Jun 15 2022
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Opini贸nPol铆tica

Nueva Constituci贸n en Chile 隆No aflojen, ciudadanos!

La nueva Constituci贸n nos permitir谩 construir futuro. Esta es nuestra diferencia con quienes abogan por retenernos sometidos a la voluntad de la minor铆a plutocr谩tica.

El conservadurismo intenta matar en su cuna el fruto de la Convenci贸n Constitucional. Sus zapadores de opini贸n p煤blica, capitaneados por El Mercurio y su lancha misilera, La Segunda, atizan el ego铆smo y codicia que impregnan la conciencia social. Est谩 en curso otra campa帽a del terror. Su punto neur谩lgico es la propiedad privada que, en realidad, no corre riesgo alguno en la propuesta que se votar谩 el 4 de septiembre. Sus enemigos han caricaturizado el borrador de Constituci贸n a tal punto de hacer creer a muchos que la Convenci贸n es un nido bolchevique a punto de proclamar la revoluci贸n socialista.

El parto de la Convenci贸n Constitucional, sin embargo, no es un rat贸n. Es un texto moderado para las expectativas de qui茅nes esper谩bamos la ruptura definitiva con la herencia de la dictadura. La ha redactado una Convenci贸n paticoja en que meti贸 su cola el c谩lculo electoral de partidos que temen ser acusados de 鈥減opulistas鈥 si sirven lealmente al pueblo. La Convenci贸n Constitucional no tuvo las facultades ni el esp铆ritu de una Asamblea Constituyente.

No obstante pasar谩 a la historia como la primera en dos siglos en que 154 hombres y mujeres, en paridad de g茅nero y elegidos por el pueblo, proponen una Constituci贸n que habitualmente era redactada y promulgada por un pu帽ado de leguleyos designados por la clase dominante. Prisionera en una mara帽a de cortapisas y reglas que le restaron independencia y autoridad, la Convenci贸n ni siquiera pudo examinar los tratados de libre comercio que someten la soberan铆a nacional a tribunales extranjeros. Y no reivindic贸 la nacionalizaci贸n del cobre, el 鈥渟ueldo de Chile鈥 como lo llam贸 el Presidente Salvador Allende, que seguir谩 casi todo en manos privadas para no provocar la ira de antiguos y nuevos imperialismos.

Con todas sus limitaciones la nueva Constituci贸n es mil veces superior al engendro de 1980. Hay que interpretarla como un 鈥減aso adelante鈥 que convoca a proseguir la lucha por objetivos democr谩ticos superiores.

Sin embargo el plebiscito del 4 de septiembre no se vislumbra f谩cil para la justicia social y pol铆tica.

El sector conservador de la sociedad, la base social de la dictadura, cuenta todav铆a con m谩s del 40% del electorado. El candidato presidencial de extrema derecha, Jos茅 Antonio Kast, gan贸 la primera vuelta de la elecci贸n presidencial de 2021, y alcanz贸 m谩s del 44% en la segunda. Gabriel Boric lleg贸 a la Presidencia porque empu帽贸 las tijeras moderadoras de su programa. Eso permiti贸 el apoyo de los partidos de la ex Concertaci贸n. Estos son mayoritarios en el actual gobierno que, en buenas cuentas, es una reedici贸n de la segunda administraci贸n Bachelet.

Hacia ese sector -que tiene pavor de ser calificado de 鈥減opulista鈥- apunta la contraofensiva conservadora. Su discurso se dirige a clases medias acomodadas que tienen dependencia y v铆nculos pol铆ticos, econ贸micos y sociales con la derecha. Son parte del sistema, como una lapa a la roca. Tales v铆nculos han petrificado una cultura conservadora cuya matriz es la codicia. Esa 鈥渃ultura鈥 ha penetrado a capas medias empobrecidas que aspiran a subir de nivel.

La presi贸n conservadora sobre el gobierno est谩 produciendo una lenta pero perceptible deriva de este hacia la derecha. Sobre todo se refleja en la tendencia a reprimir al pueblo mapuche en La Araucan铆a. Resulta dram谩tico observar c贸mo el gobierno del Frente Amplio-PC-Concertaci贸n reivindica el rol de las FF.AA. y policiales para instaurar el 鈥渙rden鈥 de la tradici贸n conservadora. La masividad de la droga -que carcome conciencias y principios-, y la violencia de la delincuencia -que aterroriza a la poblaci贸n-, son factores adicionales que ayudan a la derecha.

Esto hace imprevisible el plebiscito de septiembre. La oligarqu铆a ha echado mano a todos los recursos para anular el desv铆o constitucional que ella misma cre贸 en noviembre del 2019 para impedir el colapso del gobierno de Pi帽era. Un destacamento de guarenes amarillos sali贸 de las acequias y letrinas mercuriales -que los alimentan y dan cobijo- para amenazar al Apruebo del 4 de septiembre.

M谩s peligroso todav铆a es el comportamiento de sectores del centro pol铆tico que intentan abrir una 鈥渢ercera v铆a鈥. La maniobra permitir铆a rechazar la nueva Constituci贸n mediante la promesa de rehacer otra 鈥渕ejor鈥. Se ha formado una especie de sindicato de senadores que, imitando a trabajadores amenazados de despido de una industria, pujan por un siniestro 鈥淧lan B鈥 que les evite la cesant铆a. Los senadores dem贸cratas cristianos Francisco Huenchumilla y Yasna Provoste han denunciado esta maniobra. Asimismo el Frente de Trabajadores Dem贸cratas Cristianos, que preside Flavio Garrido Sep煤lveda, emiti贸 una declaraci贸n llamando a votar por el Apruebo. La firman centenares de sindicalistas de ese partido.

(驴Hasta cu谩ndo la DC, que fue parte de la Concertaci贸n, permanecer谩 a la intemperie pol铆tica para sumarse a quienes dan continuidad a aquel proyecto?).

Es tiempo de definiciones. Una tarea dura en las condiciones actuales. No obstante necesaria y a煤n m谩s vital para el proceso democratizador que necesita el pa铆s. Reconstruir el movimiento pol铆tico y social requiere asegurar el respeto a los derechos humanos, pol铆ticos y sociales -objetivo que intenta la nueva Constituci贸n-. Solo as铆 podremos reemprender el camino que el odio olig谩rquico y la intromisi贸n extranjera interrumpieron en 1973.

La lucha social no termina con la nueva Constituci贸n. Sus limitaciones son evidentes. El deber de los revolucionarios cuyo horizonte es el socialismo, es superar la actual dispersi贸n y construir organizaci贸n. Una rica experiencia -de triunfos, derrotas y errores- nos ense帽a c贸mo retomar la iniciativa en las condiciones del siglo XXI.

El plebiscito del 4 de septiembre nos convoca una vez m谩s -por sobre nuestras diferencias- a cerrar el paso a la oligarqu铆a.

Asumamos este desaf铆o.

*Periodista y escritor chileno. Director de Punto Final, colaborador del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)
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