Por qué Superman u otro al rescate

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Ser únicos, ser iguales

Como Moisés, Jesús o los personajes de la fantasía de los cuentos clásicos de hadas, que la industria comercial ha aprovechado con bastante sagacidad, el infante  juega con la seductiva posibilidad de que sus padres no son realmente sus padres y que por algún trágico error el fue cambiado al nacer. En la vida real la orfandad es un trauma devastador, pero en el mundo mítico de  Superman, Batman o el Hombre Araña  podemos alimentar la fantasía que nos permite ser victimas y protectores al mismo tiempo. El poder de la orfandad libera el potencial del niño para  crearse a si mismo   como sobreviviente y triunfador.

Los que  vivimos en una sociedad de masas sentimos simultáneamente la necesidad de sobresalir y la de ser parte.  Ser únicos y, al mismo tiempo, ser aceptados. Queremos correr hacia afuera mientras corremos hacia adentro, ese lugar donde todos son como  nosotros y todos nos  conocen. La familia, paradójicamente, es ese centro del cual queremos escapar y del que, también,  queremos  aferrarnos. La situación de  abandono y libertad  que el súper héroe articula en los innumerables temas que la cultura popular repite una y otra vez  expresan  este temor social.
 
El súper héroe no es un agente de cambio social y si hace algo lo hace reactivamente. El arquetipo de las historias de súper héroes es el de la comunidad armónica que de pronto se ve amenazada por el mal que el poder de las instituciones normales fracasa en contenerlo. El súper héroe emerge para enfrentar el peligro. Con la ayuda del destino triunfa sobre el mal y restablece a la comunidad a su estado paradisíaco.

Una vez cumplida su misión desaparece en la obscuridad del anonimato hasta la próxima vez. Su misión no es reinventar la sociedad o transformarla a través de la revolución violenta, sino preservar el status quo —que es bien conveniente para la elite económica—. El villano, en cambio, es el agente activo, el soñador que busca un nuevo orden mundial presidido exclusivamente  por él.  

Es curioso que el mito del súper héroe tenga un lugar tan relevante en la cultura estadounidense. ¿Por qué el país que se considera a si mismo como el paradigma de la democracia pinta la impotencia de sus instituciones de tal manera que tienen que ser rescatadas  una y otra vez por la acción extra legal de un héroe? ¿Es por la mentalidad puritana que aun mantiene la fe en los poderes redentores de la divinidad más que en la de los individuos? ¿O es  la expresión  del deseo por algo más que su democracia no  proporciona?  

Tradicionalmente hemos creído que la forma de responder a las interrogantes que un objeto plantea es la de buscar su  esencia. Pero si hacemos eso perdemos el sendero; árboles, ballenas, montañas, la Torre de Pisa, el parlamento, las tormentas, el sol, la Biblia, los cilindros de gas licuado, el inconsciente, la cenicienta, el metro, el yo o los mitos milenarios no extraen su poder desde un centro esencial interno, desde las profundidades ocultas de su ser, sino  de la capacidad que puedan tener para crear alianzas, para asociarse con otros y resistir la destrucción.

No es que los objetos, incluyendo los inanimados, sean socialmente construidos, sino que son construidos por todo tipo de combinaciones, relaciones y uniones con o sin la mediación humana. El súper héroe de la cultura popular es un ensamblaje producto de la alianza de viejos mitos, tradiciones orales, narradores,  dibujantes, diseñadores, papel y tinta, periódicos, casas editoriales, directores de cine, músicos, actores, industria del entretenimiento, publicistas, comentadores y críticos, estudios académicos, inseguridades sociales y sicológicas, intereses políticos, mercancía globalizada y ganancias económicas.

La cuestión es que mientras más alianzas el mito crea, mas poderoso se hace.  

Las alianzas, sin embargo,  no son eternas y puede que uno de estos días el súper héroe se desvanezca, para después de un periodo, reensamblarse otra vez. Necesitamos que alguien nos diga que todo esta bien, que alguien esta en control aunque sea en el mundo de la fantasía, hasta el momento en que la realidad nos fuerce a salvar el día sin la mediación de Superman, del líder o de Dios, el mega héroe.


* Escritores y docentes. Residen en Canadá.

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