Dic 29 2022
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EconomíaPolítica

Lula y el neoliberalismo

Hoy en d√≠a, hay una discusi√≥n acalorada en todos los centros acad√©micos internacionales, en los gobiernos de los pa√≠ses m√°s grandes -incluso con Joe Biden- para cambiar el modelo de ¬ędesarrollo¬Ľ, trabajar en cadenas productivas internas, fortalecer el mercado interno. Y el debate se acalora en Brasil, cuando Lula da Silva vuelve al gobierno.

Desde sectores conservadores se repite que Lula cita como ejemplos de lo que pretende hacer con pol√≠ticas como el contenido nacional, los incentivos a la industria naval, la construcci√≥n de refiner√≠as y el mantenimiento de reg√≠menes especiales para ciertos sectores. ‚ÄúNo funcion√≥ en el pasado, pero √©l no parece recordar o entender¬Ľ, repiten los medios hegem√≥nicos. Tratan de imponer en el imaginario colectivo de que las inversiones en infraestructura, cultura y ciencia y tecnolog√≠a son gastos superfluos.

El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció hoy en Brasilia a los primeros seis ministros de su futuro Gobierno

Lula nombró a Fernando Haddad como ministro de Economía

Todo esto, quizá para tapar que desde el gobierno de Michel Temer, tras el golpe parlamentario contra Dilma Rousseff, ni siquiera se ha construido una nueva refinería, a pesar de las importaciones del producto. En cambio, la estatal Petrobras se limitó a vender refinerías a precios irrisorios: abrió grandes negocios para terceros sin aumentar ni un litro la producción de refinados.

El lulismo habla de¬†‚Äúadoptar una estrategia nacional de desarrollo justo, solidario, sostenible, soberano y creativo, buscando superar el modelo neoliberal que llev√≥ el pa√≠s al atraso‚ÄĚ.¬†El centro de este proyecto es aumentar los gastos del Estado en supuestas inversiones para impulsar a empresarios brasile√Īos y extranjeros, con el objetivo de aumentar la producci√≥n y reindustrializar el pa√≠s. La pregunta es si es posible, en los marcos del capitalismo, desarrollar el pa√≠s, resolver los problemas de los trabajadores y acabar con el atraso y las desigualdades sociales cr√≥nicas,

Hambre y miseria azotan a Brasil en un a√Īo electoral ‚Äď RebelionEl de Bolsonaro fue un gobierno neoliberal, principal responsable de la tragedia social y econ√≥mica del pa√≠s.¬†Lo que convencionalmente se denomina neoliberalismo es la pol√≠tica econ√≥mica capitalista, impulsada a partir de la d√©cada de 1970, que va desde la privatizaci√≥n y desnacionalizaci√≥n de las econom√≠as de los pa√≠ses perif√©ricos, hasta la exigencia de una pol√≠tica fiscal que limite las inversiones en √°reas sociales, significando tambi√©n, un desmantelamiento de los servicios p√ļblicos.

En Brasil no existe una burgues√≠a nacional que se oponga a la imperialista.¬†Pero, s√≠, una burgues√≠a nacional asociada al imperialismo, que naci√≥ atada umbilicalmente a la burgues√≠a internacional.¬†El imperialismo explota el pa√≠s directamente con sus propias empresas, e indirectamente a trav√©s de sus v√≠nculos con las empresas brasile√Īas.

En Brasil, donde las 100 empresas m√°s grandes controlan m√°s del 60% del Producto Interno Bruto (PIB) del pa√≠s, la burgues√≠a se volvi√≥ parasitaria y financiera antes de haber completado varios aspectos del desarrollo industrial capitalista visto en otros pa√≠ses: se volvi√≥ reaccionaria incluso antes de haber sido progresista en alg√ļn momento de la historia.

Por supuesto, el modelo que pretende desarrollar Lula no es perfecto, pero el desarrollo requiere una acci√≥n integrada, que involucre a las peque√Īas y microempresas, las redes de proveedores, las pol√≠ticas cient√≠fico-tecnol√≥gicas, que aborden el entorno econ√≥mico en su conjunto. Se intenta corregir el apoyo anterior a los l√≠deres sectoriales, orientando el BNDES hacia el fortalecimiento de las PyMEs y prepar√°ndolas para el mundo digital.

¬ŅNo m√°s neoliberalismo?

Los defectos del modelo neoliberal son m√°s expl√≠citos que nunca, se√Īala Luis Nassif en un profundo an√°lisis. El primer problema es la hiperconcentraci√≥n de ingresos. Por un lado, condujo a un aumento de la pobreza y la exclusi√≥n social, mientras surg√≠a la aparici√≥n de los hiperbillonarios, que interfieren directamente en el poder pol√≠tico y ayudan a difundir la superstici√≥n de que cualquier otra pol√≠tica, que no contemple la maximizaci√≥n de ganancias, es cosa de museo.Hambre y miseria azotan a Brasil en un a√Īo electoral - Centre tricontinental

Otro grave problema es la amenaza a la democracia. La ra√≠z del renacimiento del fascismo es el fracaso de las democracias occidentales, por alejar cada vez m√°s al ciudadano com√ļn de las definiciones de la pol√≠tica¬† y de los beneficios p√ļblicos, en favor de las corporaciones trasnacionales y las oligarqu√≠as nacionales.

S√ļmele el tema de la Seguridad Nacional. El premio Nobel de Econom√≠a Joseph preguntaba si cada pa√≠s simplemente acepta los riesgos de seguridad como parte del precio que enfrenta por una econom√≠a global m√°s eficiente. Europa simplemente dice que si Rusia es el proveedor de gas m√°s barato, entonces deber√≠an comprarle a Rusia, independientemente de las implicaciones de seguridad. Pero la respuesta de Europa fue ignorar los peligros obvios en la b√ļsqueda de ganancias a corto plazo.

A todas las elucubraciones se sumó la pandemia de la Covid-19, que reforzó la necesidad de estimular la producción nacional, no solo para abastecer de suministros médicos, sino por la interrupción de las cadenas de producción global y la polarización radical en curso, que opone a Estados Unidos y China.

Y está el problema del desarrollo. El capital que genera empleo, la recaudación de impuestos, la innovación, la generación de riqueza para el país es capital productivo, se utiliza directamente en la producción, en la creación de empleo, en la agregación de valor a los productos.

Brasil, ¬Ņdominado por capital financiero y las empresas transnacionales?El modelo neoliberal prioriza al capital financiero, y qued√≥ sepultado con las crisis de 2008, la Covid y la guerra de Ucrania, y fue responsable del estallido de burbujas especulativas en todo el mundo, empobreciendo a la humanidad, intensificando las disputas pol√≠ticas y propagando la exclusi√≥n y el odio por todo el planeta. El inter√©s del capital especulativo es la volatilidad del tipo de cambio y las enormes tasas de inter√©s, no un tipo de cambio competitivo y estable ni tipos de inter√©s est√°ndar internacionales.

El capital financiero solo entra para comprar empresas baratas, traer dólares baratos, no para apostar por el futuro del país.

Los especialistas exponen que existe una enorme dificultad para definir las relaciones causales en la economía. Por eso mismo, hay una enorme explotación ideológica de estas interpretaciones. Por ejemplo, Lula de 2003 a 2007 siguió el modelo de política económica de Fernando Henrique Cardoso. La economía se movió lateralmente, a pesar de los esfuerzos de la diplomacia comercial para expandir los mercados extranjeros.

A partir de 2008, la crisis oblig√≥ a Lula a cambiar de estilo, a apagar incendios. Aprovech√≥ el Banco Nacional de Desarrollo (BNDES), el Banco do Brasil y la Caixa Econ√īmica Federal, los est√≠mulos fiscales y el gasto p√ļblico para irrigar la econom√≠a; cre√≥ incentivos fiscales bien pensados; actu√≥ pol√≠ticamente con un discurso destinado a infundir confianza en los consumidores, para que no redujeran el consumo.

El resultado fue el mejor desempe√Īo econ√≥mico en muchos a√Īos, desmantelando las teor√≠as neoliberales, a las que la derecha califica de ‚Äúmodernas‚ÄĚ, aunque tienen m√°s de 50 a√Īos. Luego, el gobierno de Dilma, mantuvo por dos a√Īos el ritmo de crecimiento.

A partir de mediados de 2013 hubo una caída en los precios de las materias primas y Dilma no pudo afrontar la nueva situación, que provocó desequilibrios en los precios del petróleo, afectando directamente la producción de etanol, promovió exenciones impositivas irresponsables, entre muchas otras cosas.

El gran desastre fue cuando, al inicio del segundo gobierno, cedi√≥ a las presiones de los ‚Äúmodernos‚ÄĚ y aplic√≥ el paquete de Joaquim Levy, un cl√°sico programa neoliberal. Hoy, la malicia ideol√≥gica de la derecha consiste en atribuir los desastres de 2015 al legado de Lula de 2008/2010. No hay una relaci√≥n causal posible. La pol√≠tica econ√≥mica tambi√©n es funci√≥n de las circunstancias del momento.

Llega el 1 de enero, llega Lula sobrecargado de las esperanzas de un alicaído pueblo, para enfrentarse con la dura realidad, decidido a escribir una nueva historia.

* Investigadora brasile√Īa, analista asociada al Centro Latinoamericano de An√°lisis Estrat√©gico (CLAE, www.estrategia.la)

 

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