Jul 14 2017
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Cultura

Las locuras de Piazzolla

Adem谩s de m煤sico revolucionario y eximio bandoneonista, Don Astor era un hombre impulsivo, de reacciones imprevisibles y un bromista sin pausa y sin l铆mites. A 25 a帽os de su muerte, se reedita el libro聽Piazzolla, loco, loco, loco. 25 a帽os de laburo y jodas conviviendo con un genio,聽escrito por uno de sus m煤sicos en el que, entre otros recuerdos, repasa un anecdotario que revela aspectos poco conocidos de su personalidad.

Oscar聽El Flaco聽L贸pez Ruiz es un experimentado y vers谩til guitarrista que en distintos per铆odos de los 60, 70 y 80 form贸 parte de diversas formaciones en los conjuntos de Astor Piazzolla, y luego su amigo y vecino en Buenos Aires. De esa relaci贸n larga y cercana quedan, entre muchas otras cosas, un libro 鈥攑ublicado originalmente en 1994 y que se reedita por estos d铆as鈥, en el que L贸pez Ruiz cuenta intimidades de los viajes por el pa铆s y el mundo que comparti贸 con Piazzolla, de cuya muerte se cumplen este mes 25 a帽os.

Cafet铆n de Buenos Aires

Resultado de imagen para piazzolla鈥淓ntre la infinidad de temas que escribi贸 y arregl贸, estaba una hermosa versi贸n de聽Cafet铆n de Buenos Aires, ese temazo de Mores y Disc茅polo. El arreglo era una joyita, pero estoy convencido de que Astor lo hizo 煤nicamente para poder joderlo a (el cantante H茅ctor) De Rosas (鈥) En cierta oportunidad, antes de comenzar a tocar en una de las 鈥榲ueltas鈥 de rigor, Astor nos inform贸 sobre lo que pensaba hacer, y nos instruy贸 cuidadosamente sobre lo que deb铆amos hacer nosotros y c贸mo hacerlo. En determinado momento del arreglo de聽Cafet铆n聽todos dejaban de tocar y De Rosas continuaba cantando con el 煤nico acompa帽amiento de la guitarra. El boliche estaba repleto (como casi siempre) de gente que nos escuchaba con respeto y admiraci贸n casi m铆stica.

As铆 las cosas, cuando H茅ctor qued贸 cantando solo conmigo, comenz贸 a ver, con una cara de sorpresa y desconcierto que de por s铆 mov铆a a risa, c贸mo cada uno sus compa帽eros, Astor incluido, pasaban por delante suyo y se iban. Pero no se iban del escenario. Se iban de (el boliche) Jamaica; afuera, a la calle. Me mir贸 con cara de desesperado, y ante mi impasibilidad, no tuvo m谩s remedio que seguir cantando hasta el momento en que, como estaba escrito, yo tocaba una nota larga y grave que era el 鈥榩ie鈥 para que los dem谩s recomenzaran. Instruido por Astor, una vez terminado mi acompa帽amiento solitario, dej茅 mi guitarra sobre la silla y, pasando por delante suyo, me fui (de Jamaica, del pa铆s, del planeta) yo tambi茅n, ante su espantada mirada mezcla de estupor y de 鈥榓hora qu茅 hago鈥. No hab铆a llegado a煤n a la puerta, cuando escuch茅 una especie de rugido que ven铆a desde atr谩s m铆o, y que no era otra cosa que la risa desenfrenada de la gente. Astor con su broma hab铆a roto ese 鈥榗lima鈥 de recogimiento. Simplemente, no pod铆an creer lo que estaban viendo, y De Rosas 隆tampoco!, por lo que sigui贸 parado cual estatua gardeliana, micr贸fono en mano y absolutamente inm贸vil, pero girando sus grandes ojos y mirando hacia todas direcciones, y sin saber qu茅 hacer durante esos momentos que le deben haber parecido un siglo鈥.

Verano porte帽o

Resultado de imagen para piazzolla鈥淒urante el viaje de retorno de Brasil, en determinado momento, muy poco antes de llegar a Buenos Aires, Astor, quien ven铆a sentado junto a m铆, golpe谩ndose la frente con la palma de la mano, exclam贸: 鈥楩laco, 隆la puta madre!; con todo este despelote de Brasil, me olvid茅 por completo que ma帽ana tenemos que grabar la m煤sica de (la obra teatral)聽Melenita de oro鈥. Lo mir茅 con sorpresa, porque Astor era un profesional impresionante que jam谩s falt贸 a un compromiso adquirido, pero adem谩s, porque no entend铆a qu茅 ten铆a de dram谩tico su olvido, as铆 que le dije: 鈥樎縔 cu谩l es el drama? Ma帽ana vamos, lo grabamos, y listo el pollo鈥. Astor me mir贸, se sonri贸, y con su mejor cara angelical me dijo: 鈥楨l drama es que tenemos que grabar a las nueve de la ma帽ana y no escrib铆 una sola nota鈥.

M谩s sorprendido aun, le dije: 鈥榊 bueno, pasemos la grabaci贸n para la semana que viene y problema solucionado鈥, ante lo cual Astor me dijo: 鈥樎e ninguna manera! Ma帽ana a la ma帽ana grabamos. Me compromet铆 con Alberto (Rodr铆guez Mu帽oz) y no puedo fallarle. A las nueve, todo el mundo en Phonal! (estudio de grabaci贸n de la 茅poca)鈥.

Al d铆a siguiente, a las nueve, efectivamente, grabamos los cuatro hermosos temas que hab铆a compuesto y arreglado en una sola noche, uno de los cuales es uno de los m谩s bellos que Astor haya compuesto jam谩s:聽Verano porte帽o鈥.

Piazzolla libro

鈥淎lgunos d铆as despu茅s, al encontrarnos en el聽lobby聽del hotel (en R铆o de Janeiro), Astor imprevistamente me dijo: 鈥Flaco, hoy es el cumplea帽os de Vinicius. 聽Acompa帽ame que quiero ir a saludarlo鈥. Mi sorpresa fue grande, porque no sab铆a que Astor conociera a Vinicius, y as铆 se lo dije. 鈥楴o lo conozco; nunca lo vi en mi vida, pero de todas maneras, vamos鈥.

Ante esa respuesta, que me dej贸 todav铆a m谩s sorprendido, lo acompa帽茅 sin decir una sola palabra m谩s, porque me mor铆a de ganas de conocer a este 鈥榩ersonaj贸n鈥, no sin antes decirle: 鈥楶or supuesto鈥 vamos. Pero… 驴a d贸nde vamos? 驴Cu谩l es la direcci贸n de la casa?鈥. 鈥楴o te calent茅s,聽Flaquito. Estoy seguro que los tacheros cariocas conocen la direcci贸n de Vinicius mejor que la propia鈥.

Y as铆 era nom谩s. (鈥) Llegamos hasta la casa propiamente dicha y, luego de tocar el timbre, nos atendi贸 la esposa de Vinicius, una mujer encantadora que, por si fuera poco, era argentina. Sorprendida y encantada de vernos por all铆, nos pregunt贸 a qu茅 se deb铆a nuestra presencia. Astor le inform贸 acerca de nuestro prop贸sito de saludar a Vinicius por su cumplea帽os, tras lo cual la se帽ora nos indic贸 que subi茅ramos al ba帽o del piso superior, ya que Vinicius estaba en la ba帽adera. Astor, sorprendido, le dijo que de ninguna manera, que no quer铆amos molestarlo y que mejor ser铆a esperarlo hasta que terminara de ba帽arse. La mujer, ri茅ndose, nos dijo: 鈥淢ejor suban ahora; Vinicius pasa todos los d铆as entre seis y siete horas en la ba帽adera escribiendo, as铆 que la espera puede ser muy larga. Vayan, le van a dar una gran alegr铆a鈥.

Y subimos nom谩s. Y tras golpear la puerta del ba帽o e identificarnos, efectivamente fuimos recibidos por los gritos de alegr铆a de Vinicius: 鈥溌ijos de puta! 隆Hijos de puta! 隆Pasen; pasen!鈥. Estaba confortablemente metido en el agua, a la que manten铆a templada mediante un calentador el茅ctrico y equipado con una tabla que, cruzada transversalmente delante suyo apoyada en los bordes de la ba帽adera, hac铆a las veces de escritorio, en donde estaban sus papeles, la m谩quina de escribir y, por supuesto, la infaltable botella de whisky. Verdaderamente parec铆a un Buda mojado, y cr茅anme que no solamente por el agua. Fue impresionante (por lo menos para nosotros que raramente tom谩bamos alcohol) la cantidad de whisky que tom贸 en el corto lapso que pasamos juntos.

Los ba帽os, aunque sean tan espaciosos y confortables como lo era este, no suelen estar preparados para tertulias, por lo cual Astor (隆qu茅 remedio!) se sent贸 en el inodoro y yo en el bid茅, y como si tres tipos dentro en un ba帽o en las condiciones en las que nos encontr谩bamos fuera la cosa m谩s normal del mundo, se largaron a contarse absolutamente todo acerca de sus vidas y proyectos, haciendo abstracci贸n total del lugar y la oportunidad. (鈥) Transcurrieron cerca de dos horas en las cuales hablaron de m煤sica, de m煤sicos y, en definitiva, 鈥榓rreglaron el mundo鈥, teni茅ndome a m铆 como testigo privilegiado y maravillado de su charla que, trat谩ndose de dos tipos de semejante calibre intelectual y art铆stico, fue para 鈥榖eberla鈥 palabra por palabra.

Cuando el final de nuestras espaldas empez贸 a sentir los rigores del inodoro y el bid茅 y tras las mil puteadas cari帽osas y vociferantes quejas que Vinicius nos propin贸 (porque seg煤n 茅l reci茅n lleg谩bamos), nos fuimos.

Horacio Guarany

En 1965, Astor estaba inmerso en las tratativas interminables que se llevaron a cabo para concretar el disco聽El tango, que fue compuesto por 茅l sobre poemas de Jorge Luis Borges, y que cont贸 con las participaciones protag贸nicas de Edmundo Rivero cantando y Luis Medina Castro recitando los poemas.

Estaba bajo contrato en la compa帽铆a Polygram (Philips), por lo cual era frecuente que anduviera por all铆 para ultimar los detalles de la grabaci贸n. Las oficinas de la administraci贸n de esta empresa quedaban en la avenida C贸rdoba de Buenos Aires, justo frente a mi domicilio de aquellos tiempos, por lo que era com煤n que Astor viniera a tomar un caf茅 a mi casa y luego nos fu茅ramos juntos a la compa帽铆a grabadora.

Uno de esos d铆as, cuando se abrieron las puertas del ascensor que nos deposit贸 en el 4潞 piso (sede de la direcci贸n art铆stica de la compa帽铆a), nos encontramos de sopet贸n con Horacio Guarany, un tipo extrovertido y grit贸n al que, entre par茅ntesis, ninguno de nosotros admiraba para nada en su calidad de cantor. Para nada, se los aseguro; pero nos ca铆a muy simp谩tico como persona, a pesar de que el conocimiento que de 茅l ten铆amos se limitaba a los escasos y ocasionales encuentros que se produc铆an en los por entonces muy abundantes festivales de m煤sica popular que se llevaban a cabo en todo el pa铆s.

Al ver a Astor, Guarany, conocedor (era p煤blico y notorio) de la 鈥榯irria鈥 que Astor le ten铆a a Alfredo de 脕ngelis y a su orquesta, para elogiarlo por el absurdo, abriendo sus brazos en un gesto ampuloso, lo salud贸 con un estent贸reo: 鈥溌ero c贸mo le va, Alfredo de 脕ngelis! 隆Qu茅 gusto verlo!鈥 Astor, que no ten铆a ni un pelito de lerdo, imitando el gesto ampuloso de los brazos de Guarany le contest贸 con el mismo 茅nfasis: 鈥溌ero c贸mo le va, Horacio Guarany!鈥 Este, quien tampoco ten铆a nada de lerdo (entendiendo la alusi贸n poco halagadora que la respuesta de Astor ten铆a), le retruc贸: 鈥楶ero viejo, a usted no se le puede hacer ni un chistecito鈥. Astor, poniendo la mejor cara de sorpresa y santidad que encontr贸 a mano, le replic贸: 鈥樎緾贸mo? 驴Y yo qu茅 le dije? Si lo 煤nico que hice fue saludarlo por su nombre鈥欌.

Borges y la chica

鈥淓l disco El tango se empez贸 a grabar en los estudios que otra compa帽铆a, EMI-Odeon, ten铆a en C贸rdoba entre Maip煤 y Florida. Durante el proceso de componer la m煤sica, frecuentemente Astor invitaba a Borges a su casa para que escuchara los temas que iba creando y como 鈥榓rmaba鈥 el todo para que tuviera unidad conceptual. Cuando esto suced铆a, Astor acompa帽aba con el piano a su primera esposa (Ded茅 Wolff, madre de Diana y Daniel), quien se encargaba de cantarle los temas a Borges.

Durante las varias sesiones de grabaci贸n que demand贸 la factura de este disco, Borges estaba invariable, silenciosa y pacientemente sentado en la sala de control del estudio escuchando los tediosos preparativos, ensayos y diferentes tomas que se hac铆an para obtener el mejor resultado posible. Para nosotros, actores de la cosa, el asunto resulta divertido y excitante, pero para aquel que solamente observa y escucha, cr茅anme que puede ser muy aburrido. Desde esta sala de control se puede ver lo que sucede dentro de la sala de grabaci贸n, aunque, si no est谩n los micr贸fonos funcionando, no se escucha absolutamente nada de lo que all铆 dentro sucede. (鈥)

Nunca lograron tener una relaci贸n que podamos llamar maravillosa. Borges hablaba muy mal de Astor en cuanta ocasi贸n se le presentaba y Astor, al enterarse, hizo, que yo sepa al menos, este 煤nico comentario: 鈥淓l viejo es un genio, sin dudas, pero tambi茅n es un pelotudo.鈥 (鈥) Seg煤n Astor, Borges era un tipo muy extra帽o y distante. (鈥) Astor, por el contrario, era la extroversi贸n hecha persona. Lo cierto es que Borges, inmutable, permanec铆a all铆 sentado con las manos apoyadas en la empu帽adura del bast贸n que ten铆a entre sus piernas. Quiz谩 la ya muy avanzada ceguera que padec铆a contribuyera a aislarlo de lo que suced铆a a su alrededor, pero no hac铆a comentario ni gesto alguno que revelara sus sentimientos respecto de lo que estaba escuchando.

Entr谩bamos y sal铆amos de la sala de control permanentemente para escuchar las diferentes tomas que 铆bamos realizando de los distintos temas que compon铆an el disco.

Borges, inmutable.

Coment谩bamos esto y aquello, nos re铆amos como locos (tal cual es nuestra costumbre de tomar todo con humor), pute谩bamos como camioneros borrachos y arm谩bamos bastante esc谩ndalo haci茅ndonos todo tipo de bromas referentes a c贸mo hab铆amos tocado tal o cual parte.

Borges, inmutable.

Despu茅s de algunos d铆as de grabaci贸n, Astor no pudo soportar m谩s la herm茅tica impasibilidad de Borges.

Hab铆amos realizado una toma de A Don Nicanor Paredes. Edmundo Rivero lo cantaba con el sabor que 煤nicamente 茅l pod铆a darle a este estilo de m煤sica, una milonga sure帽a, y adem谩s, como tocaba muy bien la guitarra, Astor lo invit贸 a que tocara la guitarra espa帽ola en ese tema. Despu茅s de la tercera o cuarta toma, y mientras escuch谩bamos lo que hab铆amos tocado y, sobre todo, c贸mo lo hab铆amos hecho鈥

Borges, inmutable.

Astor no aguant贸 m谩s y d谩ndose vuelta hacia donde este segu铆a sentado sin decir palabra, le pregunt贸: 鈥樎縔, Borges? 驴Qu茅 le parece? 驴Le gusta?鈥

Borges, inmutable, apenas si levant贸 la vista y dirigi茅ndose a Astor con su voz aflautada tan peculiar y su tono entre aristocr谩tico y estilo 鈥榚l traga del colegio鈥, le contest贸: 鈥楽铆, claro, por supuesto; muy lindo, muy lindo. Pero qu茅 quiere que le diga m鈥檋ijo, a m铆 me gustaba m谩s c贸mo lo cantaba la chica鈥 (la 鈥榗hica鈥 era la mujer de Astor, Ded茅, quien am茅n de ser una mujer encantadora, dulce, muy mona y excelente pintora, no era para nada una cantante).

Se recontra pudri贸 todo. Fue tal la explosi贸n de carcajadas, Rivero incluido, que los cristales de la sala de control que separaban a esta de la de grabaci贸n, casi se parten en mil pedazos. Fue muy dif铆cil retomar la compostura necesaria como para poder encarar una nueva toma. Tuvimos que hacer un par茅ntesis e irnos a tomar un caf茅 en alg煤n bar de las cercan铆as, y despu茅s de re铆rnos y comentar hasta el cansancio la ocurrencia de Borges, retornamos a la sala y recomenzamos la tarea.

驴Qu茅 hab铆a pasado con Borges?

Borges, 隆inmutable!

*Publicado en revista Cabal

 

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