
En esta nueva etapa aparece la figura de Mauricio Claver-Carone, estrecho aliado de Marco Rubio, llamado por algunos medios como el “virrey de Trump en Venezuela”. Sin ocupar un cargo formal, su influencia se extiende desde lo político hasta la asignación de contratos. A través de emisarios enviados a Caracas, ha logrado que Venezuela contrate firmas como Centerview Partners y el bufete Hogan Lovells para la reestructuración de una deuda de miles de millones de dólares.
La intervención estadounidense en Venezuela está hoy en manos de redes híbridas donde se mezclan Estado, corporaciones, asesores privados y actores políticos con intereses propios.
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