Jul 11 2013
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CulturaSociedad

Ley de Comunicaci贸n en Ecuador: La disputa de sentidos

Con la entrada en vigencia de la Ley Org谩nica de Comunicaci贸n en Ecuador, el pasado 25 de junio, se plantea un nuevo desaf铆o de gran trascendencia para hacer realidad los derechos ciudadanos a la comunicaci贸n reconocidos en la Constituci贸n del 2008. Esto es, frente al actual predominio del modelo mercantil-privado-oligop贸lico, 驴c贸mo generar e implementar nuevos modelos de comunicaci贸n que devuelvan a la ciudadan铆a el control sobre sus procesos comunicativos?

En esta 茅poca en la cual la vida pol铆tica de nuestras sociedades, la organizaci贸n y movilizaci贸n social, la disputa de ideas y modelos de sociedad y las mismas relaciones sociales e interpersonales, se encuentran cada vez m谩s atravesadas por los medios y tecnolog铆as de la comunicaci贸n, se vuelve un imperativo de los procesos democr谩ticos analizar y repensar las formas de organizaci贸n, gesti贸n y control de 茅stos. En efecto, la industria medi谩tica concentra un enorme poder que hoy, bajo el modelo imperante, define la agenda p煤blica en funci贸n de intereses privados y no rinde cuentas ante nadie.

La Constituci贸n ecuatoriana se destaca no solo por reconocer el derecho a la participaci贸n en los procesos comunicacionales y a una ciudadan铆a bien informada, sino tambi茅n por establecer un tercer sector de la comunicaci贸n, m谩s all谩 del privado y el p煤blico, que es el sector ciudadano sin fines de lucro -que denomina como 芦medios comunitarios禄-, el cual debe desarrollarse en igualdad de condiciones con los otros dos sectores. Este solo hecho, que supera la visi贸n tradicional reducida a la polaridad Estado-sector privado, representa un cambio paradigm谩tico significativo.

El reparto igualitario de frecuencias previsto en la ley y la creaci贸n de medios comunitarios, ser铆a un paso importante, pues significa una especie de 芦reforma agraria禄 de las ondas radioel茅ctricas que permitir铆a establecer un terreno m谩s equitativo y 鈥揳l igual que lo que sucedi贸 con las tierras鈥揷ontribuir铆a a sacudir las bases del modelo actual de los 鈥渓atifundios鈥 medi谩ticos. Pero esto no basta. Y es que promover efectivamente la participaci贸n, la interacci贸n, nuevos valores y una est茅tica distinta en la comunicaci贸n implica pasar por profundos cambios culturales, pues de poco servir铆an si la poblaci贸n no se apropia de ellos.

Si bien este cambio de modelo no concierne solo al tercer sector 鈥搈谩s bien tendr谩 sentido en la medida en que se generalice-, es sin duda en ese sector que hay un mayor potencial transformador, debido a que la comunicaci贸n comunitaria, popular o alternativa tiene una larga historia en el continente de enraizamiento y compromiso con los sectores populares y de defensa de la democratizaci贸n de la comunicaci贸n, adem谩s de un rico acumulado de experiencias en comunicaci贸n participativa. Por cierto, hasta ahora ha sufrido limitaciones por las condiciones de precariedad que le han dejado en desventaja frente a los otros sectores.

Haciendo una comparaci贸n con la econom铆a, las teor铆as dominantes toman en cuenta 煤nicamente a dos sectores: el privado y el p煤blico-estatal. La Constituci贸n ecuatoriana de hecho es una de las primeras en reconocer a la econom铆a popular y solidaria como una de las formas de organizaci贸n de la econom铆a, junto con la privada, la p煤blica y la mixta. Sin embargo, en las pol铆ticas p煤blicas, se sigue tratando a este tercer sector m谩s como parte de las pol铆ticas sociales que como un sector econ贸mico con igual derecho y potencial que los otros.

De manera similar, en el caso de la comunicaci贸n comunitaria, para que salga de la marginalidad y asuma su potencial transformador de la comunicaci贸n, requerir谩 de pol铆ticas de fomento, de formaci贸n y capacitaci贸n, de condiciones t茅cnicas y fuentes de autosostenimiento que le den viabilidad, y por supuesto, de mucha creatividad. Y ello solo ser谩 viable en la medida en que deje de ser considerada como algo segundario, artesanal y circunscrito al 谩mbito local. Implica tambi茅n desarrollar pensamiento te贸rico y asegurar su plena inclusi贸n en el pensum de estudios de la comunicaci贸n.

Comunicaci贸n y econom铆a pol铆tica

En la b煤squeda de un nuevo pensamiento te贸rico hacia este cambio de paradigma, un aporte clave viene de la escuela de pensamiento de la econom铆a pol铆tica de la comunicaci贸n (durante mucho tiempo relegada en la academia por el pensamiento neoliberal). Esta escuela, seg煤n Robert McChesney, es orientada a entender los factores que permiten producir un sistema medi谩tico que fomente valores democr谩ticos en la sociedad, y para ello persigue dos l铆neas generales de an谩lisis: por un lado, las instituciones, subsidios, estructuras de mercado, empresas, mecanismos de apoyo y pr谩cticas laborales que definen un sistema medi谩tico o comunicacional; y por otro, el rol de las pol铆ticas p煤blicas de comunicaci贸n y c贸mo han sido debatidas y definidas (1).

Entre los elementos centrales que esta l铆nea de pensamiento ha puesto en evidencia, est谩 el hecho que el mercado privado de la informaci贸n no funciona de acuerdo a los principios del 鈥渓ibre mercado鈥, donde supuestamente la competencia regula el precio y la calidad del producto. Ello ocurre primero porque la misma informaci贸n, a diferencia de los bienes f铆sicos, se puede vender simult谩neamente a muchas personas y no se desgasta con el uso. Y segundo, porque la fuente de lucro no es tanto la venta del producto a los consumidores, cuanto que la 鈥渧enta鈥 de 茅stos a los patrocinadores. Ello implica, en t茅rminos de mercado, que importa menos la calidad de la informaci贸n que la cantidad de consumidores.

Otro aspecto central que analiza es la conformaci贸n de oligopolios y su vinculaci贸n con intereses afines del poder econ贸mico, con lo cual el periodismo ha dejado de ser un contrapeso al poder hegem贸nico y la producci贸n medi谩tica pasa a ser funcional de ese poder. As铆, de estos an谩lisis se desprende que el sistema medi谩tico imperante en las Am茅ricas, articulado en torno al sector privado, entra en contradicci贸n directa con el derecho ciudadano a una informaci贸n de calidad, base de la participaci贸n democr谩tica. Por lo cual resulta fundamental diversificar las formas de propiedad y gesti贸n de los medios.ec correa y  ley comunicacion

En el 谩mbito ecuatoriano, estos temas comienzan apenas a entrar en el debate. A pocos d铆as de aprobarse la Ley, el gobierno organiz贸 la Cumbre para un Periodismo Responsable en los Nuevos Tiempos (Guayaquil, 19 – 20 de junio), donde en su discurso inaugural, el presidente Rafael Correa expuso justamente un an谩lisis (2) desde el enfoque de la econom铆a pol铆tica de la comunicaci贸n. Situando su observaci贸n en el contexto de la actual dominaci贸n del mundo por el capital, cuyos intereses priman sobre los derechos de los seres humanos, el economista Correa ubic贸 como un primer problema la forma de propiedad -con fines de lucro- de los grandes medios, siendo que ellos concentran un poder que crece en la medida que la informaci贸n es un bien indispensable; y por lo mismo -argument贸-, es un sector que deber铆a ser fuertemente regulado en defensa de los consumidores.

Correa habl贸 tambi茅n de la necesidad de democratizar la propiedad de los medios y de independizarlos del dominio del gran capital, as铆 como de crear medios por fuera de la l贸gica del mercado (comunitarios y p煤blicos). En el caso de Ecuador, record贸 que la Constituci贸n de 2008 obliga a la separaci贸n de poderes entre el sector econ贸mico/financiero y el sector de los medios de comunicaci贸n.

Una econom铆a social de la comunicaci贸n

No deja de ser significativo que sectores del poder pol铆tico est茅n asumiendo tesis que desde hace mucho tiempo viene defendiendo el movimiento por la democratizaci贸n de la comunicaci贸n; pero a煤n falta mucho para que se asuma la dimensi贸n del reto que implica desarrollar las nuevas visiones y pr谩cticas a las cuales refiere el inicio de este art铆culo. Justamente llam贸 la atenci贸n que la misma Cumbre de Guayaquil no consider贸 incluir los aportes del sector comunitario en las mesas de debate.

Quien de alguna manera s铆 abord贸 el tema en esta Cumbre fue el acad茅mico espa帽ol Francisco Sierra; 茅l plante贸 la necesidad de un periodismo para el buen vivir y una nueva ecolog铆a de la comunicaci贸n saludable, aut贸noma y emancipadora. En su ponencia apel贸 a la recuperaci贸n del espacio de dominio p煤blico, que se refiere no solo a los medios p煤blicos, sino, por ejemplo, a garant铆as de acceso, participaci贸n y deliberaci贸n p煤blica sobre la acci贸n mediadora de las industrias period铆sticas. A la vez lament贸 que la mayor parte de la profesi贸n period铆stica en el mundo no tenga consciencia de esta dimensi贸n p煤blica de la comunicaci贸n. 鈥淣o hay comunicaci贸n ni nuevo periodismo si no hay una afirmaci贸n de la comunicaci贸n como un derecho social y de la informaci贸n como un bien com煤n鈥, enfatiz贸. Habl贸 de recuperar la capacidad de narrativa y el periodismo ciudadano, que implica volver a las calles.

En el debate posterior, en respuesta a una pregunta de ALAI, el acad茅mico reconoci贸 el papel central del tercer sector en ese proceso y a帽adi贸 que ese sector 芦es estrat茅gico para la regeneraci贸n democr谩tica del tejido. En Am茅rica Latina debe ser una punta de lanza fundamental, por la tradici贸n de ese periodismo del Sur, desde abajo, de nuevas pr谩cticas, de otras agendas y otras t茅cnicas de producci贸n en di谩logo con la gente禄.

Toda vez, Sierra se帽al贸 dos tareas pendientes, que los pa铆ses no han asumido hasta ahora: 芦clarificar qu茅 entendemos por tercer sector; y c贸mo organizar una econom铆a de ese tercer sector禄. Sin despreciar los apoyos del presupuesto p煤blico para financiar los medios comunitarios, el analista record贸 que 芦el reto es tambi茅n tener autonom铆a y sostenibilidad en sus proyectos禄. Por ello, salud贸 el hecho que la ley ecuatoriana 鈥揳 diferencia de Espa帽a y la mayor铆a de pa铆ses de Europa鈥 reconozca la posibilidad de que ellos se financien con patrocinios y publicidad. Pero 鈥搒e帽al贸鈥 plantear seriamente la organizaci贸n de la econom铆a social de la comunicaci贸n pasa por 芦integraci贸n, convergencia y plataformas de medios ciudadanos, p煤blicos, de titularidad del Estado 鈥揼obierno central, local y auton贸mico鈥 y, por supuesto, medios sociales de la ciudadan铆a禄.

Sierra se refiri贸 tambi茅n a otro frente, que es c贸mo los medios de ese sector 芦redefinen su posici贸n en esta convergencia digital de las grandes corporaciones privadas y de los medios p煤blicos禄. Citando el ejemplo de Europa, lament贸 que la colaboraci贸n entre medios p煤blicos y comunitarios sea pr谩cticamente inexistente; y plante贸 la idea de hacer un pool de dominio p煤blico de medios ciudadanos y medios p煤blicos, para compartir producci贸n, publicidad, estrategias y capacidad de organizaci贸n, en un marco de respeto de la autonom铆a. Pues 鈥揹ijo鈥 芦no es sostenible esta proliferaci贸n de medios, muchos de ellos fenecen en el intento por puro voluntarismo禄. Si bien pueden haber enfoques diferentes, a veces contrapuestos, 芦si se trata de ampliar agenda ciudadana y dominio p煤blico, creo que los intereses son convergentes禄, opin贸.

Francisco Sierra concluy贸 reconociendo que son muchos los retos para poder avanzar y que hace falta abrir el debate con la participaci贸n activa de medios comunitarios, para reflexionar sobre c贸mo materializar y desarrollar buenas pr谩cticas, hecho que el nuevo marco reglamentario de Ecuador podr铆a facilitar, en la medida en que representa 芦un gran avance democr谩tico para el pa铆s禄.

La entrada en vigencia de la ley ha desatado un cruce de opiniones y criterios dentro y fuera del pa铆s, en el cual hasta ahora prima la campa帽a de descr茅dito lanzada por los grandes medios frente a lo que llaman la 芦ley mordaza禄, campa帽a que se ha intensificado al coincidir con la solicitud de asilo pol铆tico de Edward Snowden a Ecuador, a cuyo gobierno se acusa de 芦doble moral禄. Sin duda la ley no es perfecta; pero si logra efectivamente desatar un debate de fondo y enrumbar iniciativas para un cambio de modelo de la comunicaci贸n, entonces este 芦avance democr谩tico禄 del cual habla Francisco Sierra tendr谩 relevancia no solo para Ecuador sino para toda Am茅rica Latina.

*Periodista de ALAI.

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