Jun 29 2007
836 lecturas

Cultura

México, en un parque – SE HABLA DE NERUDA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Los dos admiramos sus poemas y nos interesan su vida y personalidad; a él, a mi amigo, le llaman la atención algunos episodios de la biografía nerudiana y, en particular, el destino de su legado en Chile, mientras que yo le he prestado un cuidado especial a algunas características de la formación literaria del poeta.

Siempre me ha intrigado la forma tan descomedida en la que muchos poetas mexicanos han leído a Neruda. Lo reducen a «poeta cursi y comunista»; son dos palabritas que le hacen poca o nula justicia, en mi opinión. Que sus poemas más conocidos, los del libro de 1924, con una canción desesperada y una veintena de poemas de tema amoroso, puedan ser descritos como poesía sentimentaloide o cursilona –punto discutible, faltaba más–, no agota ni de lejos la riqueza de una obra que siguió creciendo hasta 1973, año trágico de la muerte de don Pablito; es decir, que se ignora nada menos que medio siglo de poesía de un autor y se le confina en una obrilla de juventud

Esto sólo revela una ignorancia muy grande: quienes descalifican así a Neruda sencillamente no lo han leído -y prefieren no hacerlo, con tal de sostener sus indocumentadas opiniones.

En cuanto a la militancia comunista, es un hecho innegable de su «residencia en la tierra». Falta averiguar cómo y en qué medida pesó en sus versos, aparte de la obviedad de muchas páginas de elogios a Stalin, el genocida a quien Neruda admiró y siguió, y de quien se alejó explícitamente en su Memorial de Isla Negra, dato que sus enemigos suelen omitir, o de plano ignorar. Lo cierto es que una porción considerable de la poesía nerudiana no tiene un sello comunista o estalinista, y quizás es lo más valioso de sus escrituras. Sin ir más lejos, el ciclo de las «residencias» tiene una personalidad propia, y la posee también la colección formidable de las odas elementales.

Al despedirnos mi amigo y yo, volví a ver a los jardineros, a Eliseo, a Ermilo. Pensé que nuestra conversación nerudiana se parecía al trabajo de Ermilo y Eliseo: mi amigo y yo procuramos tener en buen estado el minúsculo jardín mexicano que sus lectores le hemos consagrado a Neruda. Lo seguirán negando sus enemigos, por supuesto. Creo que importa poco.

La inmensa minoría de sus lectores seguiremos recordando el ímpetu fogoso y torrencial de sus poemas.

———————————–

* Escritor.

Publicado en el diario El Universal de México.
www.eluniversal.com.mx.

Addenda

El periódico traza el siguiente perfil de David Huerta en relación con la columna que en allí escribe:

«La columna de David Huerta (Libros y otras cosas) se ocupa de diversos temas de la cultura contemporánea y no tan contemporánea; el apartado «otras cosas» del nombre del espacio, le permite a Huerta –poeta y comentarista político– hablar lo mismo de música, que de pintura y vida cotidiana.

«El también escritor ha publicado más de 10 libros de poesía y es un apasionado lector de los autores del Siglo de Oro español».

En esta revista se puede leer aquí una conversación entre el poeta y el periodista Mario Casasús, acaso la misma plática a que hace referencia el primero en la columna que hemos transcrito.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


Añadir comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.