Feb 3 2005
1237 lecturas

Ambiente

Los verdaderos ejes del mal

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

fotoEn uno de esos actos o reuniones mundiales que le encantan a la prensa, a los gobiernos y a muchas organizaciones internacionales, en septiembre de 2000, y como una forma de luchar contra los principales problemas que afectan a la humanidad, los jefes de Estado y de gobierno de todos los países acordaron ocho objetivos de desarrollo en la Cumbre del Milenio realizada en Nueva York.

Esos objetivos eran:
– reducir a la mitad la pobreza extrema y el hambre;
– lograr la ense√Īanza primaria universal;
– promover la igualdad entre los sexos;
– reducir en dos terceras partes la mortalidad de los menores de cinco a√Īos;
– reducir la mortalidad materna en tres cuartas partes;
Рdetener la propagación del sida, el paludismo y la tuberculosis;
Рgarantizar la sustentabilidad del medio ambiente y fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

La idea de Naciones Unidas es lograr antes del 2015 dar cumplimiento a estas metas.
Pero la realidad parece mostrarnos un camino que se aleja cada vez m√°s de esos objetivos. Las siempre conservadoras cifras de las Naciones Unidas, de la FAO u otros organismos como la Cruz Roja Internacional, arrojan luz sobre estos oscuros resultados.

Por ejemplo, este √ļltimo organismo se√Īala que el calentamiento global caus√≥ p√©rdidas por m√°s de US$ 400 mil millones en los √ļltimos diez a√Īos. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, ha se√Īalado que en el mundo esas p√©rdidas ¬ęse est√°n duplicando cada diez a√Īos y, de seguir la tendencia, las p√©rdidas anuales ascender√°n a 150 mil millones de d√≥lares la pr√≥xima d√©cada¬Ľ.

Esto, seg√ļn un reciente estudio del Instituto Worldwatch, va muy encadenado con el hambre. En el planeta, cerca de 1.000 millones de personas pasan hambre y sufren deficiencias nutricionales, y 434 millones no cuentan con acceso garantizado al agua potable.

Como en un círculo vicioso, la seguridad alimentaria está determinada por factores tales como la disponibilidad de agua, la distribución de la tierra, la pobreza y la degradación ambiental.

En cuanto a las enfermedades contagiosas, el mismo estudio enfatiza en el Sida, describi√©ndolo como el ¬ęmayor asesino¬Ľ, si se tiene en cuenta que entre 34 y 46 millones de personas en el mundo est√°n infectadas con el virus. Pero hay otras enfermedades que pueden llegar a ser igualmente mortales como la malaria, el dengue y la tuberculosis.

Quizás por eso cuando se escucha hablar al Presidente norteamericano, George Bush -nuestro principal socio comercial y estratégico- sobre los ejes del mal que imperan en el planeta (terrorismo e inseguridad), convendría tener muy presente que la pobreza, las enfermedades y el deterioro medioambiental son los verdaderos ejes del mal.

Esto porque la agudizaci√≥n de tales problemas es una causa muy importante para explicar el terrorismo y la inseguridad. Tampoco debemos olvidar que, el patr√≥n com√ļn del estado actual de las cosas, es la desmedida y creciente acumulaci√≥n de capital financiero en manos de las grandes corporaciones multinacionales.

—————————

* Economista, director de Océana para América del Sur y Antártica.
El artículo fue tomado del diario chileno La discusión

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


A√Īadir comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.