May 31 2013
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Ciencia y TecnologíaCultura

Las multinacionales como Apple se mofan de los contribuyentes

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¬ęApple busc√≥ el Santo Grial de la evasi√≥n de impuestos¬Ľ, dijo Levin, ¬ęy ha creado filiales en el extranjero que poseen decenas de miles de millones de d√≥lares, al tiempo que sostiene que no tiene residencia fiscal en ninguna parte¬Ľ.

En realidad, todas las grandes multinacionales hace muchos a√Īos que practican el truco conocido como ¬ęhybrid mismatch arrangements¬Ľ (que detall√≥ la OCDE en un informe hace m√°s de un a√Īo), que ¬ęexplota las diferencias nacionales en el tratamiento impositivo de los instrumentos, entidades y transferencias, para deducir el mismo gasto en distintos pa√≠ses, hacer que los ingresos desaparezcan entre un pa√≠s y otro, o generar artificialmente diversas desgravaciones para la misma tasa extranjera¬Ľ.
Pero ni esa Organizaci√≥n para la Cooperaci√≥n y el Desarrollo Econ√≥mico, que agrupa a 34 de los pa√≠ses m√°s ricos y avanzados del mundo, fue capaz de imaginar c√≥mo Apple iba a conseguir la proeza, entre otras muchas haza√Īas de fraude fiscal, de pagar en 2011 s√≥lo diez millones de d√≥lares en impuestos totales sobre unos beneficios de 22.000 millones, es decir una tasa del 0,05%… ¬°700 veces menos de lo que deben pagar las empresas en EEUU!

En resumen, la artima√Īa consiste en mantener la verdadera direcci√≥n de la empresa en un pa√≠s (EEUU) que aplica la residencia fiscal seg√ļn donde se ha registrado como sociedad an√≥nima, mientras la compa√Ī√≠a se registra y ejecuta sus operaciones desde otro pa√≠s (Irlanda) que basa la residencia fiscal en el lugar donde est√°n los cuarteles generales de direcci√≥n y control. As√≠ que, por ejemplo, Apple Operations International (AOI, una de las subsidiarias de Apple) no ha presentado ninguna declaraci√≥n de la renta, en ninguno de los dos pa√≠ses, durante los √ļltimos cinco a√Īos, pese a que en ese tiempo ingres√≥ unos 30.000 millones de d√≥lares.

El Senado de EEUU calcula que, en conjunto, durante ese periodo la popular multinacional inform√°tica de la manzana ha escondido al menos 74.000 millones de d√≥lares (unos 57.200 millones de euros, o el doble del presupuesto anual espa√Īol para Desempleo) fuera del alcance de la Hacienda p√ļblica estadounidense (IRS).

A lo largo de los a√Īos, esa conducta ha permitido a Apple acumular en sus filiales exteriores inaccesibles al fisco un tesoro estimado en 100.000 millones de d√≥lares… y l√≥gicamente sus accionistas est√°n reclamando su parte de ese gigantesco capital, much√≠simo mayor que todo lo que se pudiera reinvertir en el desarrollo de la compa√Ī√≠a. Ahora bien, si repatr√≠a el dinero correspondiente a los dividendos de su accionariado con residencia fiscal en EEUU, tendr√° que pagar los impuestos correspondientes. As√≠ que su soluci√≥n ha sido imaginativa: ha pedido cr√©ditos a baj√≠simo inter√©s (puesto que la Reserva Federal est√° tratando de reactivar la econom√≠a) por valor de 17.000 millones para repartirlos como dividendos, endeud√°ndose antes que tocar su fortuna en efectivo, de forma que no s√≥lo no paga nada al fisco sino que incluso desgrava los beneficios que se embolsan los accionistas.

Llamado a declarar por el Senado ante semejante maniobra defraudadora, el consejero delegado de Apple, Tim Cook, ha tenido la desverg√ľenza de culpar de todo ello a lo que califica como ¬ęun sistema impositivo que aplica conceptos de la era industrial a la era digital, y en la pr√°ctica socava la competitividad de EEUU¬Ľ, ya que prev√© un impuesto de sociedades del 35% sobre los beneficios. O sea, es perfectamente comprensible que las multinacionales estadounidenses escondan sus inmensos beneficios en para√≠sos fiscales, puesto que de lo contrario Hacienda les cobrar√≠a impuestos… igual que hace con los desgraciados asalariados norteamericanos. Algo a todas luces intolerable para los ejecutivos y accionistas de Apple.

La compa√Ī√≠a exige al IRS que le otorgue una amnist√≠a fiscal (en EEUU lo llaman ¬ęvacaciones de repatriaci√≥n¬Ľ) para llevar de vuelta a su pa√≠s los inmensos caudales acumulados en el exterior sin tener que aportar casi nada a las arcas p√ļblicas… que para eso ya est√°n los trabajadores. Las multinacionales de EEUU han acumulado fuera de su pa√≠s un patrimonio total estimado de un bill√≥n (con b) y medio de d√≥lares (1,5 veces el PIB de Espa√Īa) y est√°n gast√°ndose muchos millones en hacer lobby para que el Congreso apruebe una legislaci√≥n que les permita repatriar ese dinero sin pagar el impuesto de sociedades.

De hecho, el Capitolio ya les concedió esa amnistía fiscal en 2004, permitiendo que las grandes corporaciones recuperasen 300.000 millones de sus depósitos ocultos en el extranjero pagando una tasa de sólo el 5,25%: un séptimo de lo que dice la ley.
Supuestamente, esa generosidad del Estado con las multinacionales iba a lograr que se inyectase todo ese dinero en la economía norteamericana, pero un estudio posterior de la Oficina Nacional de Investigación Económica descubrió que el 92% de ese colosal efectivo repatriado no se invirtió en ninguna actividad económica, sino que se usó para repartir dividendos, pagar bonus fabulosos a los altos ejecutivos o financiar operaciones especulativas.

El resultado de tan descaradamente injusto sistema fiscal es que seis de cada siete d√≥lares recaudados para las arcas p√ļblicas de EEUU proceden de los impuestos individuales de los trabajadores estadounidenses, mientras que todas las empresas norteamericanas s√≥lo contribuyen con una s√©ptima parte de los ingresos del Gobierno de Washington.

Si eso no le parece a√ļn lo bastante ¬ęcompetitivo¬Ľ al se√Īor Tim Cook, es que pretende regresar a las condiciones laborales del siglo XIX para hacer la revoluci√≥n digital como se hizo la industrial. Un objetivo que parecen compartir muchos de los gobernantes europeos, que insisten en rebajar salarios, eliminar prestaciones y multiplicar los beneficios empresariales como genial procedimiento para superar la crisis.

Los l√≠deres de la Uni√≥n Europea acaban de anunciarnos desde Bruselas que ahora s√≠ van a tomarse en serio la lucha contra el fraude y los para√≠sos fiscales… exactamente igual que hicieron hace casi un a√Īo, el 28 de junio de 2012, cuando anunciaron que ¬ęluchar juntos contra los que defraudan y no pagan sus impuestos es la base de la estrategia de la Comisi√≥n Europea¬Ľ. Hoy, nos repiten las mismas cifras monstruosas que ya reconoc√≠an entonces: en Europa, los impuestos perdidos a causa del fraude y la evasi√≥n fiscal ascienden a casi un bill√≥n de euros anuales, lo que equivale al doble del d√©ficit combinado de todos los Estados miembros, y supera el gasto sanitario conjunto de todos los pa√≠ses de la UE.

Esta vez, nos han asegurado que ¬ęantes de final de a√Īo¬Ľ se lograr√° alcanzar un acuerdo con Austria y Luxemburgo para que levanten su secreto bancario… si previamente convencemos a Suiza de que haga otro tanto. Unas perspectivas muy prometedoras.

No cabe duda de que Tim Cook se mofa de los contribuyentes norteamericanos, pero todo indica que los líderes de la UE hacen igual con los europeos.

*Director de P√ļblico.es. Fue redactor-jefe de Internacional en la edici√≥n papel de este diario. Ha sido corresponsal en Mosc√ļ (1987-1992) y en Washington (1992-1996)

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