Nov 29 2004
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Sociedad

Mea culpa de una periodista

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Lo siento.

Mi tiempo ha estado dentro del tiempo de los otros, como perra al mediodía en el Paseo Ahumada.

Yo solo me estiré al sol, remoloneando, entre los zapatos que perseguían y los zapatos que arrancaban por Huérfanos, por Pudahuel y La Victoria.

So√Īaba lo normal: ternuras, erotismo, una casita, un buen colegio para el hijo.

Mientras Mónica González, Patricia Verdugo, la Camus, la Monckeberg, la dulce y angustiada Elena Gaete, del Apsi, arriesgaban la vida, yo me daba gustos de perra fina bajo los aleros de El Mercurio.

Gustitos: escribir bien, forzar preguntas inteligentes, poner en aprietos, colar entrelineas sofisticadas.

¬ŅAlguien plante√≥ en alguna pauta en El Mercurio que hab√≠a que hacer un reportaje a los cuarteles de la Dina?

Yo tampoco.

No puedo culpar a nadie. Nunca se me censuró.

Perra.

Mientras a otras chilenas les romp√≠an la vagina con animales, botellas, electricidad, les daban pu√Īetazos y mataban a sus hijos y padres, yo le le√≠a cuentos a mi hijo, pololeaba, iba a las caba√Īas de los periodistas en El Tabo, usaba suecos y minifalda, carreteaba, ¬Ņera feliz?

Lo siento.

Yo estuve entre los buenos y entre los malos de la guerra fría de Cheyre.

Entre los malos: me conmovió Allende, su discurso social, la reivindicación del pobre, el vino tinto y la empanada.

Trabajé por él, voté por él, estuve en la Alameda con pancarta para defender su triunfo después del asesinato de Schneider.

Entre los buenos: mand√© a la mierda a los compa√Īeros del CUP cuando se convirtieron en camarilla para perseguir periodistas, censurar informaciones y amenazar con matar al momiaje. ¬ŅTe acuerdas, comadre, el cachet√≥n que te mand√© por ser tan resentida y odiosa?

Pero t√ļ si que te acuerdas, Pelao Carmona, donde est√©s, de esa conversaci√≥n sofocante en un sill√≥n del viejo Congreso en 1973: ¬ęAng√©lica, lo que se viene es un gorilazo, aqu√≠ se viene la CIA con todo, va a ser un ba√Īo de sangre¬Ľ.

Y yo: ¬ęYa estai con tu paranoia del imperialismo y la custi√≥n, pelao¬Ľ.

Y después te encontré en un párrafo de crónica, ametrallado en una calle de Santiago.

G√ľevona.

Pelao, te juro, si ahora tuviera la oportunidad de vivir todo de nuevo, me gustaría figurar entre tus malos.

Lo siento.

¬ŅQu√© valor tiene decir ¬ęlo siento¬Ľ, as√≠, al voleo?

Pedir perdón a todos, a nadie.

Prefiero personificar: te pido perdón a ti, periodista Olivia Mora, que cuando naciste traías una bandera de Allende, que fuiste izquierdista de alma, que te la jugaste y nunca fuiste sectaria, que nunca quisiste matar a nadie sino hacer justicia social.

Perdona por lo que tuviste que sufrir en el Estadio Nacional, en el exilio, con el asesinato de tu primer marido, el Pepe Carrasco (amigo loco que creíste en mí como periodista).

Y, Olivia, perdona por no haber hecho nada para cortar la cadena de horror que se llevó a uno de tus hijos.

Fui una perra.

G√ľevona.

————————————
* Ex periodista de El Mercurio.
Revista The Clinic (25 de noviembre de 2004, p√°g. 9).

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