Lo que dejó la Cumbre de Manaos: Algunos acuerdos más…

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Nuria Gonzalez Rouco*
 
Los presidentes de Brasil, Venezuela, Bolivia y Ecuador se reunieron para evaluar el avance de viejos proyectos de integración y analizar los efectos de la crisis financiera originada en Estados Unidos. 
 
El encuentro, convocado por Lula da Silva, tuvo dos ejes centrales. Por un lado, la crisis financiera desatada en Wall Street unos días atrás y sus consecuencias en las economías latinoamericanas, y por otro lado, la construcción de una carretera que una el Atlántico con el Pacífico, y si bien se habló del Gran Gasoducto del Sur, no se logró un acuerdo sustancial.
 
Los cuatro presidentes sudamericanos admitieron que la actual crisis financiera podría impactar en la región. Principalmente, Lula y Chávez se preocuparon por el precio del barril de petróleo, que según el mandatario venezolano, retrocederá a un rango de 80 a 95 dólares el barril.
 
"Creo que la mejor estrategia es la ofensiva. Es necesario fortalecer nuestros Bancos Centrales, nuestros fondos de inversión, avanzar en los convenios bilaterales y multilaterales de financiamiento", dijo Chávez.
 
De esta manera, el presidente venezolano hizo hincapié en la necesidad de la definitiva creación del Banco del Sur, ya que si bien la constitución de dicha entidad fue aprobada en 2007, por razones "burocráticas" aún no está operando.
 
Por su parte el presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró que la propuesta de su par venezolano sobre el Banco del Sur es clave para enfrentar la crisis financiera generada en Estados Unidos. Asimismo, recalcó que la entidad crediticia regional, podría contrarrestar efectos de la crisis.
 
En tanto Brasil, quien en un primer momento se había mostrado reticente a la puesta en marcha del Banco del Sur, finalmente demostró su apoyo a través del Ministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorim.
 
El canciller aseguró a la agencia ANSA, que cree que con el Banco del Sur “daríamos una buena señal, demostrando que tenemos en la región instrumentos que podrán ayudar a proyectos a países más pobres". Además, el banco sudamericano “valorizará a las empresas de la región" que contarán con una nueva fuente de crédito, agregó el diplomático brasileño, al hacer un balance de la cumbre presidencial
 
La idea fundamental del Banco propio, es poder utilizar los recursos de la región para una mayor y mejor integración regionales todos los ámbitos posibles, sin sufrir las intromisiones en materia política y económica de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). (Ver: “El Banco del Sur y la autonomía financiera”. APM 26/05/2007).
 
Una de las funciones de la entidad bancaria sudamericana era la construcción del Gasoducto del Sur, que comenzaría en Puerto Ordaz, Venezuela, pasaría por Brasil, Uruguay y finalizaría su recorrido en la Patagonia Argentina. (Ver: “El gasoducto del Sur asoma en el horizonte”. APM 27/06/2006).
 
Si bien se creía un proyecto viable, Hugo Chávez, principal mentor del gasoducto, se vio obligado a admitir que el ambicioso plan está “congelado”, ya que la petrolera estatal Petrobras "prefería otro tipo de esquema".
 
"El gasoducto siempre se vio como un proyecto difícil, como un proyecto a muy a largo plazo. Petrobras siempre pensó en otras alternativas", le aseguró a BBC Mundo, Elio Ohep, especialista y editor de la publicación Petroleum World.
 
El proyecto de integración gasífera del sur todavía sigue siendo un tema primordial en la agenda de Venezuela, que en estos momentos está estudiando un plan alternativo para distribuir gas en el Cono Sur.
 
En definitiva, el único acuerdo en el que se suscribieron Actas Constitutivas fue en cuanto al “Eje Multimodal Manta-Manaos”. Este proyecto unirá, a través de una carretera, la Amazonia brasilera con puertos ecuatorianos y peruanos en el Pacífico.
 
En un comienzo se pensó a partir de la participación de Brasil, Ecuador y Perú, pero luego Bolivia y Venezuela también querían tener contacto con Manaos
 
"Fue una reunión muy fructífera en la que estudiamos los inmensos beneficios de esos proyectos. Significa unir la costa Pacífica con la Atlántica por diferentes medios modales, es decir por carreteras, ríos y otras vías de comunicación", afirmó el presidente ecuatoriano.
 
"Manaos será la puerta de entrada de todos los productos que vengan de la cuenca Pacífica a Brasil y servirá de puerta de salida hacia el Pacífico de productos brasileños", agregó.
 
"Los planteamientos son esperanzadores para Latinoamérica, para Suramérica, una integración desde Manaos hacia Orinoco, Caracas, pero también hacia La Paz", dijo Evo Morales.
 
El Mandatario boliviano indicó que el principal punto de divergencia, en el encuentro, fue el referido a la inversión que el proyecto demandará, tarea que será analizada en próximos encuentros.
 
En tanto, el ministro Amorim señaló que fue acordada una reunión en un plazo de 15 días entre los ministros de Transportes y otras autoridades de los países interesados para discutir el proyecto de integración.
 
A diferencia de otras cumbres de presidentes, donde se llevan adelante reuniones bilaterales, en este caso cada mandatario tuvo un momento para discutir solamente con Lula da Silva.
 
El primer turno le tocó a Chávez, con el cual firmaron siete acuerdos. Uno de los contratos lo firmó la empresa brasileña Andrade Gutiérrez para construir una planta siderúrgica en el Estado venezolano de Bolívar, que producirá hasta 1,5 millón de toneladas de acero anuales.
 
A cambio, el Estado venezolano se comprometió a sumarse a la construcción de una refinería binacional en el estado brasileño de Pernambuco. Petrobras ya comenzó con las obras, pero según el compromiso firmado ayer, Pdvsa pondrá el 40 por ciento de la inversión total.
 
El más esperado fue el encuentro con Rafael Correa. El tema a tratar fue el embargo de los bienes de la constructora brasilera Odebrecht instalada en Ecuador.
 
El presidente ecuatoriano responsabilizó a la corporación brasileña por los desperfectos de la represa hidroeléctrica de San Francisco, la cual se encuentra fuera de servicio desde hace meses. Además de imponer una multa de unos 200 mil dólares diarios ordenó ocupar la gerencia Odebrecht y prohibió que cuatro altos ejecutivos abandonen el país.
 
El nuevo argumento del Presidente ecuatoriano es que, según un informe de la Comisión de Deuda Externa, determina aparentes irregularidades en un préstamo de 250 millones de dólares del Banco de Desarrollo (Bandes). Ese crédito sirvió para la edificación de la Central San Francisco.
 
Su advertencia se dio a pesar de que Odebrecht finalmente aceptó las condiciones del Gobierno ecuatoriano para evitar su expulsión del país. Esos requisitos son la reparación inmediata de la Central San Francisco y el depósito de una garantía de 43 millones de dólares en un fideicomiso, hasta que un peritaje internacional determine responsabilidades. Sin embargo, la idea de expulsar a la constructora sigue firme entre las autoridades de Quito.
 
Frente a este escenario, si bien Brasilia ha señalado que la situación de Odebrechet debe ser resuelta por sus directivos y el Gobierno ecuatoriano, también ha expresado su “preocupación”. Así lo reiteró Mauricio Baubamch, vocero presidencial, quien se encuentra inquieto por la situación de los ejecutivos de esa empresa, que tienen la prohibición de salir del territorio ecuatoriano.
 
En cada reunión entre presidentes sudamericanos la idea fundamental es la integración regional, ya sea proponiendo nuevos proyectos o reflotando viejos. Pero no siempre vuelven a sus casas con las manos llenas de acuerdos factibles firmados.
 
Sin embargo, y reconociendo que se ha avanzado mucho en la integración regional, las grandes construcciones como el Eje Manta-Manaos que datan de varios años atrás, cada vez parecerían estar más lejos de poder llevarse a cabo.
 
A pesar de la decisión política representada en una firma presidencial en una hoja, muchos de los proyectos a gran escala y de largos plazos nunca llegan a inaugurarse, o ni siquiera a comenzar las obras. Esto sucede porque todavía las desigualdades económicas siguen existiendo entre los países sudamericanos, y porque a pesar de todo las que deben poner en marcha las obras son empresas privadas, que por diversos intereses y condicionamientos extravagantes no les conviene que estas obras se hagan realidad.

 *Publicado en APM

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