Jul 7 2007
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Opini贸n

LA VEJEZ Y LA CONTEMPORANEIDAD

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La realidad no almibarada es la de Shakespeare:

鈥淲hat禄s in a name? That which we call a rose
By any other name would smell as sweet鈥.

(鈥溌縌u茅 hay en un nombre? Lo que llamamos rosa
Con cualquier otro nombre ha de oler igual de dulce鈥).

(Romeo y Julieta II, ii, 1-2).

驴Qu茅 hay en un nombre? Lo que llamamos viejo/ Con cualquier otro nombre ha de oler igual de rancio.

Estos alm铆bares para endulzar la realidad se llaman eufemismos. Lo contrario al eufemismo es la poes铆a aut茅ntica, la que por medio de la sensibilidad afectiva penetra en la esencia de la realidad del primer nombre.

Uno de los libros de poes铆a esencial es la Biblia. En ella, hay un libro amargo escrito m谩s bien hacia el final del siglo tercero antes de Cristo. Este libro es un agujero negro en la radiante constelaci贸n de la historia del pueblo elegido. Se llama Eclesiast茅s o Libro de Qohelet, nombre que parece hacer referencia a una funci贸n en la asamblea (qahal): y que, seg煤n la Biblia de Am茅rica, 鈥渄esignar铆a al que la convoca, la dirige o interpela鈥.

El autor aconseja a los j贸venes que tengan en cuenta al Creador mientras son j贸venes, porque ha de llegar el ocaso de la vida cuando ya sea tarde. Y describe la vejez en el siguiente poema r铆tmico:

鈥淭en en cuenta a tu Creador en los d铆as de tu juventud antes de que lleguen los d铆as malos y se acerquen los a帽os de los que digas: 鈥楴o me gustan鈥.

芦Antes de que se oscurezcan el sol, la luz, la luna y las estrellas, y regresen las nubes despu茅s de la lluvia. Cuando tiemblen los guardianes de la casa y se encorven los robustos. Cuando se detengan las que muelen, porque ya son pocas, y se oscurezcan las que miran por las ventanas, se cierren las puertas de la calle y se pare el ruido del molino, se apague el canto del p谩jaro, y enmudezcan las canciones. Cuando den miedo las alturas, y los peligros del camino. Cuando se desprecie el almendro, se haga pesada la langosta y no tenga sabor la alcaparra.

Porque el hombre va a su morada eterna, y las mujeres ya est谩n llorando por las calles. Antes de que se rompa el hilo de plata, y se destroce la l谩mpara de oro, se quiebre el c谩ntaro en la fuente, y se caiga la cuerda en el pozo. Antes de que regrese el polvo a la tierra de donde vino, y el esp铆ritu regrese a Dios, que le dio鈥. (Eclesiast茅s 12 1-7).

He aqu铆 una perfecta descripci贸n de la vejez, hecha de referencias tan bellas que resultan terriblemente tristes.

El resultado es un sentido de dolor por la fugacidad de la juventud, de ternura por la vejez que va perdiendo el uso de los sentidos, llen谩ndose de temores, qued谩ndose sin referencias, inquiet谩ndose porque la l谩mpara, la fuente, el pozo se apague, se ciegue, se seque, y venga el polvo.

Esto nos conmueve y humaniza.

Lo otro, lo de adulto mayor, es un mal chiste.

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* Escritor, acad茅mico, editorialista del diario Hoy de Quito.

En ALTERCOM, agencia de prensa del Ecuador. Comunicaci贸n para la libertad.

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