Mar 7 2021
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Despacito por las piedras

Mundial de fútbol Qatar 2022: las entradas son caras, pero la vida no vale nada

Qatar es un pequeño estado ubicado en la península arábiga. Está enclavado en el Golfo Pérsico y su única frontera terrestre es con Arabia Saudita. Su población ronda los 2,8 millones de habitantes, de los cuales alrededor de dos millones residen en su capital, Doha, desde donde tramite la cadena televisiva Al-Jazeera. Su ingreso per cápita es uno de los más altos del mundo, merced al petróleo que guarda en sus entrañas.

Su designación como sede del próximo mundial fue escandalosa. Potencias occidentales se querían quedar con ella, pero los incalculables recursos de las autoridades cataríes pudieron más. Ante el tamaño de esa billetera no pudieron hacer mucho las presunciones históricas y culturales de Occidente.Partidos del Mundial Qatar 2022 iniciarán en la madrugada de Centroamérica - Revista Estrategia & Negocios

Esta semana, a la par de salir a la venta las entradas y conocerse los valores de las mismas para tamaño espectáculo, surgen datos sobre las cantidades de obreros que perdieron la vida en las obras destinadas a preparar la infraestructura necesaria para dicho evento. Ambos datos son impactantes.

Pero antes de cerrar con esa información se puede decir que será un Mundial muy especial. Lo será por la época en que se realizará y por algunas “novedades” obligadas por las temperaturas del lugar.

Se realizará entre noviembre y diciembre del 2022. Será en temporada catarí de invierno, porque la temperatura de verano ronda los 50 grados. Los 8 estadios que se construyen o remodelan en 5 ciudades tienen una capacidad que va de los 40 a los 80 mil espectadores y tendrán aire acondicionado. El fútbol se practicará hacia la tarde/noche y procuran crear nubes artificiales que impidan el paso de los rayos solares.

Los valores de las entradas oscilarán entre los 950 dólares, para ver un partido único de la primera ronda, hasta los 74.500 dólares para ver los partidos de la serie final desde una lujosa suite.

Tamaños lujos, además de los dólares necesarios, se pagan en vida humanas. Se estima que unos 6.500 trabajadores inmigrantes de Bangladesh, India, Nepal, Pakistán y Sri Lanka murieron mientras se realizaban las obras necesarias, sin datos de los trabajadores provenientes de Filipinas y Kenia. Esa fue la noticia publicada por el periódico británico The Guardian.

Desde hace tiempo llueven las denuncias sobre esos hechos. Ello motivó investigaciones y gestiones para la suspensión de las obras, pero al final el dinero (poderosos caballero) se impuso y todo quedó tapado. Entre un 70 al 80% de los fallecimientos fueron encubiertos al ser catalogadas bajo la figura de “muertes naturales por insuficiencias cardíacas o respiratorias”.

El próximo mundial de fútbol –pandemia mediante- pasará a la historia por la magnificencia del espectáculo. Pero también lo hará por el desprecio por la vida que se permiten la humanidad y el dinero, en aras de una vanidosa arrogancia que en lugar de aplaudir, debería avergonzarnos.

 

Juan Guahán, analista político y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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