Nov 9 2019
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Política

Lula libre, promesa de lucha por un Brasil mucho mejor

El expresidente brasile√Īo Luiz In√°cio Lula da Silva dej√≥ la c√°rcel de Curitiba luego de 580 d√≠as de reclusi√≥n que lo convirtieron en el preso pol√≠tico m√°s notorio del mundo, luego de Nelson Mandela, y en sus primeras palabras se√Īal√≥ su voluntad ‚Äúde probar que este pa√≠s puede ser mucho mejor cuando tenga un gobierno que no mienta tanto como miente Jair Bolsonaro‚ÄĚ.

La ¬†Corte Suprema Federal, que dispuso su tard√≠a liberaci√≥n, a√ļn debe devolver a Lula su inocencia y restaurar sus derechos pol√≠ticos, en base a la abundancia de pruebas que incriminan a fiscales y jueces que actuaron partidariamente y no como agentes p√ļblicos y honestos. La justicia incompleta, as√≠ como la justicia que tarda, es justicia fallida e injusta, se√Īala Jeferson Miola.

Si bien Lula comenz√≥ a delinear, en su primer discurso a cielo abierto, los puntos fuertes de su estrategia, necesitar√° calibrar la nueva realidad del pa√≠s, de la disposici√≥n de lucha de los trabajadores, clases medias, estudiantes y las alianzas a ser construidas. Est√° conciente de que el Brasil actual no es el mismo del 7 de abril del a√Īo pasado cuando fue detenido con la complicidad del Supremo Tribunal Federal que esta semana permiti√≥ su excarcelaci√≥n.

Vistiendo saco y remera negros salud√≥ a sus compa√Īeros ‚Äďen el palco estaban la presidenta del partido de los Trabajadores Gleisi Hoffmann y el excandidato presidencial Fernando Haddad- y en su primera alocuci√≥n le apunt√≥ a dos blancos preferenciales: el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro y al exjuez y ahora su ministro de Justicia, Sergio Moro. Desde el veh√≠culo a bordo del cual dej√≥ el reclusorio, mand√≥ tambi√©n su mensaje rom√°ntico: prometi√≥ casarse con su novia Ros√°ngela da Silva.

Una de las preguntas que se hace la prensa es si el jefe petista tendrá autorización judicial para asistir a la toma de posesión de Alberto Fernández el 10 de diciembre en Buenos Aires. Ya Bolsonaro dijo que no irá. Tampoco su vicepresidente Hamilton Mourao.

‚ÄúNo tengo rabia de nadie, tengo la voluntad de probar que este pa√≠s puede ser mucho mejor cuando tenga un gobierno que no mienta tanto como miente Bolsonaro por Twitter‚ÄĚ, dijo tras resaltar que seg√ļn datos oficiales, tras su detenci√≥n creci√≥ el desempleo y el trabajo precarizado, y se anunci√≥ que no habr√° aumentos salariales por lo menos por dos a√Īos.

‚ÄúEl diario Folha de San Pablo document√≥ que el mandatario miente o falsea datos una vez cada cuatro d√≠as desde que asumi√≥ en enero pasado. La √ļltima vez fue esta semana cuando anunci√≥ que tres multinacionales dejar√≠an Argentina para instalarse en Brasil. ¬ęYo ya prob√© que es posible construir un pa√≠s mejor, con m√°s salario, con m√°s calidad de ense√Īanza, yo tengo la convicci√≥n de que el pueblo pobre es la fuente para recuperar al pa√≠s cuando se lo incluye en el presupuesto¬Ľ.

Dijo que el juez de Lava Jato, Sergio Moro, y el jefe de los fiscales de ese proceso, Deltan Dallagnol, son parte del lado podrido de la justicia, conjurados para ¬ęcriminalizar a la izquierda, al PT y a Lula¬Ľ. Para ambos el fallo del Supremo Tribunal Federal poniendo en libertad a Lula signific√≥ una derrota considerable.

Tambi√©n signific√≥ una derrota para Bolsonaro quien hab√≠a prometido que su principal adversario pol√≠tico se iba a ¬ępudrir en la c√°rcel¬Ľ. El tema es el mismo: en 2016 el STF decidi√≥ que pod√≠an permanecer detenidos los acusados sin sentencia firme. Tres a√Īos despu√©s la sentencia fue la opuesta.

La realidad se√Īala un cambio de contexto pol√≠tico, con ca√≠da vertiginosa de la credibilidad de Bolsonaro y Moro, sectores de las Fuerzas Armadas y de la prensa hegem√≥nica que se distancian del mandatario, que ahora deber√° enfrentarse a Lula, el √ļnico pol√≠tico capaz de intentar unir a la oposici√≥n. Por eso mismo fue sentenciado a 12 a√Īos, para que no fuera candidato a las elecciones presidenciales y pudiera acceder el candidato de la ultraderecha.

Sus 580 días como preso político convirtieron a Lula en una leyenda y agigantaron su estatura internacional. Seguramente en las próxima semanas retome las caravanas por el país suspendidas con su arresto. Pero también debe sopesar los apuros de la dirigencia del PT, urgida de construir un frente de fuerzas democráticas, en el que contemplan incluso partidos de centro, para antagonizar con el régimen.

La dirigencia petista quiere impedir la deriva autoritaria a la que conduce Bolsonaro en su alianza con Moro, las ¬ęmilicias¬Ľ paramilitares y las corporaciones armadas aunadas para imponer manu militare un modelo neoliberal a la chilena. Bolsonaro se apur√≥ en alertar a las fuerzas de seguridad para responder a protestas populares como las que vive Chile y el gobierno de Sebasti√°n Pi√Īera, uno de sus pocos aliados regionales.

Lo que vendr√°

Unas de las especulaciones de los analistas es que Lula lance un gran acuerdo, con los sectores progresistas y de centro, para la conformaci√≥n de un frente opositor. Dirigentes petistas se oponen a ello, convencidos que muy dif√≠cilmente el PT recupere el espacio perdido tras la fuerte campa√Īa en su contra realizada por todos los medios de comunicaci√≥n que dej√≥ en el imaginario colectivo la idea de un partido corrupto.

Lula parece m√°s inclinado a ponerse al frente de una campa√Īa de denuncias contra el gobierno ultraderechista de Jair Bolsonaro, concentrando el fuego en programas econ√≥micos que destrozan al pa√≠s, resaltando los da√Īos sociales provocados por medidas econ√≥micas impuestas sucesivamente por el gobierno de facto que destituy√≥ a la presidenta Dilma Roussef y el de Bolsonaro.

La realidad es que hoy en Brasil hay 12 millones de desempleados, otros 26 millones de subempleados o con empleos precarios, 13 millones de miserables, es decir, el cuadro es exactamente el revés de los tiempos de Lula.

La estrategia deber√° tener en cuenta la ca√≠da de la popularidad personal de Bolsonaro (que pese a todo sigue situ√°ndose en alrededor de 30 por ciento del electorado) y la subida de los que reprueban su gobierno (42 por ciento). La √ļnica realidad es que ¬†Lula est√° de regreso a las calles, lo que de por s√≠ ya representa un vuelco radical en el escenario pol√≠tico de Brasil.

* Investigadora brasile√Īa, analista asociada al Centro Latinoamericano de An√°lisis Estrat√©gico (CLAE, www.estrategia.la)

 

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