dulos juran y re juran que es culpable el Polo m谩s cruel, que jam谩s mereci贸 ser partido y va por ah铆 enga帽ando gobiernos鈥 Algo as铆.
De qu茅 modo molestan las garant铆as y los equilibrios en este pa铆s y cu谩nto agradan los eufemismos que permiten tildar de contrarios a quienes no lo son. Tenemos de opositores a los que le protestan al gobierno por un ministerio, a lo sumo. A los que callan y otorgan. Y es oposici贸n la que con otros hace lo mismo.
Al presidente Santos le gustan mucho ese tipo de ret贸ricas justicieras del poder con falsos destellos de alternancias y participaci贸n. Cuesti贸n que le viene de sangre, quiz谩s, desde los tiempos del t铆o abuelo Eduardo (5), adalid y fundador del Frente Nacional, ese expl铆cito reparto patrio de yo con yo durante 16 a帽os.
Gobierno, militares, grandes industriales y empresarios, altos dignatarios de la iglesia o las iglesias, tambi茅n ven la m谩s conspicua expresi贸n de la democracia en esta uniformidad mal disimulada.
Expresiones nacidas y criadas en el subsuelo social, como la Marcha Patri贸tica y todo lo que arrastra de posibilidades, constituyen una amenaza para el statu quo.
Un sistema que ha hecho tantas cosas mal, que ha da帽ado a tantos y tan de seguido, tiene rabo de paja. Hay que reconocer que el presidente Santos lo sabe bien y act煤a en correspondencia con ello. Es mas listo que varios de su clase y por eso hasta lo consideran traidor. Godofredo C铆nico Caspa es uno de ellos (6).
En el mundo del p贸ker, de faroles, semi 鈥 faroles y dem谩s de Juan Manuel Santos, la Gran Revoluci贸n Agraria de la Ley de V铆ctimas y de Restituci贸n de Tierras (7), las ayudas de Colombia Humanitaria para los damnificados por el invierno, los subsidios y cr茅ditos para la educaci贸n superior hasta del 100% para los estratos 1, 2 y 3, el generalizado rescate de pobres que evitando evasiones de impuestos har谩 chillar a 80 mil colombianos ricos, lo mismo que las cien mil casas gratis, no son otra cosa que aparentar mucho con nada o casi nada en las manos.
Ofertar harto para terminar dando menudencias al final de este per铆odo presidencial y generar la necesidad de la continuidad. El mismo truco que Uribe puso en pr谩ctica con represi贸n cerril, Santos lo lleva a cabo con su 鈥渞evoluci贸n鈥 de naipes.
Estremece que esta Marcha Patri贸tica, al estilo de las de la primavera 谩rabe, si bien puede ser una marcha de personas tajantes en el pensamiento, en las propuestas, no lo es de radicales en el comportamiento, como lo desearon unos, para haber desprestigiado y reprimido el Movimiento en ciernes desde antes de despuntar.
Viendo los riesgos de este Movimiento naciente, m谩s que buscarlos atr谩s, en el pasado largo de un pa铆s que se reinventa d铆a a d铆a, o al lado, de donde muy probablemente habr谩n de venir las voces intimidantes, los ultim谩tum amenazadores, o, esperemos que no, las balas asesinas, el verdadero peligro yace alto: En fuerzas con mucha autoridad para la provocaci贸n y la descalificaci贸n. Porque ser siniestro en Colombia requiere un buen cargo, exige misa diaria, demanda tener medios o aparecer en ellos.
El presidente Santos se refiri贸 hace un tiempo a la 鈥渕ano negra鈥 que amenaza la reparaci贸n de las v铆ctimas y la restituci贸n de sus tierras (8). Pues bien, ahora han de ser varias las fuerzas oscuras que no tardar谩n en empezar a operar (9). Como dijera alguna vez Otto Morales Ben铆tez, la paz tiene 鈥渆nemigos agazapados鈥. 脡l mismo fue uno de ellos cuando los procesos de paz de Belisario Betancur.
Est谩n agazapados en las cumbres de las Fuerzas Militares, de la Procuradur铆a, de la C谩mara de Representantes, del Congreso de la Rep煤blica y del mismo gobierno, o en sus casas por c谩rcel, o en complejos policiales, o en las presidencias y gerencias de grandes medios. O encubiertos en las oficinas de pujantes bancos e industrias, de las empresas multinacionales o de las embajadas amigas.
No son numerosos, no son tantos como los que tratan de hacernos creer y son much铆simos menos de los que ellos mismos creen que son. Pero tienen una enorme disposici贸n para el perjuicio. Y en el r铆o revuelto de la patria se les facilita poner en pr谩ctica su capacidad para violentar cualquier proceso聽聽聽聽 que difiera de su ideolog铆a, un credo que no yace en el abstracto mundo de las ideas, sino en la tenencia de la tierra, la posesi贸n de los capitales, el usufructo perpetuo de las riquezas, el absoluto control de los hilos del poder.
El principal mecanismo de obstrucci贸n es la violencia, que tan bien nutren sus otros beneficiarios: los fabricantes, los traficantes, los negociantes, los usuarios de las armas. Pero la violencia tiene muchas formas y presencias, y la armada no es la peor ni la causa de nada. Es despojo, masacres, genocidios, s铆, pero la acent煤an y perpet煤an leyes indebidas, err谩tiles interpretaciones jur铆dicas, ama帽adas disposiciones, constre帽imiento de libertades, injusticias sociales de toda clase.
La Marcha Patri贸tica determin贸 el despliegue de miles de polic铆a de 茅lite. ESMAD que no pudieron desmadrarse. Tal vez el acaecimiento r谩pido de la Marcha no dio tiempo a otra clase de infiltraciones en realidad peligrosas, como ha sido tradicional en este tipo de manifestaciones populares, de elementos desestabilizadores que simulan la pertenencia a organizaciones armadas y justifican la represi贸n.
Entonces hay que echar mano de otros recursos. La sospecha se transforma en el crimen. La rebeli贸n, un 煤til comod铆n. Tres conversando en la esquina o dos chateando m谩s de la cuenta (lo que se fija con facilidad seg煤n el n煤mero de bits trocados) son el intento de algo, despu茅s sabremos de qu茅. Convocar a una manifestaci贸n conduce a la c谩rcel y la resistencia pasiva es un delito, como lo pretende por estos d铆as el ejemplar PP espa帽ol (10).

M谩s all谩 de los importantes gu铆as entroncados desde los inicios o que se han venido adhiriendo, el Movimiento que se avecina empez贸 a hacerse sentir desde hace a帽os. No ha surgido por generaci贸n espont谩nea ni ha sido sacado de ning煤n sombrero.
Tal vez el presidente Santos escuch贸 no hace mucho sus pasos de animal grande, pero los movimientos sociales en Colombia tienen una larga tradici贸n de organizaci贸n y de lucha por la reivindicaci贸n de sus derechos. Y de un reguero de muertos a la vera de ese camino. Son movimientos de todas las clases, alcances y tama帽os, que agrupan campesinos, ind铆genas, trabajadores, artistas, comunidades, en la Costas Pac铆fica y Atl谩ntica, en los Llanos, en los Andes, al centro, en la regi贸n cafetera, en Chigorod贸 o en Bogot谩.
La Marcha, que es Movimiento, que es Partido, de miles, cien miles, millones, y que ser谩 lo que sus componentes quieran que sea, expresa inclusi贸n, dignidad y soberan铆a. El grito de Independencia de 1810 desemboc贸 en una Patria Boba que todav铆a no acaba. Barak Obama, Leon Panetta, Ehud Barak, hasta Rajoy, acaban de visitarnos y de ratificar que nos siguen viendo como las colonias que nunca hemos dejado de ser: No somos los aliados, somos los sometidos. Y estas lomas y planicies est谩n llenas de virreyes, fuerzas especiales extranjeras, transnacionales aur铆feras y petroleras, BM鈥檚, FMI鈥檚, USAID鈥檚 que lo reafirman.

M谩s de doscientos a帽os despu茅s, es hora de otra cosa.

Los liderazgos significativos y reconocidos de Piedad C贸rdoba, Iv谩n Cepeda, Carlos Lozano, Andr茅s Gil, Gloria Cuartas, Jaime Caicedo, Patricia Ariza y otros voceros m谩s, son s贸lo puntas de icebergs grandes, que vienen de lo m谩s profundo y olvidado de este pa铆s, no tanto porque est茅n adentro (que lo est谩n) de las selvas heridas y heredadas de Jos茅 Eustasio Rivera, o en los vivos desiertos legendarios de la Guajira de Eduardo Zalamea Borda, o en los caser铆os perdidos de ese Choc贸 que una vez asombr贸 al joven Gabriel Garc铆a M谩rquez, sino, sobre todo, porque est谩n enfrente y no los vemos.
Vienen, m谩s bien, de la ciudad de ciudades que representa la Bogot谩 de Jos茅 Antonio Osorio Lizarazo, en la que est谩n 鈥渆sos antros de pobrer铆a donde se aglomeran familias enteras con sus chiquillos, sus perros, sus cerdos y sus harapos鈥. No vamos ahora 鈥渁 pasear un poco por entre la miseria鈥, como dice el olvidado escritor en sus Mansiones de Pobrer铆a. (11) Ahora tanta miseria ha llevado a que un pa铆s entero salga a las calles y plazas y exista. Es la Marcha Patri贸tica en pleno Movimiento y con todo el calendario delante.

NOTAS:
(1)聽 鈥淓n siete semanas estar铆a la ‘primera piedra’ de las 100 mil viviendas gratis鈥. Revista Semana. 26 de abril de 2012. http://bit.ly/Jtgvuh
(2)聽 Intervenci贸n del senador Jorge Enrique Robledo en el Congreso de la Rep煤blica de Colombia. 24 de abril de 2012.聽 http://bit.ly/Imj4wk
(3)聽 Los grandes medios en el pa铆s reconocen la participaci贸n de la mitad (40 mil), lo que permite suponer que el dato divulgado por la Marcha se queda corto y que los congregados pudieron ser a煤n m谩s.
(4)聽 Portal de la Marcha Patri贸tica. Comunicado frente a las afirmaciones del se帽or Presidente. http://bit.ly/IcBaGQ
(5)聽 Eduardo Santos Montejo. Presidente de Colombia entre 1938 y 1942. Due帽o durante varias d茅cadas del peri贸dico El Tiempo. Eduardo Santos era hermano del escrito Enrique Santos Montejo 芦Calib谩n禄, abuelo del actual presidente colombiano. http://bit.ly/hGBbhj
(6)聽 Personaje de ficci贸n creado por Antonio Morales Riveira y magistralmente personificado por el humorista Jaime Garz贸n, asesinado por los paramilitares, que expresa la manera de pensar y actuar de buena parte de la oligarqu铆a colombiana.
(7)聽 鈥淩obledo vs Restrepo: la pelea por la verdadera ‘revoluci贸n agraria’. La Silla Vac铆a. 11 de febrero de 2012. http://bit.ly/Khm7r1

(8)聽 鈥淢ano negra amenaza proceso de restituci贸n de tierras: Santos鈥. El Espectador. 4 de diciembre de 2011. http://bit.ly/rQmRcM
(9)聽 Tempranamente lo hicieron: 鈥淒efensor铆a del Pueblo denuncia desaparici贸n de l铆der de Marcha Patri贸tica鈥. Revista Semana. 27 de abril de 2012. http://bit.ly/ImS7zj
(10)聽 鈥淐onvocar algaradas por Internet llevar谩 a la c谩rcel a sus promotores鈥. El Mundo, Espa帽a. 11 de abril de 2012. http://mun.do/Is8ZC0
(11)聽 OSORIO LIZARAZO, Jos茅 Antonio. 鈥淣ovelas y cr贸nicas鈥. Instituto Colombiano de Cultura, Biblioteca B谩sica Colombiana, 1978. Bogot谩, Colombia.

(*) Juan Alberto S谩nchez Mar铆n es periodista, cineasta y realizador de televisi贸n colombiano.

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