Jul 31 2021
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OpiniónPolítica

Quince tesis sobre el partido-movimiento

  1. No hay ciudadanos despolitizados; hay ciudadanos que no se dejan politizar por las formas dominantes de politización, sean partidos o movimientos de la sociedad civil organizada.

Los ciudadanos y las ciudadanas no est√°n hartos de la pol√≠tica, sino de esta pol√≠tica; la inmensa mayor√≠a de la ciudadan√≠a no se moviliza pol√≠ticamente ni sale a la calle a manifestarse, pero est√° llena de rabia en casa y simpatiza con los que se manifiestan; en general, no se afilian a partidos ni participan en movimientos sociales ni est√°n interesados en hacerlo, pero cuando salen a la calle solo sorprenden a las √©lites pol√≠ticas que han perdido el contacto con ‚Äúlas bases‚ÄĚ.

2.-No hay democracia sin partidos, pero hay partidos sin democracia.

Una de las antinomias de la democracia liberal en nuestro tiempo es que se basa cada vez más en los partidos como Quince tesis sobre el partido-movimientoforma exclusiva de agencia política, mientras que los partidos son internamente cada vez menos democráticos. Como la democracia liberal, la forma tradicional de partido ha agotado su tiempo histórico. Los sistemas políticos democráticos del futuro deben combinar la democracia representativa con la democracia participativa en todos los niveles de gobierno. La participación ciudadana debe ser multiforme y multicanal. Los propios partidos deben estar constituidos internamente por mecanismos de democracia participativa.

3.- Estar a la izquierda es un punto de llegada y no un punto de partida y, por lo tanto, se demuestra en los hechos.

La izquierda tiene que volver a sus orígenes, a los grupos sociales excluidos que ha olvidado durante mucho tiempo. La izquierda dejó de hablar o de saber hablar con las periferias, con los más excluidos. Quien habla hoy con las periferias y con los más excluidos son las iglesias evangélicas pentecostales o los agitadores fascistas. Hoy en día, el activismo de izquierda parece limitarse a participar en una reunión del partido para hacer un análisis de la situación (casi siempre escuchar a los que están haciendo). Los partidos de izquierda, tal como existen hoy, no pueden hablar con las voces silenciadas de las periferias en términos que estas entiendan. Las izquierdas deben reinventarse.

  1. No hay democracia, hay democratización.

La responsabilidad de la izquierda radica en que es la √ļnica que realmente sirve a la democracia. No la limita al espacio-tiempo de la ciudadan√≠a (democracia liberal). Por el contrario, lucha por ella en el espacio de la familia, la comunidad, la producci√≥n, las relaciones sociales, la escuela, las relaciones con la naturaleza y las relaciones internacionales. Cada espacio-tiempo exige un tipo espec√≠fico de democracia. Solo democratizando todos los espacios-tiempos se podr√° democratizar el espacio-tiempo de la ciudadan√≠a y la democracia liberal representativa.

5.- El partido-movimiento es el partido que contiene en sí a su contrario.

Quince tesis sobre el Partido-Movimiento | Convergencia MediosPara ser un pilar fundamental de la democracia representativa, el partido-movimiento debe construirse a través de procesos no representativos, sino más bien participativos y deliberativos. Esta es la transición de la forma tradicional de partido a la forma de partido-movimiento. Consiste en aplicar a la vida interna de los partidos la misma idea de complementariedad entre democracia participativa / deliberativa y democracia representativa que debe orientar la gestión del sistema político en general. La participación / deliberación concierne a todos los dominios del partido-movimiento, desde la organización interna hasta la definición del programa político, desde la elección de los candidatos a las elecciones hasta la aprobación de líneas de acción en la situación actual.

6.- Ser miembro de la clase política es siempre transitorio.

Tal calidad no permite ganar más que el salario medio en el país; los parlamentarios electos no inventan temas ni toman posiciones: transmiten los que surgen de las discusiones en las estructuras de base. La política de partidos debe tener rostros, pero no está hecha de rostros; idealmente, existen mandatos colectivos que permiten la rotación regular de representantes durante la misma legislatura; la transparencia y la rendición de cuentas deben ser completas; el partido es un servicio ciudadano a los ciudadanos y por lo tanto debe ser financiado por ellos y no por empresas interesadas en capturar el Estado y vaciar la democracia.

7.- El partido-movimiento es una contracorriente contra dos fundamentalismos.Quince tesis sobre el partido-movimiento - YouTube

Los partidos convencionales sufren de un fundamentalismo antimovimiento social. Consideran que tienen el monopolio de la representación política y que este monopolio es legítimo precisamente porque los movimientos sociales no son representativos. A su vez, los movimientos adolecen de un fundamentalismo antipartido. Consideran que cualquier colaboración o articulación con las partes, comprometen su autonomía y diversidad y siempre acaba en un intento de cooptación.

Mientras la democracia representativa esté monopolizada por partidos antimovimiento y la democracia participativa por movimientos o asociaciones sociales antipartidos, no será posible la vinculación entre democracia representativa y participativa, en detrimento de ambas. Es necesario vencer a los dos.

8.-El partido-movimiento combina la acción institucional con la acción extrainstitucional.

Los partidos tradicionales favorecen la acci√≥n institucional, dentro de los marcos legales y con la movilizaci√≥n de instituciones como el Parlamento, los tribunales, la Administraci√≥n p√ļblica. Por el contrario, los movimientos sociales, aunque tambi√©n utilizan la acci√≥n institucional, suelen recurrir a la acci√≥n directa, las protestas y manifestaciones en calles y plazas, las sentadas, la difusi√≥n de agendas a trav√©s del arte (artivismo). En vista de esto, la complementariedad no es f√°cil y debe construirse con paciencia.

Hay condiciones políticas en las que las clases que están en el poder son demasiado represivas, demasiado monolíticas; hay otras en las que son más abiertas, menos monolíticas y hay mucha competencia entre ellas. A mayor competencia entre las élites, se abren más brechas para que el movimiento popular y la democracia participativa ingresen a través de ellas. Lo importante es identificar las oportunidades y no desperdiciarlas. Con frecuencia se desperdician por razones de sectarismo, dogmatismo, arribismo.

La práctica de los movimientos a menudo tiene que oscilar entre lo legal y lo ilegal. En algunos contextos, la criminalización de la impugnación social está reduciendo la posibilidad tanto de lucha institucional como de lucha legal extrainstitucional. En tales contextos, la acción colectiva pacífica puede tener que enfrentar las consecuencias de la ilegalidad. Sabemos que las clases dominantes siempre han utilizado la legalidad y la ilegalidad a su conveniencia. No ser clase dominante radica precisamente en tener que afrontar las consecuencias de la dialéctica entre legalidad e ilegalidad y protegerse al máximo.

9.- La revolución de la información electrónica y las redes sociales no son, en sí mismas, un instrumento incondicionalmente favorable al desarrollo de la democracia participativa.

Por el contrario, pueden contribuir a manipular la opini√≥n p√ļblica hasta tal punto que el proceso democr√°tico puede quedar fatalmente desfigurado. El ejercicio de la democracia participativa requiere hoy m√°s que nunca encuentros presenciales y discusiones presenciales. Hay que reinventar la tradici√≥n de c√©lulas partidarias, c√≠rculos ciudadanos, c√≠rculos culturales, comunidades eclesi√°sticas de base. No hay democracia participativa sin una estrecha interacci√≥n.

10.-El movimiento de partidos se basa en la pluralidad no polarizada y el reconocimiento de competencias concretas.

Una pluralidad no polarizada es aquella que permite distinguir entre lo que separa y lo que une a las organizaciones y promueve articulaciones entre ellas a partir de lo que las une, sin perder la identidad de lo que las separa. Lo que las separa solo se suspende por razones pragm√°ticas.

El partido-movimiento debe saber combinar cuestiones generales con cuestiones sectoriales. Los partidos tienden a homogeneizar sus bases sociales y a enfocarse en temas que abarcan a todos o a grandes sectores. Por el contrario, los movimientos sociales tienden a centrarse en temas más específicos, como el derecho a la vivienda, la inmigración, la violencia policial, la diversidad cultural, la diferencia sexual, el territorio, la economía popular, etc. Trabajan con lenguajes y conceptos distintos a los utilizados por los partidos.

Quince tesis sobre el partido-movimientoLos partidos pueden sostener una agenda pol√≠tica m√°s permanente que los movimientos. El problema con muchos movimientos sociales radica en la naturaleza de su estallido social y medi√°tico. En un momento tienen una gran actividad, est√°n en la prensa todos los d√≠as, y al mes siguiente est√°n ausentes o entran en reflujo y la gente no va a reuniones o asambleas. La sostenibilidad de la movilizaci√≥n es un problema muy grave porque, para lograr una cierta continuidad en la participaci√≥n pol√≠tica, se necesita una articulaci√≥n pol√≠tica m√°s amplia que involucre a los partidos. A su vez, los partidos est√°n sujetos a transformar la continuidad de la presencia p√ļblica en una condici√≥n para la supervivencia de cuadros burocr√°ticos.

11.-El partido-movimiento prospera en una lucha constante contra la inercia.

Se pueden generar dos inercias: por un lado, la inercia y reflujo de los movimientos sociales que no logran multiplicar y densificar la lucha y, por otro, los partidos que no modifican en absoluto sus políticas y quedan sujetos al estancamiento burocrático. Superar estas inercias es el mayor desafío para la construcción del partido-movimiento.

Trabajando con experiencias concretas, se advierte que los partidos que tienen vocaci√≥n de poder suelen afrontar bien el tema de los desequilibrios en el espacio p√ļblico. Pero como compiten por el poder, no quieren transformarlo, quieren tomarlo. Los movimientos sociales, por el contrario, saben que las formas de opresi√≥n provienen tanto del Estado como de actores econ√≥micos y sociales muy fuertes. En algunas situaciones, la distinci√≥n entre opresi√≥n p√ļblica y privada no es demasiado importante. Quince tesis sobre el partido-movimiento

Los sindicatos, por ejemplo, tienen una experiencia notable en la lucha contra los actores privados: jefes y empresas. Tanto los movimientos sociales como los sindicatos est√°n hoy marcados por una experiencia muy negativa: los partidos de izquierda nunca dejaron de cumplir sus promesas electorales al llegar al poder tanto como lo han hecho √ļltimamente. Este incumplimiento provoca que la descalificaci√≥n de partidos sea cada vez mayor en m√°s pa√≠ses. Esta p√©rdida de control sobre la agenda pol√≠tica solo puede recuperarse a trav√©s de los movimientos sociales en la medida en que se articulan con los nuevos partidos-movimiento.

12. La educación política popular es la clave para sostener el partido-movimiento.

Las diferencias entre partidos y movimientos son superables. Para ello es necesario promover el conocimiento mutuo a trav√©s de nuevas formas de educaci√≥n pol√≠tica popular: c√≠rculos de conversaci√≥n, ecolog√≠as de saberes, talleres de la Universidad Popular de Movimientos Sociales; discusi√≥n de posibles pr√°cticas de articulaci√≥n entre partidos y movimientos (presupuestos participativos, plebiscitos o consultas populares, consejos sociales o gesti√≥n de pol√≠ticas p√ļblicas). Hasta ahora, las experiencias son principalmente a escala local. Debe desarrollarse la complementariedad a escala nacional y mundial.

13.- El partido-movimiento va más allá de la articulación entre partido y movimiento social.

Despu√©s de m√°s de cuarenta a√Īos de capitalismo neoliberal, de colonialismo y de un patriarcado siempre renovado, con una concentraci√≥n escandalosa de la riqueza y destrucci√≥n de la naturaleza, las clases populares, el pueblo trabajador, cuando estalla o irrumpe indignado, tiende a hacerlo fuera de los partidos y los movimientos sociales. Ambos tienden a sorprenderse e ir tras la movilizaci√≥n. Adem√°s de los partidos y los movimientos sociales, es necesario contar con los movimientos espont√°neos, con su presencia colectiva en las plazas p√ļblicas. El partido-movimiento debe ser consciente de estos estallidos y solidarizarse con ellos sin intentar dirigirlos o cooptarlos.

14.- Vivimos en un período de luchas defensivas. Corresponde al partido-movimiento ser freno sin perder de vista las luchas ofensivas.

La ideolog√≠a de que no hay alternativa al capitalismo ‚ÄĒque, de hecho, es una tr√≠ada: capitalismo, colonialismo (racismo) y patriarcado (sexismo)‚ÄĒ acab√≥ siendo interiorizada por gran parte del pensamiento de izquierda. El neoliberalismo logr√≥ conjugar el fin supuestamente pac√≠fico de la historia con la idea de crisis permanente (por ejemplo, la crisis financiera). Esta es la raz√≥n por la que vivimos hoy en el dominio del corto plazo. Sus demandas deben ser satisfechas porque quienes tienen hambre o son v√≠ctimas de violencia de g√©nero, no pueden esperar a que llegue el socialismo para comer o ser liberados.

Pero no se puede perder de vista el debate civilizador que plantea la cuestión de las luchas ofensivas y de medio plazo. La pandemia, si bien hizo del corto plazo una máxima urgencia, generó la oportunidad de pensar que hay alternativas de vida y que si no queremos entrar en un período de pandemia intermitente, debemos prestar atención a las advertencias que nos está dando la naturaleza. Si no cambiamos nuestras formas de producir, consumir y vivir, nos dirigiremos hacia un infierno pandémico.

  1. Quince tesis sobre el partido-movimiento15. Solo el partido-movimiento puede defender la democracia liberal como punto de partida y no como punto final.

En un momento en que los fascistas están cada vez más cerca del poder -cuando no lo han alcanzado ya-, una de las luchas defensivas más importantes es la defensa de la democracia. La democracia liberal es de baja intensidad porque es poca. Acepta ser una isla relativamente democrática en un archipiélago de despotismo social, económico y cultural. Hoy en día, la democracia liberal es un buen punto de partida, pero no un punto de llegada. El punto de llegada debe ser una articulación profunda entre democracia liberal, representativa y democracia participativa, deliberativa. En este momento de luchas defensivas, es importante defender la democracia liberal representativa para neutralizar a los fascistas y radicalizar desde ella la democratización de la sociedad y la política. Solo el partido-movimiento puede librar esta lucha.

 

*Catedrático emérito de Sociología en la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra y Distinguished Legal Scholar en la Facultad de Derecho de la Universidad de Wisconsin-Madison. Además, es director emérito del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra y coordinador del Observatorio Permanente de la Justicia Portuguesa, en la misma universidad.

Fuente: https://puedjs.unam.mx/revista_tlatelolco/quince-tesis-sobre-el-partido-movimiento/

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