Feb 24 2006
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Opini贸n

PLAN COLOMBIA: ECUADOR AL BORDE DEL ABISMO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

No es historia de estos 煤ltimos d铆as. La presi贸n comenz贸 hace diez a帽os, cuando las armas ecuatorianas derrotaron y humillaron al militarismo peruano durante la Guerra del Cenepa. De nada le vali贸 a Lima el apoyo del Pent谩gono a trav茅s del espionaje satelital con que 茅ste le auxili贸 sin tapujos. La ca铆da fue inevitable. Entonces W谩shington jug贸 cartas m谩s sabias y m谩s eficaces. Apel贸 a las armas diplom谩ticas, las mismas que emple贸 victoriosamente en 1942 para imponerle al Ecuador el Protocolo de R铆o de Janeiro.

Por a帽adidura, lanz贸 sobre el fr谩gil y bobo Estado ecuatoriano una bomba at贸mica monetaria: el ofrecimiento de 30 mil millones de d贸lares para el desarrollo de las zonas fronterizas, y un pu帽ado de d贸lares, pagado por Vladimiro Montesinos, a unos cuantos diputados mercenarios.

Los Acuerdos de Paz fueron firmados por Jamil Mahuad y Fujimori, y ratificados por los parlamentos de los dos pa铆ses. En el Ecuador alg煤n general digno exclam贸, desgarrado: 芦Hemos perdido en la mesa de la diplomacia lo que ganamos en el campo de batalla禄.

Lo que se perdi贸 fue una enormidad: territorio, derechos amaz贸nicos, soberan铆a nacional. Para ablandar a los ecuatorianos, aparte del se帽uelo monetario, se nos enga帽贸 con la promesa de que disminuir铆a el gasto militar en aras de combatir la pobreza y redimir a las masas sometidas a marginaci贸n y miseria.

Destino: protagonista involuntario

El sat谩n de la guerra sonre铆a burlonamente en el Pent谩gono. Pronto ver铆amos doblado el presupuesto militar y el n煤mero de tropas. Es que la intenci贸n era otra y la revel贸 abiertamente Peter Romero, ex Embajador de EEUU en Quito, uno de los principales art铆fices de los Acuerdos de Paz. Lleg贸 a decir: 芦El nuevo rol de las Fuerzas Armadas del Ecuador est谩 en el Norte禄. Es decir, en Colombia, en la guerra interna de Colombia.

fotoDicho de otra manera: arreglado el problema fronterizo con el Per煤 al modo como lo impon铆a Washington, los dispositivos militares ecuatorianos deb铆an ser traslados al Norte, a la frontera con Colombia, para ejecutar el rol de tropas aliadas y complementarias de las fuerzas armadas de Colombia en su guerra interminable para acabar con el movimiento guerrillero, que no ha podido ser vencido en medio siglo.

Este dato es definitivamente importante, pues si las guerrillas de Colombia 鈥搇as FARC, el ELN y otras鈥 bordean cincuenta a帽os de existencia, nunca fueron problema para el Ecuador, que ven铆a manteniendo apenas unos cuantos centenares de soldados y polic铆as en los 600 kil贸metros de frontera.

La situaci贸n vari贸 apenas en a帽os recientes, cuando Washington y el gobierno colombiano decidieron implantar primero el Plan Colombia y luego el Plan Patriota, que concibe la guerra colombiana como guerra regional en la que deben intervenir los Estados vecinos en apoyo de los planes del emperador George W. Bush y su virrey 脕lvaro Uribe. De all铆 las presiones sobre aquellos, con la desgraciada circunstancia, para Washington, de que dos de estos, Brasil y Venezuela, m谩s fuertes y poderosos que el Ecuador, se niegan rotundamente a jugar el papel de 芦perros de la guerra禄, como se denomina en Estados Unidos a los mercenarios.

En el Ecuador hay resistencia, una vez ca铆do del poder Lucio Guti茅rrez, el 芦mejor aliado禄 de los guerreristas. Hay que hacernos, pues, tragar todo un men煤 truculento para convencernos, entontecernos, intimidarnos y ablandarnos.

Brutalidad en acci贸n

As铆 asoman supuestos campamentos guerrilleros de las FARC en nuestra Amazon铆a 鈥搎ue nadie los encuentra鈥 o bien retenes montados en El Frailej贸n, Carchi, de los que no se hallaron pruebas禄 seg煤n El Comercio; a la vez, se fumiga la frontera con qu铆micos destructivos y malsanos, se blande la amenaza de muerte contra cientos de ecuatorianos en n贸minas macabras elaboradas por la llamada Legi贸n Blanca, incursionan los paramilitares contra la poblaci贸n fronteriza, hasta que finalmente Colombia lanza una provocaci贸n descarada con helic贸pteros artillados, bombarderos y desembarco de tropas en la provincia de Sucumb铆os, bajo el pretexto de combatir a un grupo guerrillero que supuestamente penetr贸 en territorio ecuatoriano pero que no asoma por ninguna parte.

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Tan brutal resulta esta acci贸n que el propio Ministro de Defensa, general Oswaldo Jarr铆n, ha se帽alado que esta fue planificada y premeditada. En verdad, no pod铆a jam谩s ser accidental, como pretende ahora el virrey, pues a lo largo de toda la regi贸n invadida la l铆nea divisoria es el r铆o San Miguel, que tiene un ancho de 100 o 120 metros, absolutamente visible durante el d铆a y a la baja altura con que volaron y actuaron las naves invasoras.

El objetivo de esta invasi贸n es el mismo de las fumigaciones: despoblar la zona fronteriza para impedir que campesinos colombianos y eventualmente poblaci贸n ecuatoriana apoyen a los guerrilleros, facilitar las acciones de terror de los paramilitares ultraderechistas a fin de que la poblaci贸n fronteriza de ambos pa铆ses huya cada vez m谩s hacia el Sur, forzar a las tropas ecuatorianas a participar en la guerra colombiana, con carne de ca帽贸n pagada por el hambre de nuestro pueblo.

A tanto ha llegado el plan b茅lico ideado por el Comando Sur gringo y los mandos militares de Colombia para involucrarnos en la escalada sangrienta del hermano pa铆s, que finalmente ha protestado la canciller铆a ecuatoriana y el ministerio de Defensa, en acto respaldado por el Congreso Nacional, mediante resoluci贸n condenatoria de la invasi贸n, con el voto en contra del bloque socialcristiano liderado por Cynthia Viteri. Voto que los coloca en la l铆nea de Washington y Bogot谩; es decir, en la l铆nea de la guerra del Imperio, que es tambi茅n la l铆nea de la entrega de la Base de Manta, cabeza de playa para la ocupaci贸n de todo nuestro territorio y su conversi贸n en plaza de armas.

芦El juego es peligroso禄

En ese punto nos hallamos: al filo de la navaja. Empujados hacia la guerra por la mano brutal del Imperio, pero tambi茅n por la mano de sus secuaces pol铆ticos y de los tontos 煤tiles que creen c谩ndidamente en todos los cuentos de la CIA y otros servicios de inteligencia.

Pero 隆cuidado!, el juego es peligroso.

Si nuestros j贸venes son forzados a servir de carne de ca帽贸n en una guerra ajena, bien podr铆an despertar de su letargo, cobrar conciencia y volver sus armas contra quienes les mandaron al matadero.

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* Poeta y escritor, autor de una veintena de libros. Fue el primer ministro de Ambiente del Ecuador.
Art铆culo distribuido por ALTERCOM, a gencia de prensa de Ecuador. Comunicaci贸n para la Libertad:

www.altercom.org/article135887.html.

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