Sep 28 2015
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Opini贸n

Mientras, Chile se mira en un espejo roto

1. El enemigo principal de la humanidad es el Estado corporativo de los Estados Unidos. Y el imperialismo norteamericano comporta, junto a las m谩s grandes econom铆as del mundo, el movimiento de la realidad del capitalismo como totalidad planetaria que domina, subyuga y sobreexplota mediante el trabajo asalariado y la expoliaci贸n sin remedio de la biodiversidad. Esto es, el imperialismo es consecuencia din谩mica del desenvolvimiento ampliado del modo capitalista de reproducir la sobrevida humana. Para ello cuenta con las armas de la alienaci贸n, de la producci贸n del sentido com煤n y del fetichismo de la propiedad privada, de la ganancia y del propio capital.

 

Y tambi茅n cuenta con m谩s del 23% del Producto Interno Bruto Mundial y del 37% de la industria b茅lica de 煤ltima generaci贸n. No s贸lo se trata de armas convencionales y nucleares de plutonio, uranio e hidr贸geno. Asimismo, genera armas bacteriol贸gicas, qu铆micas y radiol贸gicas (HAARP). Con las dimensiones actuales que han cobrado las armas de destrucci贸n masiva, ya se perdi贸 la contabilidad sobre cu谩ntas veces podr铆a destruirse el mundo. Sin embargo, la industria b茅lica contin煤a prosperando, produciendo, adoctrinando y lucrando sideralmente, y es parte del mismo holding que compone el sistema financiero, la trata de personas, la prostituci贸n infantil, el narcotr谩fico, la agroindustria, los ahorros previsionales, los para铆sos fiscales, el comercio mundial.

Que EE.UU. sea el enemigo principal de la humanidad no significa que China y/o Rusia sean una suerte de alternativa liberadora. Basta observar su desenvolvimiento y las condiciones de sus clases sociales trabajadoras. El presupuesto militar de Rusia y China, seg煤n al sitio web Global Firepower a enero de 2015, fue de USD 76.600.000.000 y 126.000.000.000, respectivamente. Luego vienen India, Reino Unido, Francia, Alemania, Turqu铆a, Corea del Sur y Jap贸n.

Por lo dem谩s, 煤nicamente la humanidad oprimida puede emanciparse a s铆 misma y es su garant铆a 煤nica de sobrevivencia. El resto es naufragio. De hecho, hasta la mejor literatura de ciencia ficci贸n, cada d铆a que pasa, parece m谩s novela hist贸rica y cr贸nica de actualidad.

1. En medio de la contradicci贸n esencial entre capitalismo y humanidad (o la contradicci贸n ampliada entre capital y trabajo), adem谩s del imperialismo estadounidense, tambi茅n existen otros polos capitalistas centrales, como China (13,9% del PIBM), Jap贸n (6,2 % del PIBM), Alemania (5,2% del PIBM), Reino Unido (3,9 del PIBM) y Francia (3,8%). De los 194 pa铆ses de la Tierra, 159 de ellos s贸lo llegan a concentrar menos del 9% del PIBM. La asimetr铆a estructural y las relaciones de fuerza y de poder son las formas en que se presenta el imperialismo capitalista.

La divisi贸n internacional del trabajo, la dependencia, la colonizaci贸n ideol贸gica, el racismo o narrativa necesaria para la subyugaci贸n de clase, el patriarcado, las migraciones criminales, las guerras genocidas, las guerras preventivas, las guerras de baja intensidad, las guerras solapadas, las guerras diplom谩ticas, las guerras comerciales y las guerras financieras y monetarias, corresponden al soporte de la dominaci贸n econ贸mica y pol铆tica de la minor铆a opresora contra la mayor铆a sometida. A trav茅s de esos medios, el capitalismo se concentra, se vuelve oligop贸lico y busca ralentizar su tendencia a la ca铆da de la tasa de ganancia.

Las llamadas crisis financieras en el marco de la hegemon铆a del momento financiero sobre el todo de la reproducci贸n capitalista, es una de las formas privilegiadas de c贸mo se expresa la ca铆da de las utilidades del propio capital y la sobreproducci贸n de mercanc铆as y servicios (o burocracias en torno a la sobreproducci贸n de mercanc铆as que se apilan en los momentos del intercambio, la distribuci贸n y el consumo).

De la misma manera, las crisis financieras est谩n ligadas al cr茅dito y a la deuda infinita tanto en los capitalismos centrales, como en los dependientes o perif茅ricos o auxiliares o complementarios o subordinados. Lo que existe en general, son pugnas interimperialistas e intercapitalistas.

Dentelladas asesinas al interior y entre los propios capitalismos-eje del planeta, as铆 como el ocaso del Estado de Bienestar, el ocaso de los progresismos, el ocaso de la socialdemocracia, el ocaso de la democracia burguesa y liberal que sign贸 la fase anterior a la del capitalismo en curso. Lo que existe es la dictadura del capital y brotes fascistas en todo el globo. La gesta de los oprimidos/as se desarrolla como resistencia en lugares muy concretos y espec铆ficos del mundo. Y gestos hay por doquier. No obstante, la suma de los gestos no se resuelve en la constituci贸n de la gesta urgente.

1. El movimiento real de las luchas descoyuntadas de las fuerzas populares en Chile no se manifiesta como un enfrentamiento directo y consciente, organizado y maduro en contra del capitalismo y el imperialismo. La mayor铆a activa destacada para las transformaciones poscapitalistas es todav铆a insuficiente. A septiembre de 2015, salvo la resistencia concreta de franjas del Pueblo Mapuche en y por su territorio y autonom铆a, se observa una fragmentaci贸n del movimiento de los oprimidos tras demandas que emplazan al Estado sobre reivindicaciones asociadas a la democracia burguesa tal como se conoci贸 antes del golpe de Estado de 1973.

Se trata de una suerte de peticionismo economicista y ligado a los derechos sociales convertidos en mercanc铆as desde la imposici贸n del imperio de la ortodoxia m谩s rabiosa del liberalismo econ贸mico en la historia del suelo andino. El 2014, cientos de miles de trabajadores/as se lanzaron a la huelga ilegal y no normada, superando con creces las huelgas 鈥渓egales鈥. No obstante, no existe una direcci贸n 煤nica o compartida del pueblo trabajador, y las tasas de sindicalizaci贸n con capacidad de negociar colectivamente el salario y las condiciones laborales no llegan siquiera a los dos d铆gitos. El aislamiento y la insolidaridad que sufren los focos de los asalariados/as en lucha, se recortan sobre un paisaje marcado por la indolencia y el miedo todav铆a.

Las reformas comprometidas y luego sepultadas por la misma Nueva Mayor铆a encabezada por Michelle Bachelet, que jam谩s significaron modificaciones de calado estructural en beneficio del pueblo trabajador, m谩s la pol铆tica de recortes de presupuesto fiscal para inversi贸n social, van constituyendo algunas de las piezas que acaban por consolidar la deslegitimaci贸n del sistema pol铆tico general en Chile. La crisis de representaci贸n del sistema pol铆tico ya exist铆a antes de los casos de corrupci贸n. Estos 煤ltimos simplemente aceleraron su desprestigio entre la poblaci贸n y desnudaron los v铆nculos entre la pol铆tica tradicional (o una de las particiones de la administraci贸n formal del orden existente) y el capital, fen贸meno y una de las determinaciones org谩nicas del Estado como forma de dominaci贸n de la clase opresora y minoritaria contra la mayor铆a oprimida.

Los gremios del capital reunidos en la Confederaci贸n de la Producci贸n y el Comercio (CPC) apenas tuvieron que desabrocharse un bot贸n de la camisa y arrugar el ce帽o para descafeinar lo poco que cambiar铆an las cosas de realizarse las reformas, las cuales apuntaban, en el mejor de los casos, a morigerar las desigualdades estructurales ligadas al momento de la distribuci贸n de la totalidad del modo ultraliberal de desarrollo chileno. Como se ha indicado en otros an谩lisis, como un espejo roto del sistema pol铆tico usamericano, la Nueva Mayor铆a es al Partido Dem贸crata, lo que la Alianza es al Partido Republicano. No importa que mediante las encuestas de opini贸n la gente de queje repetidamente por la corrupci贸n. Lo realmente grave para los de arriba es que el malestar apuntara directamente al coraz贸n del capital. Naturalmente que las encuestas no est谩n hechas para esos efectos.
Chile es el segundo pa铆s miembro de la Organizaci贸n para la Cooperaci贸n y el Desarrollo Econ贸mico (OCDE), luego de Corea del Sur, con mayor cantidad de suicidios al a帽o (1.500, seg煤n el Servicio M茅dico Legal), con tasas explosivas de medicaci贸n psicotr贸pica, alcoholismo y drogadicci贸n, mientras que la insatisfacci贸n y las relaciones de competencia reinan como la peste desde las aulas escolares hasta las gerencias transnacionales. Como resultado de la sobreproducci贸n mundial de mercanc铆as, en Chile el consumismo a cuotas imposibles, el ego铆smo y la indolencia festejan su mediod铆a. Las relaciones sociales presas de la alienaci贸n y el fetichismo, tienden a facilitar y consentir los modos del fascismo, la industria de la seguridad, la militarizaci贸n del territorio mapuche, el Estado polic铆aco, los montajes contra la juventud disidente, la xenofobia, el recelo al semejante.

En el pa铆s, como en casi todas partes del mundo, surgen, se desintegran y vuelven a surgir diversas agrupaciones pol铆ticas anticapitalistas. Como la lucha de clases no se resuelve expl铆cita y consistentemente, las organizaciones anticapitalistas parecen no verse emplazadas a reunirse virtuosamente, a煤n carecen de un proyecto com煤n para el desenvolvimiento de una sociedad no capitalista, de una estrategia que salga de los t铆tulos, del insorteable an谩lisis concreto de la realidad concreta, y muy pocos empe帽os logran hacer pie en territorios sociales que potencialmente sean capaces de labrar la se帽al茅tica del futuro de la vida socializada.

Sin embargo, la sola existencia de esas agrupaciones anticapitalistas ilustra la rebeld铆a majadera e imparable que produce la deshumanizaci贸n capitalista. Aunque todav铆a no sea la hora de ofensivas, ya es la hora apremiante de la organizaci贸n, la reflexi贸n colectiva cr铆tica, la sistematizaci贸n aleccionadora de la acci贸n pr谩ctica y directa, por menuda que resulte. Las instancias anticapitalistas que ya est谩n, no perecer谩n si se desenvuelven en el automovimiento org谩nico de los grupos sociales oprimidos en lucha. Nada est谩 terminado ni nada es definitivo. Ya es una muestra de comprensiones superiores que cualquier lucha encorsetada en el reducto de la institucionalidad, de aquel punto concentrado de la coacci贸n y la cooptaci贸n, no comporta ninguna promesa de porvenir.

Y el horror capitalista contin煤a siendo la condici贸n de su propia destrucci贸n y superaci贸n si vence en la humanidad la voluntad colectiva y acu帽ada en el principio de vida y no de muerte.

1. Ante la crisis capitalista mundial, la presente administraci贸n del Ejecutivo chileno, con el fin de encantar inversiones y evitar la deslocalizaci贸n de capitales y su fuga, disminuye la tramitaci贸n y los est谩ndares de impacto ambiental de los proyectos transnacionales y combinados extractivistas asociados a la miner铆a, la agroindustria, las forestales y la energ铆a. Asimismo, intenta contrarrestar la destrucci贸n del trabajo asalariado mediante microcr茅ditos para microemprendimientos y multiplicar el cuentapropismo de sobrevivencia.

Tanto la fortaleza del d贸lar, como el fin del per铆odo dorado de los altos precios de la exportaci贸n de materias primas y commodities frente a la ralentizaci贸n de la econom铆a china y planetaria, provocan la ca铆da de las proyecciones de crecimiento nativo, sintoniz谩ndose con las econom铆as en crisis del continente. En Chile, se precipitan las fusiones empresariales, las colusiones monop贸licas, los despidos, el empleo informal, las ventas callejeras. En tanto, la maquinaria de producci贸n de sentido com煤n capitaneada por los medios masivos de comunicaci贸n, agitan premeditadamente el fen贸meno de la delincuencia, multiplicando la incertidumbre ambiental y su percepci贸n fabricada, y desligando el hurto de sus causas gatilladas por el empeoramiento de las condiciones de vida, la miseria y la ignorancia. Adem谩s de aumentar la dotaci贸n de las fuerzas policiales, la rebaja de la edad penal, el incremento de las c谩rceles y el negocio de la seguridad privatizadas, los medios de propaganda del poder hacen prosperar el uso de armas y de capacitaciones al respecto por la poblaci贸n 鈥榗ontra la sospecha鈥, la discriminaci贸n aspectual y hasta contra la infancia y adolescencia empobrecida. Independientemente que de manera oficial, el registro de incidentes delincuenciales no haya aumentado en la realidad. Como es sabido, tambi茅n se pueden construir las condiciones de la fascistizaci贸n y de los 鈥榬ostros disfuncionales鈥, esto es, los escenarios subjetivos necesarios que junto a una crisis econ贸mica, auspicien 鈥榮oluciones鈥 m谩s radicales en materia de orden y disciplinamiento social.

La independiente Fundaci贸n Sol, evacu贸 en septiembre de 2015 un estudio basado en los m谩s frescos datos ofrecidos por la Encuesta de Caracterizaci贸n Socioecon贸mica 2013 (CASEN2013), dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, donde 鈥渟e puede concluir que en Chile se registra un considerable 鈥榓traso salarial鈥欌. Si bien el an谩lisis de la Fundaci贸n Sol acent煤a las asimetr铆as en el momento de la distribuci贸n de los ingresos, ello es suficiente para graficar los niveles de s煤per-explotaci贸n de la mercanc铆a fuerza de trabajo de, al menos, una parte significativa de la poblaci贸n asalariada.

En general, la investigaci贸n revela que el 50,5% de los ocupados chilenos gana menos de $260 mil pesos l铆quidos al mes (USD382), y el 74,1% menos de $400 mil pesos (USD588). S贸lo el 11,8% obtiene m谩s de $700 mil pesos (USD1.029). La feminizaci贸n de la pobreza queda ilustrada cuando el estudio arroja que el 84,9% de las mujeres gana menos de $500 mil pesos (USD735).

鈥淓n los cuatro sectores que m谩s acumulan ocupados a nivel nacional, Comercio (18,8 %), Industria Manufacturera (11,3 %), Construcci贸n (9,4 %) y Agricultura y Pesca (8,5 %), el 60 % de los trabajadores de menores ingresos obtienen hasta $320.000 (USD470,5). Y en ocho sectores econ贸micos el 74 % de los ocupados obtiene ingresos menores a $400.000鈥, y la Fundaci贸n Sol agrega que 鈥淓l 79,6 % de los ocupados con jornada completa obtiene ingresos inferiores a $500.000 (USD735)鈥.

Por otra parte, la investigaci贸n afirma que 鈥淎l comparar a Chile con pa铆ses similares en cuanto al PIB per c谩pita (o cercanos en la vecindad), se corrobora una situaci贸n de atraso salarial efectivo. Por ejemplo, Croacia, con un PIB per c谩pita menor que Chile en 2013, tiene una mediana salarial que es casi un 45 % m谩s alta. En el caso de Polonia, con un PIB per c谩pita muy similar a Chile, obtiene una mediana salarial ajustada por paridad de poder de compra que es casi un 47,3 % superior. Para situarse en los rangos normales de los pa铆ses con un PIB per c谩pita similar, nuestro pa铆s tendr铆a que recuperar terreno de forma considerable en lo que refiere al valor del trabajo鈥, e indica que 鈥渓a heterogeneidad sectorial tambi茅n se aprecia, Intermediaci贸n Financiera tiene un ingreso promedio de $887.975 l铆quido, mientras que en Agricultura, Pesca, Hogares Privados con Servicio Dom茅stico, Hoteles y Restaurantes el promedio de ingresos es inferior a $300.000鈥.

Si el lugar de Chile en el planeta capitalista es el de plataforma financiera y comercial para la regi贸n, y el extractivismo exportador minero, maderero y de producci贸n de celulosa, no existe una relaci贸n entre los salarios y las ganancias de esas zonas. Si bien, los altos ejecutivos de las industrias mencionadas y fracciones de sus trabajadores/as, en t茅rminos relativos, tienen sueldos diferenciados y m谩s altos que el resto, s贸lo se explica por los 铆ndices astron贸micos de sus utilidades. Sin embargo, as铆 y todo, los salarios tienden a una media que corresponde al sueldo necesario para fidelizar la fuerza de trabajo a las empresas donde es sobreexplotada. Y la diferencia salarial en una econom铆a donde el sistema financiero y el extractivismo hegemonizan, los sueldos s贸lo ampl铆an o reducen la capacidad de endeudamiento de los trabajadores/as. Los c谩lculos moderados hablan de que los asalariados/as chilenos est谩n endeudados, por lo menos, en siete salarios.

Heterogeneidad, castigo a las mujeres y j贸venes, diferencias menores entre los salarios de quienes se desempe帽an en peque帽as o grandes empresas, y distancias menores entre la fuerza de trabajo contratada y la no contratada, junto a la extraordinaria y a帽osa pol铆tica de flexibilidad y polifuncionalidad laborales, 铆ndices rid铆culos de trabajadores/as que pueden siquiera negociar sus sueldos y condiciones de trabajo, forman parte del mapa de la fuerza de trabajo en Chile.

Casi est谩 de m谩s poner en cuesti贸n los m茅todos que usa el gobierno para medir el empleo formal e informal, y la pobreza en el pa铆s. Al respecto, las metodolog铆as est谩n hechas, justamente, para sacar cuentas alegres y satisfacer a la OCDE, al FMI, al Banco Mundial y a otras instituciones que regentan 鈥渆l arbitraje y evaluaci贸n鈥 de la econom铆a global.

1. En la rep煤blica del silencio y de los pactos de silencio e impunidad, el periodista Juan Carlos Cruz, uno de los varios querellantes contra el cura cat贸lico Fernando Karadima por abusos sexuales de 鈥榤enores con violencia y abuso de su potestad eclesi谩stica鈥, realiz贸 nuevas declaraciones en el programa Tolerancia Cero del canal de se帽al abierta Chilevisi贸n, el pasado 13 de septiembre de 2015.

El jefe de la Iglesia Cat贸lica chilena, Ricardo Ezzati, intercambi贸 incriminatorias correspondencias electr贸nicas con el actual miembro del consejo cardenalicio del Vaticano, el cardenal Francisco Javier Err谩zuriz Ossa, donde tramaron exitosamente impedir que Juan Carlos Cruz forme parte del Consejo Papal de Prevenci贸n de Abusos Sexuales. El proceso civil respecto de las pruebas y testimonios de las v铆ctimas abusadas est谩 en curso y tanto Ezzati, como Err谩zuriz tendr铆an la obligaci贸n de prestar declaraciones. Ambos cleros, encubridores de los cr铆menes ped贸filos, representan y ejecutan las pol铆ticas de la fracci贸n m谩s conservadora y recalcitrante de esa instituci贸n milenaria, incluso a contrapelo de los mandarines del Partido Dem贸crata Cristiano, y, sobre todo, desatendiendo los costados m谩s progresistas del relato del propio Papa Francisco. Hist贸ricamente dividida por la lucha de clases, la Iglesia Cat贸lica del pa铆s toma posiciones en franca y resuelta contradicci贸n entre un Cristo sacrificado en la arquitectura del poder, y el Cristo vivo y liberador de los oprimidos/as.

En el programa televisivo, Juan Carlos Cruz declar贸 que 鈥淓zzati y Err谩zuriz le han mentido a Chile, (cuando en realidad) por dentro son venenosos e hirientes. (Por lo dem谩s) El cardenal Ezzati, cuando fue inspector general de un colegio Salesiano, donde encubri贸 a tres sacerdotes que abusaban de ni帽os, cambi谩ndolos de di贸cesis a otros establecimientos educacionales donde segu铆an abusando. (De hecho) Uno de los sacerdotes, Rimsky Rojas, hizo desaparecer a una de sus v铆ctimas, el joven Ricardo Harex, cuyo cuerpo jam谩s ha sido encontrado. Los testigos clave de ese caso han ido muriendo misteriosamente鈥.

Pero Juan Carlos Cruz no se qued贸 all铆. Se帽al贸 que 鈥渓os pactos de silencio se aplican tambi茅n entre los obispos. Yo vi en este mismo programa cuando invitaron a Carmen Gloria Quintana, quemada viva por militares durante una protesta contra la tiran铆a de Pinochet y ella mencion贸 al general Santiago Sinclair, y el general Sinclair (quien fue senador Institucional, vicecomandante en Jefe del Ej茅rcito y miembro de la Junta Militar) era 铆ntimo amigo del cura Karadima. A m铆 me dio miedo porque Karadima ten铆a los brazos muy largos. Ten铆a a los empresarios m谩s 鈥榗ototudos鈥 (poderosos) de Chile de su lado鈥.

Casi sobran las palabras. La comandancia ejecutiva del capital en el pa铆s, esto es, la alta oficialidad de las Fuerzas Armadas, el gran empresariado y la jerarqu铆a eclesi谩stica, funciona como una sola fuerza, un mismo procedimiento y similares fines.

La rep煤blica del silencio, de la impunidad y del olvido de Chile se agrieta por momentos. No lo sabr谩 acaso la historia y los pueblos cuando la toman en sus manos.

*Publicado en Politika

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