Sep 16 2004
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Sociedad

Reporteros sin Fronteras y el caso del doble agente

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El protagonista es N√©stor Baguer S√°nchez-Galarraga, un periodista que escribi√≥ su primer art√≠culo a los 14 a√Īos. ¬ęPor supuesto -dice- me encargu√© de la secci√≥n de espect√°culos¬Ľ. Eso fue por 1936. Hoy lo llaman ¬ęel Decano¬Ľ y escribe un libro. Es probablemente, adem√°s, el m√°s veterano de los agentes activos de la Seguridad del Estado de la isla caribe√Īa (www.ain.cubasi.cu/libro/nestor/baguer.htm)

 

fotoEl necesario antagonista es M. Robert Mènard, mucho más joven, y con cuartel general en París:el alma máter de Reporteros sin Fronteras, una organización no gubernamental (ONG) dedicada a la defensa y protección de los periodistas.

 

A M√®nard se lo vincula estrechamente con la Freedom House, entidad montada por la CIA para encubrir, o hacer m√°s discretas, muchas de sus operaciones de espionaje. ¬ęEl se√Īor Shuchman, presidente de Freedom House, es un se√Īor respetable, muy consagrado a los derechos humanos¬Ľ, asegura: ¬ęFreedom House son gente que luchan desde hace a√Īos por la libertad en el mundo entero¬Ľ. Suele afirmar tambi√©n que no es agente de la Compa√Ī√≠a, se lee en la p√°gina-web de la Asamblea Permanente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (www.asambleasociales.org/modules.php?name=News&file=article&sid=577).

¬ęEl espect√°culo que nos ofrecen los peri√≥dicos¬Ľ, dec√≠a hace poco m√°s de un siglo la revista sat√≠rica austr√≠aca Die Fackel, ¬ęparece ser el de millones de escobas en manos sucias siempre dispuestas a activarse ante la puerta de los dem√°s¬Ľ, recordaba el periodista Serge Halimi en un art√≠culo publicado por Le Monde Diplomatique de M√©xico y reproducido por la revista mexicana Etc√©tera en diciembre de 2002 (dicho art√≠culo puede leerse en: www.etcetera.com.mx/pag81ne26.asp). Si se reemplaza la palabra peri√≥dicos por defensa de la libertad (neoliberal.conservadora) de prensa, bien podr√≠a decirse que en ciento y pico de a√Īos nada ha cambiado. O todo ha empeorado.

 

El goce de la notoriedad

 

fotoEste verano europeo en el Hotel Intercontinental de Par√≠s hubo un encuentro de 93 personalidades ¬ę-de las m√°s famosas del Tout-Paris¬Ľ, cuenta Jean-Guy Allard- para participar en una subasta de c.amaras foptogr√°ficas desechables, convocada ¬ępor la ONG m√°s ruidosa de Francia, Reporteros Sin Fronteras, y su Secretario General, aparentemente vitalicio, Robert M√©nard¬Ľ.

 

¬ęAh√≠ estaban las actrices Juliette Binoche, Sophie Marceau, Laetitia Casta; los cantantes Renaud, Maxime LeForestier, Patrick Bruel y Francis Cabrel; los cineastas Claude Chabrol y Claude Zidi; el costurero Karl Lagerfeld y muchos otros nombres indiscutiblemente c√©lebres de la capital francesa. El objetivo de tal reuni√≥n era, por supuesto, recolectar dinero para la ¬ęobra¬Ľ declarada de Reporteros Sin Fronteras: la defensa de la libertad de prensa¬Ľ.

 

Leemos en el art√≠culo de Allard (www.rebelion.org/noticia.php?id=1435) que ¬ęhay otros fondos de padrinos mucho m√°s interesantes¬Ľ.

 

Por ejemplo, los que suministra ¬ęla corporaci√≥n publicitaria mundial, Publicis, (que) controla una amplia proporci√≥n del mercado global de la publicidad. A trav√©s de Saatchi & Saatchi de Nueva York, Publicis regala a RSF servicios de promoci√≥n del nivel de otros de sus grandes clientes (como) U.S. Army, el Ej√©rcito Norteamericano y la roner√≠a mafiosa Bacard√≠¬Ľ.

 

Tambi√©n los fondos que le otorga ¬ęVivendi donde reinaba hace poco Jean-Marie Messier, del cual se supo m√°s tarde que por poco puso la multinacional en quiebra a fuerza de invertir ilegalmente en Estados Unidos miles de millones de euros desviados de una reserva destinada a renovar las redes de acueductos de decenas de municipios de Francia. Es la Vivendi Universal Publishing Services que garantiza a M√©nard, sus necesidades en t√©rminos de material promocional.

 

Y los fondos de su amigo Jean-Guy Lagard√®re, el vendedor de misiles, recientemente fallecido, y de Serge Dassault, otro negociante de armamentos de fama mundial¬Ľ.

 

Jean-Guy Allard entrevist√≥ a fondo al agente Octavio. Baguer cuenta c√≥mo y cu√°ndo M√®nard lo ¬ęrecluta¬Ľ para integrar su red anticubana. He aqu√≠ la entrevista, que puede leerse en Granma Internacional (http://granmai.cubasi.cu/espanol/2004/septiembre/mar7/37baguer.html) bajo el t√≠tulo ¬ęAgente Cubano burla a Periodistas Sin Frontera.

El reportaje

 

fotoNestor Baguer S√°nchez-Galarraga en una entrevista exclusiva concedida a
los autores de Le Dossier Robert Ménard РPourquoi Reporters sans frontières
s’acharne sur Cuba
, explica cómo Ménard lo reclutó y después le entregó
un ordenador port√°til (laptop), seg√ļn el procedimiento id√©ntico a los que
utilizan universalmente todos los honorables corresponsales de
la CIA implicados en operaciones de reclutamiento y suministro de informaciones.

Baguer era entonces presidente de la Asociaci√≥n de Periodistas Independientes…
para las necesidades de la causa, puesto que era el agente Octavio de los
órganos cubanos de contraespionaje.

-¬ŅC√≥mo usted se puso en contacto con M√©nard?

-Ellos oyeron de la Asociación de Periodistas Independientes de Cuba, y
que yo era el principal periodista disidente. Hicieron primero contacto
a través de la familia de una persona que estuvo en prisión y que me conocía.
Yo dije que estaba dispuesto a trabajar pero pregunté cuáles eran las condiciones.
Luego vinieron a Cuba. Por sorpresa.

 

-Cuando M√©nard aparece en La Habana, el 20 de septiembre de 1998, ¬Ņlo visit√≥
a usted en su casa?

-No. El nunca estuvo en mi casa sino que nos reunimos en esa tercera casa,
ubicada en calle 21 y G, con la gente que había establecido contacto con
nosotros. Ménard se encontraba ahí con su asistente (Régis Borgeat).

 

-¬ŅC√≥mo se desarroll√≥ esa conversaci√≥n?

-Me dijeron que les hacía falta hablar en privado conmigo y que íbamos a
dar una vuelta. Tenían un carro abajo, y salimos a dar una vuelta por todo
el barrio del Vedado.

 

-¬ŅEl no quer√≠a conversar en esa casa?

-No. El quería salir para hablar con tranquilidad. Quería estar en su vehículo
para hacerlo. Insistía que no hubiera testigos de lo que hablaría conmigo.

 

-¬ŅPor qu√©?

-El no tiene confianza, parece, con nadie.

 

-¬ŅQui√©n manejaba el auto?

-Su asistente. Un muchacho más joven que él. Ménard y yo estábamos sentados
detr√°s.

 

-¬ŅHablaban en castellano?

-Si. El habla bastante castellano.

 

-¬ŅQui√©n hablaba con usted?

-Más bien Ménard, aunque el otro participaba también.

 

-¬ŅGrabaron la conversaci√≥n?

-Que yo viera, no.

 

-¬ŅC√≥mo estaba vestido?

-Se vestía bien. Elegante.

 

-¬ŅC√≥mo present√≥ sus objetivos?

-El me presentó eso como una cuestión para la defensa de la libertad de
prensa. Todo era para la libertad de prensa ¬ęen el mundo entero¬Ľ. Que ellos
eran una organización internacional para proteger a los periodistas en el
mundo entero. Dijo que lo patrocinaban muchas grandes firmas
de Francia, que le daban dinero para realizar esta labor.Que había
gente en Francia interesada en eso.

Se dice que Ménard es un tipo autoritario que no le interesa compartir.
El venía a dar instrucciones. No escuchaba. Venía a decir lo que había que
hacer.

 

-¬ŅYa RSF iba atacando a Cuba desde Francia?

-Claro. Lo que quería era que fuera de aquí directo. Parece que
antes se nutría de Miami. Pero quería tener su fuente de Cuba para que fuese
más creíble.

 

-¬ŅParec√≠a persona adinerada?

-Para alojarse en el Hotel Nacional y alquilar un carro grande, de lujo.
Eso cuesta algunos dólares diarios.

 

-¬ŅCu√°nto tiempo dur√≥ este paseo?

-Como una hora. La computadora no me la entrega él sino que me cita en un
parque y entonces manda a su asistente a que me la entregue.

 

-¬ŅD√≥nde fue eso?

-En el parque de 21 entre J y K. El parque grande que hay allí.

 

-¬ŅC√≥mo fue?

-Me llamaron y me dijeron que debía estar en ese lugar en tal hora.

 

-¬ŅHab√≠a alguien all√≠ cuando lleg√≥?

-No había nadie.

 

-¬ŅY qu√© hizo usted?

-Me senté en un banco y en eso llegó su ayudante, me entregó la computadora.
Era chiquita, una ¬ęlaptop¬Ľ. Y se fue. Sin m√°s.

 

-¬ŅEso corresponde, seg√ļn su opini√≥n, a una forma de actuar de servicios
de inteligencia?

-Lógico. No tiene nada que ver con el periodismo.

 

-¬ŅLas citas en los parques son algo com√ļn en el periodismo cubano?

-En absoluto. Aquí nunca se necesita ir a un parque para esta labor.

 

-¬ŅTampoco encerrarse en un auto para que no haya testigos?

-Tampoco.

 

-¬ŅLo normal hubiera sido que pasara por su casa?

-Claro. El tenía mi teléfono.

 

-¬ŅY actuaban como si fueran gente acostumbrada de trabajar as√≠?

-Sí.

 

-¬ŅComo si fueran agentes de alg√ļn servicio de Inteligencia?

-Exactamente.

 

-¬ŅNunca hab√≠a viajado a Cuba?

-Nunca.

 

-¬ŅY qu√© conocimiento ten√≠a de Cuba?

-Ninguno. El llevaba dos d√≠as aqu√≠. ¬ŅQu√© iba a conocer de Cuba? Hablaba
por ejemplo de un problema racial. Que haya en Cuba personas que
sean racistas, eso sí, pero eso existe en todos los países del mundo. Pero
en Cuba no hay política racista, ya que existen oportunidades iguales para
todas las razas. Al contrario de Estados Unidos.

 

-¬ŅCu√°nto tiempo se qued√≥ en La Habana?

-Creo que se quedó una semana. No vio a ninguna persona más, que yo sepa.

 

-¬ŅDe qu√© forma se mantuvo en contacto con M√©nard?

-Por teléfono. Me llamaba su ayudante desde Francia. Yo hablaba entonces
más con Régis, que con Ménard.

 

-¬ŅEra √©l quien dirig√≠a su actividad?

-Sí.

 

-¬ŅPed√≠a temas particulares?

-Precisaba lo que quería que se hablara. Ellos indicaban los temas.

 

-¬ŅR√©gis se comunicaba con usted cada semana?

-Casi todas las semana. Largas llamadas porque yo tenía que transmitir mis
textos. Yo leía las noticias y él las grababa. Y luego daba consejos.

 

-¬ŅConsejos?

-Régis me reprochaba que yo era muy suave. Le decía que yo no estaba acostumbrado a decir ciertas palabras. Tengo un nivel cultural y no estoy acostumbrado a decir, ni a un enemigo, ciertas cosas. Me preguntaban
por qué no llamaba a Fidel Castro asesino. Le decía que tenía que respetar
a la autoridad para que me dejaran seguir. Pero él insistía para que yo
dijera que Fidel Castro era un asesino, que era esto, que era el otro. Esto
nunca lo consiguió de mí y eso llevó a una relación muy tensa.

 

-¬ŅSe puso enoj√≥ en alg√ļn momento?

-Al final, sí. Era molesto. Y rompió y nombraron a otra persona
como representante porque él decía que yo no era suficientemente agresivo.
Y me daba ejemplo de otros que enviaban noticias que todas eran falsedades.
Que había tantas personas en huelga de hambre y era falso. No había nadie
en huelga de hambre. Una vez que se pretendía hacer una huelga,
yo fui personalmente al lugar, en el reparto (barrio) Santo Suárez. Entré de repente
a una hora que no me esperaban. Y me encontré con esa gente cocinando sopa
de pollo. Todo era una mentira.

 

-¬ŅD√≥nde se publicaban sus noticias?

-Nunca supe, pues él nunca mandó recortes, nada. Sólo una vez me mandaron
una revistita, hecha por ellos.

 

-¬ŅSolicit√≥ informaciones sobre la defensa del pa√≠s?

-Si. El quería saber si conocía de desafectos en el ejército, en la policía. Le interesaba saber eso.

 

-¬ŅRSF actuaba como si fuera una agencia de prensa?

-Exactamente. Como una agencia de prensa y no como la asociación que pretenden
ser. Recogían su material y decían que lo repartían en distintos periódicos,
en Estados Unidos como en Europa. O sea actuaba como agencia de prensa.
No como defensor del periodista, en absoluto. Adem√°s, se creaban muchas
agencias en aquel momento -yo conoc√≠ ¬ęagencias¬Ľ que eran el padre la madre
y el hijo- y ellos querían abarcarlo todo.

 

-¬ŅDesde el principio le hablo de dinero?

-Claro. Hablaba de ¬ęayudar¬Ľ. Que ellos ¬ęayudaban¬Ľ a los periodistas
que les ayudaban en esas campa√Īas ¬ępor el bien de la prensa libre del mundo¬Ľ.
No hablaba de cantidades.

 

-¬ŅY c√≥mo aparec√≠a este dinero?

-Por una agencia bancaria gracias a la tarjeta Transcard. Me avisaban
que habían hecho una transferencia e iba a recoger el dinero con la mía.
Todos los meses mandaban algo. Me mandaban lo mio y lo que había que entregar
a los auxiliares. Ellos enviaban dinero por mi intermedio a los que les
ofrecían trabajos. Los que les convenían a ellos. Porque si no era así,
no los aceptaban, simplemente. Y mientras m√°s mintiera, m√°s te aceptaban
el trabajo. Mientras m√°s exagerada era la mentira, m√°s te la aceptaban.

 

-¬ŅDe qu√© cantidades mensuales estamos hablando?

-Ciento cincuenta, doscientos dólares. A mí me mandaban 100 dólares todos
los meses. A otros no. ¡Algunos recibían sólo 5 dólares al mes!

 

-Parece muy poco.

-Por supuesto, hacían un gran negocio. Un negocio fantástico que
seguro le daba miles de dólares. El decía que iba a ayudar. Pero no ayudaba
a nadie. Exigía un trabajo y lo pagaba. Eso no es ayuda. Eso es un negocio.
Con Ménard, todo es a cambio de algo. Llegó un momento que yo estaba
asqueado de tanta falsedad y cómo se robaban los unos a los otros. Llegaba
el dinero para un grupo y el Jefe de grupo tomaba el dinero y se desaparecía.

 

-¬ŅHasta qu√© punto la SINA (representaci√≥n diplom√°tica estadounidense
en Cuba) valoraba, en aquel momento, que usted era una persona de confianza?

-Yo tenía un pase para entrar a la SINA, cualquier día a cualquier hora,
con otras dos personas m√°s. Como era graduado de una Universidad norteamericana,
consideraban que era m√°s f√°cil entenderse conmigo que con cualquier otro
cubano. Había vivido en Nueva York, y conocía muy bien los Estados Unidos
y tenía muchos amigos allá.

 

-¬ŅUsted se expresa en ingl√©s con mucha facilidad?

-Lo hablo igual que el espa√Īol. Cuando yo me reun√≠a con ellos y hab√≠a adem√°s
de cubanos, alg√ļn congresista norteamericano, ped√≠an un traductor para los
cubanos. Me dec√≠an: ¬ęNo Baguer, usted hable en ingl√©s, nosotros traducimos
al espa√Īol¬Ľ.

 

-¬ŅCuando empez√≥ esa relaci√≥n con la SINA?

-En 1998, estuve en contacto con el responsable de cultura, Gene Bigler.
Yo había ido a la SINA para buscar informaciones. El sabía ya que había
vivido en Estados Unidos y que yo era periodista. Me presentó a su jefe,
Joseph Sullivan.

 

-¬ŅDespu√©s de que se supo de su papel, qu√© pas√≥? ¬ŅHubo algunas reacciones
imprevistas?

-He recibido por lo menos una docena de amenazas de muerte.

 

-¬ŅDe qu√© forma?

-Anónimas. Por teléfono.

 

-¬ŅDe aqu√≠?

-No, de afuera. De cubano-estadounidenses.

 

-¬ŅC√≥mo puso fin a su relaci√≥n con la gente de la SINA?

-Al día siguiente que se reveló mi trabajo como agente, llamé por teléfono
al se√Īor Cason, el jefe de la SINA, para saludarlo. Pero cuando me identifiqu√©,
grit√≥: ¬°No quiero saber nada!¬Ľ Y colg√≥. No apreci√≥ la llamada.

 

-¬ŅQue valoraci√≥n conserva usted de M√©nard?

-Para m√≠ es un delincuente. Sinceramente. Porque enga√Īa
a todo el mundo diciendo que quiere libertad de prensa. ¬ŅDe qu√© libertad
de prensa se trata si √©l te dice lo que quiere que t√ļ le digas? Pero
eso era lo que reclamaba Reporteros Sin Fronteras. Mentiras. Escribir lo
que sea, aunque no lo pudiera probar.

 

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