May 1 2022
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Ciencia y Tecnolog铆aSociedad

Musk, la convergencia entre la geopol铆tica neoliberal y las corporaciones oligop贸licas

 

En la 煤ltima semana, el Consejo de Administraci贸n de Twitter decidi贸 vender la compa帽铆a al presidente de Tesla, Elon Musk, considerado uno de los hombres m谩s acaudalados del mundo. Antes de la adquisici贸n, el empresario nacido en Sud谩frica contaba con 86 millones de seguidores en esa red social. Dos d铆as despu茅s de la compra, los benignos algoritmos le permitieron sumar 600.000 ac贸litos.

En 2013, Jeff Bezos, el magnate de Amazon, compr贸 la mayor铆a accionaria del Washington Post despu茅s de que Rupert Murdoch hiciera lo propio con el Wall Street Journal. La concentraci贸n de medios y las plataformas se articulan de forma incremental con el mundo de la producci贸n material, la l贸gica financiera y la miner铆a de datos: la l贸gica neoliberal requiere 鈥損ara sostener su hegemon铆a global鈥 de mayores apoyos comunicacionales, capaces de darle legitimidad a un sistema que se resquebraja en t茅rminos geopol铆ticos y socioecon贸micos.

El modelo de acumulaci贸n es cada vez m谩s dependiente de su sustento simb贸lico: requiere justificaci贸n, censura, control y monetizaci贸n de los intercambios en las plataformas. Las redes sociales y la utilizaci贸n de internet son los territorios de donde se obtienen los insumos informacionales b谩sicos sobre los que se implementar谩n las publicidades direccionalizadas, la manipulaci贸n cognitiva y la implantaci贸n de discursos pregnantes y funcionales a los intereses de las corporaciones.

Seis meses atr谩s, el gigante Microsoft, que maneja gran parte de los sistemas operativos a nivel planetario, difundi贸 el Segundo Informe anual de defensa digital, en el que se acusa a Rusia, China, Ir谩n y Vietnam de diferentes delitos cibern茅ticos y de promover la desinformaci贸n.

Desde los par谩metros de las corporaciones estadounidenses, todo lo que supone un rasgo de soberan铆a 鈥搊 que promueve versiones alternativas de la realidad鈥 es pasible de ser catalogado como infracci贸n violatoria de los esquemas impuestos por quienes pretenden hegemonizarlos. Partiendo de este razonamiento, las reglas de las interacciones no pueden ser debatidas por los Estados-naci贸n. Solo pueden ser asumidas como un铆vocas e indiscutibles. Ese es el n煤cleo del unilateralismo: las normas son exigidas como aceptaci贸n de la dominaci贸n global por fuera del Derecho Internacional.

Tanto Microsoft como Starlink, la empresa satelital de Musk, participan de forma abierta en la guerra en Ucrania. Ambos se transformaron en contratistas encargados de proveer infraestructura de datos y bases de geo-referencialidad para utilizaci贸n exclusiva de la OTAN. En ambos casos ocupan un lugar importante en el SpaceX amplia las fronteras de Microsoft Azure al espacio - World Energy Traderelevamiento de drones y el registro del movimiento de tropas. En las 煤ltimas semanas, adem谩s, la empresa SpaceX, propiedad de Musk, fue denunciada por la Administraci贸n Espacial Nacional China por poner en riesgo la vida de los astronautas chinos alojados en la estaci贸n aeroespacial Tiangong, emplazada en 2021 a 400 kil贸metros de la superficie terrestre.

Seg煤n los analistas aeroespaciales, los astronautas se vieron compelidos a maniobrar los m贸dulos para evitar una colisi贸n. Musk dispone de una constelaci贸n de sat茅lites que le permitir谩n controlar el flujo de datos 鈥搃mprescindibles para la inteligencia artificial鈥 de la internet de alta velocidad, asociada a los protocolos futuros del 5G. Seg煤n el peri贸dico chino Global Times, SpaceX 鈥渋ntent贸 [en complicidad con el Pent谩gono] poner a prueba la capacidad de China en el espacio鈥.

Algoritmos en disputa

Aplicaciones soberanas que empiezan a desafiar el monopolio de las redes.

Desde que la junta directiva de Twitter acept贸 la oferta de Musk por 44.000 millones de d贸lares, se esfumaron millones de seguidores de pol铆ticos de izquierda de todo el mundo. En forma paralela, se incrementaron los guarismos de referentes de la derecha y la extrema derecha global, como Marjorie Taylor Greene, Ted Cruz y Boris Johnson. Tambi茅n, como por arte de prestidigitaci贸n, el ex l铆der laborista Jeremy Corbyn ha visto desaparecer miles de seguidores en dos jornadas.

Al otro d铆a de confirmarse la operaci贸n de compraventa, Musk difundi贸 un tuit sat铆rico sobre el sesgo de izquierda imperante en la red social recientemente adquirida. Adem谩s cuestion贸 la exclusi贸n de Donald Trump de dicha plataforma, en enero de 2021, y la censura de una serie de investigaciones period铆sticas del Washington Post sobre el v铆nculo del hijo del estadounidense, Hunter Biden.

Frente a las cr铆ticas provenientes de quienes consideran que Twitter ser谩 utilizado para monetizar la producci贸n de las diferentes producciones de Tesla, su propietario subray贸: 鈥淟os ataques vienen r谩pidos y espesos, principalmente desde la izquierda, lo que no sorprende鈥. En 2019, luego del golpe en Bolivia contra Evo Morales, advirti贸 鈥揻rente a la nacionalizaci贸n del litio impulsada por el MAS鈥 que 鈥渘osotros daremos golpes donde queramos. Acost煤mbrense鈥.

La miner铆a de datos, un futuro laboral abierto para el 'marketer' | UNIREl mecanismo de la miner铆a de datos, que es el insumo b谩sico de la Inteligencia Artificial (soporte tanto para la producci贸n como para la log铆stica, la publicidad, la comercializaci贸n y el marketing), genera 鈥揳l ser monopolizado por las corporaciones鈥 (a) la concentraci贸n de la riqueza, (b) la manipulaci贸n de la subjetividad y (c) la exclusi贸n de los desconectados. En este marco, las grandes plataformas digitales dejan de ser simples corporaciones productivas para transformarse en actores pol铆ticos globales, vectores de las transformaciones geopol铆ticas.

El soci贸logo alem谩n Harald Welzer, investigador de la Universidad Witten-Herdecke, public贸 en 2016 La dictadura inteligente. En ese texto describe los potenciales peligros de esta alianza entre Estados colonizantes y corporaciones, que articulan facetas industriales, financieras y digitales en un combo destinado a imponer un totalitarismo institucional y cultural.

La utilizaci贸n de nuestros registros de navegaci贸n se produce sin autorizaci贸n alguna. Los grandes jugadores de las plataformas los utilizan para enriquecerse a nuestra costa y para debilitar o eliminar a las l贸gicas nacionales soberanas que pretenden poner l铆mites o regular esas exacciones. Toda interpretaci贸n de la realidad que sea opuesta al statu quo de este circuito es caratulada como anormal, an谩rquica, enemiga de la humanidad, vetusta o antidemocr谩tica. La imposici贸n del pensamiento 煤nico se instituye desde algoritmos y desde la repetici贸n constante de un modelo presentado como indiscutible.

Frente a esa ofensiva normalizadora y totalizante solo queda el poder de la conciencia cr铆tica y de la soberan铆a: Estados nacionales que se dan sus propias configuraciones virtuales 鈥揷omo el caso de Venezuela con VenApp, de Rusia con VK o de China con WeChat鈥, y que buscan incrementar su independencia sumando cableado 贸ptico, servidores instalados en territorio propio y sat茅lites.

Hace medio siglo la soberan铆a pod铆a pensarse en t茅rminos de un territorio, el control a茅reo y una plataforma marina. Hoy exige sumarle una cuarta dimensi贸n: la del ciber-espacio. Es en dicho territorio donde hoy se juega gran parte de las disputas por la potestad pol铆tica de una voluntad nacional aut贸noma que rige sus destinos de independencia, resistiendo los mandatos de las usinas ortopediazantes de la realidad colonizada. 鈥淪eamos libres 鈥搉os propuso Jos茅 de San Mart铆n鈥, que lo dem谩s no importa nada鈥.

*Soci贸logo, doctor en Ciencias Econ贸micas, analista senior del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

 

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