Oct 26 2022
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Literatura

Rolando Revagliatti: Veinticuatro horas

El var贸n argentino del presente relato se llama Amancio. Intentar茅 estructurar un friso (acaso lo ser谩 para algunos lectores) crudo y fidedigno. Quien esto escribe, tambi茅n var贸n y argentino, se apropiar谩 del transcurrir de una jornada de su amigo del alma. El que lo es desde que curs谩ramos el colegio secundario en un barrio al que no pertenec铆amos: Mataderos. Tenemos la misma edad y parecida conformaci贸n f铆sica. Yo acabo de casarme por segunda vez. Convivo con mi esposa desde hace cinco a帽os. 脡l convivi贸 con chicas durante lapsos cortos. Tiene un hijo al que no conoce. Nieto de armenios bailarines, integraba un ballet folcl贸rico armenio. Baila el tango y cualquier ritmo de moda.

Tango 1, Dibujo por Carlos Pagani | Artmajeur

Dibujo por Carlos Pagani

Frecuent谩bamos boliches, clubes y centros regionales con la intenci贸n de hacernos r谩pidos levantes. Yo no alcanzaba siempre ese objetivo. 脡l nunca 鈥渟e quedaba en la palmera鈥. Y no era selectivo. Altern贸 con una multitud de minas circunstanciales con las que le era imposible compartir algo m谩s que una cama o paredones propicios para el atraque, umbrales, puentes ferroviarios intransitados, parques. Tiene cuatro hermanas mayores; y yo, dos. Ellas le han ido favoreciendo el acceso a sus amigas. Y con una de mis hermanas se escap贸 en carpa a Mar de Aj贸 durante un t贸rrido fin de semana. No hay escenario en donde no est茅 a la pesca. 鈥淭irarse, tirarse y achicar el p谩nico a rebotar. Lo que no se da hoy, puede darse ma帽ana. No intereso a todas, pero eventualmente intereso a todas鈥, sigo oy茅ndolo proclamar muy con los pies sobre la tierra.

Y as铆, no hay grupo, conjunto, clase, congregaci贸n, 谩gape, banda, vernissage, amontonamiento, donde con las damas no se muestre representando el papel de manso o atrevido o c铆nico o revolucionario o habilidoso o tornadizo. Lee revistas, novelas policiales o de g茅nero fant谩stico, cancioneros. Canta en reuniones, y compone y estudia vocalizaci贸n y armon铆a. De las letras de las que soy autor, difunde las que 茅l musicaliz贸, las humor铆sticas: 鈥淓l Muy Aludo鈥 (zamba), 鈥淟os Racinguistas de San Lorenzo鈥 (chamam茅), 鈥淟a Lobizona鈥 (milonga campera), 鈥淓l Burro de Polipropileno鈥 (valsecito). Es buen chisporroteador y cuentacuentos. Habita un monono departamento en Uriburu y Paraguay, decorado por 茅l. Es propietario, a medias, de un instituto de danzas y expresi贸n corporal, por Saavedra, en cuyo vest铆bulo, en cuadritos de varilla sepia, brotan refranes y sentencias: 鈥淓l hombre haga ciento; a la mujer no la toque el viento鈥, 鈥淓l que quiera gozar, goce, que del ma帽ana no hay certeza鈥, 鈥淎ma sois mientras que el ni帽o mama; despu茅s ni ama, ni nada鈥.

Tango, Dibujo por Elsa Lores | Artmajeur

Dibujo por Elsa Lores

El mi茅rcoles trece a las dos y media de la madrugada lo tenemos a Amancio montado por Ver贸nica, estudiante en receso universitario, a la que se fue ganando en un anfiteatro, desde las veintid贸s del martes doce. Alarma a las siete el despertador de Amancio dispuesto por Ver贸nica. Reiterada la experiencia de las dos y media, Ver贸nica se duch贸 mientras Amancio yac铆a derrumbado. Luego ella se visti贸, le anot贸 sus n煤meros de tel茅fono (y sus medidas) en un pa帽uelo de papel, y se fue a su empleo (oficinas de la Pepsi-Cola).

Amancio se sobresalt贸 a las once, al sonar el timbre oprimido por la encargada del edificio. Reclamaba su firma para una notificaci贸n de que el viernes quince se realizar谩 una reuni贸n de copropietarios. Y 茅l se despabila: flexiones al lado de la ventana abierta. Desayuna mate cocido con Tosti-Beck y queso San Regim fresco. Habla por tel茅fono con su socio; con la productora de un programa de televisi贸n, a la que el viernes, a medianoche, pasar谩 a buscar por el canal; con un primo residente en la provincia de Chubut, en viaje de negocios por Buenos Aires; con un instructor del instituto. Arregla la cama mientras tararea 鈥渞eloj, no marques las horas鈥, lustra sus zapatos grises y ejecuta otros menesteres. Se da un remoj贸n y perfuma.

Ingiere dos porciones de tarta de zapallitos y agua mineral. Cepilla sus dientes y cuando oye la chicharra del portero el茅ctrico aprieta el bot贸n que habilita la cerradura y se cubre con una toalla que se ajusta a la cintura. Sonriendo recibe a Edurne, que sale del ascensor y le devuelve la sonrisa. Entra al departamento, 茅l cierra la puerta, se estrechan. La toalla se desliza hasta el suelo y Edurne (baja, melosa, piel adolescentona) se ruboriza. Amancio la conduce al comedor, le quita la cartera blanca y una bolsa de pl谩stico que deposita sobre la mesa. Sube al sof谩 y se instala con piernas abiertas y en equilibrio de frente a Edurne. Obtenida la satisfacci贸n, desciende del sof谩, congratulado, la desabotona, libera de cierres, broches y 鈥渇alsas ataduras鈥, le muerde la nuca y entusiasm谩ndose con los pechos, desde atr谩s, maniobra hacia el dormitorio, donde ella concluye de desvestirse.

No logra Amancio con sus variadas y esmerad铆simas caricias que Edurne se abandone a un verdadero cl铆max (por ning煤n procedimiento lo habr铆a ella, con nadie, experimentado). La induce a arrodillarse, se introduce en su sexo unos minutitos y a continuaci贸n la sodomiza. Comparten un puro cuando Edurne le comenta que hab铆a llegado all铆 desde el sanatorio donde su nuera acababa de dar a luz. Se ba帽an, juntos, de inmersi贸n, en despampanante ba帽era. Y se recobra, Amancio, de una lipotimia, cuando Edurne se va.Mujer Coqueta Articulos de belleza | Facebook

Se viste, se acicala, atiende el llamado telef贸nico de alguien que le solicita en alquiler un sal贸n del instituto para efectuar all铆 una muestra coral. Guarda en un atach茅 carpetas y talonarios que llevar谩 al instituto. Llega caminando al registro civil en el que ser谩 uno de los testigos de mi casamiento. Se excusa por no poder quedarse al sencillo lunch posterior a la ceremonia. 鈥淪iendo el trece de enero de mil novecientos ochenta y ocho y en compa帽铆a de los testigos Rosal铆a Ethel Alborn贸z y Amancio Toufenedji谩n, van ustedes a unirse en matrimonio y conformar de esa manera la leg铆tima familia, base y sustento de la sociedad y del Estado. Bien. No s茅 si ustedes ya, ustedes, viven juntos. Lo deduzco, m谩s o menos, por la documentaci贸n…鈥

Una agraciada compa帽era de trabajo de la mujer con la que me est谩n casando, toma fotograf铆as. Sigue el juez: 鈥…prescindir de la lectura de los art铆culos de la Ley de Matrimonios, porque entiendo que ustedes ya lo han practicado y conocen. Y los voy a invitar a que se acerquen al estrado junto con sus testigos para recibir el consentimiento. Contrayentes, les entrego en ambas manos esta libreta de matrimonio. Mucha suerte鈥. Besos, abrazos y m谩s fotograf铆as. Amancio, en un aparte, se帽al谩ndome que de verdad est谩 muy urgido de tiempo, y que qui茅n es esa mina (la agraciada), que habr铆a que planear algo para charlar con ella, y que interceda para obtener 茅l esa chance, y que sigamos Martha, mi esposa, y yo, siendo un ejemplo a imitar, y que para cu谩ndo el primog茅nito, se despide, asciende a un colectivo y otea a las pasajeras, ninguna de las cuales engancha con las miraditas, por lo que llega a destino, sin novedad.

Soluciona engorros en el instituto y conversa con una flaquita que no ten铆a computada, nueva alumna de gimnasia r铆tmica. Amancio la acompa帽a a su casa, en Boulogne. Ella gu铆a con vivacidad el Renault 18 de su padre. Con vivacidad le trasmite que no posee registro de conductora, pero s铆 elementos (salvoconductos) probatorios de que su padre es un general de la Naci贸n. Anochece. Estaciona el auto a algunas veredas de su casa. Calle arbolada. Al descender del autom贸vil, Amancio con disimulo acomoda su trajinado instrumental fuera del slip. Besa con cautela a la flaquita, y posteriormente con vehemencia, incrust谩ndose en ella la promueve para causas a煤n m谩s conmovedoras. Ella se justifica (aunque Amancio no ha verbalizado ninguna proposici贸n), explicitando motivos por los que no podr铆a ahora prolongar su permanencia con 茅l. Se citan para el domingo en la confiter铆a Caddie.

V铆ctor Carbajal: Gente en el colectivo….

Despu茅s de un par de trayectos en colectivos, en uno de los que procura en vano simpatizar con otra joven discurse谩ndole que 鈥渟upongamos que soy uruguayo, supongamos por lo tanto que requiero de una cicerone, supongamos que vos te ofrec茅s para que investiguemos esta gran metr贸poli鈥, piensa: 鈥淩铆gida. Yo tan ocurrente, tan suelto, y 茅sta, imp谩vida, obtusa. Hoy no pasa nada en los colectivos鈥. Llega Amancio al edificio del diario La Raz贸n. Tal vez Eva estuviese disponible. No ha estado con ella desde octubre. La extra帽a, ella no lo ha contactado. Tiene ganas de ir al cine con ella, de cenar, y de todo lo dem谩s. Lo recibe en su escritorio, y content铆sima da por terminada su labor.

En taxi se trasladan al restaurante R铆o Rhin, en Almagro, a la vuelta de la casa de Eva. Comparten el vistoso pollo 鈥渁 la carroza real鈥, un panqueque de banana, y ella toma un caf茅. El cine quedar谩 para otro d铆a. Ya en el departamento de Eva, estilo jiposo, Amancio canta temas suyos (y m铆os) mientras ella lo graba. Con Amancio cantando desde el casette, ambos juguetean a desvestir al otro. Eva pide break para conectar el contestador telef贸nico y colocarse el diafragma. Concedido el responsable break, se demoran en un sesenta y nueve, hasta que Eva interrumpe, saturada. Amancio la penetra con lentitud. Ya jueves catorce y una y cuarenta y cinco, a Amancio le aguarda dormir enroscado con su querida Eva hasta el amanecer. Y entonces regresar ser谩 el imperativo, salir de all铆, caminar, cielo y porteros que lavan las veredas, y dormir otro rato en su propia cama, y la vida sigue, y 茅l sigue, mi amigo, argentino y var贸n, compulsivo y equidistante.

 

Rolando Revagliatti naci贸 el 14 de abril de 1945 en Buenos Aires, ciudad en la que reside, la Argentina. Public贸 en soporte papel un volumen que re煤ne su dramaturgia, dos con cuentos, relatos y microficciones y diecis茅is poemarios, adem谩s de otros tres poemarios s贸lo en soporte digital. En esta condici贸n se hallan los seis tomos de su libro 鈥淒ocumentales. Entrevistas a escritores argentinos鈥, conformados por 159 entrevistas por 茅l realizadas.(Foto de Mirta Dans)

Todos sus libros cuentan con ediciones electr贸nicas disponibles en http://www.revagliatti.com

Imagen de portada: Cabeza, litograf铆a de Rufino Tamayo

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