Ago 23 2022
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Pol铆tica

La Nueva Constituci贸n de Chile en el contexto latinoamericano y mundial

Chile se acerca a pasos raudos a la concreci贸n de un hito largamente acariciado: la oportunidad de dejar atr谩s un molde constitucional impuesto con indecible dolor y sufrimiento por una dictadura b谩rbara al servicio de un modelo neoliberal.

El pr贸ximo 4 de Septiembre, las comunidades que habitan esa larga y angosta franja de territorio, tendr谩n a su alcance la posibilidad de dirimir el futuro en un plebiscito vinculante y de sufragio obligatorio que consagrar谩, de resultar nuevamente victorioso el Apruebo, un nuevo texto constitucional.

El despertar chileno a una nueva Constituci贸n

鈥溌hile despert贸!鈥 fue la consigna que anim贸 y devel贸 el significado de las 聽masivas manifestaciones en aquel m铆tico Octubre de 2019. Movilizaciones que no surgieron de la noche a la ma帽ana, sino que se enhebran en un proceso de repetidas marchas y acciones cuyas reivindicaciones tem谩ticas y sectoriales se anudaron con el objeto de destrabar el cerrojo de mercantilizaci贸n asfixiante al que estaba sometida la poblaci贸n.

En medio del cl铆max del despertar aparecen los Cabildos Ciudadanos, en los que personas de las m谩s diferentes procedencias, edades y territorios debaten sobre los cambios que requiere el pa铆s, abriendo la senda a una conclusi贸n com煤n, la necesidad de dar paso a una Asamblea Constituyente.

El impulso de la efervescencia popular se canaliza -en un intento de amortiguarla, con exclusi贸n de una parte de la oposici贸n y no sin pocas cr铆ticas- en un acuerdo entre gobierno y algunos partidos en el llamado Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constituci贸n, que habilita la convocatoria a un plebiscito para modificar la ley fundamental.

La arrolladora victoria, cercana al 80%, de las opciones por una Nueva Constituci贸n y la modalidad de Convenci贸n Constitucional electa de modo directo, con paridad de g茅nero y representaci贸n de pueblos originarios, indicaron que aquel impulso no se hab铆a apagado, al menos en la mitad de los votantes habilitados que particip贸 de esa gesta.

El proceso se complet贸 con la elecci贸n de convencionales, en la que la derecha no pudo imponer vetos y cobraron fuerza opciones ciudadanas independientes del cl谩sico esquema pol铆tico y, finalmente, con el proceso de redacci贸n del nuevo texto constitucional.

Luego de casi medio siglo de dictadura del capital y 30 a帽os de democracia tutelada por el poder econ贸mico, las y los chilenos deber谩n ratificar o rechazar la propuesta que, a todas luces, sellar铆a el advenimiento de un nuevo tiempo hist贸rico.

Una constituci贸n a la 鈥渁ltura de los tiempos鈥

Los textos constitucionales, en tanto expresi贸n fundacional de la intersubjetividad social -al menos los concebidos en democracia y no los impuestos por dictaduras- no pueden sino ser un reflejo de las intenciones presentes en la 茅poca en la que se formalizan.

En ellos se ven reflejadas las aspiraciones transformadoras, pero tambi茅n resistencias de la memoria social a la dinamizaci贸n y reemplazo de estructuras anteriores. Esas l铆neas cuidadosamente modeladas tienen la virtud de ser la bisagra entre tiempos, constituy茅ndose a la vez en fruto de un ciclo anterior y semilla de uno posterior. Son, a pesar de atisbarse en ellas el inicio de una edad colectiva innovadora, el producto de -al decir de Ortega y Gasset- la 鈥渁ltura de los tiempos鈥, es decir, la circunstancia hist贸rica en la cual tienen vigencia determinados conceptos, formas y creencias.

De hecho, la nueva propuesta constitucional chilena exhibe estas cualidades a la perfecci贸n. En apretada s铆ntesis, se abre con ella una mayor representatividad y participaci贸n popular, se garantizan derechos sociales antes vedados por la insensibilidad capitalista y se fijan directrices proactivas de equidad y protecci贸n ante la violencia para mujeres, ni帽oz, ancianos y pueblos ind铆genas.

En esta nueva formulaci贸n constitucional, se exige al Estado responsabilidad primaria en la nivelaci贸n de las condiciones de vida -profundamente dispares en el Chile de hoy-, se descentraliza el poder pol铆tico, se afirma la necesidad de proteger los bienes naturales comunes de la avaricia particular, instando a una mayor empat铆a con otras especies sintientes.

El signo incluyente y contrario a toda forma de discriminaci贸n se evidencia en el reconocimiento de la diversidad como riqueza y virtud, tanto en lo concerniente a las naciones y culturas que habitan el territorio, como a la ampliaci贸n del abanico de opciones en t茅rminos de confesi贸n, pluralismo de ideas, medios de expresi贸n y en la libre elecci贸n de la sexoafectividad, la maternidad o la muerte digna, entre otras cuestiones existenciales.

En s铆ntesis, refleja las principales pulsiones de la 茅poca: el indetenible avance de las mujeres por igualdad de derechos, la necesidad de nivelar desigualdades hist贸ricas, el imperativo de preservar la casa com煤n, la ampliaci贸n de la libertad de elecci贸n y la direcci贸n hacia la descentralizaci贸n y apertura a formas m谩s avanzadas de democracia.

La significaci贸n del plebiscito de salida en el contexto de la regi贸n y el mundo

El primer domingo de Septiembre, el pueblo chileno tomar谩 la decisi贸n final. Pero 驴en qu茅 contexto se produce? y 驴qu茅 implicancias tendr谩 un resultado favorable? Estas dos son cuestiones que ameritan reflexi贸n, ya que ning煤n fen贸meno est谩 aislado, sino que intr铆nsecamente relacionado en estructura con otros. Mucho m谩s en una 茅poca de mundializaci贸n que se dirige, m谩s temprano que tarde y a pesar de las apariencias contingentes, camino a una Naci贸n Humana Universal.

El escenario mundial se encuentra surcado en la actualidad por el declive del poder unipolar de los Estados Unidos y la hegemon铆a que su complejo militar-industrial, tecnol贸gico y financiero instal贸 en el sistema de relaciones y gobernanza internacional luego de 1945.

Poder y hegemon铆a que se asentaron en la imposici贸n del d贸lar como patr贸n de moneda y la primac铆a de su influencia en instituciones multilaterales como Naciones Unidas o el Fondo Monetario Internacional, pero tambi茅n en la expansi贸n de los propios mandatos culturales y modalidades de organizaci贸n pol铆tica.

Sometimiento al que el pretendido imperio sum贸 inn煤meras incursiones b茅licas, ocupaci贸n de territorios ajenos e indebida injerencia en la soberan铆a de otras naciones bajo la falaz excusa de 鈥渄efender el mundo libre, la democracia o los derechos humanos鈥.

Esta pol铆tica violenta y sus evidentes efectos destructivos han conducido al rechazo mayoritario, abriendo espacios a desarrollos aut贸nomos y soberanos y a nuevas instancias de articulaci贸n como formas alternativas de contrapoder. En esos espacios de orientaci贸n multipolar destaca hoy la influencia de China y Rusia, pero tambi茅n la de m煤ltiples Estados como Turqu铆a, la India, el Ir谩n, Sud谩frica o M茅xico, por solo mencionar unos pocos.

Incluso la unidad de naciones anteriormente en conflicto en Europa hab铆a logrado generar progresivamente un polo de creciente autodeterminaci贸n. Probablemente haya sido ese intento, junto a la creciente inclinaci贸n de sus relaciones hacia Oriente, una causa fundamental en el forzamiento de la guerra ocasionada por la extensi贸n de la OTAN -estructura militar bajo el comando de los Estados Unidos- hacia el Este europeo.

Conflicto cuyo objetivo estrat茅gico es instalar una nueva 鈥淐ortina de Hierro鈥 occidental para disciplinar a los supuestos 鈥渁liados鈥, en realidad territorios todav铆a ocupados por la presencia armada norteamericana.

En ese marco de reposicionamiento global de fuerzas, las naciones de Am茅rica Latina y el Caribe ven nuevas oportunidades en su b煤squeda por superar el dominio del hegem贸n del Norte. Una tiran铆a geopol铆tica en la que sus pueblos, al igual que en la 茅poca colonial y poscolonial fueron saqueados, empobrecidos y discriminados, viendo coartada toda posibilidad de elegir libremente su camino.

Los vientos emancipadores nuevamente soplan en el Sur, de diverso modo. Y esta diversidad es la clave para comprender una 茅poca en la que la desestructuraci贸n conlleva el peligro de la atomizaci贸n, pero a la vez imposibilita los dictados 煤nicos, centralistas y homog茅neos propios de otros tiempos.

Alentado por esta correntada hist贸rica, en la que cabalgan hoy sublevados con renovada altivez distintos pueblos de la regi贸n -todos violentados por el mismo poder-, el colectivo chileno supo desandar con vocaci贸n decididamente no violenta, un camino minado de dificultades por la conservaci贸n, el vasallaje y el temor.

Sin embargo, el caso de Chile agrega un ingrediente especial a esta rebeli贸n general, a este nuevo oleaje independentista. Es el signo que le imprime una generaci贸n joven, que forjada al calor de la resiliencia y la resistencia al feroz mandato individualista, hoy extiende su influencia feminista, ambientalista, pluralista y de una mayor horizontalidad en los recintos decisores.

Por otra parte, el proceso constituyente chileno reaviva la llama de las 鈥渞evoluciones constituyentes鈥, que ya hab铆an sentado bases sociales e institucionales m谩s justas, incluyentes,聽 plurinacionales y democr谩ticas en Venezuela (1999), Bolivia (2006-2007) y Ecuador (2007-2008).

Del mismo modo, el Apruebo chileno reforzar谩 la posibilidad de encaminar sendas reformulaciones constitucionales en pa铆ses como Per煤, Guatemala o Brasil, en las que 铆nfimas pero poderosas 茅lites mantienen maniatado el esp铆ritu de autodeterminaci贸n, libertad y justicia social de sus poblaciones. Por el mismo camino, la Colombia liderada por Petro ver谩 alentada su determinaci贸n de hacer valer los logros de la Constituci贸n de 1991, que abri贸 la puerta a una mayor participaci贸n ciudadana, autonom铆a territorial y pluralismo pol铆tico.

El movimiento social ha mostrado en Chile que la unidad en la diversidad es fuente de fortaleza y que, a煤n en el marco de una extrema desigualdad, concentraci贸n de poder y una legalidad ileg铆tima y ama帽ada, s铆 se puede avanzar hacia nuevos horizontes.

La aprobaci贸n plebiscitaria de la nueva Constituci贸n de Chile dar谩 un nuevo empuje a las fuerzas emancipadoras e integracionistas de la regi贸n, pero en perspectiva hist贸rica, esta nueva sensibilidad emergente, tributaria de la rebeli贸n mundial inconclusa de 2011, que aun late viva en los pliegues del imaginario de esta cohorte, acaso abra un nuevo cap铆tulo en la historia de esta regi贸n y del mundo.

Un cap铆tulo en el que la vida triunfe, en el que la humanidad logre imprimir un nuevo sentido a la existencia hoy reducida a consumo, depredaci贸n y vac铆o, en el que los seres humanos podamos encontrarnos y valorarnos, en el que la reparaci贸n y la reconciliaci贸n cierren para siempre la fosa letal de la violencia y la venganza.

Si el pueblo de Chile decide aprobar su nuevo contrato social, ser谩 un gran paso en esa direcci贸n. Y ser谩 hermoso. Sin duda que ser谩 hermoso.

*Investigador en el Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en la agencia internacional de noticias Pressenza. Colaborador del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

 

de noticias Pressenza.

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