Jul 17 2023
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Pol铆tica

La oposici贸n venezolana, con m谩s de lo mismo

Lejos, muy lejos, parecen ahora las expectativas de hace a帽o y medio, cuando comenzaron los acercamientos m谩s o menos p煤blicos entre el gobierno de Nicol谩s Maduro en Venezuela y el de Joe Biden en los Estados Unidos. Mientras el presidente de los dem贸cratas en la Casa Blanca enviaba se帽ales de que abandonaba la fracasada aventura golpista de Donald Trump, en el Palacio de Miraflores en Caracas se contestaba que hab铆a disposici贸n para conversar.

Para esos d铆as estalla el conflicto en Ucrania y Estados Unidos no disimul贸 su inter茅s (o necesidad) de obtener petr贸leo venezolano. Se reactiv贸 m谩s o menos r谩pidamente el trabajo de Chevron en el Lago de Maracaibo en un acuerdo beneficioso para lado y lado. Aunque en ese momento se especul贸 con que era el comienzo de un relajamiento progresivo de las llamadas sanciones contra la econom铆a venezolana, nada de eso ocurri贸.

Presidentes de Estados Unidos, Joe Biden, y de Venezuela, Nicol谩s Maduro.

Washington apenas dio algunas tibias se帽ales m谩s, como dar por terminado formalmente el absurdo interinato de Juan Guaid贸 y avalar su salida de escena sin pena ni gloria, ya durante este 2023. Mientras no ced铆a ni un cent铆metro en las centenares de medidas coercitivas unilaterales sobre las finanzas, la econom铆a y los activos venezolanos en el exterior. En esa l铆nea, tambi茅n este a帽o, se permiti贸 avanzar en la liquidaci贸n de CITGO, la petrolera venezolana en Estados Unidos.

Durante 2022 avanzaron con dificultad los intentos de di谩logo entre el gobierno venezolano y la oposici贸n que aval贸 la estrategia Trump, bajo el paraguas de la mediaci贸n de Noruega, pero aunque se avanz贸 en una agenda y objetivos concretos, nada o casi nada se concret贸.

Ya en 2023 la decisi贸n de ese sector de la oposici贸n de avanzar en una primaria para definir candidato para las presidenciales de 2024 fue interpretado como una se帽al de que -por fin- abandonaban la sedici贸n para aceptar el reto de una contienda electoral, pero con el correr de las semanas todo se desvaneci贸.

Aun cuando la primaria formalmente sigue en pie (aunque puede haber novedades en el Tribunal Supremo de Justicia muy pronto, por la falla de origen de los candidatos inhabilitados) el experimento para repolarizar a la oposici贸n ya parece haber fracasado. Primero por la persistencia de algunos precandidatos en fustigar al Consejo Nacional Electoral como organizador de la compulsa, y despu茅s por la renuncia masiva de los miembros del CNE, que dej贸 a la comisi贸n de primaria sin interlocutor oficial y precipit贸 lo que algunos acariciaban: primarias sin contralor de poderes p煤blicos.

Mar铆a Corina

En este contexto, comenz贸 a crecer la figura de una vieja conocida del jet set antichavista: Mar铆a Corina Machado (Mar铆a Con Ira, la nombran desde el chavismo). Anticomunista fan谩tica, Machado asegura que no busca venganza, pero su discurso se constituye desde el ellos o nosotros. Una brecha (dir铆an en Argentina) que la precandidata no parece dispuesta a cerrar. Todo lo contrario.

Precandidata Mar铆a Corina Machado con el presidente de EU, George Bush, en la Casa Blanca en 2005.

En la semana que pas贸 Machado publicit贸 en sus redes que estar铆a en Petare, extensa barriada popular en el extremo este del valle de Caracas. Dijo que convocaba a 鈥渓a gente buena de Petare鈥 (no a la 鈥済ente mala鈥 del mismo barrio) a acompa帽arla en lo que -no lo dijo pero se sab铆a- era su desembarco de campa帽a en Caracas. El resultado fue m谩s que discreto, por no decir que oli贸 a fracaso. Algunas decenas escasas de partidarios esperaron a la precandidata, quien eligi贸 refugiarse en un su camioneta y salir rauda de los alrededores del lugar que pretend铆a visitar, cuando un peque帽o grupo partidario del presidente Maduro la repudi贸 de lejos. Todo ante la atenta mirada de varios medios nacionales e internacionales, que no reflejaron luego en sus cr贸nicas ning煤n conato de violencia ni nada parecido.

Una muy m贸dica aparici贸n, que record贸 al repudio de los trabajadores aeroportuarios y vecinos de los alrededores del aeropuerto que zamarrearon a Juan Guaid贸 (por entonces pontificado como presidente interino por Trump) cuando regres贸 a Venezuela en 2020, luego de una 鈥済ira triunfal鈥 por EU y Europa. Ahora en Petare con Machado, como antes con Guaid贸 en el aeropuerto de Maiquet铆a, queda patente el problema central de la oposici贸n: escaso poder de convocatoria.

Sin gente

En 2014 y 2017 la oposici贸n logr贸 movilizar multitudes, pero no triunfaron en el objetivo de quebrar a las Fuerzas Armadas. Ya sin poder replicar esos niveles de convocatoria, en 2019 el experimento comandado desde Washington estuvo centrado en el cerco internacional al gobierno de Nicol谩s Maduro. El embate en la frontera colombo-venezolana en febrero de 2019, la teatralizaci贸n de un golpe de Estado en la base a茅rea de La Carlota en abril del mismo a帽o y la Armada Brancaleone que result贸 la irrupci贸n mercenaria de la Operaci贸n Gede贸n en mayo de 2020 adolecieron invariablemente de cualquier atisbo de movilizaci贸n importante.

Lo mismo sucede ahora cuando Machado, que marcha adelante en las encuestas hacia la deslucida primaria, no recoge entusiasmos m谩s o menos relevantes. 驴Qu茅 queda entonces? Sin posibilidad aparente de un refrescamiento de rostros en la oposici贸n que permita reverdecer alguna expectativa del electorado de ese sector, la tendencia es volver a lo de siempre: la consigna con poco asidero en la vida real.

As铆 Machado asegura que su lucha es 鈥渉asta el final鈥. Memoriosas y memoriosos dicen que la consigna est谩 ligada a la recordada portada del diario El Nacional del 11 de abril de 2002, que convocaba a derrocar al presidente Hugo Ch谩vez: 鈥淟a Batalla Final ser谩 en Miraflores鈥.

En aquellos d铆as dos d茅cadas atr谩s, la oposici贸n 鈥渆scu谩lida鈥, como le gustaba llamarla a Ch谩vez, logr贸 sacarlo del gobierno por algunas horas, en un pleito que finalmente se resolvi贸 por dos factores: la lealtad del grueso de las Fuerzas Armadas y la movilizaci贸n popular en apoyo al Comandante.

Mucha agua pas贸 bajo el puente durante 茅stas dos d茅cadas. Para empezar, Ch谩vez ya no est谩. La clase social que 茅l despert贸 sigue expectante, castigada por bloqueos y un descalabro mayor de la econom铆a, que sufre en primera persona. Mar铆a Corina Machado fue una de las que festej贸 ef铆meramente en el Palacio de Miraflores en 2002 y ahora vuelve con nuevas 铆nfulas, y con viejos odios. M谩s de lo mismo.

 

*Periodista argentino del equipo fundacional de Telesur. Corresponsal de HispanTv en Venezuela, editor de Questiondigital.com. Analista asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

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