Mar 26 2008
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Opini贸n

Pas贸 Semana Santa. – EL ASUNTO DE LA LIBERTAD

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Directa o indirectamente, la libertad se transform贸 en centro de atenci贸n para muchos. Periodistas europeos defendieron la libertad de informaci贸n. Y en respuesta a ellos, Osama bin Laden lanz贸 nuevas amanezcas contra quienes, a prop贸sito de la libertad de prensa ofendieron al profeta Mahoma.

Incluso entre nosotros, los chilenos, tambi茅n la libertad fue tema significativo. El otrora l铆der indiscutido de la derecha chilena, Joaqu铆n Lav铆n, fue vapuleado por sus compa帽eros de ruta al ejercer la libertad de disentir.

Benedicto XVI abord贸 el t贸pico criticando 鈥渓a tentaci贸n de la humanidad鈥 de querer ser aut贸noma, de 鈥渟eguir s贸lo su propia voluntad y de entender que s贸lo as铆 seremos libres鈥. A rengl贸n seguido record贸 que Ad谩n cay贸 en pecado por querer hacer su voluntad y no la voluntad de Dios.

Las palabras del Santo Padre sirven para recordar que la libertad est谩 en cuesti贸n desde siempre. Napole贸n dec铆a que un pueblo libre s贸lo es posible 鈥渟i los gobernados son sabios y los gobernantes Dioses鈥. Y Emilio Castelar sosten铆a que 鈥渓a libertad es el instrumento que puso Dios en manos del hombre para realizar su destino鈥.

La mayor铆a de los grandes pensadores, religiosos o no, la han abordado. Y pese a la sabidur铆a y profundidad de Kant, Hegel, Engels, Marx, Plat贸n Arist贸teles, San Agust铆n, Leibintz, Sartre, y tantos otros, el tema sigue abierto. Lo interesante del planteamiento papal es su oportunidad. La condena a las ansias de libertad del ser humano tiene que ver con la conducta que 茅ste desarrolla en el mundo globalizado de hoy.

Con el cambio de par谩metros morales. Y, por cierto, con la estrategia que aplica la instituci贸n religiosa para mantener su influencia.
Un dilema que tampoco es nuevo. Sin embargo, el papa actual soporta adem谩s otras tensiones. Si bien la Iglesia Cat贸lica ha sido capaz de manejar durante dos mil a帽os un poder considerable, hoy la religi贸n institucionalizada pierde apoyo, mientras aumenta la religiosidad. Y todo en un mundo en cambio constante. Por tanto, con exigencias de respuestas inmediatas que caen sobre una burocracia que exhibe dificultades para desembarazarse de las posturas conservadoras.

Hoy es m谩s evidente que nunca que no basta con las declaraciones altisonantes. El mundo virtual en que vivimos convierte en desechos casi instant谩neos los dichos que no se transforman en hechos. No basta con la referencia b铆blica. Entre otras cosas, porque la realidad consumista empuja al ser humano a respuestas tangibles. Y en esa b煤squeda, las cuestionadas son las instituciones, sean 茅stas democr谩ticas, religiosas, culturales o de cualquier 铆ndole.

Las revoluciones burguesas de los siglos XVIII y XIX relacionaron poderosamente a la Libertad con la Justicia y la Igualdad. Y pareciera que ha llegado el tiempo de los balances. Algo m谩s de dos siglos han sido suficientes para que los cuestionamientos suban de tono y el ser humano no se conforme con la promesa de que nacemos libres e iguales. Quiere tambi茅n vivir libre e igual. Para tales aspiraciones, la institucionalidad, incluyendo la religiosa, no tiene respuestas.

Obviamente, el problema no es s贸lo de Benedicto XVI. La estructura pol铆tica democr谩tica soporta tensiones similares. Aunque 茅sta no se encuentra sujeta por las ataduras de la verdad revelada. Tampoco tiene el freno de adecuar su mensaje a ser el emisario directo de Dios, en un mundo en cambio acelerado que, finalmente, es su obra. Sin embargo, la demanda es igual de urgente y, tal vez, m谩s dram谩tica.

En beneficio del papa, hay que se帽alar que su llamado es amplio, respetuoso y plagado de bondad. Muy lejos de la mirada que puede tener un l铆der fundamentalista como Osama bin Laden. Sus amenazas contra el Vaticano y a las naciones europeas por lo que 茅l denomina cruzada antiisl谩mica, es tambi茅n otra cara de la moneda de la libertad.

驴Qu茅 debe prevalecer? 驴La libertad de expresi贸n que permite burlarse de la fe y de todo lo que para algunos pueda ser respetable o la libertad que, seg煤n Kant, es la conciencia del deber?

La libertad seguir谩 siendo un tema central. El abuso de ella es un hecho. Y tal vez no s贸lo como le preocupa a Benedicto, sino porque el poder econ贸mico est谩 haciendo abuso de ella e imponiendo patrones de conducta que son enga帽osos y da帽inos.

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* Periodista.

wtapiav@vtr.net.

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