Sep 27 2004
1633 lecturas

Opinión

La muerte del erotismo

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

No hubiera sido equivocado, en 1985, para el centenario de D . H. Lawrence, llorar un poco sobre la mustia tumba del erotismo -aunque podr√≠a hacerse cuando se cumplan, en 2005, 75 a√Īos de su muerte-. Ten√≠an que ser puritanos ingleses, rebeldes con causa, quienes se inventaron todo aquel mundo de sugerencias incumplidas, de falsos naturalismos, de sensuales exaltaciones contra el esp√≠ritu.

Se comprende. Lo monstruoso de los puritanos no es que repriman, sino que nieguen. Pecar, pecamos todos: los católicos se arrepienten, los puritanos lo niegan. Como si no hubiera existido. Prefieren renunciar a la memoria de su placer antes que admitir su oscura existencia.

Por algo se quejaba el pobre Lawrence que pecar ahora ya no era como antes. Y es que un buen d√≠a, en los suaves prados de los backs de Cambridge, descubrieron todo lo natural, como aquella madonina de Botticelli disfrazada de Afrodita, cuatrocientos a√Īos antes.

Y comenz√≥ aquella extra√Īa fiesta de su liberaci√≥n: mujeres que se atrev√≠an a fumar, vestidos deportivos, ideas socialistas, conversaciones sobre el sexo. Pasaron de hablar del tiempo y de tomar t√© discutir de sexo y a viajar por Italia o por Mexico. Quiz√°s hasta se divirtieron. Pero la verdad es que resulta imposible leer la rid√≠cula Lady Chatterly sin soltar el trapo.

Esas florales nupcias entre John Thomas y Lady Jane. Ese sospechoso culto f√°lico. Esa man√≠a limitativa de la gloria de la penetraci√≥n. Ese extra√Īo canto ecol√≥gico a un simple y mec√°nico acto, el viejo juego del metisaca, como medio siglo m√°s tarde dir√≠a otro ingles, bien es verdad que cat√≥lico.

En el fondo, Lawrence siguió siendo terriblemente puritano. Obsesionado por el mal, al que llamó pornografía, habiéndole dado por inventar la absurda distinción entre pornografía y erotismo. Aceptar el sexo, pero sin pornografía. Como quien dice, con voz hueca, libertad sin libertinaje.

¬ŅSexo sin pornograf√≠a? As√≠ les ha ido. Han llegado r√°pidamente al inevitable hast√≠o. Pero si lo √ļnico que medio salva es precisamente la pornograf√≠a. ¬ŅQu√© otra cosa sino pornograf√≠a y de la buena es toda esa parafernalia del pecado, de las confesiones, dichas en la oscuridad, y del arrepentimiento hasta la pr√≥xima? Sexo sin pecado es como vino sin alcohol. Un aguchirle que poco o nada apetece. Es lo que suecos y otros n√≥rdicos entienden por erotismo: retozar entre brazos, en aburrid√≠simas competencias gimn√°sticas, que tienen m√°s de proeza que de placer.

Lo que no quiere decir que el otro extremo sea bueno. El otro extremo es la sucia mentalidad de nuestras religiones semitas que ve sexo en todo. Como aquella se√Īora de una novela de Gald√≥s que no permit√≠a juntos la cuchara y tenedor. Como Freud que escribe varias paginas para probar que cundo dos personas maniobran en la acera para cederse el paso es porque ocultan inconfesables prop√≥sitos. sexuales.

El sexo, se√Īores, ni tan calvo ni con dos pelucas. Ni sano ejercicio, como el propuesto por esos lamentables manuales acerca del hombre y la mujer sensuales, ni las obsesiones risibles de puritanos, beatos y analistas de toda laya por ver sexo hasta en la sopa.

El sexo, ll√°mese como se quiera, es como todo en la vida: bueno y malo, depende m√°s de con qui√©n se haga de c√≥mo se haga. Adem√°s, lo de menos es hacerlo; lo de m√°s es imaginarlo. Claro que eso jam√°s lo hubiera aceptado Lawrence: que el sexo sea en definitiva cosa mentale iba contra sus principios irracionales, de enemigo jurado de la mente, de ardoroso exaltador del cuerpo y la vida. Se comprende: vivi√≥ y muri√≥ tuberculoso y sometido a la f√©rula teut√≥nica de la Richtoffen, que le llevaba siete a√Īos y veinte kilos. Pobre Sir John.

—————————-

* Escritor y médico argentino.
Artículo anterior, Erotismo y pornografía en: www.pieldeleopardo.com/modules.php?name=News&file=article&sid=368.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


A√Īadir comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.