Feb 27 2006
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Economía

MAPUCHES: NO SIEMBREN, NO CRÍEN, NO VIVAN

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

(Gulumapu, febrero 2006). Un nuevo megaproyecto se cierne sobre territorio mapuche. Y lo hace desde las alturas con el ruido ensordecedor de un Boeing 767. Las comunidades mapuche protestan con pancartas en la comuna de Freire y sus alrededores, y específicamente del sector que se da como posible ubicación del emplazamiento del nuevo terminal aéreo de La Araucanía, estrella que pretende dejar el gobierno de Ricardo Lagos en la región.

Los manifestantes solicitaron al gobierno que se considerara el nivel de impacto ambiental y el daño que sufrirán tanto en su vidas como en todo tipo de emprendimiento comercial, agrícola o ganadero que quieran iniciar debido al tráfico de las gigantescas aeronaves, el ruido y los cambios que ocurrirán en el lugar con la habilitación de caminos y el ingreso de una gran cantidad de vehículos al sector.

foto«En primer lugar queremos dejar establecido que nuestra comunidad desea el progreso de la comuna y el desarrollo de la región y del país, lo que no deseamos, es pagar los costos de ese progreso y de ese desarrollo, no queremos ser los que suframos el gravamen en beneficio de los grandes intereses comerciales, no deseamos tampoco hipotecar el futuro de nuestros hijos ni de nuestras familias», señalaron los dirigentes Elizabeth Lafquen y Richard Caifal Piutrin, presidenta y secretario de la comunidad, respectivamente.

Como siempre: hechos consumados y a callar

«Analizados los antecedentes y revisado el estudio de impacto ambiental hemos llegado a la conclusión y tomado la firme determinación de oponernos a la construcción de este megaproyecto y rechazar el estudio de impacto ambiental, toda vez que no se han considerado ni consignado, las opiniones, observaciones y propuestas realizadas oportunamente en el proceso de participación anticipada por parte de nuestra comunidad», denunciaron mientras eran observados por un fuerte contingente policial.

«Más grave aun resulta el hecho de que las comunidades indígenas que se encuentran en el sector no fueron consideradas ni debidamente identificadas. Por lo tanto el estudio de impacto ambiental es deficiente y poco riguroso no solo desde el punto de vista social y cultural, sino que además, desde el punto de vista técnico, ya que no se evalúa de manera correcta ni adecuada los impactos negativos que sufrirán las comunidades indígenas, así como tampoco se evalúa de manera correcta la contaminación que se producirá sobre el estero Pelales», indicaron.

A juicio de la comunidad, dicho curso de agua sería la «base fundamental» sobre la cual se estructuraría la economía que desarrollan las comunidades del sector. Y no solo las comunidades. «Ello adquiere especial relevancia si se considera que los agricultores y productores de ganado desean obtener productos con calidad certificada, certificación que no podrán obtener el día de mañana, ya que no solo se contaminara el estero Pelales, sino que también el ambiente en general, por efecto de los gases y por efecto de la contaminación por plomo».

Grave impacto social y productivo

fotoA 17 kilómetros de Temuco y a 9 de la ciudad de Freire queda el sector Pelales, lugar donde se construirá el nuevo Aeropuerto Internacional de La Araucanía. Recientemente, la seremi Yasmín Balboa declaraba orgullosa: «Tenemos contacto permanente con las familias, y la comunidad de Freire ha reconocido la importancia de la obra. No tenemos rechazo al proyecto. Son siete las familias –a las que se expropiará su terreno para la construcción del aeropuerto– con quienes hemos conversado, y estamos recogiendo sus preocupaciones».

Sin embargo no todos comparten su opinión. El impacto social del megaproyecto no solo preocupa a los miembros de la comunidad Ricardo Rayin, en su mayoría pequeños agricultores y comerciantes de ganado. Algunos productores lecheros del sector comparten sus temores y no guardan sus críticas al gobierno. Y es que la zona de Quepe concentra al corazón productor de leche de la región y no son pocos los productores que no quieren que un futuro aeropuerto les eche por tierra su desarrollo productivo, escenario que incluso fue pronosticado por la alcaldesa de Freire, Griselda Campos, hasta hace poco férrea opositora al megaproyecto.

Andrés Reichert es uno de los propietarios de la zona y su predio quedaría dividido en dos con la llegada del nuevo aeropuerto. Siente que existe poca claridad en el proyecto presentado por el MOP, específicamente en lo que se refiere a las medidas de mitigación de impacto ambiental. Según lo señalado por Reichert, en el predio familiar hay alrededor de 60 a 70 personas que están trabajando y dependen de esta fuente de ingresos. «Nosotros tenemos la lechería más grande de la Novena Región y con este proyecto una de ellas dejaría de funcionar. También tenemos un proyecto importante de arándanos que se va a ver fuertemente afectado», puntualizó.

Juan de Dios Bustos, ingeniero agrónomo, diplomado en Gestión Ambiental, perteneciente a Plantak Consultores, fue contratado por Reichert para realizar un estudio sobre los efectos negativos del proyecto; sus conclusiones no dejaron lugar a dudas. Bustos identificó diversos factores que afectarían al predio, entre ellos los riesgos que implica el cono de aproximación, ruidos, contaminación producida en el aire y otros efectos. «Hay miles de efectos que nosotros vamos a hacer presentes», señaló. El ingeniero indicó que el estudio de impacto ambiental presentado por el MOP tendría varias falencias: «Vamos a hacerlas presentes formalmente a la Conama».

«Desde el punto de vista económico y de la generación de empleos, el nuevo aeropuerto arroja cifras negativas, ya que se realizará una inversión de 40 millones de dólares, se ocupará una superficie de 460 hectáreas de terrenos clase II y III y, no se generaran nuevas fuentes laborales, ya que solo se contempla un traspaso del personal que actualmente trabaja en Maquehue. Esto reviste suma importancia si se considera que en dichos terrenos y dependiendo del tipo de cultivo que allí se realicen, se ocupan aproximadamente entre 20 a 25 personas por hectárea», según los dirigentes de la comunidad Rayin.

«Por otro lado, en el estudio de impacto ambiental no se han establecido las zonas de protección de la infraestructura aeronáutica, lo cual es fundamental para establecer con claridad y precisión las áreas de influencia directa. Por lo mismo, tampoco se han elaborado los mapas respectivos en los cuales se pueda apreciar las superficies terrestres y acuáticas que deberán ser protegidas –superficie cónica, superficie horizontal interna, superficie de aproximación, etc.– lo que se traduce en definitiva en una ausencia de información técnica relevante que permita evaluar debidamente dicho proyecto», agregaron.

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Ley Indígena: otra vez letra muerta

A juicio de la seremi de Obras Públicas, nada de lo denunciado sería tal. «Se contrató una consultora para que desarrollara diferentes etapas para la materialización del proyecto. En torno a la localización, se determinó en base a estudios técnicos que el mejor emplazamiento es donde hoy en día se propone que esté el nuevo aeropuerto», explicó en entrevista con El Austral.

Según Balboa, el emplazamiento no afectaría a ninguna comunidad mapuche del sector. «No hay que expropiar ningún terreno indígena», señaló tajante intentando dar por finalizada la polémica de un plumazo.

Y si bien es cierto que ningún predio «indígena» sería expropiado, la zona aledaña al emplazamiento se caracteriza por estar protegida por leyes especiales, como lo son los sectores en que habitan las comunidades mapuche y que se encuentran bajo el resguardo de las disposiciones de la Ley Nº 19.253, «de promoción y resguardo de los derechos de las comunidades indígenas».

Esto, en teoría, puesto que –a juicio de la comunidad– el megaproyecto ha vulnerado «abiertamente» lo dispuesto en dicha legislación especial, toda vez que no se ha considerado la opinión de estas comunidades en las materias que les competen. Tampoco se respeta, protege ni promueve el desarrollo de los indígenas y de sus tierras, ni se está vela por e equilibrio ecológico, indicaron los dirigentes, quienes además denunciaron la nula pertinencia «cultural» que habría caracterizado a los estudios realizados por el MOP y consultoras privadas en la zona.

«No se ha realizado un estudio riguroso que contemple a las comunidades indígenas y su relación con el medio ambiente y las actividades religiosas que allí se realizan, como por ejemplo el guillatún y otras manifestaciones culturales. Tampoco se han considerado los Rehues que se encuentran presentes en diversas comunidades indígenas.

foto«En el presente estudio de impacto ambiental solo se hace alusión de manera errada a la relación del mundo mapuche con los ecosistemas forestales, lo cual no resulta pertinente al estudio de impacto ambiental ni con la obra que se pretende construir».

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* Periodista. Publicado en el periodico Azkintuwe
www.nodo50.org/azkintuwe

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Addenda

NO SÓLO POR AIRE. ¿QUÉ PASA CON LOS BOSQUES

A la luz de los hechos: políticos, económicos, ambientales, en fin, no resulta una locura –paranoia conspirativa– sospechar que a las comunidades mapuche se las empuja lenta y eficientemente a un estado de desesperación.

Como si se esperara que reaccionen con violencia para luego –con la ley en la mano– concluir el largo proceso de 400 de exterminio genocida.

La última moda que se impone para su acabamiento es –como no podía dejar de serlo en el Chile gozosamente heredado por los gobiernos democrático– a «la americana». Se trata de terrorismo. Terrorismo ambiental.


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Cuando comience el otoño en el sur caminarán hacia Temuco los campesinos mapuche del Gulumapu; serán comunidades de Lumaco, Purén, Los Sauces, Traiguén, Victoria y Ercilla, que convocadas por la Asociación Ñancuichew marcharán hacia Temuco, donde esperan el día 23 concentrarse para denunciar nuevos actos de terrorismo ambiental.

Según comunicado emitido por los convocantes, la manifestación se realizará por la escasez de agua que enfrentan las localidades participantes debido al aumento de las plantaciones industriales de pino y eucalipto en su territorio.

Como lo descubrieron muy tarde otras comunidades campesinas en el norte de la Argentina, estas especies exóticas son grandes consumidoras de agua y rapaces del medio.

“No podemos quedar en la pasividad, ante el grave problema que es el recurso hídrico en las comunidades donde muchas familias ni siquiera tienen lo básico de este vital elemento. Los causales directos son las plantaciones de pino y eucaliptus de empresas forestales como Mininco, Arauco, Millalemu, Cautín y algunos particulares y tantos más que no conocemos. Por estas vivencias reales no queda otro motivo que luchar por nuestro derecho individual y colectivo”, dice el comunicado.

Miren la colita del TLC

fotoEl motivo de la marcha es por “el término de las inversiones privadas en el territorio, en especial de empresas transnacionales amparadas en los tratados de libre comercio (TLC), puesto que las plantaciones de pino y eucaliptus son plantas terroristas ambientales que matan directa e indirectamente los más diversos ecosistemas, de la madre Tierra en especial el recurso hídrico”.

Rige en la actualidad un decreto-ley –el 701– que bonifica las plantaciones de especies exóticas –precisamente pino y eucalipto utilizados por la industria de celulosa– sin la menor consideración ambiental.

Otro motivo que convoca a la marcha es la libertad de los presos políticos mapuche, a la mayor parte de los que, sin asco, se les aplica la ley antiterrorista promulgada bajo dictadura invocada –como su fuera un sarcasmo cruel de la historia– nada menos que por el presidente de la Fundación Neruda.

Fuente: Diario El Gong (www.diarioelgong.cl).

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