Ago 15 2023
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CulturaLiteratura

La pasi贸n por no saber

1.- Introducci贸n

Si se trata de pasiones humanas, es com煤n designar al amor, el odio, los celos, la traici贸n. Y el racionalismo ilustrado reafirm贸 la pasi贸n por saber, con su consecuente: el conocimiento aplicado. La pasi贸n es una emoci贸n intensiva, que genera acciones y a menudo, controversia. Es fuente de inspiraci贸n de escritores y dramaturgos.

La pasi贸n por saber no lleva necesariamente impl铆cita el saber sobre las pasiones. Basta con recorrer la historia de las ideas para advertir que el sujeto m谩s refinado y culto puede incurrir en falacias o paradojas en su discurso y hasta ignorar las cuestiones m谩s obvias. Es reci茅n a partir del Siglo XIX cuando el sujeto se preocupa por investigarse a s铆 mismo. Y con el advenimiento, retomada la Ret贸rica aristot茅lica, del materialismo y la hermen茅utica de Gadamer, la semiolog铆a y de los estructuralismos en todas sus formas, el fen贸meno del lenguaje se convirti贸 tambi茅n en objeto de an谩lisis.Pasi贸n por el Saber - YouTube

De todas las pasiones humanas se ocupan la literatura, la filosof铆a, el psicoan谩lisis, las religiones, las neurociencias y la pol铆tica. Pero de una pasi贸n se ocupa en profundidad solo el psicoan谩lisis: la pasi贸n por no saber. 聽Esta consiste en negar hechos, cosas, ideas, colectivos o personas, a sabiendas o inconscientemente.

La negaci贸n a sabiendas opera habitualmente por razones de ideolog铆a, por intereses econ贸micos o sociales -hay sujetos que piensan, hablan y votan conforme les fue, sin importarle hacer v铆nculo social con el otro-. Es el caso t铆pico de los pa铆ses en los que sus ciudadanos pudientes los habitan como si estuvieran en tr谩nsito, no oblan sus impuestos, infringen las leyes de tr谩nsito y se violentan cuando los telones de la vida se les vienen encima por no haberlos dome帽ado a tiempo. Como si diferir los problemas, no registrarlos, les evitara el malestar de la civilizaci贸n y les permitiera ser felices en su burbuja. Este no saber, no querer saber, lleva impl铆cita tambi茅n una negaci贸n -consciente-, bien 聽contraria a la L贸gica. Para confirmarla, nada mejor que aferrarse a principios atemporales, vaciados de contenido, dejando que circulen discursos sociales de un Als ob -de un como si fuera-, pues se reduce la palabra a mero significante.

Esta suerte de negaci贸n es bien receptada en las sociedades hist茅ricas, en las cuales el pensamiento permanece como mero discurso argumentativo y se da a conocer a los ciudadanos para enrolarse en un colectivo que, ni por asomo, refleja su identidad. En s铆ntesis, lo que se niega una y otra vez 聽es la ontolog铆a al relativizarla, porque se les acuerda existencia solo a los hechos interpretados (aunque no fuera esta la intenci贸n de Nietzsche cuando afirmara: 芦no hay hechos; solo interpretaciones禄. 脡l quer铆a suscitar pol茅mica frente a los idealismos de su 茅poca).

La pasi贸n por no saber, no querer saber, la imposibilidad aut茅ntica por saber adquiere hoy dimensiones impensadas, en contraste con la ciencia, que sobrepas贸 el horizonte subjetivo al materializar la emoci贸n y sorte贸 fronteras. La ciencia se debe siempre a un objeto observable y lo procesa mediante reglas claras y palpables, incluido el sujeto (psicolog铆as, psiquiatr铆a, neurociencias), su cuerpo (las ciencias m茅dicas y sus derivados; la biolog铆a, etc.) y la conducta social (sociolog铆a, antropolog铆a, etnolog铆as m茅dicas, etc.). Cada sujeto se ha ido transformando, as铆, en la muestra de una serie objetivada y medible.

Pero el sujeto no es solo materia y energ铆a. Se encuentra inscrito en el lenguaje y como tal, participa de sus dificultades, pues nace en y no, de 茅l. Y habida cuenta de esta dificultad es que, a menudo, la pasi贸n por no saber viene camuflada hasta en los pliegues de un saber cierto: el del conocimiento derivado de las actividades de resultado, como la ciencia, el derecho, la econom铆a, etc. Las especializaciones fragmentaron el saber, que dej贸 as铆 de articular con otras 谩reas, y, aunque hoy est茅n de moda los estudios culturales e interdisciplinarios, la hiper simbolizaci贸n cognitiva que los sostiene suele provocar un distanciamiento de la realidad, volviendo al conocimiento autorreferente.

2.- El sujeto en la sociedad globalizada y ahora

La globalizaci贸n 聽ha instalado en el sujeto una especie de falsa certeza, que bordea lo psic贸tico. Hoy, esta se encuentra en crisis y como consecuencia, advienen nuevamente las fragmentaciones, los nacionalismos extremos, los prejuicios y las falacias. Las ciencias lograron que se pueda viajar a todas las latitudes del planeta y la tecnolog铆a invent贸 verdaderas pr贸tesis cognitivas como el celular: en las redes sociales, as铆, el sujeto se cree universal, ciudadano del mundo, y las econom铆as, solidarias por vinculadas. Sin embargo, el postcapitalismo globalizado nos ense帽贸 a expulsar la sustancia humana, ya que todo lo uniform贸 y objetiv贸, tornando la subjetividad en un asunto menor. Como contrapartida, empero, surgieron hoy territorializaciones, que est谩n tirando por tierra el postcapitalismo para que advengan, fragmentaciones subjetivas, individualismos insulares; nacionalismos proteccionistas, fanatismos religiosos y pol铆ticos irracionales de fuerte consenso emotivo que repiten tiempos supuestamente 鈥渟uperados鈥. DIANOIA PSICOAN脕LISIS: FUERA DE LUGAR: EL SUJETO EN LA SOCIEDAD GLOBAL, Carmen Gallano

Y los medios masivos, aliados indiscutibles del fen贸meno, introducen su propaganda: hay que hacer como-si no pasara nada, ya que Occidente sigue pleno y seguro, en sus sociedades pan贸pticas, regidas por las estad铆sticas y la IA. No importa, pues, que los atentados, el resurgimiento en 脕frica y Am茅rica Latina de enfermedades que se supon铆an extinguidas como la fiebre amarilla o que la muerte provocada por el hambre y la deshidrataci贸n, las paup茅rrimas superpoblaciones urbanas, que la violencia dom茅stica contra ni帽os y mujeres y la institucional de la corrupta ineficacia expongan a sociedades enteras 聽a la prueba diaria y contundente de que nada es para siempre; no hay seguridad, han desforestado bosques y selvas, se mata por dos pesos.

La comunicaci贸n masiva, en cambio, insiste en la posibilidad de estatuir paradigmas que democratizan dentro de una l贸gica del als ob, de un como si: la arquitectura, la gastronom铆a, los dise帽os del entretenimiento, la tiran铆a de la moda, el bombardeo de noticias y spots publicitarios; se inculca al ciudadano la imprescindible tenencia de mercanc铆as, propiedades, est茅ticas que manipulan el cuerpo y lo someten a autopuniciones; total (se creer谩), la angustia y la compulsi贸n al goce deben de ser desgracias ingobernables, de las que se ocupar谩n la familia, la escuela o el nosocomio.

La idea de certidumbre, seguridad, 茅xito y resultados -paradigmas 聽propios de la 芦eficacia禄 en la gesti贸n p煤blica o privada-, la obcecada tendencia al consumo por el consumo en s铆 (cuando el sistema lo permite), que provoca narcisismos infantiles, junto a la coartada cient铆fica de ideologizarlo todo bajo el prisma de una pretendida y absoluta objetividad 聽se vincula, en cambio, aunque poco se hable de ello, a la psicosis. Esta anuda en el delirio alucinatorio y se instala en un fuera-del-discurso; por tanto, ahist贸rico.

Los hombres son tan necesariamente locos que habr铆a que estar afectado por otro giro de locura para no estarlo, dec铆a Pascal, en el Siglo XVII. En su 茅poca, ya encontraba 茅l razonamientos parad贸jicos y falaces en los eruditos, quienes se devanaban entre los dogmas teol贸gicos y las reglas de la ciencia.

Pero si los cient铆ficos se alzaron entonces, temerarios, frente a toda creencia, buscando m茅todos para lograr el conocimiento aut茅ntico, desprovisto del soplo divino, hoy resulta que el indiscutible prestigio de estos, divulgado masivamente, ha hecho que el sujeto quede bajo la f茅rula de su neurosis prepotente. Pululan los medicamentos preventivos y correctivos, se trata de uniformar en la escuela, en la universidad, por todas partes. La subjetividad queda reducida a una cifra estad铆stica, siempre dispuesta a seguir las instrucciones r谩pidas de la tele (compre m谩s, viaje ya), a los manuales que otorgan felicidad y si no, de 煤ltima, al rivotril, al prozac. Lo cual responde a una l贸gica de laboratorio: si una emoci贸n se localiza en el cerebro, el medicamento adecuado va a remediar el dislocado desorden. La ciencia, combinada con la banalidad de la existencia, hace que se viva hoy esta suerte de alienaci贸n extrema que es considerar a la salud como una tirana obligaci贸n y no, como un derecho. Ello, mientras la pobreza urbana y de las regiones m谩s inh贸spitas del planeta no es paliada ni con campa帽as generales de vacunaci贸n ni con la asistencia puntual de m茅dicos pertenecientes a organizaciones no gubernamentales. All铆, el Estado no llega nunca a tiempo, y los trabajadores informales no cuentan con ninguna obra social.

Analizando a Freud: Analizando (cient铆ficamente) a Freud | EL PA脥S Semanal | EL PA脥S聽Y son precisamente estas ansias de certeza y cerrazones cognitivas las que se erigen como defensa superlativa contra la locura. Acaso debido al hartazgo social de esta, como si la normalidad pudiera alcanzarse… Pero no debe culparse del todo a la coartada cient铆fica. La b煤squeda de alguna verdad ha sido siempre man铆a socr谩tica y facilit贸 vientos libertarios. El problema de evitar o paliar la locura, sin embargo, no solo requiere de costosos laboratorios, sino m谩s bien, de esfuerzos decisivos por parte del Estado mediante la asignaci贸n de presupuesto suficiente para las pol铆ticas de salud y de reconocer en colectivo que decir verdad聽(no, una verdad ni la verdad), aquella a la que refiri贸 Freud al descentralizar al sujeto con sus estudios sobre el inconsciente, es tambi茅n historizar a la persona desde su presente en su pasado, devolvi茅ndole la dignidad de su propia e inexpropiable ficci贸n. Toda verdad, en definitiva, tiene estructura de ficci贸n: la que cada sujeto se construye con su matriz familiar y la sostenida por la creencia del sujeto y de la sociedad en el sistema pol铆tico y cient铆fico que elija.

Pero, hoy, la sociedad, en vez de contentarse con los resultados cient铆ficos e insistir por ello en la actitud de renovable conocimiento de la ciencia, la ha ideologizado seg煤n intereses extranjeros al sujeto social, que, entregado as铆 a la inteligencia artificial, ha ido perdiendo su lengua y lo m谩s importante, mat贸 inadvertidamente su met谩fora. A su vez, la ciencia, hiper metaforizada por las reglas de validaci贸n que supo conseguir para sus sistemas, divulgada superficialmente a la audiencia lega, termina por autorreforzarse, perdiendo de vista que el mismo cient铆fico que la ejerce es tambi茅n el sujeto que la sostiene, expuesto a todos los avatares del malestar provocado por sociedades injustas y gobiernos ineficientes.

Y el Derecho -al regular y tipificar conductas-, en lugar de ocuparse del sujeto, otrora atravesado por el deseo y dividido hoy por el puro goce o rabioso por la frustraci贸n constante de no realizar sus proyectos, insiste en el sujeto del saber absoluto, como si Descartes y Kant nos arrojaran, a煤n en el Siglo XXI, a la nuda existencia (la Geworhenheit de Heidegger) con la herramienta de la sabia y responsable conciencia. 聽Por si fuera poco, en la comunicaci贸n no se previene al sujeto de los efectos colaterales de reducirlo todo, incluso a 茅l, 聽al 芦dato禄 de Carnap. Los sujetos se nos manifiestan en porcentajes.

Una sociedad as铆, que mata sus met谩foras, se desentiende de la ley como norte y demanda justicia como el imperativo imprescindible que ella misma elude por enajenada, va a acumular mucha pasi贸n por no saber, aunque acepte felizmente los resultados de la ciencia y los supuestos paradigmas de una rep煤blica incomprobable… La pasi贸n por no saber se observa de este modo en todos los 谩mbitos, aun en los profesionales.

3.- La pasi贸n por no saber. Algunas versiones literarias

La literatura y el cine ofrecen ejemplos variados sobre la pasi贸n por no saber. En estas disciplinas es posible realizar el cruce social de los personajes con la 茅poca y asistir a sus renovadas versiones conforme lecturas retroactivas. Refiri茅ndose al teatro, Freud, en Personajes psicop谩ticos en el teatro, manuscrito in茅dito en alem谩n, de1904,p谩g. 988, 聽dec铆a: Si, como desde los tiempos de Arist贸teles vi茅nese admitiendo, es la funci贸n del drama despertar la piedad y el temor, provocando as铆 una 芦catarsis de las emociones禄, bien podemos describir esta misma finalidad expresando que se trata de procurarnos acceso a fuentes de placer y de goce yacentes en nuestra vida afectiva. (…) Es as铆 tarea del dramaturgo transportarnos dentro de la misma enfermedad, cosa que se logra mejor si nos vemos obligados a seguirlo -refiere al personaje- a trav茅s de su desarrollo. Esto ser谩 particularmente necesario si la represi贸n no se encuentra ya establecida en nosotros y si, por consiguiente -refiere ahora al espectador-, debe ser efectuada de nuevo cada vez, lo cual representar铆a un paso m谩s de Hamlet en cuanto a la utilizaci贸n de la neurosis en el teatro.

El nihilismo, una versi贸n moderna de los nominalistas, puede observarse en las 煤ltimas palabras de Tim贸n, Tim贸n de Atenas, de Shakespeare. Todo all铆 concentrado: en el deseo de suprimir el lenguaje, en la negaci贸n de la causalidad, que conlleva a un abismo subjetivo inevitable; hasta una incitaci贸n al exterminio de cuanto existe o posee alguna forma de vitalidad, proclamando una suerte de discurso suicida que no incluye al otro, de pulsi贸n de muerte -an谩logo al que sugiere, sin ejecutarlo- el Mefist贸feles de Goethe. Se trata en este personaje shakespeariano de provocar al espectador un discurso febril, propio del sujeto que idolatra la nada.

And nothing brings me all things [鈥.Pasi贸n por saber y por mejorar la gesti贸n - Universidad ORT Uruguay

Lips, let four words go by, and language end.

What is amiss, plague and infection mend.

Graves only be men鈥檚 works, and death their gain

Asimismo, en el Rey Lear, Shakespeare lleva a su personaje a la tensi贸n m谩xima e impiadosa debido a una mala elecci贸n al dividir su reino entre sus hijas y a la tormenta desatada por sus errores. Tambalea, as铆, frente a la locura simulada de un astuto Edgard y a las palabras grotescas del buf贸n que terminan por tomar valor de verdad en contraposici贸n a las de 茅l, un rey que, desde el poder, no alcanza a percibirla.

La negaci贸n se encuentra tambi茅n en el Burlador de Sevilla, de Tirso de Molina, y reaparece en la novela moderna: la identidad humana parece inasible a trav茅s de personajes que, por deambular, viajan a ninguna parte, viven de un pasado ineficaz o sue帽an con un futuro ilusorio. Se lee en S. Beckett: (…) No hay yo, no hay hacer, no hay ser, no hay nominativo, no hay acusativo, no hay verbo. No hay nada para continuar.

Y, en la pel铆cula argentina El ciudadano ilustre, hacia los finales, el 聽protagonista, escritor, se dirige a su auditorio, triunfante y soberbio, exclamando la citada frase de Nietzsche: no hay hechos, solo interpretaciones. Claro que los guionistas, probablemente, hayan utilizado esta vuelta de tuerca, para permitirle una estrategia superadora, habida cuenta de los ataques violentos y envidiosos que aquel hab铆a debido soportar en su pueblo.

En la vida real, los hechos se presentan en todo su peso, y la subjetividad se pone en riesgo, como sucedi贸 con el Rey Lear.

4.- Acerca del lenguaje

Cu谩l es el idioma de El Salvador? - El Salvador mi pa铆sEl sujeto es lenguaje, y todos los fen贸menos vinculados a 茅l se apoyan en el registro de la interpelaci贸n, el reconocimiento del otro, el desaf铆o de incorporar, al percibir la naturaleza y el estado social de las cosas, el mundo aquilatado por la propia experiencia. Por tanto, lejos de las hiper met谩foras impuestas en la Ciencia y el Derecho, en los discursos de las teor铆as cr铆ticas y culturales y lejos tambi茅n, de la tiran铆a de las metonimias, que interpretan los hechos a su modo y nos hacen deglutirlos, f谩ciles y sin raz贸n, el lenguaje habla por nosotros y nosotros lo hacemos gracias a 茅l. Sin sujeto no hay lenguaje y este no existe sin el primero.

Asimismo, la historia, tanto p煤blica como dom茅stica, no se reduce al pasado, pues se trata m谩s bien de un pasado historizado en el presente, que tambi茅n vivi贸 en el pasado -dec铆a Lacan-. 聽En efecto, la historia no es euclidiana ni autom谩tica, se escribe e interpreta para seguir escribi茅ndose al infinito. Poco favor, pues, se hacen los sujetos en busca de un significante ahist贸rico y fuera del tiempo; por esto mismo, incapaz de designar la prueba ilustrada de una 煤nica y 驴eficaz? verdad.

Por el contrario, la imperiosa necesidad de una certidumbre y resultado estad铆stico, que reniega de la vivificaci贸n social, presentifica psicosis, pues la realidad no deja de ser enigm谩tica, en tanto se renueva como las aguas que fluyen en el r铆o y es bastante m谩s compleja que una cifra uniforme para todos. El psicoan谩lisis, si se le acuerda la entidad tambi茅n de filosof铆a de la sospecha, logr贸 descentralizar al sujeto devolvi茅ndole su ficci贸n enmudecida a trav茅s de sus fallos, sue帽os y en el chiste. El inconsciente transcurre y se muestra en un presente continuo, pero la pulsi贸n de muerte –Trieb, en Freud-, siempre articula y se debe a su 茅poca: no pulsaba del mismo modo una mujer del siglo XVII que una contempor谩nea, a quien se le impone el goce, exhibi茅ndole un mercado inagotable de viajes, mercanc铆a y servicios y est谩 muy lejos de la culpa dise帽ada por el Otro religioso de la primera. Hasta el concepto de otredad ha ido actualiz谩ndose.

Naturaleza y cultura, sociedad y pol铆tica pertenecen a la antropolog铆a del sujeto y requieren de una arqueolog铆a que nos territorialice en nuestro pasado historizado y en nuestro presente retroactivo para disminuir el malestar en la cultura.

En cambio, la pasi贸n por no saber, sea inconsciente y neur贸tica o consciente y maliciosa, aprisiona y enmudece al sujeto. En esta negaci贸n a la que refer铆a Freud en 1925, directamente asociada a la existencia de lo negado, se reprime el trauma, lo que conlleva el s铆ntoma que repite.

Freud separa anal铆ticamente aqu铆 lo subjetivo de lo objetivo, afirmando empero que ambos operan en el sujeto como una representaci贸n. Re-presentaci贸n que reproduce porque vuelve a presentar (nunca literalmente) un hecho, un objeto, una persona, una situaci贸n -todo, sobre la base de lo percibido y la experiencia-. No es que haya que cotejar la incoincidencia entre imagen percibida y objeto representado para diagnosticar una negaci贸n, sino m谩s bien observar que el sujeto no cree o 芦decide禄 neur贸ticamente no creer en esa representaci贸n: la paciente que, contenta, niega a su analista dolores de cabeza, cuando los an谩lisis cl铆nicos dan cuenta de migra帽as. Dime de qu茅 alardeas y te dir茅 de qu茅 careces; dime qu茅 niegas con tanta contundencia y te dir茅 qu茅 reprimes. Por eso la cl铆nica psi, a diferencia de otras disciplinas positivistas, omite concentrarse en la operaci贸n misma que hace el sujeto y atiende a las asociaciones que surgen en su propio lenguaje, que habla por 茅l desde el inconsciente (la lengua).La negaci贸n", por Sigmund Freud - Punto Cr铆tico Derechos Humanos

La negaci贸n no constituye solamente una manifestaci贸n sintom谩tica del sujeto o de una sociedad hist茅rica. En tanto seres de lenguaje, el fen贸meno ling眉铆stico mismo acusa de esta operaci贸n, a menudo maliciosa o ignorante y espont谩nea. As铆, en las discusiones sobre ideas o acerca de dispositivos profesionales suelen existir la fallacia non causae ut causae (tomar por fundamento lo que no es), la estratagema 10, consistente en confundir al adversario que niega algo en su locuci贸n; la 22, mediante la cual si nuestro adversario nos conmina a admitir el meollo del problema a discutir, intentamos confundirlo afirmando que introduce una petici贸n de principios; la 27, propia de quien irrita a su contrincante de modo de sacarlo de circulaci贸n f谩cilmente y, sobre todo, la 28: se intenta hacer pasar por v谩lido aquello cuya invalidez solo reconocer铆a un experto .

Como es francamente imposible que en todos los 谩mbitos y estrados se encuentren avezados en estas cuestiones ling眉铆sticas, ni las mismas se ense帽an en las escuelas o se divulgan en los medios masivos, la pasi贸n por no saber ir谩 en aumento, aun cuando disciplinas enteras est茅n a disposici贸n del ciudadano para evitarlo. Es que la raz贸n es tambi茅n un producto social compartido, porque 芦pensar es hablar consigo mismo, y hablamos cada uno consigo mismo gracias a haber tenido que hablar los unos con los otros禄, dec铆a Unamuno.

Vu茅lvase a Pascal: habr铆a que estar loco para negar la locura humana y pretender mundos perfectos. Lo que no disminuye el malestar, sin embargo, de quienes niegan menos y prefieren transitar sus pasiones, sabiendo algo de ellas. Esto, en lugar de entregarse al drama del secreteo de las represiones, de la manipulaci贸n de la falsa propaganda, la exhibici贸n obscena del goce o de la rabiosa y violenta frustraci贸n de quien no puede superar su destino y, por ende, elige agredir al pr贸jimo, expeli茅ndose del lenguaje.

5.- Conclusi贸n

La pasi贸n por no saber como negaci贸n sintom谩tica del sujeto y del sujeto social encuentra ejemplos en la literatura universal, anuda en algunos nihilismos, que pretenden reducirlo a una cifra debido a la ideologizaci贸n de la ciencia, y se encuentra sostenida hoy, consciente o inconscientemente, en el colectivo merced a los medios masivos -principales aliados de la globalizaci贸n, hoy en crisis y a punto de transformarse en una fragmentaci贸n-, que pretenden a veces expulsar al sujeto de su lenguaje, de su met谩fora. La literatura universal brinda ejemplos de dislocaciones ling眉铆sticas y negaciones y contin煤a siendo una herramienta adecuada para resist铆rsele, en un camino superador por conocer -y saber- acerca de ella. La idea positivista que se niega a distinguir hechos de interpretaciones, la idea de lo concreto y ahist贸rico, prescindente del lenguaje. es una convicci贸n que 聽puede producir malestar y violencia. La literatura, como 聽est茅tica contraria al goce de esa palabra que solo circula obscenamente, puede devolverles su historia inexpropiable a la sociedad y al sujeto. Porque la verdad, al fin, siempre comparte estructura con la ficci贸n, es dicha a medias y se historiza en un viaje continuo. Lo cual no es lo mismo que permanecer en la posici贸n del que no sabe, en la del que, como el Rey Lear, desbarranca por completo desinter茅s del otro, negado de s铆 mismo, y fuera del lenguaje.

 

聽Bibliograf铆a

– Carnap, Rudolf.La construction logique du monde, Vrin: Par铆s, 2002

– Freud, Sigmund. 1.-Obras completas, III, Editorial Biblioteca Nueva: Madrid, 1968 (Revisi贸n, traducci贸n y pr贸logo de Ram贸n Rey Ardid, catedr谩tico de psiquiatr铆a y psicolog铆a m茅dica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza).

2.- La negaci贸n. En Obras completas, Tomo XIX, Buenos Aires: Amorrortu, 1996. Recuperable en: http://www.teebuenosaires.com.ar/biblioteca/trad_08.pdf (consulta del 4.3.17).

– Lacan, Jaques.聽1.- Clase 1, 13 de enero de 1954: Introduci贸n a los comentarios sobre los escritos t茅cnicos de Freud (Seminario 1, Buenos Aires: Paid贸s, 1984). Recuperado en: http://psicopsi.com/Seminario-1-Clase-1-Introduccion-comentarios-escritos-tecnicos-Freud – Consulta: 3.3.2017.

聽聽2.- Du 芦Trieb禄 de Freud et du d茅sir du psychanalyste. Ver tambi茅n Introduction au commentaire de Jean Hyppolite sur la 芦Verneinung禄 de Freud. En 脡crits. Paris: 脡ditions du Seuil, 1966 (p谩gs, 181 y s.s. y 879).

– M茅l猫se, Pierre. Beckett. Par铆s: Seghers, 1966

– Shopenhauer, Arthur. El arte de tener raz贸n. Buenos Aires: Quadrata, 2005

– Unamuno, Miguel. Ensayos 2 vol煤menes. Madrid: Aguado, 1958

– Winkler, Paula. 聽La globalizaci贸n y la construcci贸n social de la apariencia. Una l贸gica del sujeto como objeto.聽Revista Consecuencias, Instituto Cl铆nico de Buenos de la Escuela de Orientaci贸n Lacaniana argentina. Ejemplar de setiembre de 2009, Tambi茅n en: CDI, Revista Internacional de Dise帽o Industrial, n煤mero especial, mayo de 2014, Facultad de Dise帽o de la 聽Universidad Tadeo Lozano, de Bogot谩, Colombia. Recuperable en: http://www.youkali.net/Youkali7-7a1b-PaulaWinkler.pdf聽(consulta realizada el 4.3.2017)

 

ENTREVISTA | Paula Winkler: 鈥渟iempre me interesaron los bordes, las supuestas incongruencias鈥 - Vagabunda Mx

Paula Winkler naci贸 en Buenos Aires. Fue Jueza en el fuero tributario aduanero durante poco menos de treinta a帽os y Profesora de Derecho administrativo econ贸mico en universidades nacionales y extranjeras. Doctora en Derecho y Ciencias Sociales, Mag铆ster en Ciencias de la Comunicaci贸n y especializada en estudios semiol贸gicos y psicoanal铆ticos de la cultura despu茅s; ensayista, ha publicado (se detallan solo los libros de narrativa y novela): 芦Los Muros禄 (1999, cuentos), Buenos Aires: editorial Botella al Mar; 芦Cuentos perversos y poemas desesperados禄 (2003, cuentos y poes铆a en un libro- objeto, libro de artista). Buenos Aires: editorial Libris para Longseller; 芦El vuelo de Clara禄 (2007, novela). Buenos Aires: editorial Nueva Generaci贸n; y 芦La avenida del poder禄 (2009, novela corta). Buenos Aires: editorial Nueva Generaci贸n. Tambi茅n, 芦El marido americano禄 (2012), Buenos Aires: editorial Simurg; 鈥淰iaje a Escandinavia. Mis nietos de invierno鈥, novela-cr贸nica de viajes, Buenos Aires: Vinciguerra (2010) y 鈥淢aldades鈥, cuentos, vi帽etas y poes铆a (2021), Buenos Aires: Vinciguerra.

Varios de sus cuentos han recibido premios nacionales y en el exterior y se incluyen en antolog铆as locales e internacionales. Sus textos se han rese帽ado en revistas literarias (impresas), como 鈥淭uria鈥 e 鈥淗ispam茅rica鈥, adem谩s de digitales. Se form贸 en los talleres de Bratosevich, de Alicia Tafur, Silvia Plager y de Liliana Heker e hizo cl铆nica literaria con Elsa Drucaroff. Algunos de sus textos pueden leerse en su p谩gina literaria de internet www.aldealiteraria.com.ar . Su Instagram es @aldea_literaria Imparti贸 conferencias presenciales y a distancia en Universidades Nacionales y extranjeras sobre semi贸tica, psicoan谩lisis y literatura, epistemolog铆a, etc. y ha sido entrevistada, entre otros, por Rolando Revagliatti; en 鈥淗ablemosescritoras.com鈥, Universidad de Texas: Profesora Adriana Pacheco y por Roc铆o Uchofen, en Nueva York, en su habitual programa radial sobre m煤sica y literatura, adem谩s de en Radio France, Par铆s (se cita lo concerniente a su escritura).

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