May 20 2006
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Cultura

Nicanor Parra – CERCA DE OCHO PARA 100

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Su infancia transcurre entre caminatas y excursiones por la provincia de √Ďuble. Siempre le interes√≥ el habla de la gente del campo. Y la forma de vida de los mapuche. M√°s tarde aprendi√≥ mapudung√ļn. Es el mayor de ocho hermanos; su padre profesor primario y bohemio empedernido, su madre una modista de trastienda.

Creci√≥ con sus hermanos Hilda, Violeta, Eduardo, Roberto, Elba, Lautaro y Ren√©, casi todos ligados al ambiente art√≠stico como cantores ambulantes, juglares, artistas de circo. Termin√≥ Humanidades en el Internado Nacional Barros Arana, donde a√Īos despu√©s fue inspector y profesor. Luego estudia pedagog√≠a en matem√°ticas y f√≠sica, en el Instituto Pedag√≥gico de la Universidad de Chile (1933-1938). En 1949 viaja a Inglaterra a estudiar Mec√°nica Racional en la Universidad de Oxford.

Hab√≠an aparecido los primeros antipoemas publicados en la antolog√≠a compilada por Hugo Zambelli: 13 poetas chilenos (Valpara√≠so, 1948). Paralelamente, en Par√≠s, Jacques Pr√©vert publicaba Paroles, autores que no dejan de tener sus factores comunes. Doce a√Īos antes, Nicanor Parra hab√≠a dado a conocer su Cancionero sin nombre (Nascimento, Santiago, Chile, 1937), libro con clara y marcada influencia de Federico Garc√≠a Lorca, que gravitaba much√≠simo en la √©poca. Entre los que recog√≠an dichas materias estaba Oscar Castro. Seg√ļn palabras del propio autor: ‚Äú

‚ÄúTanto Oscar Castro como yo mostr√°bamos una influencia innegable de Garc√≠a Lorca. S√≠. Represent√°bamos un tipo de poetas espont√°neos, naturales, al alcance del grueso p√ļblico. Un d√≠a volv√≠ a releer el Romancero Gitano. Concretamente, puse los ojos en el poema La casada infiel. Me di una palmada en la frente. ¬ŅQu√© es esto? Un hombre verdadero no cuenta estas cosas‚ÄĚ.

Pero es en Inglaterra donde Nicanor Parra concluye Poemas y antipoemas, entre los a√Īos 1949 y 1951. ‚ÄúUn d√≠a ‚Äďconfiesa‚Äď le√≠ a John Donne que escribi√≥: ‚ÄúMuerte no te enorgullezcas‚ÄĚ y me di cuenta de todo el potencial de la poes√≠a inglesa con respecto a la de Hispanoam√©rica. Con todo, una vez caminando por Oxford vi en la vitrina de una librer√≠a, un libro de Henri Pichette titulado Apo√©mes. Ah√≠ mismo me empez√≥ a dar vuelta esa palabra, hasta que surgi√≥ por primera vez el concepto de antipoema‚ÄĚ.

Lo cierto es que Poemas y Antipoemas (Nascimento, Santiago, Chile), aparece en 1954, con una peque√Īa introducci√≥n de Pablo Neruda, hecha a petici√≥n expresa de Carlos Nascimento, due√Īo de la editorial, quien quiso que Neruda apareciera apadrinando a Parra. Hay que tener en cuenta que Neruda era, en ese entonces, el poeta m√°s importante de Hispanoam√©rica, y el logro de Nicanor Parra es salir de esa √≥rbita y dar una real apertura al lenguaje donde se ‚Äúvolv√≠a a actualizar la tradici√≥n tan cl√°sica como popular, de la temporalidad de lo oral y la inmediatez del nombre‚ÄĚ.

Algunos cr√≠ticos han se√Īalado que la aparici√≥n de Poemas y Antipoemas equivale en el desarrollo de la poes√≠a castellana, al efectuado por la publicaci√≥n de Prosas Profanas de Rub√©n Dar√≠o en 1896. No es aventurado, por lo tanto, aplicar a Parra lo que ha dicho la cr√≠tica sobre Dar√≠o: ‚Äúla poes√≠a hispanoamericana es una antes de Parra y otra despu√©s de Parra‚ÄĚ.

El cr√≠tico Hern√°n D√≠az Arrieta celebra la aparici√≥n de esta obra. Gabriela Mistral dice que ‚Äúestamos ante un poeta cuya fama se extender√° internacionalmente‚ÄĚ. En el invierno de aquel a√Īo Pablo Neruda andaba con el ejemplar de Poemas y Antipoemas en uno de los bolsillos de su abrigo, para mostrarlo. En una entrevista que se le hace en el extranjero se√Īala: ‚ÄúEn Hispanoam√©rica hay tres poetas: Rub√©n Dar√≠o, Vicente Huidobro y Nicanor Parra‚ÄĚ.

La influencia del antipoema en Pablo Neruda

Cuatro a√Īos m√°s tarde, en 1958, Neruda publica Extravagario y el primero que sale a la palestra es Enrique Lafourcade, para dar cuenta de la influencia que Neruda recibe de Parra en un comentario publicado en la revista Calicanto.

Recordemos lo que dijo otro poeta, Mario Ferrero, al respecto: ‚ÄúPoemas y Antipoemas fue de tal manera determinante, que varios poetas mayores sintieron la necesidad de renovarse, de ponerse a tono con este nuevo lenguaje cr√≠tico-social de Parra, que satirizaba con eficacia la desintegraci√≥n de una √©poca y de sus falsos valores culturales. Neruda estuvo entre los poetas mayores que sufrieron la influencia del antipoema, como tambi√©n Juvencio Valle y Braulio Arenas‚ÄĚ. Y en otra de las p√°ginas de este mismo ensayo de Ferrero que lleva por nombre Neruda, voz y universo (Ediciones Logos, Santiago, 1988), vuelve a reiterar esta idea: ‚ÄúSi bien es cierto que tanto Neruda como Huidobro abrieron paso a la concepci√≥n del antipoema, desde √°ngulos muy diversos, no es menos cierto que Parra, a su vez, determin√≥ una influencia preponderante sobre Neruda en algunos aspectos de sus √ļltimos libros, singularmente en Extravagario‚ÄĚ.

Sobre esta influencia no s√≥lo se habl√≥ en Chile, sino tambi√©n en el extranjero. Leamos a Frank Mac Shane desde Nueva York (1985): ‚ÄúEl trabajo de Parra revolucion√≥ la poes√≠a latinoamericana, y en 1958 el propio Neruda lo imit√≥ en Extravagario‚ÄĚ. Por su parte Ren√© de Costa en The Great Ideas Today, 1992 (Britannica / Great /Books), en un art√≠culo que titul√≥: Latin-American Literature Today, Part One: Background to the Booom dice: ‚ÄúDesde que Neruda aprendi√≥ a c√≥mo establecer con la literatura tradicional su propia tradici√≥n literaria, se dirigi√≥ hacia una nueva √°rea de exploraci√≥n, tal como el ‚Äėantipoema‚Äô, un g√©nero inventado por su joven compatriota Nicanor Parra. Este g√©nero fue r√°pidamente asimilado por Neruda, haci√©ndolo suyo‚ÄĚ.

En La Habana Guillermo Rodr√≠guez Rivera, en el pr√≥logo a la edici√≥n cubana de los poemas de Parra (Colecci√≥n Literatura Latinoamericana. Casa de las Am√©ricas, 1969), habla de lo mismo: ‚ÄúParra ha influido en los poetas j√≥venes del continente e incluso (¬°Qui√©n se lo hubiera hecho creer al Parra de 1938!) en Pablo Neruda, espec√≠ficamente en Extravagario‚ÄĚ.

La aparici√≥n de la antipoes√≠a en Parra no s√≥lo se debe talento personal, sino a que, alrededor de los a√Īos 50, se manifiesta un cambio en el planeta y se hace latente la desconfianza en las ideolog√≠as. Ello significa que se ponen en tela de juicio las utop√≠as, lo que hace quedarse a la intemperie, y la intemperie es la marginalidad. Nicanor pertenece a esa marginalidad. El cr√≠tico franc√©s Alain Sicard en su ensayo Nicanor Parra, la ruptura antipo√©tica, expresa:

‚ÄúEl gran m√©rito de la antipoes√≠a es haber entendido a principio de los a√Īos 50, es decir, en pleno auge del realismo socialista y de sus derivados, que √©ste no era el verdadero camino para una poes√≠a popular: haber incluido el car√°cter idealista y mistificador de una est√©tica realista que no rompiera con la impostura de lo prof√©tico por bien intencionada que est√©. Para decirlo con otras palabras: en esta hora de revisiones desgarradoras y de lucidez obligada, la antipoes√≠a de Nicanor Parra cala en lo m√°s hondo de nuestros interrogantes con un mensaje terriblemente sencillo y exigente: ¬°Se√Īores y se√Īoras! / La poes√≠a alcanza para todos.

Es conveniente recordar que en los a√Īos 50 surge una generaci√≥n posterior a la de Parra; con distintos registros, distintos desplazamientos y tan v√°lidos, como lo confirma la actualidad. Entre ellos se encuentran Jorge Teilllier, Enrique Lihn, Rolando C√°rdenas, poetas ya fallecidos y unos pocos a√ļn vivos, que han sabido dar una continuidad a la poes√≠a chilena dentro, por supuesto, de las diferencias que la han marcado en los √ļltimos cien a√Īos.

Numerosos cr√≠ticos han se√Īalado que la ‚Äúantipoes√≠a es puramente negativa, que expresa la nada, que hace irrisi√≥n de la esperanza, que carece absolutamente de mensaje, que carece tambi√©n de √©tica‚ÄĚ (Borgeson). Sin embargo, Parra muestra en su antipoes√≠a un espejo c√≥ncavo que obliga al hombre a verse en toda su ridiculez, convirti√©ndose de modo parad√≥jico en una defensa del individuo en un mundo sin trascendencia. Ya entonces, Neruda dec√≠a: ‚ÄúLo que no entiendo es c√≥mo puede hacer poes√≠a de la nada, de la basura‚ÄĚ.

En 1958 publica La cueca larga. Lo que nos hace dilucidar Parra en estos textos es la cultura popular que no desde√Īa el lenguaje culto. El poeta Jorge Teillier se refiri√≥ a esta obra con las siguientes palabras: ‚ÄúNicanor Parra se emparenta a un grupo de poetas cultos de nuestra √©poca que tratan de recuperar el antiguo contacto existente entre el pueblo y el poeta, cuando el poeta era el int√©rprete de su esp√≠ritu‚ÄĚ.

Cuatro a√Īos m√°s tarde, edita Versos de Sal√≥n. ‚ÄúMi posici√≥n es esta: / el poeta no cumple su palabra / si no cambia el nombre de las cosas‚ÄĚ.

En este libro se vuelve a la atmósfera de Poemas y antipoemas, después de haber integrado el habla popular en La cueca larga. El escritor siempre debe estar en movimiento, y además dar cuenta del espíritu de su época. Luego le suceden: Discursos (1962), Manifiesto (1963), Canciones rusas (1967), Obra gruesa (1969), Los profesores (1971), Poesía rusa contemporánea (1972), Artefactos (1972), Sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1977), Nuevos sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1979), Chistes para desorientar a la poesía (1983), Coplas de Navidad (1983), Poesía Política (1983) y Hojas de Parra (1985).

Cabe destacar la antolog√≠a que aparece con posterioridad a estos vol√ļmenes. Su t√≠tulo: Poemas para combatir la calvicie (1993). El trabajo de la selecci√≥n de textos lo hizo el escritor y ensayista peruano Julio Ortega, quien nos dice: ‚Äú‚ÄėEl poeta es un hombre como todos‚Äô (Nicanor Parra). Su lenguaje debe ser una forma l√ļcida de la vida cotidiana, donde la sabidur√≠a mundana y la pasi√≥n desmitificadora se opongan a ‚Äėla poes√≠a de gafas oscuras y sombrero al√≥n‚Äô del escritor ‚Äėrat√≥n de biblioteca‚Äô. Parra, consecuente con sus ideas, es autor de lo que √©l ha llamado ‚Äėantipoes√≠a‚Äô, un proyecto sistem√°tico de recuperaci√≥n del habla emp√≠rica, una b√ļsqueda a trav√©s del humor peculiar, la sobriedad ir√≥nica, las palabras antisolemnes y la reafirmaci√≥n parad√≥jica de un campo verbal fresco como la poes√≠a. Su anticonformismo y la profundidad significativa (sin embargo) de sus poemas han dado un car√°cter subversivo a su obra, heredada de la tradici√≥n iniciada por Pablo Neruda y C√©sar Vallejo, entre otros‚ÄĚ.

Esta compilación va desde Poemas y antipoemas (1954) hasta Trabajos prácticos (Exposición: Encuentro Nacional de Arte, Santiago, 1990). En la muestra de poemas inéditos destaca la adaptación que hiciera de una balada inglesa que lleva por nombre El obrero textil:

Cuando era soltero vivía solo
y trabajaba en la industria textil
y mi √ļnico error imperdonable
fue cortejar una muchacha rubia

la cortejé en invierno
como también en verano
y mi √ļnico error imperdonable,
fue protegerla del neblinoso rocío

una noche
en que estaba profundamente dormido
me despertó su llanto desesperado
parecía una loca
arrodillada ante el lecho nupcial

qué hacer para consolarla
qué hacer para arrebatársela al neblinoso rocío
corroborarla con afecto profundo
y la estreché en mis brazos como nunca

De nuevo soy soltero
vivo con mi hijo
los dos trabajamos para la industria textil
y cada vez que lo miro a los ojos
me recuerda aquella joven inexplicable

recuerdo los inviernos
y también los veranos
en que yo lo abrazaba y la besaba
para arrebat√°rsela al neblinoso

M√°s adelante encontramos parte de ‚ÄúMai mai pe√Īi‚ÄĚ (discurso de Guadalajara) pronunciado con motivo de la recepci√≥n del Premio Iberoamericano de Literatura Juan Rulfo (1991), otorgado en M√©xico. Seg√ļn Marlene Gottliel, catedr√°tica de Lengua y Literatura Hisp√°nica y jefa del departamento de Lenguas Rom√°nicas en Herbert H. Lehman College de la Universidad de Nueva York:

‚ÄúEn el discurso de Guadalajara marca la plenitud de todos los procedimientos empleados en la antipoes√≠a anterior, para producir un discurso-espect√°culo entretenido, pero a la vez ambiguo y desconcertante. ¬ŅCu√°l es entonces ‘el m√©todo del discurso’ al que se refiere el t√≠tulo presente del estudio? Consiste principalmente en cederle la palabra a un hablante irreverente e ingenioso que, en una mezcla de f√≥rmulas ret√≥ricas y frases coloquiales, se expresa con el humor del payaso serio, el chiste ir√≥nico que dice verdades, un recurso resumido en la frase de Parra ‘La verdadera seriedad es c√≥mica’. Por otro lado, se trata del arte el√≠ptico de lo no dicho entre l√≠neas. Como dice el antipoeta en el discurso de Guadalajara: ‘No s√© si me explico / lo que quiero decir es otra cosa’‚ÄĚ.

Luego de Guadalajara los Discursos de sobremesa siguieron: Also Sprach Altazor (le√≠do en Cartagena, Chile, 1993; Nueva York, 1995; Buenos Aires, 1995); Discurso del B√≠o B√≠o (le√≠do en Universidad de Concepci√≥n con motivo del Doctorado Honoris Causa, 1996); Happy Birthday (le√≠do en el Teatro Caupolic√°n en 1993, con motivo del cumplea√Īos de Shakespeare); y Discurso de la Alameda (le√≠do en el teatro Alameda con motivo de sus 80 a√Īos).

Nicanor Parra, adem√°s de poeta, antipoeta, f√≠sico matem√°tico y profesor de varias c√°tedras, ha sido traductor y nada menos de la Poes√≠a rusa contempor√°nea (Ediciones Nueva Universitaria, Santiago, Chile, 1971). Este es un trabajo que prepar√≥ en Mosc√ļ durante 1964, contando con primeras versiones literales al castellano de Jos√© Vento. Las traducciones van desde Alexander Blok (1880-1921), hasta generaciones m√°s reciente como Bela Ajmadulina (1933). Tambi√©n ha traducido un libro de ciencia Fundamentos de la F√≠sica, de Robert Bruce Lindsay y Henry Nargeman (Ediciones de la Universidad de Chile, 1969). El libro, adem√°s de cient√≠fico, tiene una visi√≥n filos√≥fica, que se sustenta en el lenguaje.

En 1992, traduce de William Shakespeare El Rey Lear, estrenada por la Escuela de Teatro de la Universidad Católica de Chile. Para Nicanor Parra fue una experiencia vital:
‚ÄúYo no me imagino a m√≠ mismo ahora sin El Rey Lear. Esta es la √ļltima oportunidad de subirme al √ļltimo carro del tren. La sensaci√≥n que tengo es de que yo nac√≠ para traducir El Rey Lear.

Refiri√©ndose a la atm√≥sfera que fue creando para la traducci√≥n, dijo: ‚ÄúEl trabajo de comprensi√≥n, de ambientaci√≥n, es bien complejo. Necesariamente tengo que abordar temas como el Renacimiento, (la Reforma, las consecuencias del descubrimiento del Nuevo Mundo) e incluso, retroceder a S√©neca y pasar por La Divina Comedia. Estoy en esa cabeza de puente, en ese espacio y esa √©poca, y tengo que ‚Äďextendi√©ndome‚Äď hacer peregrinaciones espaciales y temporales para formarme una idea m√°s completa del mundo en el momento que Shakespeare escribi√≥ su Rey Lear. Creo que el traductor tiene que hacer esto, porque no se trata de una simple especulaci√≥n matem√°tica‚ÄĚ.
(Apuntes, Universidad Cat√≥lica de Chile, primavera 1991-oto√Īo1992).

Nicanor Parra en 1992 hace una exposici√≥n con el poeta catal√°n Joan Brossa (1919), Dir poes√≠a/mirar poes√≠a, en la Universitat Valencia, Servei d‚ÄôExtensio Universitarea, y ese mismo a√Īo en The Museum of Art (The University of Chicago). La exposici√≥n con el poeta catal√°n da muestra de dos autores contempor√°neos, pero geogr√°ficamente distintos, uno nace en Barcelona (Espa√Īa) y el otro en San Fabi√°n de Alico (Chile. Sin embargo ambos, alrededor de los 40 a√Īos, coinciden en dar una nueva apertura al lenguaje.

‚ÄúTanto Parra como Brossa deben mucho al dada√≠smo y al surrealismo y, de hecho, se constituyen en la neovanguardia de nuestro tiempo. Sus ‚Äúpoemas-objetos‚ÄĚ y sus ‚Äúartefactos‚ÄĚ u ‚Äúobras p√ļblicas‚ÄĚ recogen para continuar experiencias de Duchamp all√≠ donde √©l las dej√≥, transformando los ‚Äúobjets-trouv√©s‚ÄĚ en objetos art√≠sticos a trav√©s de un golpe de mano, como prestidigitador. Un ejemplo: Brossa toma dos hojas (de √°rbol) y las junta con un clip, algo que ser√° insignificante si no fuera por el t√≠tulo, Burocracia, que pone en funcionamiento una serie de relaciones que convierten las hojas del √°rbol en hojas de papel con el mensaje subliminal de la trivialidad del papeleo burocr√°tico. Parra hace otro tanto, atravesando un tomate con un clavo, al que luego a√Īade un t√≠tulo: Naturaleza muerta, pero que, adem√°s, cuando lo miramos de cerca, y vemos que el tomate es de pl√°stico resulta ser una naturaleza doblemente muerta‚ÄĚ.
(Extractado del libro que dio cuenta de esta exposición. Universitat de Valencia/The museum of Art. The University of Chicago, 1992).

No debemos olvidar que en 1969 recibi√≥ el premio Nacional de Literatura y en la actualidad es candidato al Premio Nobel. El primero en pedir el galard√≥n para Parra fue el poeta Enrique Lihn, en la presentaci√≥n que hizo de los Artefactos (Ediciones Nueva Universidad, Santiago, 1972). Su condici√≥n fue Nobel para Parra, pero despu√©s de Borges, es decir ¬Ņnunca?.

En ese entonces la vida Nicanor Parra oscilaba entre Santiago e Isla Negra. Sus preocupaciones iban por el lado de la ciencia: ‚ÄúEn las noches no puedo dormir bien, las ecuaciones bailan en mi cabeza‚ÄĚ. En su biblioteca descansaban alrededor de 30 cuadernos universitarios repletos de poemas in√©ditos, donde reiteradamente aparec√≠a una figura desconcertante que ha ido cambiando de nombre: ‚ÄúEl hablante l√≠rico‚ÄĚ, ‚ÄúEl Inocencio Conchal√≠‚ÄĚ, ‚ÄúEl enano maldito‚ÄĚ, ‚ÄúEl admirador incondicional‚ÄĚ. Parte de este trabajo lo reunir√≠a en un proyecto que llam√≥ Calcetines huachos, un conglomerado de poemas dispersos, de distintas √©pocas. En su casa por todas partes encontramos vestigios de su constante creatividad; dibujos hechos en madera, poemas escritos a l√°piz, una caja de vinos, con la siguiente leyenda: Las botellas vac√≠as del autor. Un balc√≥n desde donde se divisa, la abundante vegetaci√≥n del predio y parte de Santiago.

Con todo, en diciembre de 1996 present√≥ un libro siam√©s, por un lado la reedici√≥n de Hojas de Parra y al reverso Trabajos Pr√°cticos, con fotograf√≠as de Paz Err√°zuriz. Los Trabajos pr√°cticos son parte de la exposici√≥n que se hizo en Valencia (Espa√Īa). Este libro fue editado por Ediciones Cesoc, Santiago, Chile.

Se pone en escena una obra que ha suscitado admiraci√≥n, tanto en Chile como otras latitudes, pero que tambi√©n ha dado paso a opiniones adversas que dicen que el lenguaje antipo√©tico se agota en su propia ret√≥rica, o que va por un callej√≥n sin salida, donde el individuo, como tal, no encuentra su propia revelaci√≥n. Nicanor Parra ha declarado en variadas ocasiones que ‚Äúel sujeto muri√≥ hace mucho tiempo‚ÄĚ entonces, ‚Äúel que habla es el propio lenguaje‚ÄĚ.

Parra a los 91 a√Īos decidi√≥ establecerse definitivamente en el balneario Las Cruces, en el litoral central. Atr√°s qued√≥ su vida urbana y las interminables charlas en su casa de Santiago, ubicada en la comuna de La Reina. All√≠ se le sol√≠a encontrar con un cuaderno de croquis y un l√°piz en la mano; ingenioso y perspicaz. Si bien ahora es un visitante de paso por la que fuera su morada santiaguina durante d√©cadas, aun mantiene all√≠ su biblioteca, arpilleras de su hermana Violeta, muebles de estilo, artefactos, un piano de cola y algunas puertas donde todav√≠a se pueden ver ecuaciones hechas por √©l mismo con tiza blanca.

En la actualidad su vida oscila entre San Antonio y Mirasol. Generalmente va a tiendas de anticuarios o a visitar su casa de Isla Negra, donde hace recuerdos de Ana María Molinare, la musa inspiradora de El hombre imaginario. En ese poema dice:

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de √°rboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sue√Īa con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.

Desde luego est√° lejos de desvincularse del mundo. Su respuesta a los problemas que afectan a la sociedad actual es tajante: ‚ÄúTodo est√° encaminado al sexo: pederastia, esc√°ndalos diversos… Lo que no entiendo es qui√©nes est√°n detr√°s de todo esto‚ÄĚ. Y contin√ļa: ‚ÄúLa far√°ndula se sustenta en la siguiente frase: ‚Äėa bailar, a bailar, que el mundo se va a acabar‚Äô. Esto opera en el inconsciente colectivo. Despu√©s del colapso ecol√≥gico y la amenaza nuclear, quieren farrearse lo que les resta por devastar. No les importan las generaciones venideras. M√°s tarde vendr√° la pornocultura y el basurarte‚ÄĚ.

Esta √ļltima reflexi√≥n, en sus artefactos, ha tomado la forma de objetos que los dem√°s botan a la basura, pero que √©l les vuelve a dar vida. ‚ÄúPasan de ser objetos desechables a otros deseables‚ÄĚ. Un d√≠a caminando por la playa encontr√≥ la base de un quitasol abandonado por los veraneantes. La llev√≥ a su casa y le puso un paraguas desvencijado y m√°s abajo una plataforma met√°lica, con las siguientes palabras: El Parraguas de Calder. Lo instal√≥ en el balc√≥n y empez√≥ a flamear con el viento. De esa manera el escultor estadounidense e inventor de los m√≥viles en los a√Īos 60, Alexander Calder, volvi√≥ al presente.

El interior de su casa en la costa. El paisaje que lo rodea a diario es apacible y mar√≠timo. Hay casonas de loas d√©cadas de 1941/1960 que aun guardan su se√Īor√≠o en el sector. El oc√©ano Pac√≠fico se observa desde todos los √°ngulos.

Al franquear la verja de su residencia e ingresar al jard√≠n, se aprecia una enorme palmera, las azucenas en marzo y un juego de terraza. En el interior tiene una permanente exposici√≥n rotativa de artefactos, fotograf√≠as, libros y m√°quinas de escribir Underwood. Sobre una mesa de centro reposan obras de William Shakespeare, Diego Portales y Joaqu√≠n Edwards Bello, entre muchos otros; adem√°s de cartas, cuadernos, diarios y revistas de circulaci√≥n nacional. De una de las paredes pende una fotograf√≠a suya del a√Īo 1932, en el INBA. Entre los retratados se cuenta a Jorge Millas y Carlos Pedraza. ‚ÄúCasi todos est√°n muertos‚ÄĚ, dice.

M√°s all√°, sobre un sof√°, descansa un papel que contiene el dibujo de un coraz√≥n con patas; all√≠ se lee: Muchos los problemas / una la soluci√≥n: / Econom√≠a Mapuche de Subsistencia. ‚ÄúDesde muy ni√Īo ‚Äďasegura‚Äď estuve cerca de los mapuche. Viv√≠an sin mercado, ten√≠an su huerto, iban al pueblo de tarde en tarde a comprar los vicios‚ÄĚ. Esto tiene relaci√≥n con el esmog asfixiante que se respira en Santiago. No privilegia ning√ļn mensaje espec√≠fico, m√°s bien apunta al escepticismo cuando dice: ‚ÄúHagas lo que hagas / te arrepentir√°s‚ÄĚ.

La proyección de su trabajo

En la actualidad afina los √ļltimos detalles de sus Obras Completas que aparecer√°n en Galaxia Gutenberg, Madrid, Espa√Īa. El pr√≥logo y la selecci√≥n estar√°n a cargo del cr√≠tico espa√Īol Ignacio Echevarr√≠a. A √©ste lo atrajo el proyecto, porque ve a Nicanor como ‚Äúun autor que choca con las primicias de la solemnidad. El inter√©s radica en hacer operativa y resonante la operaci√≥n de la antipoes√≠a en Espa√Īa. No es casual que Roberto Bola√Īo lo considerara el mejor poeta del siglo XX, en lengua castellana‚ÄĚ.

Por otra parte, la editorial New Directions (Estados Unidos) acaba de publicar una antología de su obra, traducida y seleccionada por Liz Wermer. A esto se suma la aparición, en 2004, de su adaptación de la obra de Shakespeare, que ha dado en llamar Lear, rey & mendigo (Ediciones de la Universidad Diego Portales). El volumen tuvo gran éxito de ventas y ya cuenta con una segunda edición.

Qui√©n lo dir√≠a, pero el antipoeta ha vuelto a escarbar en las antolog√≠as de la poes√≠a chilena del siglo XX. Su poeta preferida es Mar√≠a Monvel (1899-1936), seud√≥nimo de Tilda Brito Letelier. La descubri√≥ al leer su poema Mi hija juega en el jard√≠n‚ÄĚ. Al enmendar algunos versos de esa composici√≥n, transform√≥ su influencia en un texto dedicado a su nieta de seis a√Īos, que un d√≠a decidi√≥ adoptar el apelativo de Lina Paya (Cristalina Parra en la realidad). El poeta recita Mi nieta juega en el jard√≠n:

Mi nieta juega en el jardín
y sin embargo yo estoy triste
triste de tanta dicha, triste
porque la dicha tiene fin.

Viene corriendo y se va luego
y me da un beso y una flor;
su voz musita a su vez un ruego,
a su vez un mimo encantador.

Es la m√°s linda de las flores.

Como ella no hay otra flor.
¬ŅQu√© han sido todos mis amores
comparados con este amor?

No creo en destinos amargos,
aunque las cosas tengan fin;
pero quisiera largos, largos
estos momentos del jardín.

‚ÄúUno tiene derecho a estar triste de nuevo ‚Äďpuntualiza Parra, tras un silencio‚Äď, aunque la tristeza est√© erradicada de la poes√≠a contempor√°nea‚ÄĚ.

Otros poetas que recuerda son: Juan Guzm√°n Cruchaga (1895-1979), Francisco Contreras (1877-1933) y Julio Vicu√Īa Cifuentes (1861-1936). De este √ļltimo recupera el soneto ¬°Aun es tiempo que venga‚ÄĚ, cuyo final lo conmueve:

La que evoqué en mis horas de soledad y hastío,
¬°a√ļn es tiempo que venga, a√ļn es tiempo que venga!

Sin duda estos textos responden a estados an√≠micos de Nicanor Parra. Pero Shakespeare contin√ļa siendo su lectura predilecta. En una oportunidad hablamos sobre las teor√≠as del big bang y el big crunch. Y le preguntamos: ‚Äú¬ŅUsted cree que vamos a desaparecer sin dejar huella?‚ÄĚ A lo que respondi√≥: ‚ÄúEs algo que no me deja tranquilo y me vuelco a la poes√≠a. Cuando pongo la cabeza cerca de la ventana y miro hacia el mar, vuelvo a escuchar los di√°logos de Hamlet. Est√°n ah√≠, no ha pasado el tiempo. Hamlet es la culminaci√≥n de todo‚ÄĚ.

Otro de los trabajos se podr√≠a denominar como ‚Äúreciclaje‚ÄĚ y viene a ser la utilizaci√≥n de objetos desechables, vueltos a utilizar al introducirles la palabra escrita. Un ejemplo son las bandejas para transportar una empanada o un pastel, y aqu√≠ toma otra dimensi√≥n al escribir: ‚ÄúDiles que no me maten‚ÄĚ, alusi√≥n a Juan Rulfo.

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* Poeta, antologador y ensayista chileno.
Este trabajo se public√≥ originalmente en la revista literaria espa√Īola Clar√≠n n√ļmero 60, noviembre-diciembre de 2005, con motivo de los 91 a√Īos de Parra.
Se reproduce por gentileza del autor.

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