May 18 2005
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Opinión

Lecciones de Viet Nam: lo que las guerras matan

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Como la educaci√≥n p√ļblica brinda a los ciudadanos un contexto insuficiente, dependemos de que los medios masivos hurguen en su √°tico colectivo y saquen art√≠culos de la ‚ÄúCa√≠da de Saig√≥n‚ÄĚ. Sin embargo, cuando la prensa comercial propone el m√©todo del aniversario para ense√Īar historia, el p√ļblico tiende a divorciarse de sus conexiones pasadas, en vez de relacionarse con √©stas.

Las anécdotas personales ahogan el análisis. Los familiares de los soldados muertos lloran en el Muro de Viet Nam en Washington; otros reviven las batallas y la muerte de camaradas. Pocas presentaciones de los medios ofrecen el pasado como forma de aprender para el futuro.

Mientras que la ocupaci√≥n de Irak y Afganist√°n contin√ļa por su sangriento camino, debi√©ramos estudiar las lecciones de la guerra de Viet Nam. Los vietnamitas se refieren a ese per√≠odo ‚Äďdesde principios de los a√Īos 60 hasta abril de 1975‚Äď como ‚ÄúLa fase norteamericana‚ÄĚ. Ellos sufrieron per√≠odos de dominio extranjero por parte de ocupantes chinos, japoneses y franceses los cuales, a diferencia de los estadounidenses, aprendieron la dolorosa lecci√≥n de tratar de someter y ocupar esa tierra.

Los l√≠deres de EEUU se niegan firmemente a aprender que algunas personas, como los coreanos, los vietnamitas y los iraqu√≠es, por ejemplo, no se someten a la fuerza y la brutalidad. ¬ŅC√≥mo ense√Īar esa sencilla lecci√≥n? Los maestros han compartido la experiencia de tratar de educar a los estudiantes que no han asimilado su propia historia.

En vez de inculcar el contexto hist√≥rico desde el primer grado en adelante, los estudiantes estadounidenses aprenden un tipo de mitolog√≠a patri√≥tica¬†disfrazada con palabras como ‚Äúdesprejuiciada‚ÄĚ, como si junto con las cr√≠ticas al comportamiento norteamericano en Viet Nam ‚Äďo Irak‚Äď, uno tuviera que presentar el lado bueno de la tortura, el asesinato en masa y la quema de aldeas con napalm.

Un reportero de La Voz de Am√©rica se compadec√≠a de los historiadores estadounidenses que ‚Äúdurante a√Īos han luchado por encontrar una manera justa y balanceada de ense√Īar a los estudiantes acerca de la guerra de Viet Nam ‚Äďy las atrocidades cometidas all√≠ por soldados norteamericanos‚ÄĚ (Maura Jane Farrelly, 28 de abril de 2005)‚Äď.

‚ÄúJusta y balanceada‚ÄĚ suena discordante en la era de Noticias Fox y CNN. Los maestros debieran mostrar a los estudiantes im√°genes noticiosas de la indigna retirada de EEUU de Saig√≥n en abril de 1975. Los helic√≥pteros militares despegaban de la embajada mientras los desesperados clientes vietnamitas se sujetaban de ellos y ca√≠an a tierra.

Los textos de secundaria no cuentan esa historia. Steve Jackson, un profesor de Ciencias Pol√≠ticas de la Universidad Indiana de Pennsylvania, descubri√≥ que los estudiantes de su Introducci√≥n al curso de pol√≠tica estadounidense ‚Äútienen poco conocimiento, si acaso lo tienen, acerca de la guerra de Viet Nam y sus lecciones. A √©l le parece terrible, especialmente a la luz del actual involucramiento de EEUU en Irak‚ÄĚ. (Michael A. Fuoco, Pittsburgh Post-Gazette, 28 de abril de 2005.)

Gore Vidal llama a este s√≠ndrome ‚ÄúEstados Unidos de Amnesia‚ÄĚ. Como abundan los memoriales y los medios est√°n repletos de veteranos que recuerdan a camaradas ca√≠dos y an√©cdotas de combate, muchas juntas escolares quieren la historia ense√Īada como lecciones de bien y mal en las cuales nuestros l√≠deres pudieran cometer errores, pero no hacen el mal.

Como resultado, mis estudiantes universitarios no saben que EEUU dej√≥ caer m√°s bombas en el Sudeste Asi√°tico que en la Segunda Guerra Mundial. El General Curtis LeMay quer√≠a bombardear a Viet Nam hasta ‚Äúllevarlo hasta la Edad de Piedra‚ÄĚ, ¬°Qu√© cristiano!

A pesar de una superioridad militar aplastante, EEUU perdi√≥ en Viet Nam. Cuando las fuerzas de EEUU se marcharon en 1975, el ej√©rcito t√≠tere de Saig√≥n ‚Äúten√≠a tres veces m√°s artiller√≠a, el doble de tanques y carros blindados, 1.400 aviones y un monopolio casi absoluto del aire y una superioridad de dos a uno en topas de combate‚ÄĚ. (Kolko, Anatom√≠a de la guerra: Viet Nam, EEUU y la experiencia hist√≥rica moderna. Ver Counterpunch, 30 de abril de 2005).

Siete a√Īos atr√°s, los norvietnamitas perdieron una gran batalla y ganaron la guerra. A fines de enero de 1968, los ej√©rcitos del Norte y el Frente de Liberaci√≥n Nacional del Sur realizaron un¬†levantamiento armado durante el Tet, la fiesta vietnamita.¬† El General Giap y otros l√≠deres de Hanoi hab√≠an decidido que el n√ļmero de bajas provocadas por masivos ataques de artiller√≠a norteamericana y por bombardeos se hab√≠an vuelto intolerables.¬†

El plan de Giap para una r√°pida victoria militar exig√≠a ataques coordinados a objetivos cercanos a la frontera con Viet Nam del Sur para atraer las tropas norteamericanas lejos de las ciudades, donde el Viet Cong las fuerzas pro comunistas en el Sur, lanz√≥ dram√°ticos asaltos junto con de tropas regulares norvietnamitas que se hab√≠an infiltrado en √°reas urbanas de Viet Nam del Sur. Giap predijo que tales atrevidas iniciativas a gran escala inspirar√≠an a los ciudadanos a levantarse en armas en contra del gobierno t√≠tere sudvietnamita.¬†La ca√≠da del r√©gimen apoyado por EEUU eliminar√≠a el¬† √ļltimo pretexto para la ocupaci√≥n y los norteamericanos se retirar√≠an.

Sin embargo el gobierno t√≠tere no cay√≥.¬†Las fuerzas de EEUU tuvieron unas 1.100 bajas y muchos m√°s heridos, pero luego respondieron e inflingieron fuertes bajas a las tropas de Giap ‚Äďunos 35.000 muertos y 60.000 heridos‚Äď.¬†Pero el plan de Giap s√≠ provoc√≥ una victoria no esperada en la guerra de propaganda.¬†Unas im√°genes de TV mostraron al Viet Cong¬† combatiendo dentro de la embajada de EEUU en Saig√≥n, fuertemente custodiada, lo que dramatiz√≥ la brecha existente entre las declaraciones oficiales de optimismo acerca de las debilidades del enemigo y los hechos reales del campo de batalla.

La ofensiva del Tet revel√≥ lo absurdo de los alardes del Presidente Lyndon Johnson de cu√°n debilitado hab√≠a quedado de manera permanente ‚Äúel enemigo‚ÄĚ.¬† El hecho de que la ofensiva tuvo lugar despu√©s de repetidas aseveraciones oficiales de victoria inminente ‚Äďla luz al final del t√ļnel, seg√ļn el Secretario de Defensa McNamara‚Äď minaron tanto los esfuerzos de los propagandistas de la guerra que la opini√≥n p√ļblica se inclin√≥ de manera convincente en contra¬† de la guerra.¬†A pesar de las inmensas p√©rdidas, los norvietnamitas ganaron la guerra de propaganda.

Siete a√Īos despu√©s del Tet, el p√ļblico vio por TV las im√°genes de funcionarios de la embajada de EEUU que quemaban documentos y dinero para evitar que los comunistas, que avanzaban r√°pidamente, se apoderaran de ellos.¬†Esas im√°genes y los comentarios que las acompa√Īaban induc√≠an repugnancia y duda acerca de la prudencia de EEUU.¬†Tres a√Īos despu√©s, si a√ļn exist√≠an dudas acerca de la duplicidad de los funcionarios norteamericanos, Daniel Ellsberg, un ex funcionario de seguridad nacional, dio a la publicidad un enorme archivo de documentos que The New York Times public√≥.¬†

Los miles de documentos de los Papeles del Pent√°gono confirmaron que el gobierno hab√≠a mentido y encubierto importantes hechos acerca de los or√≠genes de la guerra. Tambi√©n mostraban que Estados Unidos no hab√≠a logrado mucho en ganarse ‚Äúlos corazones y mentes‚ÄĚ del pueblo de Viet Nam. Los Papeles del Pent√°gono tambi√©n revelaron que Lyndon Johnson hab√≠a mentido repetidamente y que ni √©l ni ning√ļn otro funcionario hab√≠an ideado un plan para terminar la guerra y abandonar Viet Nam.¬†La brecha de credibilidad entre el gobierno y el pueblo se hizo insalvable.

La mayor parte de los estadounidenses no recuerda o no sabe por qué Estados Unidos intervino y luego se empantanó en Viet Nam. Sus líderes no habían aprendido de Corea, donde otro duro adversario asiático combatió contra tropas de EEUU hasta llegar a un sangriento empate. 

Bush ha repetido el asesino gui√≥n en Irak.¬†En cada guerra la m√°quina de matar ha asesinado a muchos m√°s nativos que estadounidenses.¬†En Viet Nam, Lyndon Johnson confes√≥ a su asesor de Seguridad Nacional, McGeorge Bundy, que √©l no ‚Äúcre√≠a que val√≠a la pena luchar‚ÄĚ.¬†Pero sigui√≥ enviando a cientos de miles de soldados a matar y a que los mataran ‚Äďpara finalmente perder‚Äď.

El 1¬ļ de mayo, el peri√≥dico dio cuenta de una noticia particularmente idiota.¬† Stephen J. Morris, de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad John Hopkins culp√≥ al cabildeo en contra de la guerra de haber convencido al Congreso de que redujera el financiamiento, garantizando as√≠ la victoria comunista en Viet Nam.¬†

¬ŅCu√°ntos de los lectores de The New York Times recuerdan el colapso instant√°neo del ej√©rcito sudvietnamita cuando tuvo que pelear, a pesar de ser militarmente superior y estar entrenado por EEUU?¬† ¬ŅCu√°ntos recuerdan que Estados Unidos invent√≥ Viet Nam del Sur en 1955, como forma de impedir una victoria del Presidente Ho Chi Minh en las elecciones nacionales?¬† ¬ŅO que la corrupci√≥n generalizada caracteriz√≥ a todos los reg√≠menes impuestos por EEUU?¬† ¬ŅCu√°ntos saben que EEUU eligi√≥ cat√≥licos para gobernar a una poblaci√≥n predominantemente budista?

El pretexto de Morris niega los hechos: a principio de 1975, Viet Nam del Sur mostraba todas las se√Īales de descomposici√≥n.

The Times no publica las lecciones vitales de Gabriel Kolko.¬† ‚ÄúLas sucesivas administraciones en W√°shington no tienen ninguna capacidad para aprender de los errores previos. La derrota total hace 30 a√Īos en Viet Nam debi√≥ haber sido una advertencia para EEUU. Las guerras son demasiado complicadas para cualquier naci√≥n, incluso la m√°s poderosa, como para hacerlas sin correr un grave peligro.¬†No son sencillamente ejercicios militares en los cuales el equipamiento y el poder de fuego son decisivos, sino tambi√©n desaf√≠os pol√≠ticos, ideol√≥gicos y econ√≥micos. Los hechos en Viet Nam del Sur hace 30 a√Īos debieran haber demostrado esto‚Ä̬†(Counterpunch, 30 de abril de 2005).

En Irak, Bush repite la pecaminosa estupidez de Lyndon Johnson de desperdiciar el super√°vit en la locura militar y de seguridad. ¬†El nuevo presupuesto del Congreso congel√≥ el gasto interno, pero no el financiamiento militar ni el de ‚Äúseguridad‚ÄĚ.¬†Los asesores de Bush debieran leer esta cita de Pat Buchanan de Una rep√ļblica, no un imperio:¬† ‚Äú‚Ķ todos los imperios han desaparecido.¬† ¬ŅC√≥mo perecieron?¬† Por la guerra ‚Äďtodos ellos‚Äď‚ÄĚ.¬†

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* El √ļltimo libro publicado de Landau es El negocio de Estados Unidos: c√≥mo los consumidores reemplazaron a los ciudadanos y de qu√© manera se puede invertir la tendencia.¬†Tambi√©n dirige Medios Digitales en el Colegio de Letras, Artes y Ciencias Sociales de la Universidad Cal Poly Pomona y es miembro del Instituto para Estudios de Pol√≠tica.
Publicado en Progreso semanal (www.progresosemanal.com).

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