Sep 26 2023
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OpiniónPolítica

Las mentiras y ocultamientos que rodean la autopsia que se le hizo a Eduardo Frei Montalva

(Esta nota fue publicada el 22 de agosto de 2018, en el sitio ciperchile.cl)

Nadie ha acusado al doctor Luis Castillo, subsecretario de Redes Asistenciales, de haber participado en la muerte de Eduardo Frei Montalva. De lo que s√≠ hay evidencias en la causa criminal es de su rol en la cadena de ocultamiento posterior que rode√≥ la autopsia secreta que le hicieron dos m√©dicos del Hospital Cl√≠nico de la UC, horas despu√©s de su muerte. Secreto blindado por 20 a√Īos, hasta que en 2000 revent√≥, cuando Castillo era director m√©dico de ese hospital. Lea en este reportaje el detalle y protagonistas de las mentiras, secretos, encubrimientos y operaciones que relatan una de las p√°ginas criminales que marcar√° nuestra historia.

Minutos antes de las 18:00 una ambulancia ingresa al estacionamiento subterr√°neo de la Cl√≠nica Santa Mar√≠a. Mientras en el primer piso se respira ya la conmoci√≥n ante el reciente fallecimiento del ex presidente Eduardo Frei Montalva, del veh√≠culo descienden los doctores¬†Helmar Rosenberg¬†y¬†Sergio Gonz√°lez, acompa√Īados por un asistente y varios bultos. Conducidos por un civil, se dirigen con premura hacia el ascensor. El grupo desciende en el segundo piso y va directo hasta el acceso de la Unidad de Cuidados Intensivos de la cl√≠nica. Sin que nadie los detenga ingresan a la habitaci√≥n donde yace el cuerpo ya sin vida de Eduardo Frei. Sobre su abdomen, gasas empapadas de suero cubren la herida de la operaci√≥n que se infect√≥.

Sin mediar tregua, los hombres retiran la venda y proceden a colgar el cuerpo del ex presidente con ayuda de una escalera de tijeras. Uno de ellos coloca agujas en las arterias del cuello, brazos y piernas y le inyecta un l√≠quido que han tra√≠do preparado para la ocasi√≥n. Dos horas m√°s tarde, los ocho litros de formalina que los m√©dicos tra√≠an en bidones, inundan el cuerpo de Frei Montalva, expulsando la sangre y el √ļltimo calor de su cuerpo. Entonces, los m√©dicos ejecutan un corte preciso en el t√≥rax y otro en el abdomen. Y comienza el despojo: el ri√Ī√≥n, el h√≠gado, el coraz√≥n, el p√°ncreas, los pulmones, el bazo‚Ķ

A 36 a√Īos de la muerte del ex presidente Frei, la atenci√≥n de la justicia y de La Moneda se vuelve a enfocar en lo que ocurri√≥ ese 22 de enero de 1982, cuando dos m√©dicos del Hospital Cl√≠nico de la Universidad Cat√≥lica procedieron a realizar su autopsia sin que nadie de su familia la autorizara. Tampoco fue informada. Un procedimiento que se mantuvo en completo secreto durante veinte a√Īos.

Cadena de ocultamiento

El fin del secreto sobre lo que ocurri√≥ en la pieza del fallecido ex presidente, se deton√≥ exactamente en octubre del a√Īo 2000. Porque fue en ese momento que la entonces senadora Carmen Frei decidi√≥ hacer p√ļblico en el hemiciclo del Senado el c√ļmulo de ¬†hechos y evidencias que indican que en la muerte de su padre hubo participaci√≥n de terceros. Nada sab√≠a Carmen Frei en esos d√≠as, ni nadie de su familia, de la existencia de la autopsia practicada en absoluto secreto a su padre.

En ese momento el doctor¬†Luis Castillo Fuenzalida, actual subsecretario de Redes Asistenciales del Ministerio de Salud, era director m√©dico del Hospital Cl√≠nico de la Universidad Cat√≥lica. Y lo que ocurri√≥ a partir de ese mes de octubre del a√Īo 2000, lo concierne. Porque en la causa criminal que sustancia el ministro Alejandro Madrid (Rol¬† 7981-B), s√≠ hay evidencias de una cadena posterior de ocultamiento del protocolo y estudios histopatol√≥gicos de la autopsia de Frei Montalva.

Doctor Luis Castillo

Esa cadena de personas que participaron en el ocultamiento de la autopsia, son parte de una de las piezas claves de la investigaci√≥n por el asesinato del ex presidente Eduardo Frei. Y ello, porque el ministro que sustancia la causa criminal concluy√≥, despu√©s de una exhaustiva investigaci√≥n, que el ex presidente Eduardo Frei Montalva fue asesinado. Su muerte no fue producto de un ‚Äúcoma metab√≥lico y shock s√©ptico por peritonitis aguda posoperatoria‚ÄĚ, como se dijo oficialmente en 1982, sino por la acci√≥n de terceros que destruyeron progresivamente su sistema inmunol√≥gico.

Por lo que el ocultamiento de los procedimientos a los que fue sometido el cuerpo de Frei Montalva horas después de su muerte, y que se mantuvieron en secreto, tuvieron por fin borrar las huellas de las sustancias que lo envenenaron. De allí la importancia de aclarar en forma taxativa quién la ordenó y los procedimientos que se utilizaron en ella. Incluyendo el uso de formalina.

Primer rechazoLos hechos de esa cadena de ocultamiento, que tienen como epicentro el Hospital Clínico de la Universidad Católica, y que constan en la causa criminal a cargo del ministro Alejandro Madrid, son los siguientes:

En octubre del a√Īo 2000, luego del impacto que provoc√≥ en la opini√≥n p√ļblica la denuncia que hizo la senadora Carmen Frei sobre la participaci√≥n de terceros en la muerte de su padre, el doctor Luis Castillo, entonces director m√©dico del Hospital Cl√≠nico de la UC, fue requerido por uno de los facultativos bajo su cargo.

El doctor Sergio González le informó al doctor Castillo de la existencia en ese hospital de los antecedentes documentales y materiales de un procedimiento histopatológico que él y el doctor Helmar Rosemberg le practicaron a Frei Montalva en la Clínica Santa María, horas después de su muerte. El doctor González también le preguntó a su jefe jerárquico qué hacer al respecto. La respuesta del doctor Castillo fue taxativa: le ordenó al doctor González que no hiciera entrega de esas importantes y delicadas piezas a nadie, salvo a la familia Frei o a la Justicia, si es que alguno de ellos lo requerían.

¬ŅQu√© hizo el doctor Gonz√°lez? Retir√≥ del archivo foliado respectivo el legajo que conten√≠a los informes de la autopsia a Frei Montalva, y lo guard√≥ en su poder. Todos estos hechos est√°n confirmados en el proceso, tanto en las declaraciones del doctor Sergio Gonz√°lez como en las del propio doctor Luis Castillo.

Carmen Frei

En su declaraci√≥n, Luis Catillo corrobor√≥ la instrucci√≥n que le dio al doctor Sergio Gonz√°lez de no entregar el informe de la necropsia practicada a Frei Montalva, aunque sostiene que lo hizo frente a una petici√≥n que ven√≠a de ‚Äúla prensa‚ÄĚ, cosa que en ese momento era imposible:

‚ÄúDebo reconocer que esa orden fue dada por mi persona para respetar la legislaci√≥n vigente, la intimidad de la familia, la confiabilidad de la informaci√≥n y los valores √©ticos que la universidad preserva como pol√≠tica institucional. Nunca recib√≠ ninguna petici√≥n formal de la familia ni de un tribunal‚Ä̬†(declaraci√≥n del 9 de diciembre de 2005).

Es cierto, el doctor Castillo nunca recibi√≥ antes de octubre del a√Īo 2000 una solicitud ni de la familia Frei ni de un tribunal. El requerimiento provino del doctor Gonz√°lez. Y la raz√≥n est√° tambi√©n corroborada en la causa: era imposible que tanto la familia Frei como un tribunal pidieran esas piezas, porque hasta ese momento ni la familia ni el ministro de la causa y nadie de c√≠rculos period√≠sticos y de derechos humanos sab√≠an de la existencia de aquellas¬† piezas clave que se ocultaban en el Hospital Cl√≠nico de la UC.

Por ello, la instrucci√≥n del doctor Luis Castillo no hizo m√°s que consolidar el secreto y ocultamiento que por 20 a√Īos hab√≠a protegido una informaci√≥n que, como bien sab√≠an ambos m√©dicos, era fundamental para investigar el eventual asesinato del ex presidente. All√≠ hab√≠a informaci√≥n indispensable sobre los hechos que rodearon los d√≠as¬†pre y post¬† muerte¬†de Frei Montalva.

El informante secreto

Esa autopsia clandestina habr√≠a seguido en un compartimento absolutamente blindado de no ser por la informaci√≥n que a mediados de 2002 alguien hizo llegar -bajo secreto profesional- a las manos de √Ālvaro Varela, el abogado que contrat√≥ Carmen Frei para representarla y asesorarla en la causa por el asesinato de su padre. Con estupor y por primera vez la familia Frei tom√≥ conocimiento en esos d√≠as de la existencia de una autopsia a Frei Montalva.

La decisi√≥n se tom√≥ en pocos d√≠as. Se le pidi√≥ al Hospital Cl√≠nico de la Universidad Cat√≥lica hacer entrega de esas piezas. La respuesta fue negativa. Carmen Frei y su abogado decidieron entonces recurrir a la presi√≥n: advirtieron a los directivos del hospital de que si no les entregaban los informes de la autopsia a Frei Montalva recurrir√≠an a la justicia con un recurso de protecci√≥n. Solo entonces, el 16 de octubre de 2002, ¬†Carmen Frei recibi√≥‚Ķ ocho p√°ginas fotocopiadas del¬†‚ÄúInforme 9/82‚ÄĚ.

Comparado con la información de que disponían, fue evidente que lo entregado era solo una mínima parte de lo que el hospital guardaba. Por ello, el ministro Alejandro Madrid ordenó el allanamiento del Hospital Clínico de la UC, diligencia que se ejecutó el 13 de marzo de 2003.

Fue una operaci√≥n policial que marc√≥ un hito en el proceso. Porque los efectivos de la PDI, al mando de Nelson Jofr√©, encontraron 27 diapositivas macrosc√≥picas con muestras del coraz√≥n, es√≥fago, h√≠gado, p√°ncreas, pulm√≥n y ri√Ī√≥n de Eduardo Frei Montalva; adem√°s de 15 inclusiones en material Epon con muestras de pulm√≥n, h√≠gado y ri√Ī√≥n. Todo ese material fue incautado junto con el tomo completo de la autopsia que el doctor Gonz√°lez guardaba en su despacho.

Ministro Alejandro Madrid junto a Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

El informe casi completo y los restos que a√ļn se guardaban de la autopsia practicada al ex presidente Eduardo Frei, solo pudieron ser obtenidos por la justicia a trav√©s de un allanamiento, cinco meses despu√©s de que el hospital entregara unas pocas fotocopias. Hasta ahora ninguna autoridad del Hospital Cl√≠nico de la UC ha podido explicar la raz√≥n de ese ocultamiento.

Los efectivos de la PDI tendrían nuevas evidencias de lo importante que era esa autopsia. Porque cuando el 13 de mayo de ese mismo 2003, le mostraron los informes incautados de la Autopsia 9/82  al director de Anatomía Patológica del Hospital de la UC, el doctor Benedicto Chuaqui no pudo ocultar su sorpresa. En su declaración, afirmó que desconocía su existencia y que solo pocos meses antes se había enterado de que a Frei le habían practicado una autopsia. El doctor Chuaqui agregó un dato relevante: le llamó la atención que el informe no incluyera un diagnóstico clínico.

Dado el c√ļmulo de irregularidades constatadas en torno a la autopsia de Frei Montalva, el ministro Madrid le orden√≥ al equipo de la PDI de Nelson Jofr√© realizar nuevas pericias a los registros de autopsias oficiales del hospital. Y hubo m√°s evidencias del ocultamiento: se constat√≥ que el protocolo de la autopsia a Frei Montalva no sigui√≥ el curso regular de las otras: fue incorporada al tomo respectivo y foliado varios a√Īos m√°s tarde.

Nuevas mentiras

En 2017 el ministro Alejandro Madrid acusó a los doctores Helmar Rosenberg Gómez y Sergio González Bombardiere como encubridores del delito de homicidio de Eduardo Frei Montalva. Distintos facultativos han defendido a los dos médicos, pasando por alto las evidencias existentes en el proceso y la estrecha relación que mantenía Rosenberg con el doctor Helmuth Hopp, uno de los más estrechos subordinados de Paul Schaffer, quien está condenado en Chile y Alemania como encubridor de abusos sexuales a 16 menores.

Uno de los argumentos de la defensa de los doctores Rosenberg y González (también de otros acusados en esta causa) es insistir en que no es efectivo que la autopsia se hiciera en completo secreto y a espaldas de la familia. Y que la prueba de ello es que dos de sus médicos de cabecera, Patricio Rojas y Alejandro Goic, fueron informados de ella. El doctor Luis Castillo ha recurrido al mismo argumento en estos días. En un escrito publicado el domingo 19 de agosto por El Mercurio, Castillo afirmó:

‚ÄúLlama la atenci√≥n de que su equipo m√©dico tratante, los doctores Patricio Rojas, Patricio Silva y Alejandro Goic no informaran a la familia de estos estudios, pues ellos mismos estuvieron en 1982 discutiendo con los pat√≥logos Helmar Rosenberg y Sergio Gonz√°lez los hallazgos encontrados en las muestras examinadas histopatol√≥gicamente‚ÄĚ.

El doctor¬†Alejandro Goic¬†demor√≥ solos horas en desmentirlo en una carta que tambi√©n public√≥¬†El Mercurio:¬†‚ÄúTal como he declarado ante el juez Alejandro Madrid, despu√©s que falleci√≥ el presidente Frei, amigo querido, me fui entristecido a mi hogar, posteriormente nunca tuve reuni√≥n alguna ni contacto de ninguna naturaleza con ninguno de los m√©dicos del departamento de Anatom√≠a Patol√≥gica de la Universidad Cat√≥lica. La √ļnica reuni√≥n posterior fue con su familia en la Catedral de Santiago para rezar por el descanso de su alma. Cualquier otra versi√≥n distinta a lo que afirmo, de cualquier persona, es una mentira interesada para eludir responsabilidades propias‚ÄĚ.

Las afirmaciones del doctor Goic est√°n respaldadas en la causa criminal. En esas p√°ginas s√≠ existe constancia de que fue otro m√©dico, y no Alejandro Goic, el que se reuni√≥ con los doctores Rosenberg y Gonz√°lez: el doctor¬†Patricio Silva Gar√≠n, quien s√≠ est√° acusado por el ministro Madrid por su participaci√≥n directa en el asesinato de Frei Montalva. Silva Gar√≠n concurri√≥ a la cita con su concu√Īado y estrecho amigo, Patricio Rojas, quien nunca fue m√©dico de cabecera de Frei.

Doctor Patricio Silva Garín.

El doctor Patricio Silva Gar√≠n niega haber asistido -despu√©s de la muerte de Eduardo Frei- a una reuni√≥n al Departamento de Anatom√≠a Patol√≥gica de la Universidad Cat√≥lica, donde el doctor Helmar Rosenberg les habr√≠a entregado a √©l y a Patricio Rojas los resultados de la autopsia. Pero evidencias de esa reuni√≥n hay. Como tambi√©n de la relaci√≥n que ten√≠a con Rosenberg antes de enero de 1982, a quien dice no haber conocido, ‚Äúsalvo de nombre‚ÄĚ.

Las evidencias acumuladas en la investigaci√≥n, dejan claro que Silva Gar√≠n y Rosenberg s√≠ se conoc√≠an y que incluso el trato entre ambos era coloquial. ¬ŅPor qu√© Silva intent√≥ negar esa relaci√≥n? No hay respuesta.

Patricio Silva Gar√≠n dirigi√≥ las tres √ļltimas operaciones que se le practicaron a Eduardo Frei, despu√©s de ser intervenido el 18 de noviembre de 1981 de una inofensiva hernia al hiato. En esas operaciones, estuvo secundado por m√©dicos que pertenec√≠an al Hospital Militar, del cual Silva Gar√≠n era directivo. Pero tambi√©n trabajaban en la¬†Cl√≠nica Santa Luc√≠a, el recinto hospitalario secreto de la DINA y luego de la CNI.

Hasta ahora Patricio Silva Garín nunca ha podido explicar por qué en el momento de la muerte de Frei Montalva su hoja de vida militar registra una comisión de servicio en la comandancia en jefe del Ejército. Es decir, tenía como jefe directo a Augusto Pinochet. Tampoco, por qué apenas supo de la muerte de Frei Montalva presuroso le informó al propio Pinochet. Y menos qué fue lo que aprendió en la Escuela de Las Américas, el centro de entrenamiento de Estados Unidos de gran parte de los torturadores de las dictaduras sudamericanas.

En esta mara√Īa mortal que rodea la muerte del ex Presidente Eduardo Frei y que ahora est√° iniciando su ruta final, faltan acusados y piezas. Una de ellas es el rol que le cupo a Patricio Rojas, quien fuera un estrecho colaborador del ex presidente y el socio principal que tuvo el doctor Patricio Silva Gar√≠n para ingresar al c√≠rculo √≠ntimo de Frei y convertirse en el due√Īo de las tres operaciones que lo llevaron a la muerte. Esa historia est√° comenzando a escribirse.

Hay otro ac√°pite que falta, aunque mucho m√°s sencillo. Si bien hasta ahora el ministro Alejandro Madrid no ha abordado la obstrucci√≥n de la que fue objeto su investigaci√≥n en el Hospital Cl√≠nico de la Universidad Cat√≥lica, es muy probable que ahora s√≠ se pronuncie. Pero frente a las evidencias de la cadena de ocultamientos que rodearon la autopsia de Frei Montalva, desde el punto de vista √©tico y de su juramento hipocr√°tico el doctor Luis Castillo s√≠ tiene problemas para desempe√Īar un cargo p√ļblico de alta responsabilidad.

 

*Premio Nacional de Periodismo 2019, Ex directora de CIPER (2007-2019). Fund√≥ y dirigi√≥ la revista Siete+7 y el Diario Siete. Fue subdirectora y editora de investigaci√≥n del diario La Naci√≥n, subdirectora de revista Cosas y reportera de investigaci√≥n en las revistas Cauce y An√°lisis. En sus inicios trabaj√≥ en el diario El Siglo y en la revista Ahora. Corresponsal en Chile para el diario argentino Clar√≠n (desde 1995). Es autora de los libros Bomba en una calle de Palermo (1986), junto a Edwin Harrington; Los secretos del Comando Conjunto (1989), con H√©ctor Contreras; Chile entre el S√≠ y el No (1988), junto a Florencia Varas; y La Conjura. Los mil y un d√≠as del golpe (2000). Junto a Patricia Verdugo y Ricardo Garc√≠a, autora de la historia sonora de 1973 ‚ÄúEntre el dolor y la esperanza‚ÄĚ. Publicado en https://www.ciperchile.cl/2018/08/22/las-mentiras-y-ocultamientos-que-rodean-la-autopsia-que-se-le-hizo-a-eduardo-frei-montalva/

 
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