Nov 25 2007
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Opinión

Palestina y Oriente Medio. – EL LARGO BRAZO DEL SIONISMO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

¬ę¬ŅPor qu√© nos odian?¬Ľ, fue la pregunta que se hicieron los estadounidenses tras el horror del 11 de Septiembre. Y, para muchos de ellos, los odiadores no eran solamente el grupo de fundamentalistas isl√°micos violentos que, seg√ļn la versi√≥n oficial de los hechos, acababan de derribar las Torres Gemelas, sino tambi√©n los √°rabes y los musulmanes, es decir, un cuarto de la humanidad.

Desde aquel d√≠a terrible y atroz me he estado repitiendo a m√≠ mismo cu√°n diferente ser√≠a hoy el mundo ‚Äďcu√°nta muerte y destrucci√≥n nos habr√≠amos ahorrado‚Äď si el presidente Bush hubiera dicho algo como esto: √Čsa es una buena pregunta, tratemos de encontrarle respuesta antes de actuar.

De haber intentado responder a la pregunta, el primer axioma que se habría establecido es que una mayoría abrumadora de árabes y otros musulmanes no odian ni a los estadounidenses ni a EEUU. Quizá, si pudieran, muchos árabes y musulmanes, quién sabe si la mitad de todos ellos, vivirían en USA para disfrutar de la supuesta buena vida que hay allí.

Lo que odian es su pol√≠tica exterior. Y la causa principal de ese odio es el apoyo que el Congreso y la Casa Blanca le prestan al Estado sionista de Israel, con raz√≥n o sin ella. Pero el desprecio arrogante que Israel exhibe hacia el Derecho Internacional ‚Äďaceptado por EEUU‚Äď es s√≥lo uno de dos factores de la ecuaci√≥n que, a lo largo de los √ļltimos sesenta a√Īos, ha hecho que el dolor, la c√≥lera y la humillaci√≥n de √°rabes y otros musulmanes se conviertan en odio a causa del conflicto en Palestina. El otro factor es la impotencia de los represivos y corruptos reg√≠menes del orden √°rabe existente, percibidos por sus propias masas como t√≠teres al servicio estadounidense y sionista.
(…)

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En el volumen I de mi libro recuerdo una entrevista que le hice a Golda Meir, la madre de Israel, para el programa Panorama de la BBC. En un momento dado la interrump√≠ para decirle: ¬ęPrimera Ministro, quiero estar seguro de haber comprendido lo que usted est√° diciendo… ¬ŅDice usted que si Israel estuviese en peligro de caer derrotado en el campo de batalla, estar√≠a preparado para destruir la regi√≥n y todo el mundo con √©l?¬Ľ Sin la menor vacilaci√≥n (…), Golda respondi√≥, S√≠, eso es exactamente lo que estoy diciendo.

Una hora despu√©s de que yo transmitiese la entrevista, el Times de Londres alter√≥ su editorial principal. El texto corregido aludi√≥ a lo que Golda me hab√≠a dicho y a√Īadi√≥ el siguiente comentario: ¬ęM√°s vale creerle¬Ľ.

(…)

… El grupo de presi√≥n en EEUU representa al sionismo de l√≠nea dura, intransigente y (por lo menos algunas veces) batalla por pol√≠ticas que no son las mejores a largo plazo para Israel. (…)

En mi opini√≥n, as√≠ como en la de todos los expertos verdaderos que conozco -entre los cuales est√°n, por ejemplo, los dos historiadores israel√≠es revisionistas (honrados) de nuestro tiempo, los profesores Ilan Pappe y Aviv Shlaim‚Äď, la clave (de este problema) es la diferencia entre juda√≠smo y sionismo. El mundo occidental, b√°sicamente judeocristiano pero no jud√≠o, ha sido condicionado para creer que juda√≠smo y sionismo son la misma cosa.

Pero no lo son. Son cosas opuestas. El juda√≠smo es una religi√≥n de jud√≠os (no de ¬ęlos jud√≠os¬Ľ, porque no todos los jud√≠os son religiosos) y, al igual que el cristianismo y el Islam, se centra en una serie de principios √©ticos y valores morales.

El sionismo es una ideolog√≠a laica y colonialista que en 1948, haciendo uso principalmente del terrorismo y la limpieza √©tnica, cre√≥ un Estado para algunos jud√≠os en el interior del mundo √°rabe (en 1897, en el momento de la creaci√≥n del sionismo y de la primera declaraci√≥n de cu√°l era su objetivo, su ambici√≥n colonial s√≥lo fue respaldada por una escasa minor√≠a de los jud√≠os del mundo y puede afirmarse que sin la obscenidad del holocausto nazi ‚Äďun crimen europeo por el que fueron castigados los √°rabes de Palestina‚Äď Israel no habr√≠a existido nunca).

Dicho en pocas palabras, el sionismo aplicado en la práctica ha convertido en una burla los principios éticos y los valores morales del judaísmo, principios y valores que en realidad desprecia. Por dicha razón, los judíos religiosos, a menudo descritos como ultraortodoxos, dicen que el sionismo está destruyendo el judaísmo.
(…)

El conocimiento de la diferencia entre judaísmo y sionismo es la clave para comprender por qué es perfectamente posible ser antisionista (opuesto en todo o en parte a la empresa colonial del sionismo) sin ser de ninguna manera antisemita. La trascendencia de esa declaración está explicada en las líneas que siguen.

La falsa acusaci√≥n de antisemitismo es el chantaje que utiliza el sionismo con la excusa de la obscenidad del holocausto nazi y que le permite silenciar cualquier cr√≠tica contra Israel, su reto√Īo farisaico y agresivo, para sofocar el debate informado y honesto sobre qui√©n debe hacer justicia y traer la paz, c√≥mo y por qu√©. Pero cuando los ciudadanos conozcan la diferencia entre sionismo y juda√≠smo (y la verdad hist√≥rica despu√©s) no tendr√°n por qu√© callarse asustados, como la mayor√≠a de los gentiles ahora hacen, por miedo de que los acusen falsamente de antisemitismo si critican al Estado sionista de Israel.

Sin embargo, hay otra razón que hace esencial el que los ciudadanos de las naciones occidentales, entre quienes viven la mayoría de los judíos del mundo, sean conscientes de la diferencia entre judaísmo y sionismo. El conocimiento de dicha diferencia explica por qué es erróneo culpar a todos judíos de los crímenes de unos pocos (que son los sionistas a ultranza de Israel/Palestina).
(…)

(Mi libro) refleja dos verdades relacionadas con nuestro tiempo:

La primera de ellas es que el gigante dormido del antisemitismo tradicional se ha despertado de nuevo en las naciones predominantemente no judías de Occidente (donde, lo repito, vive la mayoría de los judíos del mundo como ciudadanos integrados). La segunda es que la causa principal de ese nuevo despertar es el comportamiento del Estado sionista (¡no judío!), tal como la mayor parte de las mejores mentes judías anteriores al holocausto nazi temieron que sucediese si las grandes potencias permitían que el sionismo se saliese con la suya.
(…)

Soy de la opini√≥n de que, tras la obscenidad del holocausto nazi, y a causa de √©ste, lo m√°s probable es que el gigante (del antisemitismo) se habr√≠a vuelto a dormir, habr√≠a permanecido dormido y, con toda probabilidad, habr√≠a muerto en su sue√Īo si las principales potencias, en primer lugar Gran Breta√Īa y luego EEUU no hubiesen permitido que el sionismo se saliese con la suya, como dijo Balfour: con raz√≥n o sin ella (hay motivos para decir que, con amigos como los pol√≠ticos brit√°nicos y estadounidenses, los jud√≠os del mundo no han necesitado enemigos).

¬ŅEn qu√© se basa la creencia de que el antisemitismo est√° en auge? El aumento de las profanaciones de sinagogas y tumbas jud√≠as (y actos similares), los insultos y agresiones contra jud√≠os son un indicio. Pero hay algo mucho m√°s siniestro: lo que un n√ļmero creciente de gentiles, en particular de las clases media y alta, est√°n pensando y empiezan a decir a puerta cerrada y en reuniones sociales. ¬ŅQu√© es lo que dicen? ¬ę¬°Estos jud√≠os de mierda!¬Ľ Y dicha antipat√≠a ha aumentado en respuesta a la arrogancia del poder de Israel y a la correcta percepci√≥n de Israel como el opresor.

Y cuanto más aparente resulta que Israel es el obstáculo para la paz en cualquier término que la mayoría de los palestinos y otros árabes y musulmanes pudiesen aceptar, más crecerá esta antipatía, con el peligro real de que estallará, se volverá incontrolable y se manifestará como antisemitismo violento.

Tal como están y parecen evolucionar las cosas, el segundo holocausto contra los judíos es una auténtica posibilidad en un futuro previsible.

Soy asimismo de la opini√≥n ‚Äďque s√© compartida en privado por algunos jud√≠os eminentes‚Äď que si el monstruo del antisemitismo se pone de nuevo en movimiento, podr√≠a iniciar su andadura en EEUU.
Dos razones resumen el porqué:

1) Muchos congresistas (anteriores y actuales) se detestan a sí mismos por haberse vendido al grupo de presión sionista. Si surgiese la oportunidad de desatar su cólera reprimida y la rabia que les crea su culpabilidad, querrán venganza.

2) Los principales instigadores neoconservadores de la invasi√≥n de Iraq son tambi√©n sionistas de la l√≠nea dura. Aunque pocos quieren admitirlo p√ļblicamente, muchos saben que eso es cierto.
(…)

Mi libro tiene dos temas principales y relacionados entre sí.

Uno es c√≥mo Israel, el reto√Īo del sionismo, se convirti√≥ en su propio peor enemigo y en una amenaza no s√≥lo para la paz de la regi√≥n y el mundo, sino tambi√©n para los mejores intereses de los jud√≠os de cualquier parte y para la integridad moral del juda√≠smo.

El otro es por qué el mundo árabe y musulmán es una auténtica bomba de relojería de frustración y desesperación.

El libro es √©pico tanto en su longitud (dos vol√ļmenes) como en su alcance y su contenido, porque es una reescritura completa de la historia de la creaci√≥n y del mantenimiento del conflicto en Palestina y sobre Palestina, y porque reemplaza con hechos documentados y verdad hist√≥rica la falsa mitolog√≠a sionista sobre la que se bas√≥ la versi√≥n inicial y todav√≠a existente de la historia judeocristiana. Tal como le se√Īal√© en una carta abierta a la secretaria de Estado Condoleezza Rice (divulgada por Information Clearing House el 7 de noviembre), la versi√≥n inicial de esa historia no es m√°s que un sinsentido de propaganda sionista. Se centra en dos falsos mitos:

Uno de ellos es que el Estado sionista de Israel ha vivido en peligro constante de aniquilaci√≥n, de que ¬ęarrojen al mar¬Ľ a sus jud√≠os. La verdad hist√≥rica es que la existencia de Israel nunca ha estado en peligro. No lo estuvo en 1948/49. Tampoco en 1956. Menos en 1967. Y ni siquiera en 1973. La aseveraci√≥n sionista de lo contrario fue la tapadera que permiti√≥ que Israel se saliese con la suya donde m√°s importaba, en EEUU y en la Europa occidental, al presentar su agresi√≥n como defensa propia y a s√≠ mismo como la v√≠ctima, cu√°ndo lo que fue, y sigue siendo, es el opresor.

El otro falso mito es que Israel no ha contado con ning√ļn personaje palestino dispuesto a negociar la paz. La verdad hist√≥rica es que Yasser Arafat s√≠ prepar√≥ el terreno en el lado palestino para alcanzar la paz, y lo hizo en 1979, hace m√°s de un de cuarto de siglo. En aquel a√Īo, 1979, Arafat convenci√≥ al Consejo Nacional Palestino ‚Äďla m√°s alta instancia decisional en el lado palestino‚Äď de que apoyara su pol√≠tica y el hasta entonces inimaginable acuerdo con Israel (inimaginable para los palestinos, porque la aceptaci√≥n de Israel en el interior de sus fronteras anteriores a 1967 exigi√≥ que renunciasen a reclamar el 78% de su territorio).

Tal como se√Īal√© en mi libro, Arafat (…), el hist√≥rico l√≠der palestino necesit√≥ seis a√Īos para persuadir primero a sus colegas de la c√ļpula de al-Fatah y luego a otros miembros del Consejo Nacional Palestino para que aceptasen la realidad de la existencia de Israel. Cuando en 1979 se procedi√≥ por fin a la votaci√≥n, hubo 296 votos a favor de su pol√≠tica y del compromiso y 4 en contra. Arafat, que hab√≠a arriesgado su vida tanto como su credibilidad para lograr que su entorno cambiase de opini√≥n, estaba entonces en la cima de su poder y, a partir de ese momento ‚Äďcomo bien lo sab√≠a el presidente Carter‚Äď podr√≠an haberse celebrado con √©xito unas eventuales negociaciones de paz aut√©ntica y duradera sobre la base de dos Estados, con Israel de vuelta a sus fronteras anteriores a 1967 y con Jerusal√©n ‚Äďpreferentemente como ciudad abierta‚Äď como capital de ambos Estados.

El problema fue que Arafat no tuvo enfrente un interlocutor israelí por la paz, porque el sionismo no ha estado nunca, y sigue sin estarlo, interesado en la paz en ninguno de los términos que la mayoría de los palestinos y otros árabes y la mayoría de los musulmanes de cualquier parte pudieran aceptar. Es cierto que en 1993, y gracias en parte a la gestión de la etapa del presidente Clinton y a la influencia de éste, Arafat quizá tuvo un interlocutor israelí por la paz encarnado en Yitzhak Rabin, pero un sionista visceral lo asesinó. Y a Rabin lo sucedieron dirigentes israelíes cuyo principal objetivo era volver a demonizar y destruir al dirigente palestino.

A Arafat el terrorista lo pod√≠an manejar, pero a Arafat el hombre de paz no pod√≠an (¬Ņacaso es verdad que Barak le ofreci√≥ el 95% de todo lo que hab√≠a dicho que quer√≠a? No, no es verdad. Eso, tambi√©n, fue una mentira propagand√≠stica. ¬ŅEnvenenaron a Arafat? Probablemente. ¬ŅAcaso su sucesor, el presidente Abbas, es en realidad una marioneta israeloestadounidense? Lamentablemente s√≠, o as√≠ lo parece. Pero, incluso si lo es, podemos estar seguros de una cosa: sea o no un dirigente t√≠tere, el pueblo palestino no aceptar√° nunca las migajas de la mesa sionista en forma de dos o tres bantustanes a los que pudieran llamar un Estado).

En mi libro y en otros foros p√ļblicos tambi√©n he analizado la cuesti√≥n del derecho de Israel a la existencia.
Seg√ļn la primera versi√≥n hist√≥rica, a√ļn en vigor, a Israel se le concedi√≥ su certificado de nacimiento y, por lo tanto, su legitimidad mediante la resoluci√≥n de Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1947 que establec√≠a la partici√≥n. Esto no tiene sentido: en primer lugar, sin el consentimiento de la mayor√≠a del pueblo palestino, la ONU no ten√≠a derecho a decidir la partici√≥n de Palestina ni a asignar cualquier parte de su territorio a una minor√≠a de inmigrantes extranjeros con la finalidad de que establecieran un Estado s√≥lo para ellos.

A pesar de eso, con un margen m√≠nimo y s√≥lo tras una votaci√≥n ama√Īada, la Asamblea General de la ONU aprob√≥ una resoluci√≥n para dividir Palestina y crear dos Estados, uno √°rabe y otro jud√≠o, sin que Jerusal√©n formase parte de ninguno de ellos. Pero la resoluci√≥n de la Asamblea General era s√≥lo una propuesta, lo que significa que no habr√≠a tenido efecto, que no se hubiera convertido en una norma aplicable a menos que lo aprobara el Consejo de Seguridad.

La verdad es que la propuesta de divisi√≥n de la Asamblea General nunca lleg√≥ al Consejo de Seguridad para su estudio. ¬ŅPor qu√©? Porque EEUU sab√≠a que, si se aprobaba, s√≥lo podr√≠a ser puesta en pr√°ctica mediante la fuerza y el presidente Truman no estaba dispuesto a usar la fuerza en la partici√≥n de Palestina.
Por ello, el plan de partici√≥n estuvo viciado, nunca adquiri√≥ validez, y la cuesti√≥n de qu√© diablos hacer con Palestina (despu√©s de que Gran Breta√Īa la convirtiera en un desastre y se desentendiera) volvi√≥ a la Asamblea General para ser discutida. La opci√≥n apoyada y propuesta por USA fue entregarla en fideicomiso a la ONU. Mientras la Asamblea General estaba debatiendo qu√© hacer, Israel declar√≥ de manera unilateral su derecho a la existencia, en realidad desafiando el deseo de la comunidad internacional organizada, incluido el gobierno de Truman.

La verdad de la √©poca fue que el Estado sionista, que se creo fundamentalmente como consecuencia del terrorismo sionista y de la limpieza √©tnica, no ten√≠a derecho a existir y, para m√°s a√Īadidura, no tiene derecho a existir, a menos… a menos que fuera reconocido y legitimado por aquellos que fueron despose√≠dos de su territorio y de sus derechos durante la creaci√≥n del Estado sionista. Seg√ļn el Derecho Internacional, √ļnicamente los palestinos podr√≠an dar a Israel la legitimidad que reclama. Y esa legitimidad era lo √ļnico que los sionistas no pod√≠an arrancar por la fuerza a los palestinos.

La total comprensión de la verdadera naturaleza de la empresa colonial sionista requiere además el conocimiento de que la mayoría de los judíos que llegaron a Palestina en respuesta a la llamada sionista no tenían relación biológica alguna con los antiguos hebreos.

Los jud√≠os sionistas llegados eran fundamentalmente extranjeros de muchos lugares, descendientes de aquellos que se hicieron jud√≠os mediante la conversi√≥n al juda√≠smo (se refiere a los llamados azquenasis) siglos despu√©s de la ca√≠da del antiguo reino jud√≠o de Israel y de lo que se llam√≥ la dispersi√≥n ‚Äďo la di√°spora‚Äď en el ¬ęolvido¬Ľ de sus gentes. La idea de que hab√≠a y hay dos pueblos con el mismo derecho a reclamar el mismo territorio es un sinsentido hist√≥rico. Los relativamente pocos jud√≠os con derecho a una reivindicaci√≥n v√°lida son los descendientes de aquellos que permanecieron en Palestina en todo momento. En la √©poca del nacimiento del sionismo eran s√≥lo unos pocos miles.

Se consideraban a s√≠ mismos como palestinos y se opusieron radicalmente a la empresa colonial sionista debido a que tem√≠an, con toda la raz√≥n, que los convirtiesen, al igual que a los que llegaron, en extranjeros jud√≠os sionistas enemigos de los √°rabes, entre quienes viv√≠an en paz y seguridad (a pesar de que no todos los jud√≠os de hoy son conscientes de esto, es tambi√©n un hecho que el retorno de los jud√≠os a la tierra del Israel b√≠blico por el empe√Īo humano ‚Äďuna posible pero lamentablemente inadecuada definici√≥n del sionismo‚Äď fue rechazada por el juda√≠smo).

La pregunta que debe contestar el presidente Bush y todos aquellos que exigen que Ham√°s reconozca a Israel es √©sta: ¬ŅCu√°l es el Israel que debe reconocerse… el Israel de las fronteras anteriores a la guerra de 1967, y por lo tanto, en consonancia con la resoluci√≥n 242 del Consejo de Seguridad, o un Israel m√°s grande que, d√≠a tras d√≠a, est√° usurpando m√°s y m√°s territorio y expandiendo sus asentamientos en la Cisjordania ocupada?

De hecho, la posici√≥n real de Ham√°s no oculta secreto alguno. Si ma√Īana Israel dijera y demostrase que est√° listo para negociar una paz completa y definitiva basada en una verdadera soluci√≥n de dos Estados, uno que devolver√≠a a Israel a sus fronteras anteriores a 1967, con Jerusal√©n como ciudad abierta y capital de los dos Estados, Ham√°s dir√≠a: ¬ęSent√©monos a negociar¬Ľ.

Los dirigentes de Ham√°s dir√≠an eso y lo demostrar√≠an, porque no son idiotas y saben que no tendr√≠an elecci√≥n alguna, ya que una verdadera soluci√≥n de dos Estados sigue siendo lo que la gran mayor√≠a de los palestinos est√° preparada para aceptar. Pero nunca se les presentar√° esa ocasi√≥n. La verdad del presente es que la soluci√≥n de los dos Estados ya est√° muerta, aunque no enterrada todav√≠a… asesinada por los asentamientos que Israel ha creado y sigue creando en Cisjordania, en claro desaf√≠o de las resoluciones de la ONU, la legislaci√≥n internacional e incluso en claro desaf√≠o de los deseos un d√≠a expresados por el gobierno de Bush. Al menos en lo que respecta a la actividad ilegal de crear asentamientos, es la cola sionista quien mueve al perro estadounidense.
(…)

Los dirigentes del sionismo en Israel y quienes los apoyan en EEUU a√ļn creen que con el uso de la fuerza bruta y reduciendo a los palestinos a la m√°s abyecta pobreza quebrar√°n su voluntad de continuar la lucha por sus derechos. La asunci√≥n es que, en este punto y absolutamente desesperados, los palestinos estar√°n dispuestos a aceptar las migajas de la mesa sionista en forma de dos o tres bantustanes o, mejor a√ļn, abandonar√°n su tierra y buscar√°n una nueva vida en otros pa√≠ses.

Desde mi punto de vista, la convicci√≥n de que el sionismo lograr√° un d√≠a anular la voluntad palestina de seguir la lucha por un m√≠nimo de justicia aceptable es el producto de mentes que se enga√Īan hasta la enajenaci√≥n mental. Algunos afirman que Israel est√° a punto de convertirse en un Estado fascista, pero yo creo que la terminolog√≠a m√°s apropiada es (decir que se est√° convirtiendo) en un manicomio.

Lo que parece casi demasiado terrible de pensar es algo as√≠ como: ¬ŅQu√© har√°n los sionistas cuando sea patente incluso para ellos que no pueden destruir el nacionalismo palestino con bombas y balas y medidas represivas brutales de todo tipo?

Mi opini√≥n es que ellos, los sionistas, se lanzar√°n a una limpieza √©tnica definitiva para expulsar a Jordania y m√°s all√° a los palestinos de Cisjordania. Eso, me temo, ser√° la soluci√≥n final sionista para el problema palestino. Si llega a ocurrir, Cisjordania se te√Īir√° de rojo, fundamentalmente con sangre palestina. Y los periodistas honrados lo describir√°n como un holocausto sionista. Pero eso no tiene por qu√© ser el fin de la historia de Palestina. Habr√°, sin embargo, un nuevo comienzo.
(…)

¬ŅPor qu√© creo que es importante que los estadounidenses conozcan la verdad de la historia sobre los hechos y la continuidad del conflicto dentro y fuera de Palestina y quien debe trabajar por la paz, qu√© debe hacer y porqu√©?

La respuesta es escueta: Debido a la impresionante influencia del grupo de presi√≥n sionista (como han documentado Mearshimer y Walt y, antes que ellos, el ex congresista Paul Findley), ning√ļn presidente estadounidense tendr√° jam√°s la voluntad pol√≠tica de exigir responsabilidades al sionismo, a menos que la opini√≥n p√ļblica informada lo empuje a hacerlo poniendo en marcha la democracia real. El problema en EEUU, hablando en general, es que la opini√≥n p√ļblica est√° muy poco uniformada (y desinformada) para presionar, para hacer que la democracia trabaje en pos de la justicia y la paz.

¬ŅPor qu√© mi libro no puede publicarse en EEUU?

La respuesta es concisa: porque el sionismo no quiere que se publique y todos los editores estadounidenses, los más importantes y también los menos al parecer temen demasiado ofender al sionismo si lo publicasen.

En realidad, lo mismo ha sucedido en el Reino Unido, incluso si mi editor recibi√≥ cartas y otros mensajes con elogios poco habituales hacia mi trabajo de los editores m√°s importantes. Una de esas cartas, que he citado en el primer p√°rrafo del volumen I de la primera autoedici√≥n de mi libro en pastas duras, describe mi manuscrito como ¬ę[…] Sorprendente… hecho con pasi√≥n, compromiso y profunda sabidur√≠a¬Ľ y luego sigue: ¬ęNo hay duda de que merece que se publique.¬Ľ Pero, a la hora de la verdad, tuve que crear mi propia editorial. Se supon√≠a que no tendr√≠a acceso al mercado minorista, pero lo tuve. Para vender bien en el mercado minorista los libros necesitan publicidad. Los primeros que la hacen para el p√ļblico lector son, en general, los medios de comunicaci√≥n, pero no en el caso de mi libro. Ni uno solo de los peri√≥dicos o revistas, ni tampoco ning√ļn programa de radio o televisi√≥n estaban dispuestos a prestar a mi libro ninguna atenci√≥n, cr√≠tica u otra cosa. La complicidad de los medios en la eliminaci√≥n de la verdad hist√≥rica y la traici√≥n a la democracia demostr√≥ su solidez.

√Čsta es la situaci√≥n aqu√≠ y en Reino Unido (y en toda Europa occidental) y s√© que es peor, mucho peor, en la ¬ętierra de la libertad¬Ľ.

En el prefacio del Volumen II afirmo que no me cabe duda alguna de que las editoriales, los editores y los pol√≠ticos que son c√≥mplices en la eliminaci√≥n de la verdad hist√≥rica creen sinceramente que sirven a los mejores intereses de los jud√≠os, as√≠ como a sus propios intereses personales a corto plazo. A todos ellos (editoriales, editores, pol√≠ticos) les digo lo siguiente: ¬ęOs equivoc√°is. Os equivoc√°is peligrosamente. Neg√°ndoos a aceptar la verdad de la historia y, en concreto, la diferencia entre juda√≠smo y sionismo y por qu√© es perfectamente posible ser apasionadamente antisionista sin ser antisemita, ayud√°is a que se culpe a todos los jud√≠os de los cr√≠menes cometidos por unos cuantos.¬Ľ Y concluyo con la siguiente reflexi√≥n:

También sería de ayuda si más de unos pocos judíos que viven fundamentalmente en las naciones del mundo judeocristiano pudieran encontrar la voluntad y el valor para terminar con su silencio sobre la mala conducta (en palabras de Harkabi) de Israel y aceptar el hecho de que el sionismo es, como afirma el título de este libro y demuestra su contenido, el verdadero enemigo. El silencio no es la forma de refutar y desbaratar una acusación de complicidad en los crímenes sionistas.

Para el sionismo, el problema de mi libro es su título. La fuente originaria del poder y el chantaje sionistas está en su éxito al haber convencido a un mundo agobiado por la culpa de que el judaísmo y el sionismo son la misma cosa. Cuanta más gente sepa de que esto no es así y que, por lo tanto, es perfectamente posible ser un acérrimo antisionista sin ser antisemita, más desnudo y más vulnerable será el sionismo.

√önicamente entonces ser√° una misi√≥n posible el detener la cuenta atr√°s de la cat√°strofe y s√≥lo entonces la paz tendr√° una oportunidad, su √ļltima oportunidad.

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* La publicación original indica como fuente Clearing House.

El portal de Word Power Books: www.word-power.co.uk.

La traducción al castellano de este artículo publicada por www.rebelion.org pertenece a Manuel Talens y Paloma Valverde.

Talens es miembro de Cubadebate, Rebelión y Tlaxcala. Su novela más reciente es La cinta de Moebius (Alcalá Grupo Editorial).
Paloma Valverde es miembro de Cubadebate, IraqSolidaridad y Rebelión.

Esta versi√≥n abreviada que publicamos ‚Äďtomada de aquella, que se encuentra en Rebeli√≥n‚Äď es obra del abogado y dirigente social argentino Juan Gabriel Labak√© (jglabake@telviso.com.ar).

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