Dic 1 2005
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Política

NO MATEN AL MENSAJERO, BASTA BOMBARDEARLO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Qu√© gran iron√≠a. George W. Bush, que no tiene escr√ļpulos en transmitir propaganda sediciosa a Cuba, por radio y televisi√≥n ‚Äďy que espera hacer lo mismo con Venezuela‚Äď, se opone a los programas transmitidos por la renombrada agencia noticiosa √°rabe Al Jazira. De hecho, se opone tanto que el a√Īo pasado estaba listo a bombardearla.

La noticia de la vehemencia de Bush apareci√≥ el 22 de noviembre en el diario londinense The Daily Mirror, bajo el titular Memo demuestra la locura de la guerra. Seg√ļn dijo el diario, la transcripci√≥n de una conversaci√≥n entre Bush y el primer ministro brit√°nico Tony Blair el 16 de abril del 2004 revel√≥ que ¬ęBush planeaba bombardear la estaci√≥n de TV √°rabe Al Jazira […] pero fue disuadido de hacerlo por Tony Blair, durante una cumbre en la Casa Blanca, porque provocar√≠a un repudio mundial¬Ľ. Al Jazeera tiene su sede en Doh√°, la capital de Qatar.

El memorando, estampado ¬ęUltrasecreto¬Ľ, fue entregado subrepticiamente el mes siguiente a Leo O’Connor, un asistente a Tony Clarke, quien entonces era un miembro laborista del Parlamento, por un asistente al Gabinete llamado David Keogh.

¬ęEl ataque hubiera llevado a una masacre de inocentes en el territorio de un aliado importante, hubiera enfurecido al Oriente Medio y casi por seguro hubiera desencadenado una sangrienta represalia¬Ľ, coment√≥ The Mirror. Una fuente que aparentemente ley√≥ la transcripci√≥n de cinco p√°ginas le dijo al Mirror que Bush ¬ędej√≥ en claro que quer√≠a bombardear a Al Jazira en Qatar y en otros lugares. Blair replic√≥ que eso causar√≠a un gran problema. No cabe duda de que Bush quer√≠a hacerlo ‚Äďy no cabe duda de que Blair no quer√≠a que [Bush] lo hiciera¬Ľ‚Äď.

Otra fuente confiable le dijo al Mirror que ¬ęBush habl√≥ muy en serio, y Blair tambi√©n. Eso se desprende con absoluta claridad del lenguaje que usaron ambos hombres¬Ľ.

Un precedente de ‘ataques deliberados’

El diario apunt√≥ que el conjunto de edificios de Al Jazira, todos de un piso, ¬ęhubiera sido un blanco f√°cil para los aviones bombarderos. Ya que est√° situado lejos de √°reas residenciales y a m√°s de 10 millas de la base militar estadounidense en Qatar, no habr√≠a peligro de ‘da√Īos colaterales'¬Ľ. The Mirror a√Īadi√≥ que los muchos empleados de Al Jazeera ¬ęno son fan√°ticos isl√°micos, como muchos piensan. Por lo contrario, en su mayor√≠a son t√©cnicos y periodistas respetados y bien entrenados¬Ľ.

Al Jazira, una red noticiosa civil no gubernamental, tiene una enorme audiencia en el mundo √°rabe: 50 millones, seg√ļn encuestas recientes. The Mirror dijo que Bush estaba enfurecido por la cobertura que la red le dio al asalto de tropas estadounidenses a la ciudad oriental iraq√≠ de Faluj√°, donde cientos de civiles murieron.

La presunta amenaza de Bush no puede ser desechada f√°cilmente, porque los estudios de Al Jazira en otros lugares han sido bombardeados por aviones estadounidenses. En el a√Īo 2001, sus oficinas en Kabul, Afganist√°n, fueron arrasadas por dos ¬ębombas inteligentes¬Ľ; la oficina fue bombardeada otra vez a fines de ese a√Īo. En abril del 2003, misiles estadounidenses destrozaron las oficinas de la red en Bagdad, matando a un periodista y dejando heridos a otros tres.

La semana pasada, Al Jazira emiti√≥ una declaraci√≥n diciendo que el memorando de Downing Street crea ¬ęserias dudas en cuanto a la versi√≥n de la administraci√≥n norteamericana sobre incidentes previos que afectaron a periodistas y oficinas de Al Jazeera¬Ľ. Si es cierta, la revelaci√≥n ¬ęser√≠a estremecedora y preocupante no s√≥lo para Al Jazeera sino tambi√©n para las otras organizaciones medi√°ticas en todo el mundo¬Ľ, expres√≥ la declaraci√≥n, que pidi√≥ a Washington y a Londres ¬ęque expliquen sus posiciones en cuanto a las declaraciones sobre ataques deliberados contra periodistas y organizaciones noticiosas¬Ľ.

Una propuesta espantosa

Desde Doh√° la semana pasada, el jefe de noticias de Al Jazeera, Ahmed al Sheikh, pidi√≥ un fin a lo que √©l describi√≥ como una ¬ęcampa√Īa contra Al Jazira¬Ľ.

¬ęSi esta presunta acusaci√≥n resulta ser ver√≠dica, entonces esto es espantoso¬Ľ, al Sheikh le dijo a la red de televisi√≥n CNN el 24 de noviembre. ¬ęEs hora de que ellos [la administraci√≥n Bush] recapaciten su actitud hacia nosotros y estamos listos a cooperar con ellos. Esta actitud negativa hacia nosotros tiene que terminar. … Si en realidad Bush planeaba bombardear a Al Jazeera, √©sa es un propuesta espantosa¬Ľ.

Wadah Khanfar, director ejecutivo de Al Jazeera, entregó una carta a las oficinas de Blair el sábado 26 en la que pedía una explicación por parte del gobierno británico.

¬ęBombardear nuestra central hubiera causado un da√Īo inconmensurable a las relaciones entre el Occidente y el mundo √°rabe. Si el Occidente quiere alentar la propagaci√≥n de la democracia, lo primero que deber√≠a hacer es apoyar a los medios libres¬Ľ, Khanfar le dijo al diario The Telegraph en Londres.

Otros editores √°rabes estuvieron de acuerdo. Abd al-Bari Atwan, director principal del diario Al-Quds al-Arabi, con sede en Londres, dijo: ¬ęCreo que pensar en usar la fuerza contra una estaci√≥n noticiosa es el peor uso de terrorismo medi√°tico practicado por un pa√≠s que se las da de l√≠der del mundo libre, y [defensor] de los valores democr√°ticos y la libertad de los medios¬Ľ.

Amordazando a la prensa

La Casa Blanca y la oficina de Blair en 10 Downing Street reaccionaron de manera peculiar. ¬ęNo nos interesa darle categor√≠a a algo tan descabellado e inconcebible con una respuesta¬Ľ, dijo el portavoz de Bush, Scott McClellan, a la Associated Press. McClellan cuidadosamente evit√≥ decir que el memorando era falso.

Un portavoz de Blair dijo: ¬ęNo tenemos nada que decir sobre esta historia. No comentamos sobre documentos filtrados¬Ľ.

Sin embargo, el memorando puede ser cierto, al menos en parte, porque el gobierno brit√°nico advirti√≥ que tomar√≠a medidas en contra de cualquier medio period√≠stico que publicara siquiera fragmentos del documento filtrado. Adem√°s orden√≥ a Keogh y O’Connor presentarse ante el Tribunal de Magistrados de Londres este martes 29 para asistir a una audiencia a puertas cerradas.

Seg√ļn anunci√≥ el Servicio Real de Fiscal√≠a, Keogh fue acusado de violar la Secci√≥n 3 de la Ley de Secretos Oficiales, que prohibe la ¬ędivulgaci√≥n da√Īina¬Ľ por parte de un funcionario brit√°nico de informaci√≥n relacionada a lazos internacionales o de informaci√≥n obtenida de manos de un gobierno extranjero. O’Connor fue acusado de violar la Secci√≥n 5, que prohibe recibir y divulgar informaci√≥n obtenida de manera ilegal.

El ¬ęsopl√≥n¬Ľ fue un oficial de inteligencia

Para remate, el diario londinense The Daily Mail revel√≥ el domingo 27 que Keogh no es un funcionario civil cualquiera sino que ¬ęun alto oficial de inteligencia que rindi√≥ servicios en Islamabad [Pakist√°n], Ankara [Turqu√≠a], Abu Dhabi [Emiratos √Ārabes Unidos] y Jartum [Sud√°n]¬Ľ y que previamente trabaj√≥ en el Departamento de Seguridad T√©cnica del Servicio de Seguridad MI6, cerca de Londres¬Ľ. El DST se encarga de romper c√≥digos y analizar inteligencia.

¬ęPuesto que los oficiales de inteligencia generalmente son los √ļltimos en romper filas con las pol√≠ticas del gobierno, la decisi√≥n de Keogh de filtrar el memorando es un indicio del desasosiego que existe entre los funcionarios civiles en relaci√≥n con el papel que juega Gran Breta√Īa en la controvertida guerra de Irak¬Ľ, coment√≥ The Mail.

Política de dos caras

Y ah√≠ est√°n las cosas. Un l√ļgubre ejemplo de que si las noticias son malas, hay que matar al mensajero. Mientras tanto, la administraci√≥n de Bush sigue subvencionando a organizaciones e individuos que tratan de desestabilizar los gobiernos en La Habana y en Caracas y sigue manipulando la pol√≠tica dom√©stica de otros pa√≠ses latinoamericanos, principalmente en el Caribe.

Los impuestos pagados por contribuyentes norteamericanos son vertidos en medios e instituciones cuya sola tarea es crear intranquilidad en los países que Washington considera antitéticos o apuntalar los gobiernos que Bush considera amigos.

Lo sorprendente es que la revelación del memo de Downing Street atrajo muy poca reacción (por no decir ninguna) de parte de los medios en Estados Unidos u otros países que de dientes afuera defienden la libertad de información. Hubiera sido reconfortante, por ejemplo, si El Nuevo Herald, ese defensor incondicional de periodistas extrajeros, hubiese comentado sobre el tema.

Lo √ļnico que hizo Al Jazira fue reportar desde una ciudad iraqu√≠ bajo asedio, ejerciendo su propia libertad de expresi√≥n. ¬ŅSon las bombas la respuesta?

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* Escritor miamense. En Progreso semanal (www.progresosemanal.com/index.php?progreso=Emilio_Paz&otherweek=).

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