Ago 28 2004
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Sociedad

Los cazadores de genes

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Los pueblos aborígenes han estado desde hace tiempo en la mira de los cazadores de genes. Por décadas, sus plantas medicinales, semillas, insectos y los conocimientos asociados a ellos, han sido materia prima de las industrias farmacéuticas, cosméticas, agrícolas. Más recientemente, son buscados por su propia constitución genética, materia prima para descubrir variaciones genéticas particulares, que podrían dar claves para conocer la relación de los genes con enfermedades, negocio de gran potencial para las transnacionales farmacéuticas.

En 1993 Pat Mooney, director del Grupo ETC (en ese entonces llamado RAFI), estaba haciendo una b√ļsqueda sobre patentes en la India. Coloc√≥ en el buscador las palabras ¬ępatentes+India¬Ľ y con asombro vio que el resultado fue una solicitud de patente (WO 9208784), sobre las l√≠neas celulares de una mujer de la poblaci√≥n ngobe de Panam√°, de 26 a√Īos. Los ¬ęinventores¬Ľ del ¬ęobjeto¬Ľ a patentar eran Michael Dale Laimore y Jonathan E. Kaplan, a nombre del gobierno de Estados Unidos.

Lo ¬ęinteresante¬Ľ para el gobierno de Estados Unidos era que la mujer ngobe mostraba una resistencia particular a ciertos tipos de leucemia. Esta patente no era √ļnica, tambi√©n hab√≠an solicitado patentes sobre l√≠neas celulares de ind√≠genas de Papua, Nueva Guinea, y de las Islas Salom√≥n, entre otros. Estas patentes fueron posteriormente revertidas por la acci√≥n de RAFI y otras organizaciones, en conjunto con los pueblos ind√≠genas afectados.

Pero no eran hechos aislados. RAFI constató que los datos que llevaron a las patentes procedían del llamado Proyecto de Diversidad Genética Humana (HGDP, por sus siglas en inglés). Este proyecto internacional de colaboración entre universidades y científicos de Estados Unidos, Europa y Japón, paralelo al Proyecto Genoma Humano, tenía como objetivo tomar muestras de sangre, cabello y piel de grupos indígenas en todo el mundo, que pudieran tener variaciones genéticas que les otorgaban más resistencia o predisposición a contraer ciertas enfermedades.

El proyecto hab√≠a detectado 722 grupos humanos ¬ęinteresantes¬Ľ, entre los cuales hab√≠a muchos grupos ind√≠genas que se consideraban en peligro de extinci√≥n. El razonamiento del HGDP era que hab√≠a que tomar muestras de estos indios antes de que murieran para que la ciencia pudiera usar sus l√≠neas celulares. Que esos grupos indios ten√≠an derecho a vivir no estaba entre los temas a considerar, sino solamente rescatar la informaci√≥n gen√©tica ¬ępara la humanidad¬Ľ.

Seg√ļn un documento del HGDP de 1992, se hab√≠an seleccionado varios grupos de M√©xico: mames, tzotziles, mixtecos, zapotecos, totonacas, pur√©pechas, teneek, y en forma gen√©rica, ind√≠genas de Tlaxcala, Guerrero y ¬ęM√©xico-americanos¬Ľ.

Este proyecto fue duramente criticado por organizaciones de la sociedad civil y de pueblos aut√≥ctonoes de muchas partes del mundo, logrando finalmente que la UNESCO y otras instancias lo condenaran p√ļblicamente. El proyecto qued√≥ latente.

No es claro el destino de las muestras obtenidas por el HGDP, pero muchas fueron colocadas en bancos de datos de acceso p√ļblico, a partir de lo cual diferentes empresas las han podido utilizar y solicitar patentes por los trabajos subsecuentes.

Pese a la derrota √©tica de este proyecto, esto no signific√≥ que las trasnacionales farmac√©uticas dejaran de ver la diversidad gen√©tica como un gran negocio. Habiendo aprendido la lecci√≥n, pero sin cambiar b√°sicamente las intenciones, en octubre de 2002 se comienza otro proyecto internacional titulado ¬ęProyecto HapMap¬Ľ, donde participan organismos p√ļblicos y privados de Estados Unidos, Jap√≥n, Canad√°, China y Nigeria. Esta vez con los auspicios y la participaci√≥n expl√≠cita de las m√°s poderosas empresas trasnacionales de la farmac√©utica por medio de una instituci√≥n pantalla llamada SNP Consortium.

fotoVuelta de tuerca

Los grupos a muestrear esta vez est√°n fundamentalmente dentro de los pa√≠ses participantes y el proyecto HapMap afirma que se les pedir√° su consentimiento, que la informaci√≥n ser√° p√ļblica y no patentada. De todos modos, como aclara Celera Genomics, empresa l√≠der del sector, nadie podr√° usar la informaci√≥n sin la tecnolog√≠a para interpretarla, que la tienen ellos y unos pocos m√°s, convenientemente patentada.

En Estados Unidos, uno de los grupos de inter√©s son, nuevamente, los ¬ęM√©xico-americanos¬Ľ. Julio Licinio, de la Universidad de California, en Los Angeles, realiz√≥ una reuni√≥n con 130 l√≠deres comunitarios M√©xico-americanos, con buffet y hasta un payaso para entretener a sus hijos, para explicarles que el HapMap necesita estudiar sus variaciones gen√©ticas para bien de la humanidad. ¬ęCreo que es la primera vez que se contrata un payaso con fondos de los institutos nacionales de salud¬Ľ, bromea alegremente con la prensa.

En julio de 2003, Julio Frenk, secretario de Salud, anuncia tambi√©n alegremente que M√©xico ha ¬ęaceptado¬Ľ participar en este proyecto. Lo vincula a las tareas del proyectado Instituto de Medicina Gen√≥mica. Adelant√°ndose, el director del Consorcio Promotor de Medicina Gen√≥mica en M√©xico, Gerardo Jim√©z S√°nchez, ya hab√≠a ofrecido a los ¬ę60 grupos √©tnicos¬Ľ de M√©xico a las trasnacionales, en un folleto titulado Oportunidades para la industria farmac√©utica en el Instituto de Medicina Gen√≥mica, donde explica que la diversidad cultural de M√©xico es la garant√≠a del √©xito en las investigaciones gen√≥micas.

En M√©xico no han contratado payasos para convencer a nadie, al menos no con t√≠tulo de tales. Pero tampoco ha habido ninguna discusi√≥n p√ļblica sobre las implicaciones reales de este tipo de actividades. Y, por cierto, entonces no habr√° nada de qu√© re√≠r.

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* Investigadora del Grupo ETC (www.etcgroup.org).

Artículo publicado en: http://alainet.org/active/show_news.phtml?news_id=6634

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