Abr 2 2009
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Ciencia y Tecnología

Mujeres que mueren al dar vida –V–

Gisela Ortega*

La mayor parte de las muertes maternas y neonatales se pueden evitar por medio de una serie de acciones, que comprenden una nutrición adecuada, mejora en las prácticas de higiene, atención prenatal, la presencia de personal capacitado en los alumbramientos, vigilancia obstétrica de emergencia y visitas posnatales para las madres y los recién nacidos, todo ello en un marco de continua observación que relacione los hogares y las comunidades con los sistemas de salud.

Las investigaciones señalan que alrededor del 80% de estas defunciones se pueden prevenir, si las mujeres tienen acceso a servicios elementales de maternidad y de cuidados básicos de la salud. Lo que infortunadamente no siempre ocurre.

Oriente Medio

Más de 20.000 mujeres fallecieron por causas relacionadas con el embarazo en el Oriente Medio y África del Norte en 2005. Las estimaciones más confiables indican que la tasa de mortalidad materna en la región ha descendido un 21%, de 270 en 1990 a 210 en 2005. Sin embargo existen enormes diferencias entre los países.

Los niveles de defunción de algunos de los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo, incluidos Arabia Saudita, Kuwait y Qatar, son similares a las de muchas naciones del mundo industrializado. Pero en el extremo opuesto, las tasas de Djibouti –650 muertes por cada 100.000 nacidos vivos–, Sudán, 450 y el Yemen, 430, se asemejan a los de sus vecinos del Cuerno de África.

Estas grandes diferencias se reflejan en el riesgo de muerte materna a lo largo de toda la vida; el promedio de la región es de una en 140, pero oscila entre una en 35 en Djibouti y una en 9.600 en Kuwait. Reducir las tasas en Djibouti, el Sudán y el Yemen es un verdadero reto para la región.

El 68% de los nacimientos tienen lugar en un centro sanitario. El 79% de los partos son asistidos por médicos especializados y en cuanto a este indicador Oriente Medio y África del Norte han progresado más que ninguna otra región. Entre un subconjunto de países que disponen de datos, el porcentaje de nacimientos atendidos por personal capacitado paso del 55% alrededor de 1955 al 74% hacia 2005. Varias naciones, entre ellas, Argelia, Iraq –antes de la invasión– y la República Árabe Siria, se destacan por las altas tasas de cobertura que han alcanzado en los últimos años.

En 14 de los 20 países de la región por lo menos el 90% de las mujeres da a luz con asistencia de un profesional experto. El único con una cobertura inferior a la mitad es Yemen, cuya tasa es de apenas el 27%. Las disparidades entre las zonas urbanas y rurales suelen ser menores que en muchas otras localidades, aparte de Marruecos y Yemen. Entre las regiones encuestadas, cuanto mas pequeña es la cobertura de ayuda especializada durante el parto, tanto más grande son las disparidades en materia de vivienda e ingresos familiares.

A excepción de Marruecos y Yemen, las tasas de cesáreas en las zonas rurales son del 5% en todos los países que tienen datos, lo que permite pensar que el nivel de acceso a atención obstétrica de emergencia es adecuado.

El 72% de todas las mujeres del Oriente Medio y África del Norte acuden, por lo menos, una vez a un reconocimiento prenatal durante la gravidez. En efecto, desde mediados de la década de 1991/2000 se ha observado un incremento regional de 15 puntos porcentuales y todos los países han mejorado en este aspecto. Pocas naciones tienen datos sobre el porcentaje de las que asisten, como mínimo, a cuatro consultas médicas, pero el que más necesita mejorar es Yemen, ya que menos de la mitad de las mujeres reciben algún tipo de atención prenatal.

Conviene tener en cuenta que la información sobre el número de visitas prenatales no tiene que ver con la calidad de la atención. Encuestas efectuadas a mujeres de Egipto, Jordania y Marruecos revelaron que menos de la mitad habían recibido información sobre las complicaciones del embarazo y sus síntomas.

La tasa total de fecundidad en el conjunto de la región del Oriente Medio y África del Norte es de 3,1 pero varía entre 1,9 en Túnez y 5,6 en Yemen. De los 20 países de la región, cinco tienen tasas superiores a 4,0.

La tasa internacional de nacimientos entre las adolescentes, 34 por cada 1.000 jóvenes de 15 a 19 años, es sustancialmente menor que los promedios del mundo y de los países en desarrollo. Con unas tasas de alumbramiento entre las adolescentes inferiores a 10 por cada 1.000, la situación de Argelia (8), Jamahiriya Árabe Libia (3) y Túnez (7) es mejor que la de algunos países industrializados, como los Estados Unidos (43) y el Reino Unido (25).

El 55% de las mujeres de 15 a 49 años de la región, casadas o en unión libre, utilizan algún método anticonceptivo. No obstante, el promedio regional encubre inmensas diferencias entre los países: la República Islámica de Irán (74%) y el Sudán (7%) son los casos extremos.

Investigaciones recientes confirman la relación que existe entre la ablación o mutilación genital femenina y algunas complicaciones obstétricas, como la hemorragia posparto y la obstrucción del parto, que obliga a realizar una operación cesárea. A pesar de estas consecuencias adversas, por lo menos el 90% de las mujeres entre los 15 y 49 años de Djibouti, Egipto, y el Sudán han sido víctima de esta práctica.

Asia Oriental y el Pacífico

Se calcula que en Asia Oriental y el Pacifico perdieron la vida 45.000 mujeres por complicaciones derivadas del embarazo y el parto en 2005, un descenso apreciable con respecto a 1990, cuando el número de fallecimientos maternos fue de 80.000, aproximadamente.

Los informes demuestran que la tasa de mortalidad ha disminuido un 30% hasta llegar a 150 por cada 100.000 nacidos vivos, el nivel que se registra hoy en día. Sobre la base de las estimaciones actuales, Asia Oriental y el Pacifico ha avanzado más rápidamente que ninguna otra región en materia de reducción de la tasa de muerte materna, aún cuando es preciso acelerar los progresos si se aspira alcanzar la meta del milenio.

De los 18 países que cuentan con estimaciones estadísticas, seis tienen tasas de defunciones maternas de menos de 100 por cada 100.000 nacidos vivos: Brunei (13), China (45), Malasia (62), Mongolia (46), la República de Corea (14) y Singapur (14).

Cuatro países tienen tasas superiores a 400: Camboya (540), Indonesia (420), Papúa Nueva Guinea (470) y la República Democrática Popular Lao (660).

El 87% de las mujeres dan a luz con asistencia de un profesional de la salud. En el subconjunto de países que disponen de información sobre tendencias, la cobertura se elevó del 81% hacia 1995 al 89% hacia 2005. Si bien, es alta en general, las disparidades son patentes en los países donde la ayuda especializada durante el parto es menos común. Tanto en la República Democrática Popular Lao como en Timor-Leste, las mujeres del medio urbano tienen por lo menos cinco veces mas posibilidades que las del entorno rural de concebir con apoyo calificado. En Timor-Leste, las mujeres de las familias mas pudientes tienen casi siete veces más probabilidades que las más pobres de dar a luz con colaboración de un experto sanitario calificado.

Pocos países poseen datos sobre la prevalencia de la cesárea en el medio rural, pero el bajísimo nivel en Camboya e Indonesia, 2% o incluso menos, revela una preocupante escasez de servicios de atención obstétrica de emergencia.

En general, los niveles de atención prenatal son altos y el 89% de las mujeres asisten, por lo menos, a una visita durante el embarazo. La región de Asia Oriental y el Pacifico han obtenido logros impresionantes en esta materia a lo largo de los últimos 10 años. Sobre la base de un subconjunto de países que disponen de datos, la cobertura paso del 78% hacia 1995 al 93% hacia 2005. Sin embargo, en la República Democrática Popular Lao, solo el 27% de las mujeres reciben atención prenatal por lo menos una vez.

Aunque escasos países tienen información la proporción de mujeres que consultan cuatro veces o más durante el embarazo, estos datos sugieren que en muchos países la proporción de mujeres que acuden por lo menos a las cuatro visitas prenatales recomendadas podría ser mucho más baja.

El uso de anticonceptivos entre las mujeres de 15 a 49 años, casadas o en unión libre, es alto (79%). No obstante, los datos de China sesgan bastante este promedio regional, debido a que el 87% de las mujeres lo usan, convirtiéndolo en el segundo país con la tasa más alta del mundo, después de Costa Rica. En 17 de los otros 25 países de la región que disponen de información, menos de la mitad de las mujeres de 15 a 49 años, utilizan este método.

La tasa total de fecundidad en Asia oriental y el Pacifico es de 1,9, o sea, por debajo del nivel de reemplazo. De nuevo, China –cuya tasa nacional es de 1,7– incide sobre manera en este bajo promedio regional. Diez de los 22 países con estimaciones tienen tasas totales de fecundidad superiores a 3,0. En la década pasada la fecundidad se redujo en los siete países que tienen tasas elevadas de fertilidad y datos comparables sobre tendencias, y la disminución más pronunciada correspondió a la República Democrática Popular Lao. La tasa de nacimientos entre las adolescentes, de solo 19 por cada 1.000 jóvenes de 15 a 19 años, es más bajo que en ninguna otra región del mundo, incluido los Estados industrializados.

Los países de Asia Oriental y el Pacifico que tienen altas tasas de mortalidad materna también tienden a presentar un alto porcentaje de anemia materna. En Camboya la encuesta Democrática y de Salud de 2005 encontró que el 47% de las mujeres de 15 A 49 años sufrían de anemia y que las embarazadas o en etapa de lactancia tienen más probabilidades de presentar este problema. Por ejemplo, el 34% de las parturientas estaban entre moderada y gravemente anémicas, en comparación con el 9% de las que no estaban embarazadas.

Europa Central y Oriental y la Comunidad de Estados Independientes

La región ECE/CEI tiene los niveles más bajos de mortalidad materna del mundo en desarrollo. En la actualidad, la tasa es de 46 por cada 100.000 nacidos vivos, y los datos indican que ha habido una reducción del 28% desde 1990, cuando era de 63. Si bien esta reducción no basta para conquistar la meta del Objetivo del mileno del 75%, las estadísticas son alentadoras. Las mujeres de esta región tienen un riesgo promedio de morir por complicaciones derivadas del embarazo y el parto en 1 en 1.300.

Aún cuando una disminución de defunción materna y un descenso total de fecundidad implican un riesgo tan pequeño, hay grandes diferencias ente países.

Las mujeres de Bosnia y Herzegovina corren un peligro menor de fallecer por causas relacionadas con el embarazo y el parto que las de cualquier otro país del mundo, excepto Irlanda.

El riesgo de una en 29.000 de Bosnia y Herzegovina proviene de su bajísima tasa de mortalidad materna, tres por cada 100.000 nacidos vivos. En cambio, la de Tayikistán –170–, junto con una tasa de fecundidad relativamente alta –3,5–, se traduce en un riesgo de una en 160.

Los niveles de mortalidad materna de la región, generalmente bajos, se reflejan en sus altos niveles de asistencia calificada durante el parto. El 89% de los nacimientos tienen lugar en un establecimiento de salud –la tasa más alta del mundo en desarrollo– y el 95% de las mujeres reciben asistencia de un profesional capacitado en el momento del parto.

La cobertura es inferior al 90% solamente en Tayikistán y Turquía –83% en ambos casos–. El resguardo casi universal en todos los demás países de ECE/CEI significa que las mujeres del medio rural tienen acceso a los mismos servicios que las del medio urbano. Pero los datos sobre asistencia calificada durante el parto no reflejan la calidad de la atención que reciben las madres.

* Periodista.
La entrega anterior se encuentra aquí.

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