Nov 14 2005
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Econom铆a

MIAMI AIRPORT: OBJETOS PROHIBIDOS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

fotoLa noche del D铆a de Muertos, en noviembre del 2005, Helena Villagra y yo tuvimos que pasar, en tr谩nsito, por el aeropuerto de Miami. Ven铆amos de Honduras, El Salvador y M茅xico. A la salida del aeropuerto de M茅xico, nuestras cuatro maletas fueron cuidadosamente revisadas, ante nuestros ojos, por manos enguantadas que las hurgaron hasta el 煤ltimo rinconcito y las despacharon a Montevideo.

Todo bien, pero la cosa no terminaba ah铆. A continuaci贸n, nos tocaba el cambio de avi贸n en Miami. All铆 estuvimos unos cuarenta minutos, que raspando alcanzaron para cumplir con el calvario de las colas, los formularios, las preguntas, las impresiones digitales, las fotos y el strip-tease previo al embarque.

Horas despu茅s, al fin del viaje, descubrimos que dos de nuestras maletas hab铆an sido violadas. De una, hab铆a desaparecido el candado. En la otra, hab铆a sido roto el cierre de seguridad. Adentro encontramos, a Bush gracias, una explicaci贸n. La violaci贸n hab铆a ocurrido en Miami. objetos prohibidos: 茅se era el asunto. Dentro de cada valija hab铆a un impreso de la Administraci贸n de Seguridad en el Transporte de los Estados Unidos, que nos dec铆a: 芦Su maleta ha sido elegida para la inspecci贸n f铆sica. Durante la inspecci贸n, la maleta y su contenido pueden haber sido revisados en busca de objetos prohibidos禄. Y ten铆a la gentileza de agradecer: 芦Apreciamos su comprensi贸n y cooperaci贸n禄.

Premoniciones, pesadilla, equipaje

Helena tiene la afortunada o desgraciada costumbre de ver la realidad antes de que ocurra. La ve mientras duerme. Dormida la vio, poco antes de que nuestras maletas sufrieran este ataque de la curiosidad oficial. Nos vio en un aeropuerto, haciendo fila, obligados a pasar, a trav茅s de una m谩quina, nuestras almohadas. La m谩quina le铆a, en las almohadas, los sue帽os que hab铆amos so帽ado. Era una m谩quina detectora de sue帽os peligrosos para el orden p煤blico.

驴Qu茅 encontraron los agentes de seguridad que abrieron nuestras maletas? Me temo que no resultaron sospechosas por lo que llevaban, sino por lo que no llevaban. Las maletas no ten铆an armas de destrucci贸n masiva. Por eso merec铆an ser invadidas. Como Iraq. Y para colmo, ah铆 adentro no hab铆a ni un solo objeto de esos que no s贸lo no est谩n prohibidos, sino que son recomendables, y hasta imprescindibles, en la cartera de la dama y en el bolsillo del caballero:

鈥 Hab铆a muchos libros, pero entre ellos no figuraba la colecci贸n completa de los discursos del presidente del planeta, que desde sus primeras piezas oratorias en Texas se ha destacado por su fina prosa, su fervor m铆stico, su transparente honestidad y su involuntario sentido del humor.

鈥 Los agentes no encontraron, entre nuestros papeles, ning煤n contrato de trabajo al estilo de la empresa WalMart, modelo universal del 茅xito, que proh铆be los sindicatos y otras molestias enemigas de la productividad obrera.

鈥 No encontraron ning煤n documento de los sabios expertos internacionales capaces de demostrar que hasta la lluvia debe ser privatizada, como ocurri贸 en Bolivia hasta que el pueblo la desprivatiz贸.

鈥 No llev谩bamos ning煤n tratado de libre comercio, de esos que dicta el todopoderoso pa铆s que jam谩s ha practicado ni practica semejante cosa.

鈥 Tampoco llev谩bamos picanas el茅ctricas, ni otros instrumentos de tortura necesarios para los interrogatorios que ese pa铆s s铆 ha practicado, y practica, para promover la libertad de expresi贸n.

鈥 En nuestras valijas no hab铆a bandejas de MacDonald鈥檚 ni de Burger King, ni de ninguna otra empresa consagrada a la noble misi贸n de luchar contra el hambre multiplicando a los gordos.

鈥 Tampoco hab铆a ning煤n autom贸vil, lo que sin duda tiene que haber llamado la atenci贸n en un pa铆s donde hasta los beb茅s tienen permiso de conducir y desde que nacen pueden pudrir la atm贸sfera sin que les suene para nada la palabra Kyoto.

鈥 Resultaba tambi茅n reveladora la ausencia de semillas transg茅nicas, de 茅sas que est谩n convirtiendo a los campesinos del mundo en felices funcionarios de la empresa Monsanto.

鈥 Y no menos reveladora era la ausencia de la prensa transg茅nica, cuyos transg茅nicos periodistas llaman cat谩strofes naturales a los cotidianos actos terroristas de la sociedad de consumo.

Reflexiones, desesperanza, bosques

Nosotros ven铆amos corridos por los huracanes. Hab铆amos estado en algunos de los pa铆ses m谩s golpeados por estas locuras, ciclones, sequ铆as, inundaciones, cada vez m谩s frecuentes y m谩s feroces.

驴Qu茅 tienen de naturales estas cat谩strofes matapobres? 驴Tan perversa es la naturaleza? 驴Loca de nacimiento? 驴Perversa y loca? 驴O estamos confundiendo al verdugo con la v铆ctima? 驴Es la naturaleza la que envenena el aire, intoxica el agua, arrasa los bosques y env铆a el clima al manicomio?

En Honduras, visitamos las ruinas de Cop谩n. 脡ste fue uno de los reinos mayas misteriosamente derrumbados seis siglos antes de la conquista espa帽ola. O no tan misteriosamente: los investigadores tienden a creer, con creciente fundamento, que esos fueron desastres ecol贸gicos. En el caso de Cop谩n, al menos, est谩 claro que los bosques se hab铆an reducido a desiertos que daban piedras en lugar de ma铆z.

驴No se est谩 repitiendo esa historia? S贸lo en Honduras, el exterminio avanza a un ritmo de setenta y cinco mil 谩rboles por d铆a, seg煤n denuncia el sacerdote Andr茅s Tamayo, que vive al servicio del cielo y de la tierra.

En las Am茅ricas, y en muchos otros parajes del mundo, los bosques naturales, verdes fiestas de la diversidad, est谩n siendo brutalmente reducidos a la nada o convertidos en pasturas de ganado o en falsos bosques industriales que resecan la tierra.

驴No podemos mirarnos en el espejo de los tiempos pasados? 驴Ser谩 la memoria un objeto prohibido?

El desastre del cicl贸n Stan en Chiapas se hubiera reducido a la mitad, afirman los entendidos, si esa regi贸n estuviera todav铆a defendida por sus bosques. En Canc煤n, donde Wilma no dej贸 nada en pie y vaci贸 de arena las playas, los inmensos hotelones del negocio tur铆stico hab铆an aniquilado las dunas y los manglares que proteg铆an esas costas.

Los otros prohibidos

驴Y los otros huracanes? Esas imparables ventoleras que arrastran gent铆os desesperados desde el sur hacia el norte, 驴son cat谩strofes naturales? En Tegucigalpa, en San Salvador, en Oaxaca, vimos largas filas de mujeres descalzas, cargadas de ni帽os, venidas de aldeas lejanas, ante las casas de cambio. Ellas esperaban el dinero enviado, desde los Estados Unidos, por el marido, el hermano o el hijo.

Las desgracias se disfrazan de fatalidades del destino y dicen ser naturales. 驴Es natural que un pa铆s condene a sus hijos m谩s pobres a jugarse la vida y a perseguir la esperanza al precio de la humillaci贸n y el desarraigo?

En toda Am茅rica Latina, los fil谩ntropos del Fondo Monetario y del Banco Mundial han multiplicado las exportaciones. de carne humana.

驴Emigrantes o expulsados? Muchos de los idos, los llamados mojados, caen en el camino, por sed o por bala, o regresan mutilados a sus pueblitos de origen.

Los que sobreviven y llegan al prometido para铆so, se desloman trabajando en lo que sea y como sea, d铆a y noche, para que sobrevivan, all谩 lejos, en el pa铆s que los expuls贸, sus familias despojadas de tierra y de comida.

Dura odisea.

Ellos tambi茅n son objetos prohibidos.

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* Periodista y escritor uruguayo. Art铆culo distribuido por ALTERCOM:

www.altercom.org/article130908.html
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