Ene 6 2017
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Pol铆tica

Pincelazos sobre el proceso electoral ecuatoriano: el baile empez贸 antes de la fiesta

 

El cronograma previsto por el Consejo Nacional Electoral arranca con la convocatoria a elecciones el 18 de octubre 2016; sigue con las inscripciones de candidatos entre el 19 de octubre y 18 de noviembre; se帽ala la realizaci贸n de la campa帽a electoral entre el 3 de enero y 16 de febrero 2017; define las elecciones para el d铆a domingo 19 de febrero; y prev茅, en caso de segunda vuelta, el 2 de abril, para culminar con la posesi贸n de presidente y vicepresidente el 24 de mayo.

Como se ve, los l铆mites de la fiesta est谩n bien definidos y coordinados por un Consejo Electoral experimentado en estas lides. La fiesta est谩 convocada, pero el baile de los candidatos empez贸 con ritmo intenso hacen ya varios meses, o a帽os. 驴C贸mo es posible esto? En parte, esta situaci贸n tiene que ver con la f贸rmula adoptada en los procesos electorales que diferencian etapas previas que admiten el encauzamiento de propaganda, y la electoral propiamente dicha que da paso a la publicidad o la campa帽a proselitista.

En la teor铆a comunicacional, propaganda se refiere a la sensibilizaci贸n mediante mensajes y acciones que buscan inducir actitudes y opiniones, ya sea para adoptar posiciones a favor de qui茅n las procesa o para desarticular certezas. Por su parte, publicidad, siguiendo a Valls, consiste en 鈥渆l arte de persuadir a las personas para que adopten una adhesi贸n o actitud a favor鈥 -en el comercio consiguiendo compradores y en la pol铆tica captando votos-. La fina diferencia entre ambos momentos podr铆a aclararse estableciendo que la propaganda busca persuadir emocionalmente y la publicidad pretende que se tomen decisiones, vali茅ndose para ello de campa帽as intensivas que saturan con mensajes proselitistas los espacios medi谩ticos y con movilizaciones las calles y las vidas cotidianas.

Aqu铆, como en todas partes, las intervenciones proselitistas est谩n reglamentadas para su uso en medios tradicionales como las vallas publicitarias, los canales de televisi贸n, las emisoras de radio y la prensa, pero nada prev茅n en relaci贸n a los medios virtuales y las redes sociales, que est谩n desde hace f煤 circulando mensajes, publicidades y memes en sus caracter铆sticos lenguajes enunciativos, ir贸nicos, pasionales e inidentificables, pero ciertamente posibilitadores de la expresi贸n y movilizaci贸n org谩nica e inorg谩nica de las poblaciones.

En el tiempo previo, Guillermo Lasso a la cabeza de la alianza Creo鈥揝uma, agrupaci贸n representativa de una de las facciones de la derecha ecuatoriana, est谩 promoviendo su candidatura desde hacen por lo menos cuatro sino m谩s a帽os, con un posicionamiento de imagen articulado a la necesidad de un cambio en la conducci贸n del gobierno y de una autoproclamada capacidad empresarial, basada en su trayectoria de banquero, como 铆cono para (re)conducir el pa铆s.

Desde los primeros meses del 2016, bajo el sugestivo nombre de Unidad, agrupaciones de derecha que supieron cooptar algunos l铆deres del movimiento ind铆gena y de Pachakutik, movimiento de centro izquierda, aunaron voluntades para concentrar una sociedad antigubernamental, en el convencimiento que 茅sta ser铆a la 煤nica posibilidad para derrotar al actual partido en el gobierno: Alianza Pa铆s. El intento no prosper贸, entre otras razones porque muchos de los l铆deres de los grupos participantes se asum铆an presidenciables y hoy est谩n segmentados algunos bajo el manto de otras agrupaciones y otros con f贸rmulas propias optando cargos para la Asamblea. En un efecto boomerang, este intento fallido por recoger los estallidos dispersos de oposici贸n, puso en evidencia las fisuras y diferencias que caracterizan la composici贸n antigubernamental ecuatoriana.

El candidato a Vicepresidente por Alianza Pa铆s y actual Vicepresidente de la Rep煤blica (1), en actividades propias de su cargo, no ha cesado de entregar obras, hacer presencia permanente en medios y demostrar sus capacidades ejecutivas especialmente en el manejo de la solidaridad y reconstrucci贸n de las regiones afectadas por el terremoto de 7.9 grados en la costa ecuatoriana. El gobierno del presidente Correa, en una especie de campa帽a permanente, publicita sus m煤ltiples obras mediante diversos recursos comunicacionales entre ellos la realizaci贸n semanal de las 鈥渟abatinas鈥, espacio de rendici贸n de cuentas fuertemente dedicado a consolidar las adhesiones de sus simpatizantes y poco abiertas a la inclusi贸n de los opositores o de los indecisos.

Cynthia Viteri, la candidata del tradicional Partido Social Cristiano de fuerte ascendencia en la regi贸n costera de Guayaquil, reconocida oradora en la Asamblea, ha gozado de una asidua y privilegiada presencia en infinidad de programas de los medios de comunicaci贸n que no ocultan sus antipat铆as con el r茅gimen gobernante y le tienden las alfombras de sus espacios.

Otros candidatos entran en escena a partir de la oficializaci贸n de las elecciones el mes de octubre, y su acceso al baile electoral es diferenciado porque depende de sus grados de posicionamiento. Por ejemplo Paco Moncayo, del Acuerdo por el Cambio, es un respetado l铆der por el papel dirigente que juega en la guerra del Cenepa empezando los a帽os ochenta y por su acertada gesti贸n como Alcalde de la ciudad de Quito. Dalo Bucaram de Fuerza Ecuador es Asamble铆sta que no puede dejar de moverse al amparo de la imagen de su se帽or padre, el ex presidente Abdal谩 Bucaram y de una tradici贸n familiar presidencialista. Patricio Zuquilanda, ex canciller del gobierno de Lucio Guti茅rrez encabeza el Partido Social Ecuatoriano arrastrando el recuerdo de su gesti贸n presidencial. Washington Pes谩ntez de Uni贸n Ecuatoriana fue fiscal general. Y el candidato de Compromiso Social, Iv谩n Espinel, es figura nueva en las lides electorales.

Paco Moncayo

Usualmente, la recta final de los procesos electorales, es decir la de la publicidad suele combinar el marketing pol铆tico que privilegia la exposici贸n de programas, con el marketing electoral que se dedica al posicionamiento de las im谩genes de los candidatos. Esta es una f贸rmula esperada, porque por lo visto en el proceso previo (el de la propaganda) y en el inicio de la recta final, no se ha pasado de intentos de los candidatos por ser valorados como los salvadores de la humanidad apoy谩ndose en la sobrevaloraci贸n de sus propias historias personales y familiares; se han inundado los espacios medi谩ticos con cuestionamientos m谩s pasionales que argumentados al r茅gimen actual; y se ha abundado en la enunciaci贸n de promesas celestiales como por ejemplo la creaci贸n de un mill贸n de empleos, o la eliminaci贸n de los impuestos, o la energ铆a el茅ctrica sin costo, o la adopci贸n de una moneda nacional propia, o el buen vivir.

Las promesas est谩n planteadas, falta ahora demostrar c贸mo ser谩n edificadas. Los estrategas lo saben, y deben estar preocupados porque a pesar de su intensidad, las f贸rmulas pre-fiesta no han logrado entusiasmar a los ciudadanos. El porcentaje de indecisos bordea el 47%, porcentaje que se incrementa con la poblaci贸n encuestada que dice que votar谩 en blanco (2,7%) o los que cocinan el voto nulo (16,9%) (2).

El baile de los candidatos contribuye a esta situaci贸n de adhesiones e indefiniciones. Por una parte la f贸rmula gubernamental se mueve en una monoton铆a entercada en la sublimaci贸n de sus obras y la descalificaci贸n de los adversarios. En el otro frente, los candidatos de las oposiciones pregonan una consigna compartida: la necesidad de un cambio en la conducci贸n presidencial. La monoton铆a estatal logr贸 consolidar un importante voto duro, pero no tendi贸 nexos con el oc茅ano de indecisos. Y el ritmo de oposici贸n no pas贸 de una tarea contestataria que aspiraba a valorarse m谩s por la dispersi贸n de casos buscados para desacreditar al gobierno que por la necesidad de esclarecerlos. Los estrategas saben -驴u olvidaron?- que la dispersi贸n no contribuye a los posicionamientos.

Lo que dicen las encuestaselecciones_ecuador_mobile.jpg

A sabiendas que el valor de las encuestas radica en la demostraci贸n de datos sobre percepciones en momentos y contextos bien definidos, nos basamos en la informaci贸n recogida por diversas empresas ecuatorianas especializadas en sondeos y an谩lisis pol铆tico, para escudri帽ar en las din谩micas que contienen, as铆 como para reflexionar sobre la derivaci贸n de posibles tendencias.

En lo que va del proceso electoral, los datos que las empresas encuestadoras han recogido en sucesivas consultas sobre la decisi贸n del voto, tienen escasas variaciones en las ubicaciones de los candidatos, aunque s铆 presentan diferencias porcentuales en estas bandas de ubicaci贸n (3). Veamos:

 

Candidato

CIEES

(30 oct)

CEDATOS

(24 nov)

PDO
(3 dic)聽

OPE
(3 dic)

CMS

(11 dic)

MARKET
(13 dic)

MARKET

(28 dic)

CEDATOS (29 dic)

Len铆n Moreno
ALIANZA PAIS

42

36

36.86

35.9

24.63

31.3

28.6

35.6

Guillermo Lasso
CREO 鈥 SUMA

15

22

15.23

17.4

12.89

17.1

17.7

22.3

Cynthia Viteri
PARTIDO SOCIAL CRISTIANO

9

10

12.33

7.5

7.27

17.4

19.3

10.9

Paco Moncayo
ACUERDO POR EL CAMBIO

9

7.3

4.8

7.6

5.18

13.8

14.8

6.9

Abdal谩 Bucaram
FUERZA EC

3

3.23

3.5

4.0

3.2

Iv谩n Espinel
COMPROMISO SOCIAL

1

1.28

1.2

0.9

0.8

Patricio Zuquilanda
PSP3

0.08

1.9

0.1

0.4

Washington Pes谩ntez
UNION ECUATORIANA

0.5

0.6

0.5

0.4

0.3

BLANCOS

6.6

2.7

NULOS

7.6

16.9

Fuente: Basado en 鈥淩esumen de las 煤ltimas encuestas presidenciales 2016鈥,聽www.eleccionesenecuador.com/encuestas-presidenciales-ecuador.php; y notas de prensa

La mayor evidencia que dejan los datos es que si las elecciones fueran hoy, no existir铆a un ganador en primera vuelta puesto que ninguna de las f贸rmulas logra mayor铆a absoluta ni diferencial suficiente. Seg煤n los datos de la mayor铆a de las empresas encuestadoras, pasar铆an a segunda vuelta Moreno 鈥 Glas como primera opci贸n y Lasso鈥 P谩ez como la segunda. Solamente la empresa Market sostiene que la contienda se dar铆a entre Moreno-Glas y Viteri – Pozo; aunque tambi茅n el candidato Bucaram, sin mostrar informaci贸n respaldatoria, ha declarado que encuestas internacionales le asignan el segundo lugar.

Como en muchos otros procesos electorales de todos los confines del planeta, las empresas encuestadoras empiezan ya a evidenciar el rol de actor pol铆tico que suelen jugar en las contiendas, buscando condicionar los votos con sus tendencias. Mucha tinta va a correr sobre este tema.

La segunda evidencia radica en la notoria distancia que existe entre la preferencia por el binomio oficialista Moreno鈥揋las y la de los otros candidatos. El dato no es menor, especialmente tomando en cuenta la cruenta y sostenida arremetida electoralista y medi谩tica (4) nacional e internacional en contra del gobierno del presidente Correa, especialmente el 煤ltimo a帽o.

Esta tendencia no var铆a en el recorrido del proceso previo a la campa帽a proselitista, como se puede apreciar en el siguiente gr谩fico que demuestra continuidades. De todas maneras, ocurren movimientos que muestran sutiles tendencias: un estancamiento en la preferencia por la f贸rmula de Alianza Pa铆s; un leve incremento en las candidaturas de Lasso y de Viteri que los mueven en sus propios terrenos sin afectar la primera preferencia; y un evidente ascenso en la preferencia por Paco Moncayo que de seguir en ese ritmo podr铆a mover el tablero existente.

 

elecciones_dos.jpg

En otros datos, es evidente que las candidaturas de Bucaram, Espinel, Zuquilanda y Pes谩ntez, cuya suma no llega al 6%, est谩n en la contienda solamente con la pretensi贸n de lograr algunas curules en la Asamblea, compitiendo con otras agrupaciones que presentan candidaturas 煤nicamente para la Asamblea, al margen de los frentes presidenciales (5).

Un dato no reflejado en el gr谩fico, pero que tiene un decisivo sentido en el comportamiento electoral, es el alto porcentaje del voto indeciso, que el mes de septiembre alcanzaba el 61%, descendiendo levemente al 57% el mes de noviembre y notoriamente al 45.4% a finales del mes de diciembre seg煤n la empresa Market y al 47% seg煤n Cedatos.

驴Elecciones para qu茅?

La campa帽a proselitista empieza con tendencias bien definidas y estrategias f谩cilmente predecibles.

Correa apoya a sus candidatos

Por una parte, se evidencia que el terreno en el que se van a mover las campa帽as est谩 en la captaci贸n de adhesiones rescatadas del alto porcentaje de los indecisos. No se han revelado todav铆a las explicaciones conductuales de la (in)decisi贸n ciudadana, m谩s all谩 de las encuestas que muestran que el 58% de los j贸venes est谩n en situaci贸n de indecisi贸n, as铆 como el 56% de los empleados p煤blicos y el 54% de las mujeres.

Se tendr谩 que reflexionar sobre el crecimiento de una clase media cuyas aspiraciones tambi茅n van en creciendo; as铆 como sobre el importante contingente de j贸venes que al inicio del primer gobierno del presidente Correa ten铆an 8 贸 10 a帽os y que no tienen la vivencia comparativa con el pasado neoliberal, sino con la esperanza de vida en un mundo globalizado en el que quisieran al Ecuador jugando en los grandes torneos.

Pero lo que prima en las explicaciones sobre la indecisi贸n son afirmaciones hipot茅ticas en las que se expresan las pretensiones pol铆ticas. En esta l铆nea, algunas agrupaciones afirman que se trata de un sector de ciudadanos desencantados con el gobierno del presidente Correa, por lo que los generalizan como opositores. Otras interpretaciones enfatizan en las incertidumbres y b煤squeda de seguridades producidos por los efectos de una crisis econ贸mica anudada a la baja del precio del petr贸leo. Tambi茅n se habla de la existencia de un nuevo electorado. Y no faltan quienes auguran que los niveles de indiferencia podr铆an condicionar un alto ausentismo. En realidad se tendr谩 que reconocer que hay un poco de todo esto y m谩s y saber estrategar con cada uno de sus componentes. La indecisi贸n puede ser un terreno (in)f茅rtil tanto para la oposici贸n como para el oficialismo.

Como fuere, la alta tendencia de indefinici贸n y su lento descenso en el proceso previo a la campa帽a proselitista, muestra que la sensibilizaci贸n y el posicionamiento de los candidatos no son suficientes para influir en las opiniones ciudadanas. Son situaciones como 茅stas las que definen que los procesos electorales requieren de una combinaci贸n coherente entre candidatos, sus programas de gobierno y sus modos de realizaci贸n. Una cosa es evidente en estas elecciones: los electores ecuatorianos no se van a dejar encandilar por espejitos, sino que van a votar por proyectos viables de pa铆s. El voto blando y el voto flexible no se van a transformar m谩gicamente por los efectos inoculadores de spots publicitarios, sino que sus transiciones resultar谩n de una evaluaci贸n del gobierno de Alianza Pa铆s, y de la capacidad de su propio candidato, y de los otros frentes, para demostrar que pueden llevar al Ecuador pelda帽os arriba.

Oposici贸n sigue dividida

Alianza Pa铆s, con el binomio Moreno鈥揋las entra en la fase proselitista con la ventaja de un importante voto duro que no disminuy贸 con las arremetidas anticipadas a la campa帽a. Como se sabe, el voto duro se destaca tanto por su valor num茅rico como pol铆tico, dado que se trata de la existencia de un voto comprometido, militante, con identidad, compuesto por actores capaces de confrontar, movilizar, multiplicar vocer铆as, entusiasmar y contribuir a sumar adhesiones.

El voto duro es el m铆nimo sobre el cual, y con el cual, ser谩 posible edificar nuevas adhesiones, as铆 茅stas no sean necesariamente militantes, sino recogidas persuasiva o convenencieramente entre los cercanos, aliados, posibles e indecisos. Este voto es tambi茅n conocido como inercial y retrospectivo (6). Inercial porque es dif铆cilmente modificable y retrospectivo porque las decisiones de futuro se comparan con juicios del pasado y sus parecidos contempor谩neos.

En la perspectiva oficialista existe la posibilidad de sumar por diferenciaci贸n ya no s贸lo con el pasado reciente[7], sino especialmente con los efectos de las medidas antipopulares que se est谩n tomando en la Argentina, Brasil y M茅xico y que provocan movilizaciones de protesta ciudadana contra la base de la coincidente promesa de la mayor parte de los grupos de oposici贸n[8]. En la perspectiva de oposici贸n, la comparaci贸n se produce ya hace tiempo acudiendo especialmente a la crisis venezolana, as铆 como los enjuiciamientos a ex presidentes de Brasil y la Argentina, y tambi茅n mirando la propia gesti贸n del actual gobierno.

Asentado en su voto duro del 37% Alianza Pa铆s tiene el desaf铆o de ganar en primera vuelta, con estrategias de afirmaci贸n y de ampliaci贸n. 脡sta es la tarea 鈥揹if铆cil- que le corresponde a Lenin Moreno que deber谩 saber combinar su carisma dialogal y conciliador con la b煤squeda del reencantamiento en la revoluci贸n ciudadana.

La tarea de las otras agrupaciones tiene tambi茅n el derrotero de buscar sumar adhesiones ciertamente desde una base menos representativa, pero no por ello menos importante. Para Lasso, Viteri y Moncayo, candidatos que podr铆an aspirar a entrar en segunda vuelta, es estrategia obligada saber articular sus promesas de pa铆s con las exigentes aspiraciones ciudadanas. Pareciera que la f贸rmula empleada para desacreditar al gobierno con la denuncia de casos de fuerte corrupci贸n de funcionarios allegados al r茅gimen no logra los resultados que pretenden, porque el terreno de la duda se extiende tambi茅n sobre ellos. Siendo as铆, recursos como el voto clientelar -que suele motivarse por compromisos expectantes-; o el desarrollo de una previsible guerra sucia; o el voto castigo (鈥渆s tiempo de cambiar鈥) tendr谩n que dimensionarse no s贸lo como f贸rmulas adecuadas sino tambi茅n porosas. Por otra parte, en su af谩n por ganar adhesiones del terreno de los indecisos, las agrupaciones de oposici贸n tendr谩n que competir inevitablemente entre ellas y ya no tan solo contra la f贸rmula oficialista.

Una estrategia inocultable en varias agrupaciones es que est谩n participando en la contienda electoral no con fines presidenciales sino asamble铆stas. Inspirados acaso en la experiencia brasilera y venezolana, y sobrevalorando el rol decisorio de sus parlamentos, aspiran a una importante composici贸n parlamentaria de oposici贸n para articular acciones de debilitamiento del r茅gimen, contraponiendo el poder legislativo al ejecutivo. La pregunta que se debe plantear en estas condiciones es, si dada la fuerte fragmentaci贸n de los grupos de oposici贸n, ser谩 una acci贸n mec谩nica e inercial la unidad opositora, o si 茅sta ser谩 maleable a flexibles acuerdos y consensos transitorios o duraderos.

En una menci贸n especial, no deja de llamar la atenci贸n la candidatura de Paco Moncayo no s贸lo por ser el 煤nico representante de oposici贸n situado en la centro-izquierda, sino porque pareciera opcionado para resultados m谩s ambiciosos de los que est谩 demostrando su estrategia. Deja la impresi贸n que no apunta m谩s all谩 de la b煤squeda de un buen staff de asamble铆stas, cuando pod铆a estar lidiando por la segunda posici贸n que lo ponga en segunda vuelta.

Estas pinceladas muestran un trayecto del proceso electoral, que ya va ganando en los medios y en las calles presencias y agendas m谩s definidas por los candidatos.

Notas:

[1] Con permiso sin goce de haberes para asumir la campa帽a proselitista
[2] Datos de la empresa Cedatos por encuesta del 29 de diciembre de 2016
[3] V茅ase especialmente los datos de la empresa CMS realizada el 11 de diciembre, que reduce notoriamente las frecuencias porcentuales mas no as铆 las ubicaciones.
[4] Ha aparecido en escena un autocalificado y sui g茅neris sistema de 鈥渋nvestigaci贸n period铆stica鈥 que filtra datos sobre diversos temas en los que se quieren demostrar destapes de casos de corrupci贸n gubernamental, con exposici贸n de datos y entrevistas a recurrentes analistas multitem谩ticos.
[5] Por ejemplo Concertaci贸n Nacional Democr谩tica de C茅sar Montufar y Avanza de Ramiro Gonz谩lez, dos agrupaciones que tras el fallido intento de un solo frente de Unidad anticorreista optan por presentar de propia cuenta candidatos a la Asamblea, para reintentar all谩 espacios de coincidencia.
[6] INEP, Diccionario electoral
[7] El presidente Correa juega frecuentemente con esta caracter铆stica diferenciadora con el pasado neoliberal
[8] A prop贸sito, los medios privados muestran poco sobre estas realidades

*Comunic贸logo boliviano. Ex Secretario General de la Comunidad Andina – CAN

 

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