Feb 17 2005
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Opinión

Paraguay: Cecilia Cubas, una historia sin desenlace

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Cecilia Cubas fue secuestrada al caer la tarde del 21 de setiembre de 2004. Su cuerpo putrefacto se encontr√≥ en un calabozo subterr√°neo excavado en una vivienda propiedad del dirigente del grupo Patria Libre Manuel Cristaldo Mieres, ubicada en la localidad de √Ďemby, a pocos kil√≥metros de Asunci√≥n.

Sendos destacamentos de la polic√≠a y bomberos hab√≠an llegado al lugar ante el requerimiento de los vecinos, quejosos por los malos olores que emanaban del patio de ese predio aparentemente abandonadobno hac√≠a mucho tiempo. Bajo la casa, en un s√≥tano se descubrieron tres min√ļsculas celdas de alrededor de dos metros de alto y menos de un metro de di√°metro. En una de ellas estaba el cuerpo de la mujer.

Las pericias m√©dicas indicaron que la joven de 31 a√Īos -hija del ex presidente Ra√ļl Cubas- hab√≠a sido muerta unos 60 d√≠as atr√°s.Las autoridades policiales se√Īalaron que adem√°s se encontr√≥ en el edificio material explosivo, chalecos antibalas, medicamentos y otros objetos y productos.

Los testigos del secuestro se√Īalaron en su oportunidad que el autom√≥vil en que se movilizaba Cecilia Cubas hab√≠a sido interceptado por otro autom√≥vil y una camioneta, cuyos ocupantes, tras disparar contra el coche de la v√≠ctima, la sacaron a golpes y la subieron -arrastr√°ndola- a uno de esos veh√≠culos.

La confusa bestialidad
que precedió al crimen

Sus padres pagaron oportunamente la suma de US$ 800.000 a sus hasta hoy no identificados raptores. La muchacha no fue devuelta y lo que pudo parecer un simple hecho delictual -aunque grave- cambi√≥ de caracter√≠stica cuando los plagiarios comunicaron al padre que esa cantidad no constitu√≠a pago por la devoluci√≥n de su hija, sino una ¬ęmulta¬Ľ o ¬ęadelanto¬Ľ a cuenta de los cinco millones de d√≥lares estadounidenses que esperaban recibir.

Esa fue la √ļltima vez que se supo de la pandilla.

Las cosas se complicaron cuando la polic√≠a declar√≥ que de las seis personas detenidas a lo largo de la investigaci√≥n del secuestro de Cecilia Cubas, una de ellas, Osmar Mart√≠nez, era ¬ęayudista¬Ľ de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que operaban en Paraguay.

Ra√ļl Cubas Grau, del partido Colorado, ocup√≥ la presidencia de Paraguay durante ocho meses -entre agosto de 1998 y marzo de 1999-. Hab√≠a sido elegido a los 55 a√Īos luego de la detenci√≥n y apresamiento del ex general Lino Oviedo, hasta entonces el favorito del electorado. Cubas -sin mayores antecedentes pol√≠ticos- era el candidato a vicepresidente en la lista de Oviedo.

La crisis pol√≠tica, la m√°s grave desde el derrocamiento de Stroessner, estall√≥ cuando el presidente liber√≥ a Oviedo de la c√°rcel, ya condenado a 10 a√Īos de prisi√≥n por un intento de golpe de Estado, confin√°ndolo en un recinto militar.

Los hechos se precipitaron el 23 de marzo, cuando Luis Mar√≠a Arga√Īa fue asesinado de 10 balazos. Era el vicepresidente de Paraguay y tambi√©n m√°s f√©rreo opositor al gobierno de Cubas. Muchos testigos aseguraron en los d√≠as siguientes que la guardia oficial de Arga√Īa no respondi√≥ al ataque.

La oposici√≥n de inmediato se√Īal√≥ a Cubas y Oviedo como autores intelectuales del crimen -sin presentar elementos probatorios de ello- y llamaron a la desobediencia civil mientras el senado iniciaba el enjuiciamiento pol√≠tico del presidente con miras a su destituci√≥n.

Esa misma noche se produjeron una serie de enfrentamientos entre Oviedistas y antioviedistas, y entre éstos y aquellos y las fuerzas policiales, en la plaza del Congreso. El saldo fue de no menos de siete heridos.

Los des√≥rdenes callejeros continuaron por largos d√≠as, hasta que el presidente renunci√≥ a la primera magistratura. En su alocuci√≥n final dijo: ¬ęLas tensiones que se est√°n gestando en torno a la crisis pol√≠tica pueden tener peores consecuencias. Lamento la forma en que se ha instrumentado a humildes campesinos e idealistas j√≥venes paraguayos.

¬ęMe duele admitir que la clase pol√≠tica tiene gran responsabilidad en toda esta pesadilla. Yo asumo la cuota que la historia tenga que adjudicarme. Pido disculpas a todos los paraguayos que me votaron, pero este presidente no ordenar√° que las fuerzas armadas se movilicen para atentar contra la constituci√≥n y leyes de la rep√ļblica. No voy a ser responsable de m√°s derramamiento de sangre por cuestiones pol√≠ticas y paso el control del poder ejecutivo con todas sus prorrogativas al presidente del honorable Congreso de la Naci√≥n¬Ľ.

Durante los siete meses de su gobierno se lograron el servicio de salud materno infantil gratuito, una reducci√≥n de los gastos p√ļblicos, la disminuci√≥n del d√©ficit fiscal y se iniciaron algunas acciones contra la corrupci√≥n en los aparatos estatales.

Sólo que ni siquiera su renuncia impidió que continuara la violencia. Esa misma noche un grupo de pistoleros -nunca identificados por completo- dispararon desde un edificio contra los que celebraban el alejamiento de Cubas. Murieron cuatro jóvenes y decenas de personas resultaron heridas.

Tras su renuncia el ex presidente se autoexilió en Brasil, regresando poco después a su tierra. Probablemente nunca se aclare el secuestro y la forma miserable en que murió Cecilia Cubas.

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