Dic 7 2004
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Sociedad

Los que torturaron, sus jefes y sus colaboradores

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

¬ęEl Informe de la Comisi√≥n de Prisi√≥n Pol√≠tica y Tortura recopila los testimonios de m√°s de 35.000 v√≠ctimas: hombres y mujeres, ni√Īos, j√≥venes y ancianos, que fueron objeto de las m√°s brutales aberraciones¬Ľ.

¬ęLos 28.000 casos presentados (en el escrito de los sobrevivientes) corresponden s√≥lo a una parte de los (…) que sufrieron las pr√°cticas estatales de tortura, muchas personas no presentaron su testimonio por encontrarse fuera del pa√≠s o en lugares apartados, o porque no estuvieron dispuestas a revivir y verbalizar lo ocurrido por pudor, dolor, miedo o desconfianza; y tambi√©n hay un grupo significativo que muri√≥ en espera.

Son palabras preliminares. Las √ļltimas las pronunciar√°n -o no- los poderes del Estado a trav√©s los actos de quienes gobiernan y administran justicia por un mandato que incluye entre los mandatarios a quienes, a lo largo de muchos a√Īos -dos generaciones- lenta, ag√≥nicamente, sin mayores recursos, lograron producir este documento.

Los colaboradores

En los a√Īos negros de la dictadura militar civil -encabezada por el tambi√©n oscuro general- s√≥lo el 0.2 por ciento de los recursos de amparo -habeas corpus- presentados ante los tribunales de justicia fueron admitidos por los magistrados; el 99.8 por ciento se rechazaron sin m√°s tr√°mite. No constituye delirio que se nombre al juez Urrutia Manzano, ex presidente de la Corte Suprema de Justicia, entre los colaboradores del r√©gimen.

Siete meses despu√©s del golpe de Estado Urrutia puntualizaba: ¬ę…puedo se√Īalar que los tribunales de nuestra dependencia han funcionado en la forma regular que establece la ley, que la autoridad administrativa que rige el pa√≠s cumple nuestras resoluciones y a nuestros jueces se les respeta con el decoro que merecen¬Ľ. ¬ŅC√≥mo definir√≠a decoro ese hombre sin conciencia?

No atenta contra la honra de nadie que se recuerde, por ejemplo, que el empresario Ricardo Claro prest√≥ dos buques de su flota a la armada para servir como calabozos flotantes y lugares discretos para el ¬ęinterrogatorio¬Ľ de prisioneros pol√≠ticos, agotada tal vez la capacidad del buque-escuela Esmeralda.
O que el también empresario -pero del sur, maderero-, Luis García Guzmán contribuyó eficaz y eficientemente al asesinato de campesinos mapuche.

Tampoco atenta contra nadie recordar la firmeza con la que Sergio Fern√°ndez -hoy senador, ayer ministro del Interior- firmaba √≥rdenes para espiar, controlar, detener personas luego tragadas por la maquinaria dictatorial. Dice el documento, luego de esbozar su ¬ęcarrera¬Ľ pol√≠tica: ¬ęFue el √ļnico de la lista que (…) cuando Pinochet fue detenido en Londres, se contact√≥ con la Canciller√≠a para conocer los alcances de la decisi√≥n de Garz√≥n, la que adjudic√≥ a una ‘campa√Īa internacional fuerte, larga y persistente de la izquierda, donde realmente no ha habido contraparte'¬Ľ.

¬ŅSer√° acaso una agresi√≥n transcribir, otro ejemplo. que el m√©dico Camilo Azar -que desde el primero de agosto de 2003 atiende en Integramedica de Alto Las Condes, Santiago- fue alguna vez suspendido por seis meses del Colegio M√©dico por su participaci√≥n en torturas aplicadas a prisioneros en cuarteles de la CNI y est√© involucrado en el asesinato de Federico √Ālvarez?

No s√≥lo m√©dicos, tambi√©n enfermeras participaron, algunas jubilosamente, ya en centros de torturas ya en cl√≠nicas clandestinas, de las torturas. Mar√≠a Elena Bolumbur√ļ fue una de ellas.

En 1984 los doctores Víctor Carcuro y Guido Díaz Paci fueron cómplices -dice el documento de los sobrevivientes, de la muerte de Mario Fernández López, en La Serena, al norte del país. Días Paci, pediatra, tiene un largo historial de brutalidad, lo que no le impide, en la actualidad, ejercer su profesión en un recinto militar.

No son pocos los periodistas que colaboraron -ardientes entusiastas, fr√≠os ambiciosos, voluntarios ignorantes- con los prop√≥sitos de la dictadura. Este informe menciona a m√°s de un pu√Īado cuyos textos o cuyas l√≠neas de trabajo contribuyeron a tapar el desastre humano que ten√≠a lugar en el pa√≠s.

Uno es Mario Carneyro, director entonces de La Tercera, poco menos que el diario de ¬ęlos servicios¬Ľ. Otro Joaqu√≠n Lav√≠n, editor general de El Mercurio. Tambi√©n Julio Arroyo, del mismo diario, el hombre del ¬ęplan z¬Ľ. Los nominados son demasiados; algunos aun ejercen ese compromiso con la verdad que es el periodismo.

El objetivo

¬ęUna vez conocidos los responsables, es deber del Estado -en cumplimiento estricto de los pactos internacionales ya suscritos y considerando el principio de continuidad del Estado- encausar a todos estos criminales y condenarlos de modo ejemplar. Es la √ļnica manera de dar una lecci√≥n de civismo a las nuevas generaciones de chilenos que no se merecen que la historia de nuestro pa√≠s les sea ocultada¬Ľ, dice el documento. Y agrega m√°s adelante:

¬ęEsperamos que nuestra labor est√© acompa√Īada por una pol√≠tica de colaboraci√≥n de parte del Gobierno, parlamento y tribunales. De no ser as√≠, estamos nosotros y la gran mayor√≠a ciudadana que no acepta silencio ni censuras por m√°s que se apele a los intereses nacionales¬Ľ.

Y contin√ļa:

¬ęEn ese contexto creemos que el Estado tiene que dar cuenta a la ciudadan√≠a de cu√°les son las modificaciones en su estructura que aseguren que sus integrantes no van a ser los torturadores de ma√Īana, porque el Chile que queremos debe estar construido en base a la democracia, participaci√≥n, pluralidad ideol√≥gica y diversidad cultural.

¬ęPara ello es indispensable concebir un pa√≠s que reconozca su historia compuesta por aciertos y verg√ľenzas, y asuma la justicia como elemento reparador, s√≥lo as√≠ se pueden construir las identidades nacionales que permiten avanzar unidos como naci√≥n¬Ľ.

¬ŅPodr√°n los hombres p√ļblicos y las mujeres estadistas evitar la burla de que alguien como el militar Pedro Fern√°dez Ditto sea condenado a 600 d√≠as de reclusi√≥n -en un recinto del ej√©rcito y sin perder su grado y prebendas- por rociar con combustible a un estudiante -Rodrigo Rojas, que muri√≥ quemado vivo- y a una muchacha -Carmen Gloria Quintana- que logr√≥ sobrevivir pese a que la arroj√≥ en un sitio eriazo para que all√≠ muriera?

Leo la n√≥mina de los ¬ęautores¬Ľ, que comienza con el general de ej√©rcito Gustavo Abarz√ļa. ¬ęDirector de la CNI y posteriormente el jefe del DINE, puesto que ocup√≥ hasta su retiro. √Čl es uno de los hombres de confianza de Pinochet y ocup√≥ dos de los mas altos puestos en aparatos represivos (… ) fue detenido por su participaci√≥n en la financiera clandestina La Cutufa¬Ľ.

Cuando llego al cap√≠tulo de los colaboradores civiles encuentro el nombre de Osvaldo Enrique Romo Mena. ¬ęEn 1995, durante una entrevista con la periodista Nancy Guzm√°n, Romo revel√≥ detalles espeluznantes en relaci√≥n a la tortura que se llevaba a cabo por la DINA. Uno de los pocos violadores de derechos humanos en Chile que actualmente (1998) cumple condena¬Ľ.

Veintid√≥s personas desaparecidas, se indica, son la causa de sus procesos. Una de ellas, la n√ļmero siete en ese ordenamiento de 22 -quiz√° cu√°l ser√° su ubicaci√≥n en una lista completa de miles de asesinados-, esa persona, es Gloria Ester Lagos Nilsson.

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Sobre el trato a los presos políticos y la memoria histórica puede leerse una entrevista con el profesor Luis Vitale -que fuera prisionero de la dictadura- en: www.pieldeleopardo.com/modules.php?name=News&file=article&sid=615.

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