Oct 2 2021
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Despacito por las piedras

Manuel Cabieses: Recado al embajador de Venezuela en Chile

Querido compatriota Ar√©valo M√©ndez Romero, Embajador de la Rep√ļblica Bolivariana de Venezuela.

Mi verg√ľenza e indignaci√≥n por lo ocurrido en Iquique es tan grande que me cuesta expresar mi repulsa con serenidad

Quienes fuimos inmigrantes en Venezuela, acogidos por la hospitalidad de sus autoridades y su pueblo, aprendimos a querer y respetar a su pa√≠s, su historia y su hermosa cultura. Mi experiencia de m√°s de cinco a√Īos en Venezuela, fortaleci√≥ los valores latinoamericanistas que me identifican con la revoluci√≥n bolivariana.Nicol√°s Maduro o la Tercera Guerra Mundial, por Ar√©valo M√©ndez ‚Äď Alba  Ciudad 96.3 FM

M√°s de 200 mil chilenos migraron -o fuimos expulsados- bajo la tiran√≠a de Pinochet y sus c√≥mplices militares y civiles. La mayor√≠a fue a M√©xico, Venezuela, Cuba, Argentina, Rep√ļblica Democr√°tica Alemana, Francia, Suecia, Canad√°, etc. Muchos chilenos hicieron nido en esas tierras y ellos, sus hijos y nietos son ciudadanos de esos pa√≠ses.

Chile, compatriota embajador, es un pa√≠s receptor y emisor de migrantes. Nuestro mestizaje es un torrente de sangre mapuche, espa√Īola, alemana, italiana, croata, palestina, libanesa, jud√≠a, china, japonesa, francesa, suiza, inglesa, peruana, boliviana, etc.

En el siglo pasado más de un millón y medio de chilenos, principalmente de Puerto Natales y Chiloé, trabajaron en las minas de carbón de Río Turbio, en Bariloche y en las industrias de Buenos Aires y otras ciudades de Argentina.

La migraci√≥n chilena hoy alcanza a m√°s de 650 mil personas que viven, trabajan o estudian en pa√≠ses que les han brindado mejores condiciones de vida. Los migrantes chilenos forman parte del enorme ej√©rcito de 281 millones de personas que seg√ļn la ONU buscaban el 2020 un trabajo para alimentar sus miserias y sue√Īos.

Lo ocurrido en Iquique no es solo la barbarie con seres indefensos que hoy averg√ľenza a Chile. Es repulsivo tambi√©n asistir al resurgimiento del ideario m√°s tenebroso que ha conocido la Humanidad: el fascismo. La corrosiva doctrina que cost√≥ m√°s de 70 millones de v√≠ctimas en la II Guerra Mundial, est√° dando se√Īales de reactivaci√≥n en varios pa√≠ses.

Tambi√©n ha ganado espacios en la conciencia del pueblo de Salvador Allende, Miguel Enr√≠quez, Ra√ļl Pellegr√≠n y miles de luchadores sociales. Todav√≠a son reductos minoritarios los que agredieron a los migrantes venezolanos. Pero gozan de la protecci√≥n y aliento de la democracia boba que vive Chile y de los caudales de la oligarqu√≠a. Si el pueblo trabajador no despierta de su sopor economicista -para dotarse de una conducci√≥n revolucionaria independiente-, Chile quedar√° otra vez prisionero en la trampa de acero del fascismo.

Hablemos francamente: las conciliaciones y regateos que impone la política electoral y la creciente debilidad de la Convención Constitucional, que se achuncha ante el poder financiero y militar de la oligarquía, están asfaltando el camino del retorno fascismo.

Usted, compatriota embajador, que fue cercano colaborador del presidente Hugo Ch√°vez, es testigo que √©l llam√≥ ¬ęcompatriotas¬Ľ a todos los latinoamericanos. Es el apelativo m√°s revolucionario en un continente desmembrado por el imperialismo y los nacionalismos aldeanos.

Conservo un ejemplar de la Constituci√≥n de la Rep√ļblica Bolivariana de Venezuela, quiz√°s la m√°s democr√°tica de Am√©rica Latina, con una dedicatoria que me honra: ‚ÄúAl compatriota Manuel Cabieses con fe y certeza en la victoria de los pueblos. Hugo Ch√°vez Fr√≠as. Miraflores,15 de septiembre de 2002‚ÄĚ.

Venezuela ha sido el hogar de millones de migrantes. M√°s de 5 millones de colombianos cuyos hijos hoy son venezolanos. Cientos de miles de portugueses, italianos, espa√Īoles, √°rabes, europeos de variadas nacionalidades, peruanos, chilenos, argentinos, ecuatorianos, cubanos, etc.

A los compatriotas venezolanos que han sufrido en tierra chilena el odio del fascismo, les pedimos que se unan a nuestra lucha contra ese veneno ideológico que amenaza a todos por igual.

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