Nov 29 2004
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Política

Nicaragua: importante triunfo electoral sandinista

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Sin dudas, el Frente Sandinista para la Liberaci√≥n Nacional (FSLN), convertido en partido pol√≠tico, tiene que estar contento. Luego de a√Īos -desde 1990- de ser la segunda fuerza pol√≠tica de Nicaragua, pero sin esperanzas de asumir nuevamente el poder, ha dado un paso gigantesco en sus aspiraciones de volver a alcanzarlo. En las elecciones regionales y municipales celebradas el domingo 7 de noviembre, gan√≥ 90 de las 152 alcald√≠as en disputa, incluidas 15 de las 17 cabeceras departamentales y retuvo la de Managua, la capital.

A pesar de la fuerte campa√Īa desarrollada por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), organizaci√≥n que viene de la √©poca de la dictadura somocista, y la Alianza por la Rep√ļblica (APRE) -una nueva entidad pol√≠tica, tambi√©n de derecha, creada por el actual presidente, Enrique Bola√Īos tras su separaci√≥n del PLC-, el FSLN logr√≥ una victoria contundente que, tal vez, podr√≠a abrirle las puertas de la presidencia de la Rep√ļblica.

El secretario general del FSLN, Daniel Ortega, dijo sentirse satisfecho con los resultados de los comicios. Por su parte, Tom√°s Borge, el √ļnico fundador que queda con vida de esa organizaci√≥n -otrora guerrillera- dijo que ¬ęel triunfo en las elecciones regionales y municipales le daba al FSLN la posibilidad de ganar los comicios presidenciales del 2006¬Ľ.

Para algunos observadores, esta es la victoria m√°s importante que ha obtenido el FSLN desde que derrocara a la dictadura de Anastasio Somoza en julio de 1979 por medio de la lucha armada y con un extraordinario apoyo popular. Para otros, y creo que no sin raz√≥n, m√°s que un triunfo del FSLN, el pueblo dio un voto de castigo a los partidos de la derecha, luego de los grandes esc√°ndalos de corrupci√≥n que provocaron la condena del expresidente Arnoldo Alem√°n a 20 a√Īos de prisi√≥n y ahora amenazan con sacar de la silla presidencial al actual mandatario, Enrique Bola√Īos.

La abstención compromete
el triunfo de los sandinistas

Un hecho a tener en cuenta es que alrededor del 50 por ciento de la poblaci√≥n nicarag√ľense prefiri√≥ abstenerse, lo que pudiera reflejar la falta de confianza que existe, en una parte no despreciable del pueblo, acerca de la seriedad y prestigio de los pol√≠ticos, algo nada nuevo en las llamadas democracias representativas, y mucho menos en las naciones centroamericanas.

De ah√≠ que quienes ganaron las alcald√≠as regionales y municipales, lo hicieron con menos del 30 por ciento de apoyo popular real, lo que no deja de ser un elemento a tener en cuenta en cualquier an√°lisis serio sobre las posibilidades del FSLN con vistas a las elecciones presidenciales del 2006. Un hecho a tener en cuenta es que los miembros del FSLN fueron los √ļnicos que votaron disciplinadamente por sus candidatos, mientras que los simpatizantes del resto de los partidos lo hicieron por quien les vino en gana o prefirieron no asistir a la votaci√≥n, desilusionados por sus dirigentes -que de todo pudo haber-.

De otra parte, el FSLN tampoco escapa a los esc√°ndalos de corrupci√≥n, sobre todo a los que tuvieron lugar durante el per√≠odo en que gobernaron Nicaragua, de julio de 1979 a febrero de 1990. Todav√≠a los medios de la oposici√≥n recuerdan, cada vez que lo estiman necesario, la famosa ¬ęPi√Īata¬Ľ, lugar de Managua donde, en 1990, d√≠as despu√©s de perder las elecciones, ganadas por Violeta Barrios de Chamorro, se repartieron propiedades del Estado o confiscadas a los somocistas, incluidas residencias, tierras y autom√≥viles. Muchos nicarag√ľenses les reprochan a varios de los miembros de la alta direcci√≥n sandinista haberse enriquecido y ser hoy empresarios o poseer una riqueza que no se corresponde con su origen humilde, mientras que a otros se le se√Īalan serios problemas morales.

Todo eso se reflejó en las elecciones de 1994, 1998, y en las del 2002, unidas a las presiones norteamericanas para impedir un nuevo gobierno de izquierda en Nicaragua.

La presión intolerable

Y las presiones de Estados Unidos tuvieron y tienen, al parecer, un peso muy grande en las decisiones que toma el pueblo nicarag√ľense a la hora de votar por uno u otro candidato. Todav√≠a est√°n en la memoria de cada uno de los habitantes de ese pa√≠s los a√Īos en que grupos armados, los llamados ¬ęcontras¬Ľ, organizados y financiados por el gobierno de Ronald Reagan, llevaron a cabo una campa√Īa guerrillera desde sus bases en Honduras que, pr√°cticamente, acab√≥ con la econom√≠a del pa√≠s y provoc√≥ la muerte o la mutilaci√≥n de varias decenas de miles de j√≥venes llamados al servicio militar obligatorio. Fruto de esa pol√≠tica de la administraci√≥n Reagan fue el famoso esc√°ndalo Ir√°n-Contras.

Recordemos: para financiar a los ¬ęcontras¬Ľ, lo que estaba prohibido por el Congreso, algunos funcionarios del gobierno -como Oliver North, John Poindexter, William Casey (director de la CIA, ya fallecido) y Elliot Abrams (subsecretario para Asuntos Hem√≠sfericos, hoy en el Consejo de Seguridad)-, vendieron armas a Ir√°n, lo que tambi√©n estaba prohibido por el Congreso. El esc√°ndalo, cuyo detonante fue el derribo de un avi√≥n que transportaba armas para los ¬ęcontras¬Ľ sobre territorio nicarag√ľense y un art√≠culo aparecido en un peri√≥dico liban√©s a finales de 1985, provoc√≥ una investigaci√≥n del Congreso, en la que varios de los implicados, entre ellos Elliot Abrams y John Poindexter fueron condenados, pero luego perdonados por el pr√≥ximo presidente de los Estados Unidos, George Bush (padre).

Por cierto, algunos observadores hacen mención a que los aviones, luego de llevar las armas a los contras, hacían escala en la base de Ilopango, en El Salvador, donde cargaban drogas que luego eran vendidas a la población negra de Los Angeles, California, para obtener más dinero. Pero de eso ya no se habla.

Si tienen buena memoria recordar√°n tambi√©n que, cuando las elecciones de febrero de 1990, el gobierno de Bush, el padre, se encarg√≥ de informar al pueblo nicarag√ľense que, si el FSLN ganaba, la guerra de la contra continuar√≠a, lo que desempe√Ī√≥ un papel decisivo en la derrota de los sandinistas, junto a los errores que cometieron: entre otros, no cancelar el servicio militar. Declaraciones similares hicieron los gobiernos de turno de Estados Unidos en 1994, 1998 y en el 2002. En todos los casos, el FSLN y su candidato, Daniel Ortega, fueron derrotados.

Desde luego, ya no hablan de continuar la guerra si no de retirar toda la ayuda econ√≥mica que recibe Nicaragua y de cerrar las ¬ęfacilidades¬Ľ que pueda recibir de organismos regionales como el Banco Interamericano de Desarrollo. Recientemente, el gobierno de Bush, el hijo, amenaz√≥ nuevamente con retirar la ayuda econ√≥mica si el presidente Enrique Bola√Īos, acusado con pruebas de malos manejos de fondos, era sometido a juicio o sustituido de su cargo.

Cabr√≠a preguntarse: ¬Ņad√≥nde ha ido a parar la famosa campa√Īa contra la corrupci√≥n de W. Bush, lanzada con bombos y platillos en Monterrey, el a√Īo pasado, por el propio presidente y su secretario de estado, Colin Powell, y que llev√≥ a la aprobaci√≥n de una resoluci√≥n de la Organizaci√≥n de Estados Americanos sobre el tema? De eso ya tampoco se habla. Su flamante secretario general, Miguel Angel Rodr√≠guez, tuvo que renunciar precisamente por corrupci√≥n y hoy est√° detenido en Costa Rica pendiente de juicio.

As√≠, pues, ¬Ņqu√© posibilidades reales tiene el FSLN de ganar las elecciones del 2006? Aunque todav√≠a faltan casi dos a√Īos para los comicios, existen elementos para pensar que muy pocas, dado el dominio norteamericano sobre la pol√≠tica nicarag√ľense, aumentado ahora con la firma del Tratado de Libre Comercio con Centroam√©rica. A no ser que un pueblo que mayoritariamente (70 por ciento) vive en la pobreza extrema y sin ning√ļn tipo de esperanza, tome conciencia de que la √ļnica soluci√≥n que tiene es darle una nueva oportunidad al FSLN tal y como, de cierta forma, ocurri√≥ ahora en las elecciones de alcaldes regionales y municipales. Todav√≠a faltan dos a√Īos.

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* Eduardo Dimas, cubano, es analista de asuntos internacionales en la TV de su país y profesor de la Facultad de Comunicación en la Universidad de La Habana.

Publicada en la revista Progreso Semanal (www.rprogreso.com/index.php?progreso=eduardo_dimas&otherweek=1101621600.

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