Sep 1 2017
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Pol铆ticaSociedad

Las relaciones norte-sur: Repensar la solidaridad y la libertad econ贸mica de los pobres, seg煤n Meyer-Bisch

En un mundo en plena mutaci贸n el concepto mismo de solidaridad exige reformulaciones. As铆 lo subraya en esta entrevista el fil贸sofo suizo Patrice Meyer-Bisch, presidente del Observatorio de la Diversidad y de Derechos Culturales de la C谩tedra UNESCO. Hasta septiembre 2016, coordinaba el Instituto Interdisciplinario de 脡tica y de Derechos Humanos de la misma Universidad de Friburgo.

– Vivimos en un planeta que se mueve entre un mercado globalizado y el aumento de muros, y miedos hacia 鈥渆l otro鈥, hacia lo distinto. Un espacio resbaladizo para hablar de solidaridad y de cooperaci贸n鈥
-Un marco universal que admite dos lecturas. La pesimista, que incluye las guerras, las exclusiones, y un acentuado individualismo de masa. Con un mercado ilusoriamente 鈥済lobalizado鈥 ya que solo beneficia a una peque帽a parte del planeta. Donde predomina la l贸gica de los oligopolios y del capitalismo salvaje. Con la nueva pol铆tica norteamericana que busca crear muros para controlar personas y la econom铆a. No es un liberalismo en el sentido cl谩sico ya que las libertades de cada uno no son consideradas.
La otra visi贸n, m谩s optimista, admite una situaci贸n de crisis con espacios para la innovaci贸n. Lo vemos tambi茅n en el plano cultural: no se hablaba pr谩cticamente nada de derechos culturales hasta hace algunos a帽os. Hoy, son muchos los que insisten en que no se trata de un pilar m谩s sino de la base misma para definir el tipo de desarrollo que queremos. E insisten en la necesidad de fundamentar la importancia de los derechos humanos en la econom铆a.

-驴Ante este complejo contexto mundial cual es el principal desaf铆o de la solidaridad internacional?
-El de clarificar y definir qu茅 son las libertades econ贸micas. 驴Por qu茅 no hablar, por ejemplo, de libertad econ贸mica de los pobres? Cuando un ser humano no tiene un peso en su bolsillo para comprar o vender, ni para asegurarle lo esencial a su familia, se trata de un ser profundamente humillado. La libertad econ贸mica de los pobres es absolutamente central, tan importante como la libertad de expresi贸n, de circulaci贸n, etc.
Pienso que el concepto central de libertad econ贸mica de los pobres -y por lo tanto de las obligaciones econ贸micas de todos-, es una forma real de pensar y ejercer la solidaridad, en tanto medio para asegurar el derecho de cada uno a alimentar a su familia y a s铆 mismo. Tan importante, insisto, como los otros derechos humanos.

-En esa lectura, 驴c贸mo se integra el concepto de solidaridad entre el 鈥淣orte鈥 y el 鈥淪ur鈥?
– Intentamos alejarnos de las amalgamas ret贸ricas. Es decir, no hablamos de naciones ricas y pobres 鈥 si bien existen diferencias notables entre pa铆ses-, sino sobre todo de gente m谩s rica que otra. La explotaci贸n que los ricos hacen de los pobres se da en cada pa铆s. Hay much铆simos ricos en los pa铆ses que se catalogan como 鈥減obres鈥 y gente inmensamente pobre en Z煤rich o en Ginebra.
Las simplificaciones conceptuales benefician a los diferentes tipos de conservadurismos. Por ejemplo, a los Gobiernos de los pa铆ses que se denominan 鈥渆n v铆a de desarrollo鈥, que enarbolan su pobreza para conseguir ayuda internacional. Y a los pa铆ses del 鈥渘orte鈥 que hacen un poco de cooperaci贸n pero que no atacan los problemas verdaderos y estructurales.

Por ejemplo: la indiferencia ante el esc谩ndalo de la venta al Sur de productos petroleros con 350% m谩s de azufre y tres veces m谩s t贸xicos que lo permitido aqu铆, lo que significa recetar la muerte colectiva de ciertas poblaciones, en la indiferencia total y la irresponsabilidad total de los culpables. O la aceptaci贸n de los salarios desmesurados. El a帽o pasado el director de la empresa Novartis gan贸 1 mill贸n de francos mensuales (ndr: en torno de 1 mill贸n 100 mil d贸lares estadounidenses). 隆Es un crimen econ贸mico! Sin embargo, estas realidades no producen grandes reacciones a no ser de algunas ONG y de una parte peque帽a de la poblaci贸n.

– 驴Qu茅 significa entonces promover una verdadera cooperaci贸n solidaria?
-Un ejemplo concreto. Trabajamos desde el 2000 en Burkina Faso para elaborar indicadores de derecho a la educaci贸n de base. Comprobamos que las leyes all铆 est谩n en conformidad con los textos internacionales. Sin embargo, a pesar de la gran ayuda internacional, existe una tasa de analfabetismo de cerca del 75%. Esto se explica porque la escuela es neocolonial, y las clases se dictan en franc茅s, cuando solo el 6% de la poblaci贸n lo habla.
La gente analfabeta no quiere enviar a sus hijos a la escuela, no por ignorancia, sino porque tienen un concepto fuerte, inteligente y correcto del tipo de escuela que quisieran tener. Rechazan ese tipo de instituci贸n neocolonial que atenta contra sus ra铆ces y amenaza su propia cultura.
La verdadera cooperaci贸n es la que se da entre actores diversos, con activa participaci贸n de la gente y alrededor de valores profundos como el tipo de educaci贸n que desean transmitir a sus hijos.
Participaci贸n en todos los niveles: las escuelas, comunidades, asociaciones de madres y de familiares. En este ejercicio, el factor humano es clave.

– 驴Este ejercicio que usted describe conlleva a un cuestionamiento de la cooperaci贸n occidental o 鈥渘orte鈥 tradicional?
– Sin duda. La cooperaci贸n es centralizada. Busca reproducir modelos conocidos pensando que se pueden transportar y aplicar en pa铆ses pobres. Con la idea de que falta todo, incluso inteligencia. Y sin aceptar otra perspectiva: una persona o poblaci贸n pobre son potencialmente ricos y la pobreza se debe a que sus derechos esenciales son violados. Se puede ir para observar, acompa帽ar con respeto, para reforzar. No vamos para 鈥渕edir la pobreza鈥 y trasladar nuestras l贸gicas de evaluaci贸n, de impacto, de efectos. Como que si nosotros tuvi茅ramos la verdad y supi茅ramos todo mejor鈥

– 驴Este nuevo paradigma implica la b煤squeda de propuestas alternativas?
-No me gusta el concepto de alternativo, que supone que existe un modelo 煤nico, principal, dominante. Hay que reformar todo, cambiar de paradigmas, encontrar un lenguaje aut茅ntico de derechos y libertades econ贸micas, y darle un sentido mucho m谩s poderoso a la democracia. Es decir, aplicar lo que nosotros definimos como la visi贸n basada en los derechos humanos en desarrollo.

*Periodista argentino con residencia en Suiza, en colaboraci贸n con la revista Praxis/UNITE y E-CHANGER, ONG suiza de cooperaci贸n solidaria

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