Sebastián Marset, “el Pablo Escobar de la era moderna

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El caso del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset ha entrado en su nueva etapa luego de su captura en Paraguay. Día a día se conocen más detalles del operativo, las fuerzas de seguridad apresan colaboradores (la cuerda empieza a cortarse por el lado más fino), las autoridades se lanzan dardos por el tamaño de su implicación y cada día que pasa muchos empiezan a borrar huellas y negar nombres hasta que hable.

El uruguayo más buscado hasta hace pocos días, puede enfrentar una condena de hasta 20 años de prisión.

Señor Juez

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Bienes incautados a Marset superan los 15 millones de dólares, e incluyen seis aeronaves, autos, armas y drogas

Marset compareció en el Tribunal de Distrito de Alexandría, de la Corte de Justicia del estado de Virginia. El juez William B. Porter le denegó la libertad bajo fianza bajo el argumento de una posible fuga. El gerente de la hidrovía seguirá recluido en el Centro de Detención para Adultos William Gene Truesdale.

En abril será la próxima audiencia. El uruguayo robustece su defensa con cada vez más abogados y no escatima en gastos. El mito se agiganta a la par que el negocio sigue rodando. Los conflictos no cesan, las detenciones acaparan los noticieros en la sección policial y los mandantes intelectuales siguen impunes.

El narcotraficante no estaba solo. En el mismo operativo fueron otras cuatro personas: dos venezolanos, un colombiano y Tatiana Marset Alba, media hermana del narco, que al momento de su indagatoria dijo que hacía diez años que no veía a Sebastián y que simplemente estaba “de vacaciones” en territorio boliviano.

La nacionalidad de su guardia denota que Marset, a pesar de haberse dado la información hace algunas semanas de su ingreso al Primer Comando de la Capital (PCC), no tenía el mejor vínculo con dicha organización en la zona del altiplano. Fuentes del lugar apuntan a que Marset estaba “puenteando”, como se dice en la jerga, a los brasileños y obstaculizando las negociaciones con la mafia de los balcanes.

Sebastián Marset
Sindicado como autor intelectual del homicidio del fiscal paraguayo Marcelo Pecci en Cartagena de Indias

A esto se le suma que no obtuvo protección gubernamental o esta vez no pudo ser efectiva. Ya se había escapado de Paraguay por información privilegiada. Se escapó de Dubai por gestión del gobierno uruguayo y sus abogados locales. Se fugó antes que lo capturaran en Bolivia gracias a el llamado de un funcionario del área de seguridad del gobierno que lo alertó. Esta vez en Bolivia no contó con la misma suerte.

El presidente boliviano Rodrigo Paz Pereira, calificó al operativo como “una acción quirúrgica». “Hoy Bolivia ha generado un hecho trascendental no solo para nuestra nación, sino para la región. Uno de los narcotraficantes considerados entre los cuatro más grandes del continente ha caído bajo el rigor y la capacidad de las instituciones del Estado” destacó.

Entre los bienes incautados en el operativo hay dos aeródromos y 16 avionetas, 54 kilos de marihuana, una decena de vehículos −algunos de ellos con un alto nivel de blindaje−, una   moto de lujo y 21 armas “sofisticadas”. El gobierno boliviano estimó que el daño económico a la organización criminal supera los 15 millones de dólares.}

Un celular iPhone fue enviado a Estados Unidos por las autoridades de Bolivia para que los peritos lo analicen. Su contenido puede ser clave para la investigación.

El uruguayo sabía cómo “mover” los cargamentos. Su métier estaba centrada en mover embarques en las bodegas de barcos de largo recorrido fluvial. Los contenedores salían de las terminales de Puerto Villeta, próximo a Asunción, camuflados mayormente entre harina de soja. Atravesaban aguas argentinas sin ser controlados. Muchas veces tocaban puerto en Montevideo y zarpaban hacia Europa y/o África. Mientras más al Oriente mejor. El punto de partido del kilo de cocaína en Bolivia ronda los 2000 dólares estadounidenses y las ganancias pueden ascender a un 3000%. El segundo negocio más rentable del mundo.Marset “lavó” más de 10 millones de dólares en Bolivia en sólo 11 meses ...

Para dominar esa ruta necesitaba socios. En Paraguay los encontró, entre ellos Miguel Ángel Insfrán, apodado el Tío Rico, un hombre que garantizaba que ningún control impediría el paso de los cargamentos. Insfrán aportaba la logística: las pistas de aterrizaje −más de 700 detectadas en la región del Chaco paraguayo− por donde llegaba la cocaína desde Bolivia en avionetas, y los puertos desde donde salía por el río. Marset superó a sus mentores. Quizá se puede inferir esto a través de la pintura incautada en una de las propiedades de Marset.

En ese cuadro aparecen cinco personas sentadas alrededor de una mesa de pool. Pablo Escobar, Roberto Suarez, Tony Montana, el Chapo Guzman y el mismísimo Sebastián Marset en el medio. Detrás un pizarrón que hace las veces de anotador de una partida de pool. En el paño, billetes y whisky. En el fondo, un cuadro con el dibujo animado “Tío Rico” McPato. El mismo apodo por el que se conoce a Miguel Angel Insfrán. El que le brindó la logística y la estructura a Marset. Por ejemplo, a través de pistas aéreas clandestinas. El charrúa la mejoró, la perfeccionó, fue escalando y fue eficiente y eficaz.

Se dio a conocer a través de documentos el modus operandis de Marset en América del Sur y Europa, a través de uno de sus contadores sino el más importante de su red: Federico Santoro Vasallo. Esta ganancia había que blanquearla. Para poder ingresarla al sistema, su par contable utilizó el sistema bancario de EE.UU.

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Paraguay dio detalles de la subasta del Lamborghini de Sebastián Marset, bienes del «narcopastor» Insfrán y distintos inmuebles

Según la DEA, Sebastián Marset era “el Pablo Escobar de la era moderna”. El comunicado firmado por Terrance Cole, administrador de la agencia antidrogas norteamericana, afirmó que el arresto de Marset “es un paso significativo hacia una América más segura”.

Magnificar a Marset no es monopolio de los medios de comunicación sino de las autoridades de seguridad, en este caso la DEA. ¿Es solo una exageración? O ¿una amplificación de la captura para desviar la atención de los verdaderos peces gordos?

Estamos transitando una nueva etapa del narcotráfico, donde se trabaja más tercerizado que centralizado. Más que una cadena fordista de producción y distribución: hub logístico y trabajo en red.

Más que apodos o comparaciones, se precisan nombres propios de los verdaderos capos y sus nodos.

* Licenciado en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Miembro de la Red Internacional de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP).Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)

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