Oct 10 2022
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Cultura

Libro latinoamericano cabalga en Europa: La memoria solidaria, sin edad ni fronteras

¬ŅPuedo abrazarlos fuerte? Con palabras entrecortadas por la emoci√≥n, Milena, una jovencita de 18 a√Īos y cabellos te√Īidos de rojo ‚Äúpunk‚ÄĚ, se acerc√≥ a los tres ex presos pol√≠ticos de la C√°rcel de Coronda (Santa Fe, Argentina, a√Īos setenta). Sus ra√≠ces mexicanas y su identidad suiza italiana hicieron que el abrazo fuera casi interminable.

L√°grimas juveniles

Acababan de transcurrir 120 minutos de intercambio en la Escuela Comercial (un secundario preuniversitario) de la ciudad de Bellinzona, capital del Cant√≥n de Tesino, el √ļnico de Suiza donde el italiano es lengua mayoritaria y oficial. Tres ex presos argentinos, todos rondando los setenta, con un centenar de j√≥venes de no m√°s de 18 a√Īos y una decena de profesores apenas un poco mayores que sus estudiantes.

Era el 15 de septiembre, primera presentaci√≥n p√ļblica de Grand Hotel Coronda, versi√≥n italiana de Del otro lado de la mirilla, (https://elperiscopio.org.ar/ ) un libro an√≥nimo, colectivo, escrito por setenta ex prisioneros pol√≠ticos argentinos, y ahora publicado por la prestigiosa editorial romana Albatros.

Y en la bella sala de conferencias de la escuela tesinesa no voló ni una mosca. No hubo Whatsapps molestos ni miradas de reojo a los celulares, como suele ocurrir cuanto el aburrimiento se impone al interés.

¬ŅEs posible aproximar generaciones separadas por m√°s de cincuenta a√Īos? ¬ŅPodemos imaginarnos que el ciudadano com√ļn europeo se interese hoy por hechos vividos medio siglo atr√°s en un pa√≠s latinoamericano a m√°s de 10 mil kil√≥metros? Con estas preguntas existenciales, los corondaes -como se autodefinen los que pasaron por las mazmorras de la dictadura argentina en esa ciudad santafesina- arrancaban un periplo desconocido portando consigo, con olor a tinta fresca y piel acartonada, el nuevo hijo reci√©n nacido.

La emoci√≥n se impuso. La fuerza del relato sobre la brutalidad represiva reg√≥ en ese anfiteatro suizo un di√°logo casi sublime: los estudiantes bombardearon a los ‚Äúexpositores‚ÄĚ con un interrogatorio tan fino como pertinente. ‚Äú¬ŅC√≥mo entender que la lucha por la democracia y por un pa√≠s m√°s justo, pueda llevar a j√≥venes de nuestra misma edad a situaciones l√≠mites como las vividas en la c√°rcel de Coronda, as√≠ como en tantos otros centros de detenci√≥n argentinos y latinoamericanos? ¬ŅPor qu√© los detuvieron? ¬ŅPensaron mucho en la posibilidad de morir all√≠ mismo? ¬ŅQu√© hicieron el primer d√≠a de libertad?‚ÄĚ. Intercalada, alguna reflexi√≥n que no esperaba respuesta: ‚ÄúNos conmueve que vengan a compartir todo eso que para nosotros es tan desconocido, pero que es tan vital para cualquier sociedad humana‚ÄĚ.

Un equipo de periodista, sonidista y camar√≥grafo de la TV p√ļblica suiza italiana cubri√≥ las dos horas de intercambio. Era el D√≠a Internacional de la Democracia: oportunidad ideal para un servicio especial. El reportaje de cuatro minutos difundido en el telediario esa misma tarde result√≥ impactante (https://www.rsi.ch/play/tv/redirect/detail/15633079).¬†¬†

El micr√≥fono se abri√≥ tanto a los viejos corondaes como a los j√≥venes estudiantes. La c√°mara enfoc√≥ tambi√©n a B√°rbara, la profesora que organiz√≥ el encuentro, y repicaron sus palabras finales: ‚ÄúEn nombre de nuestro colegio y de nuestros alumnos, queremos agradecerles por habernos dedicado su tiempo y, sobre todo, por haber compartido un pedacito de sus vidas con nosotros. Su relato nos ha abierto una p√°gina de historia dolorosa, pero igualmente nos mostr√≥ lo importante que es creer en un proyecto por el que hay que luchar en este D√≠a Internacional de la Democracia, lo importante que es enfrentarse a todo aquel que quiera destruir esas ideas y los derechos esenciales que le dan sentido y la fundamentan‚ÄĚ.

Correr para no olvidar

‚ÄúCarrera de postas entre las generaciones argentinas y latinoamericanas que siguen pas√°ndose el testimonio de la memoria‚ÄĚ, argumentaron los canosos ex prisioneros, apenas algunas horas despu√©s, ahora en las instalaciones de la Casa del Pueblo, sede de sindicatos y organizaciones sociales. Pero el mismo escenario: una nueva oleada de gente que escuchaba atentamente, con emoci√≥n contenida. ‚ÄúSu periscopio (una min√ļscula invenci√≥n artesanal), que les permiti√≥ controlar a los guardias en Coronda, es, tambi√©n, una especie de espejo de nuestra propia alma solidaria en estas latitudes. Refleja dolores, pero tambi√©n la fuerza de la resistencia humana para sobrevivir y existir‚ÄĚ, reflexiona Denise, una joven con capacidades diferentes, desde su silla de ruedas y con voz apenas audible. Sus palabras con acento europeo y desde su misma alma sufriente llegaron como una caricia al coraz√≥n.

Los 60 ejemplares de Grand Hotel Coronda previstos para las pr√≥ximas cuatro presentaciones se evaporaron en segundos apenas finalizada la primera actividad p√ļblica. Todo explota. Todo conmueve. La historia argentina flota. Y los viejos corondaes junto con ella.

Al testimonio en Bellinzona le siguieron Biasca, Lugano y la Biblioteca Popular LaFilanda de Mendrisio, ciudad en el sur helvético, casi rozando la frontera italiana.

La carrera de relevos que se convierte en verdadero marat√≥n. Recorre la Casa Comunale de Parma; el Instituto Hist√≥rico Parri de la resistencia partisana de Bolonia; la sede central de la Confederaci√≥n de Trabajadores (CGIL) de Pavia; el Negocio del Tercer Mundo de Livorno; el C√≠rculo Cultural ARCI de Pontasserchio, al ladito mismo de Pisa y, por √ļltimo, una librer√≠a solidaria de Sassari en la lejana Cerde√Īa.

Espacios todos donde se encadenan m√°s relatos, m√°s testimonios, m√°s memoria-verdad-justicia. Pasi√≥n u obsesi√≥n, poco importa c√≥mo definirlo. Una gota m√°s de ese enorme y esforzado caudal de trabajo colectivo que se viene haciendo en Argentina desde hace d√©cadas de la mano de Madres y Abuelas. Y que tanta sana envidia crea en muchos de los centenares de participantes que acompa√Īaron el nacimiento de Grand Hotel Coronda en la Europa de lengua italiana.

Como las catedrales rom√°nicas

Todos los caminos conducen a Roma, dice el refr√°n. Y el periplo de Grand Hotel Coronda en esta primera fase de presentaciones -que continuar√° en octubre en diversas ciudades toscanas y de Cerde√Īa, y a inicios del a√Īo que viene en Pisa y alrededores, en la sure√Īa Bari, as√≠ como en el norte peninsular- no pod√≠a dejar de transitar por la ‚ÄúCiudad Eterna‚ÄĚ.

Allí, en la Casa Argentina de la capital italiana, cayó el telón de esta primera posta, arropada por militantes argentinos/as e italianos/as de la solidaridad, ex presas políticas de la cárcel de Villa Devoto residentes en Italia y defensores/as de derechos humanos. Presentes, también, casi la mitad de las 30 personas que, desde Argentina, Suiza, Francia e Italia, juntamente con la Asociación Civil El Periscopio, fueron los artífices del libro y promotoras de su lanzamiento.

‚ÄúMucha emoci√≥n, enorme gratitud, incondicional reconocimiento‚ÄĚ, expres√≥ desde la tarima Enrico Calamai, que en los a√Īos setenta se desempe√Ī√≥ como diplom√°tico italiano en Buenos Aires, y desde su cargo consular, corriendo ilimitados riesgos, salv√≥ la vida de centenares de militantes perseguidos por la dictadura.

‚ÄúEs una gran lecci√≥n de humanidad. Siento mucho calor humano y la fuerza de una obra colectiva que me recuerda las catedrales rom√°nicas, construidas por seres an√≥nimos, esforzados‚ÄĚ, enfatiz√≥ Calamai, a quien el Gobierno argentino le otorg√≥ en 2004 la Cruz de la Orden del Libertador San Mart√≠n¬†en el grado de Comendador (https://www.radionacional.com.ar/enrico-calamai-el-heroe-que-salvo-500-vidas-en-la-ultima-dictadura-militar/).

Vibra Calamai. Interpreta, cuestiona y dialoga con el p√ļblico. De nuevo la emoci√≥n que acerca testimonios -que necesitan seguir existiendo y que siempre exigen hacerse palabra.¬† Este nuevo hijo de la memoria ya empieza a caminar. Una tarea m√°s de los ex presos pol√≠ticos de un continente hambriento de justicia, con el eco de la reflexi√≥n y la construcci√≥n colectivas. Como ellos lo dicen: ‚ÄúNuestros relatos son una gota de agua en el gran mar de la memoria del combate humano, √ļnico, por Otro Mundo Posible. Ese mundo donde quepan todos los mundos. Esa lucha imprescindible, que abarque todos los sue√Īos y utop√≠as‚ÄĚ.

 

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