Sep 15 2022
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Ciencia y Tecnología

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Las implicaciones sociales y ambientales de la hiperconectividad que se avecina

La visión tecno-optimista

En los √ļltimos dos a√Īos se ha trabajado intensamente en desplegar las redes 5G (o redes de 5¬™ generaci√≥n) en varios pa√≠ses del mundo. De momento se han implementado versiones limitadas de esta tecnolog√≠a de red m√≥vil, pero se espera que pronto alcance todo su potencial. Y aunque los operadores de telefon√≠a m√≥vil todav√≠a est√°n despleg√°ndola, ya se empieza a plantear c√≥mo deber√≠an ser las redes 6G. Esta nueva generaci√≥n podr√≠a estar operativa en 10 a√Īos, relevando a¬†5G, de la misma forma que han ido haciendo las generaciones predecesoras.

Tanto 5G como 6G suponen un salto tecnol√≥gico orientado a aumentar la hiperconectividad mundial, no solo de las personas, sino tambi√©n de los objetos que nos rodean. Estas redes permitir√°n avances tecnol√≥gicos para que tengamos una experiencia m√°s profunda de nuestra vida online: que podamos, por ejemplo, transmitir el tacto, o representaciones de nuestro cuerpo mediante holograf√≠as o incluso los impulsos de nuestro cerebro. Y har√°n posible que pr√°cticamente todo nuestro alrededor est√© interconectado.MIT y Ericsson investigar√°n dise√Īos de energ√≠a para impulsar 5G y 6G | DPL News

El objetivo: hacer más eficientes nuestras industrias, la agricultura, la producción de energía, la logística o el transporte, facilitar la vida en los hogares, así como abrir nuevos modelos de negocio.

En los imaginarios m√°s tecno-optimistas se habla del efecto positivo que tendr√° la hiperconectividad, contando con la digitalizaci√≥n y la inteligencia artificial, en la b√ļsqueda de soluciones (tecnol√≥gicas) a las m√ļltiples crisis ambientales que vivimos a trav√©s, sobre todo, de un uso m√°s eficiente de los recursos.

El coste medioambiental de la hiperconectividad

Pero esta visión tecno-optimista está pasando algo por alto. Cuando pensamos en la hiperconectividad y el crecimiento exponencial de transmisión y procesado de datos que promueve esta visión, es difícil ver el impacto material que supone. Por un lado, el impacto en distintas escalas geográficas (alejadas de los puntos donde se implementan estas tecnologías y se benefician de ellas) y por otro lado en distintas temporalidades (por ejemplo, las generaciones futuras).

La cuestión energética y de emisiones es central en este aspecto. La creciente implementación de nuevas tecnologías va de la mano de un incremento en el consumo total de energía.

En un contexto de emergencia climática y crisis energética

Es urgente tener en cuenta el consumo energético que supone mantener la infraestructura necesaria de redes de telecomunicaciones y centros de datos operativa y dando servicio a un consumo cada vez más exacerbado. Esto es si cabe más importante en un contexto de emergencia climática, cuando estamos inmersos en un convulso mercado energético y con una geopolítica de la energía cada vez más conflictiva.

Una mina de tierras raras en Indonesia.

Desde el sector tecnol√≥gico, la confianza est√° puesta en que nuevas t√©cnicas de eficiencia energ√©tica consigan reducir el consumo aunque la demanda de datos aumente. A√ļn est√° por ver si estas t√©cnicas¬†ser√°n capaces de compensar el incremento de demanda que se espera. Pero el impacto no se reduce a una cuesti√≥n puramente energ√©tica o de emisiones directas de gases de efecto invernadero.

Más antenas, más móviles, más interfaces suponen más demanda de tierras raras y minerales y más desechos

Cada vez se van a necesitar más estaciones base, más antenas y más equipos de procesado de datos. Además, las aplicaciones que guían el desarrollo de estas tecnologías promueven la adquisición de nuevos dispositivos de usuario, como teléfonos móviles compatibles con las nuevas generaciones de red, gafas de realidad virtual, interfaces cerebro-máquina y extensiones hápticas, entre otras.

Fabricar todas estas nuevas¬†infraestructuras¬†implica mayor presi√≥n en la extracci√≥n de materiales, incluyendo tierras raras y otros minerales, m√°s producci√≥n, m√°s transporte y un mayor n√ļmero de desechos para los que es complicado el reciclaje. Adem√°s de las consecuencias geopol√≠ticas, conflictos locales y reparto desigual de la riqueza y los costes que esto conlleva.

El necesario debate democr√°tico

Ante la fr√°gil situaci√≥n socioecol√≥gica global, a punto de sobrepasar o habiendo sobrepasado ya algunos de los l√≠mites planetarios, necesitamos replantearnos cr√≠ticamente la necesidad del crecimiento ilimitado en el consumo de datos. ¬ŅPodemos pensar, como sociedad, alternativas a la demanda de m√°s conexi√≥n (digital) y velocidad (de datos)? Quiz√° podamos empezar por acabar con la brecha digital, sin crear nuevas exigencias que impliquen cada vez un mayor consumo y m√°s velocidad.Claves del Plan para la Conectividad y las Infraestructuras Digitales - Totalplay Empresas

Evidentemente, esto requiere un debate democrático que no venga dominado por las imposiciones del mercado. A su vez, frente a los discursos más tecno-optimistas, se hace necesario evaluar el impacto de las propias soluciones tecnológicas enfocadas a mitigar las crisis medioambientales, teniendo en cuenta el incremento de demanda de datos y la necesidad de equipamiento y nuevas infraestructuras digitales que requiere su implementación.

Necesitamos empezar a considerar el equipamiento y las infraestructuras digitales como¬†un bien escaso, con importantes implicaciones materiales y energ√©ticas. Para aliviar la creciente presi√≥n en la extracci√≥n, producci√≥n, distribuci√≥n de los materiales y equipos, as√≠ como en la gesti√≥n del desecho tecnol√≥gico, hay que reducir la obsolescencia programada, aumentar la modularidad y la extensibilidad del¬†hardware, as√≠ como el dise√Īo compatible a futuro.

Estas direcciones de cambio no son √ļnicamente tecnol√≥gicas, sino que implican intervenciones pol√≠ticas y sociales. Es importante democratizar los debates sobre digitalizaci√≥n, y concretamente sobre el 5G/6G, para evitar que el desarrollo tecnol√≥gico solo venga dictado por las l√≥gicas del mercado.

Es tarea de la sociedad civil, la academia y la ciudadanía en general imaginar otros futuros posibles que no pasen por el imperativo del crecimiento ilimitado del consumo digital.

*Cano Bastidas es profesora de Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación e investigadora en redes inalámbricas (WINE, IN3). March es profesor de Estudios de Economía y Empresa e investigador en ecología política, ambos de la Universitat Oberta de Catalunya

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