Sep 4 2004
1655 lecturas

Cultura

Las mujeres y la mala suerte

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

fotoLos griegos consideraban de mal ag眉ero que una mujer sola fuese la primera en entrar a un bosque. Los romanos recogieron esta superstici贸n y le a帽adieron la prohibici贸n de que acompa帽aran a las partidas de caza. Entre los marineros ha sido creencia firme el considerar que la mala suerte sube al barco acompa帽ando a una mujer. Incluso el que una se帽ora se pusiera una gorra de marino ha sido tradicionalmente interpretado como un mal 芦fario禄 para el buque.

Curiosamente los mascarones de proa de los veleros reproduc铆an en muchas ocasiones las formas de una mujer. Si la figura era da帽ada, se ca铆a al mar o sufr铆a cualquier contratiempo se consideraba el preludio de un naufragio. El mascar贸n de proa, en las creencias marineras, iba unido inseparablemente a la nave. En los desguaces de los veleros nadie solicitaba llevarse ese recuerdo, en ocasiones verdaderas obras de arte. Se lo consideraba el esp铆ritu del barco y el 煤nico elemento femenino con permiso para permanecer a bordo.

Los mineros repiten una historia parecida. La p茅rdida de una veta o el riesgo de derrumbes eran las previsibles consecuencias de la bajada de una mujer a las entra帽as de la tierra.

Otras explicaciones a esta serie de creencias ponen el acento en que el origen de la prohibici贸n buscaba evitar enfrentamientos en trabajos rudos donde el aislamiento y la fortuna tienen un peso importante.

En ocasiones, la discriminaci贸n ha sobrevivido intacta hasta nuestros d铆as en Espa帽a. Fue el Tribunal Supremo el que hubo de dictaminar el derecho de las mujeres a pescar en el lago de La Albufera. Desde que en 1353 el rey Pedro de Arag贸n otorgara los Reales Privilegios de pesca a la ciudad de Valencia y en 1857 la exclusividad recayera sobre la Comunidad de Pescadores de El Palmar, s贸lo hombres han sido los que han podido faenar en La Albufera. La pesca en el lago se ha regido siempre por el derecho consuetudinario. La tradici贸n manda.

S贸lo los hijos de los pescadores, respaldados por alg煤n socio, pod铆an formar parte de la organizaci贸n. Ni siquiera los nietos varones, descendientes de hijas de pescadores de la comunidad, han tenido acceso al privilegio de la pesca. El art铆culo 14 de la Constituci贸n, que prohibe cualquier discriminaci贸n por raz贸n de sexo, fue el contundente argumento utilizado por el Supremo para inhabilitar la tradici贸n en el contencioso de La Albufera.

Impureza femenina

La sangre menstrual ha sido uno de los condicionantes m谩s fuertes a la hora de impedir que la mujer fuese admitida como miembro de pleno derecho en la sociedad. La 芦impureza禄 derivada de esta situaci贸n era y es el argumento esgrimido para evitar, por ejemplo, que la mujer manipulara la carne de cerdo durante la matanza.

La mitolog铆a popular sostiene tambi茅n que no es conveniente que una mujer riegue las plantas durante el per铆odo. Cortarse el pelo en esos d铆as puede acarrear esterilidad. De la misma forma tiene prohibido asistir a la fermentaci贸n del mosto en las bodegas. La 芦impureza禄 podr铆a agriar el vino o dotarlo de aromas extra帽os.

La religi贸n ha servido tambi茅n como un justificante de la desigualdad. Hasta hace pocas d茅cadas una mujer con la regla no pod铆a entrar en una iglesia ni comulgar. Entre los musulmanes no puede pisar una mezquita, est谩n exentas de las cinco oraciones diarias y tienen prohibido tocar el Cor谩n.

Los cristianos ortodoxos, por su parte, consideran que durante la menstruaci贸n la mujer no puede besar iconos. Los seguidores del calendario antiguo son a煤n m谩s severos. Las mujeres han de asistir a misa con la cara lavada, el cabello cubierto y faldas hasta los tobillos. Durante la ceremonia han de quedarse de pie.

La iglesia ortodoxa, al igual que las sinagogas jud铆as, dividen a los fieles en las homil铆as. Las mujeres a la izquierda, los hombres a la derecha. Entre los ortodoxos, al igual que los cat贸licos, la mujer puede buscar el auxilio espiritual de una monja, pero la oraci贸n de absoluci贸n de los pecados s贸lo puede ser hecha por un sacerdote. Tampoco en esta confesi贸n ninguna mujer puede entrar en el hiero (sacrist铆a) pues se las considera impuras. La 煤nica excepci贸n es la se帽ora de la limpieza a la que el pope bendice y purifica antes de cada fregada de suelos.

fotoCirug铆a contra el mal

Quiz谩s la discriminaci贸n m谩s cruel y peligrosa sea la de la ablaci贸n clitorideana. La tradici贸n es, de nuevo, la raz贸n m谩s invocada a la hora de explicar la mutilaci贸n genital femenina. En ocasiones esta pr谩ctica se considera necesaria para certificar el paso de la ni帽ez a la edad f茅rtil. El control de la sexualidad femenina es otro de sus motivos.

Con la ablaci贸n se mitiga el deseo sexual de la mujer y, por lo tanto, se reducen las posibilidades de infidelidad. En algunas sociedades es imposible que una mujer se case si no se ha sometido previamente a esta pr谩ctica. La limpieza y la higiene son otras tantas excusas que buscan justificar esta pr谩ctica b谩rbara. En algunas sociedades africanas a las mujeres no mutiladas se las considera impuras y no se les deja manipular el agua.

Otras creencias mantienen que los genitales femeninos crecen durante toda la vida y que por comodidad es conveniente cercenarlos. El cl铆toris cuenta con su propia mitolog铆a y las versiones que lo consideran peligroso son comunes. Seg煤n 茅sto el hombre podr铆a correr peligro de muerte si lo toca con su pene. Otra versi贸n mantiene que el beb茅 pudiera malograrse si lo roza con la cabeza durante el alumbramiento.

La forma m谩s brutal de ablaci贸n es la infibulaci贸n, tambi茅n conocida como circuncisi贸n fara贸nica. A las ni帽as v铆ctimas de esta pr谩ctica se les cortan los labios mayores y el cl铆toris. Las superficies carnosas resultantes se unen para que al cicatrizar cierren la vagina. En ocasiones se cosen directamente. El 贸rgano sexual femenino queda reducido a un agujero por el que la v铆ctima podr谩 orinar y expulsar los flujos menstruales.

Esta mutilaci贸n hace que el primer acto sexual se convierta en una tortura. Es necesario volver a agrandar la vagina, por lo que se practican cortes que permitan la penetraci贸n. Despu茅s del alumbramiento es habitual volver a coser la vagina de la mujer.

Aunque la pr谩ctica de la ablaci贸n y de su variante m谩s agresiva, la infibulaci贸n, es anterior al Islam, hoy d铆a la mutilaci贸n genital femenina se relaciona con esta religi贸n. Quiz谩s la culpa de este hecho recaiga sobre los propios l铆deres isl谩micos, que no se muestran un谩nimes a la hora de condenar esta pr谩ctica. Si bien es cierto que El Cor谩n no contiene ninguna defensa de la ablaci贸n, algunos proverbios atribuidos a Mahoma recogen la opini贸n del profeta. Seg煤n la misma fuente la respuesta dada fue 芦reduce pero no destruyas禄 con lo que se dejaba la puerta abierta a una forma leve de mutilaci贸n.

La ablaci贸n, que pudiera parecer una pr谩ctica lejana, se practica en Europa. La llegada masiva de inmigrantes subsaharianos al viejo continente ha tra铆do tambi茅n esta pr谩ctica ancestral a nuestro suelo. Las fiscal铆as de Londres y Par铆s ya han puesto en marcha procedimientos legales para erradicar lo que nuestra civilizaci贸n ha tipificado como una violaci贸n a los derechos de la mujer.

——————-
* Periodista espa帽ol.

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


A帽adir comentario

Tu direcci贸n de correo electr贸nico no ser谩 publicada. Los campos obligatorios est谩n marcados con *


El periodo de verificaci贸n de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la p谩gina.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende c贸mo se procesan los datos de tus comentarios.