Un grupo de investigadores de Harvard desenmaraña el lenguaje secreto de los elefantes. El secreto está en sus pisadas… y en los huesos que conectan su cuerpo con el oído interno
El sistema de comunicación de los elefantes es mucho más complejo de lo que se puede intuir a primera vista. El barrito que emite con su trompa es de sobras conocido. No es para menos, ya que se trata de una manera de advertir su presencia muy potente, que puede ser escuchada a una distancia de unos 5 kilómetros. Sin embargo, estos paquidermos gigantescos poseen otra manera de enviar señales, que incluso es más poderosa: por medio de pisotones.
Así lo señala un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard; y que ha sido recogido por la revista especializada Frontiers in Audiology and Otology. ¿El secreto? Su tamaño, sí, pero también un músculo especial que le da sentido a todo.
La pisada del elefante es un símbolo universal de poderío. Al fin y al cabo, se trata de criaturas gigantescas con una patas tremendamente fuertes. Sin embargo, ahora sabemos que su impacto con el suelo es capaz de generar unas vibraciones que pueden ser percibidas a 10 kilómetros de distancia, y que su particular estructura ósea es capaz de interpretar. ¿Cómo? Muy sencillo, a través de un hueso de su cráneo que está conectado directamente con el oído interno. De esta manera, las vibraciones resuenan por todo su cuerpo hasta ser escuchadas. Un sistema llamado audición por conducción ósea.
“Los dispositivos de escucha en el canal auditivo, como los AirPods, pueden resultar molestos porque oímos los sonidos corporales con mayor intensidad de lo normal, por ejemplo, al caminar o masticar», apunta el doctor Sunil Puria, autor principal del estudio y profesor asociado del Departamento de Otorrinolaringología de la Facultad de Medicina de Harvard y del Massachusetts Eye and Ear.
«Sin embargo, los elefantes podrían aprovechar la capacidad de cerrar sus canales auditivos para comunicarse a larga distancia. Descubrimos que la audición por conducción ósea de los elefantes mejora significativamente gracias a las estructuras más grandes de su oído medio, y posiblemente se potencie aún más al cerrar voluntariamente el canal auditivo».
Para el estudio, publicado en la sección de Ciencias Auditivas de la revista, los científicos utilizaron huesos temporales, una parte del cráneo que alberga el oído medio e interno. Las muestras procedían de elefantes fallecidos y donantes humanos. El equipo conectó los huesos temporales a un dispositivo que genera vibraciones que imitan el sonido que viaja a través del cuerpo hasta el cráneo. Mediante un rayo láser, midieron el desplazamiento de unos pequeños marcadores reflectantes colocados en los huesos del oído medio en respuesta a las vibraciones generadas por la estimulación de baja y alta frecuencia. El conducto auditivo se cerró con un tapón de espuma suave para el experimento.
Los huesos del oído medio de los elefantes vibraban con mayor eficacia a una frecuencia de aproximadamente 400 Hz, mientras que los huesos humanos lo hacían a alrededor de 1,2 kHz. Por debajo de estas frecuencias, el estribo de los elefantes, un pequeño hueso del oído medio que transmite las vibraciones al oído interno, se movía de tres a cuatro veces más que el estribo humano. Un mayor movimiento no equivale a una mejor audición, pero sí significa que se transmiten más vibraciones a la cóclea, la parte del oído donde las vibraciones de las ondas sonoras se transforman en señales neuronales.
La mayor sensibilidad de los elefantes a los sonidos de baja frecuencia probablemente se deba a factores anatómicos. Sus huesos del oído medio son nueve veces más pesados y sus tímpanos siete veces más grandes que los de los humanos. En la mayoría de los mamíferos, el tamaño de los órganos se relaciona con el tamaño corporal. Esto significa que el oído medio de un elefante no tiene una estructura especializada en comparación con el de un humano; simplemente es más grande.
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